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Mes: Enero 2011

“El día del juicio final” (“Unthinkable”): otro film sinárquico para lavar cerebros

Por Mario I. García V.

La sinarquía ideó este film para convencer a los idiotas estadounidenses y a los idiotas del resto del mundo de que la tortura es indispensable para ganar la “guerra contra el terror” y evitar la destrucción de los Estados Unidos. No solo que la tortura es indispensable, sino que nuevas formas inimaginables (“unthinkables”) de tortura serán imprescindibles para ganar esa guerra.

Con este film tratan de ir preparando a los ciudadanos para lo que se viene. Los escuadrones secretos de la muerte existen desde siglos antiguos, pero en estos tiempos finales están a la luz del día, pues la Guerra Eterna está empeorando y tornándose más evidente y dramática. A un soldado de la sinarquía basta con una leve amenaza para hacerlo hablar y confesar, pero algo muy distinto sucede con combatientes que están motivados por una mística.

Este film trascurre en su totalidad dentro de una cámara de torturas, donde tienen encerrado a un prisionero musulmán y a quien torturarán ininterrumpidamente para hacerle confesar dónde están ubicadas tres bombas atómicas que están por estallar en tres ciudades de Estados Unidos. Tres bombas en tres ciudades. Aquí están las dos trinidades de Satanás ¡Cómo no iban a estar! Quieren acostumbrarnos subliminalmente a la contemplación por doquier de esas dos inmundicias. Pero con las mas fuertes torturas, como las de Guantánamo o las de las cárceles secretas de la CIA en Europa oriental o Medio Oriente, no logran hacerlo hablar. Entonces deben recurrir a otras torturas: la de despellejar y mutilar a los dos hijos del prisionero delante de él, por ejemplo. También es interesante destacar como es asesinada ritualmente la esposa del prisionero en su presencia: degollada y desangrada para que muera lo mas lentamente posible, como hacen con los animales kosher.

Hay varios detalles interesantes: Primero, esta cámara de torturas está dentro del territorio estadounidense (señal de que están ya desesperados y han dejado de cuidar las formas). Segundo, el torturador psicópata no es un blanco (en Estados Unidos los blancos son considerados perfectos) sino un negro (los negros son el diez por ciento de la población de Estados Unidos, pero contituyen casi el noventa por ciento de la población carcelaria de ese país). Nada mejor que un negro horrible con cara de loco degenerado para ese papel. Tercero, hay un señor vestido de traje negro y camisa blanca que da órdenes por sobre el presidente y es quien ordena las peores torturas sobre el prisionero. Queda bien en claro que para ese señor mutilar a un ser humano es como mutilar ganado. Casi seguro es un robot de Jehová, por su aspecto y actitudes. Y el otro robot de Jehová es el negro sádico, quien solo obedece las órdenes que ordena el robot de traje negro y camisa blanca. Entre robots se entienden, los personajes restantes no cuentan.

Todo está justificado así: no importa despellejar y mutilar a unos pocos, si con ello salvamos la vida de seis millones de personas (este número dice mucho ¿no?). Pero son seis millones de personas que morirán en cada ciudad donde explote cada bomba. Entonces son tres veces seis. 666, otro número significativo.

Este film pretende irnos preparando y acostumbrando a los hechos “inimaginables”, o “impensables”, que sucederán en la etapa final de la guerra con la que buscan instaurar el Gobierno Mundial definitivo. También nos dice que los combates perdidos se deben a que no recurrieron a torturas más extremas. Estamos conociendo como será la sociedad futura bajo la Dictadura Universal del Gobierno Mundial. Pero parece ser que no les está siendo tan fácil instaurarlo. Adrian Salbuchi dijo acertadamente que la sinarquía internacional se está enfrentando a un nuevo problema no previsto: Cantidades inmensas de personas se están dando cuenta hacia donde las están conduciendo los poderes secretos que gobiernan el mundo. Mucha gente se está dando cuenta de la verdad y está advirtiendo los engaños a que la han sometido y la someten, y eso parece preocupar mucho a la sinarquía, pues hombre despierto es hombre peligroso.

Una advertencia: En algunos países han cambiado el título de este film por el de “El día del juicio final”, para lograr que el público se acerque al cine. No caigan en la trampa, solo encontrarán una hora y media de torturas ininterrumpidas.


Verdugos de Jehová Satanás cortando los dedos de un prisionero musulmán.

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