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Mes: Mayo 2011

La ridícula historia de los Testigos de Jehová (Satanás)

Encontrado en la web. Artículo extraído del apabullante y bien fundamentado libro de Antonio Carrera: Los falsos manejos de los Testigos de Jehová.

HISTORIA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVA A TRAVÉS DE SUS PRESIDENTES

1° El «pastor» Russell

La corta existencia de los Testigos comienza hacia 1870, cuando Carlos Taze Russell dice haber hallado la verdad de que la segunda venida de Cristo era inminente sobre esta tierra, para demostrar lo cual publica un folleto.

Entre los profetas falsos que se levantaron en el siglo pasado anunciando la segunda venida del Señor, estuvo un tal N. H. Barbour, de Nueva York. Este afirmaba que Cristo ya había venido, pero de modo invisible o espiritualmente, en 1874:

Russell aceptó las ideas de este señor Barbour y se asoció con él y su grupo en 1876. Russell puso el dinero y juntos publicaron un libro y una revista. Posteriormente hubo discrepancias y vino la ruptura, con el buen resultado final de que la mayoría se fue con Russell, que era joven, emprendedor, inteligente y que, para colmo, tenía mucho dinero, ya que poco antes había vendido el negocio que poseía de telas con lo que recaudó más de un cuarto de millón de dólares —al cambio de hoy serían unos quince millones de pesetas— cifra verdaderamente considerable para aquella época.

Después de esto -1878—, Russell inició la publicación de una revista con sus ideas, anunciando que Cristo ya había venido el año 1874. Su padre, de Russell, fue socio íntimo con su hijo en los negocios de la Sociedad Watch Tower por veinte años, aunque no se sabe que fuera creyente como su hijo.

No cabe duda que tanto el padre de Russell como él mismo fueron hábiles en los negocios de telas. Pienso que también ahora lo serían en el de libros y revistas. Según «Los Testigos», pág., 44, Russell «no sólo era un hombre denodado, sino también bastante listo.

Así, con denuedo, se lanzó a escribir folletos y más folletos, revistas y libros, con el anuncio del fin del mundo. Como el negocio funcionaba bien, «pronto se puso de manifiesto que hacía falta organizar una sociedad definitiva para guiar y dirigir la obra de publicación que continuaba en crecimiento.» («Capacitados», pág. 303/4). Como vemos, no organizó un grupo religioso, sino una sociedad para publicar y vender libros. Russell fue incansable, tanto en escribir como cuando se trataba de hablar o viajar para adelantar en su negocio. El libro «Capacitados», pág. 311/5, dice: «…antes de morir Russell, en 1916, viajó más de un millón de millas y pronunció más de 30.000 sermones, además de escribir una cantidad superior a 50.000 páginas de libros. Para ese tiempo las publicaciones de la Sociedad ya salían en quince idiomas.»

Russell no sólo poseía 47.000 acciones de las 50.000 que tenía la Sociedad Watch Tower en 1912 con las que conservaba en sus manos la dirección de la misma, sino que también poseía dos compañías gestoras fundadas por él, la «United States Investment Company» y la «United Cementeries Company», las cuales eran administradas por la Sociedad de los Testigos. Por este medio poseía gran número de propiedades mobiliarias e inmobiliarias, pero poco conocido por el público.» («Los Testigos», pág. 21, por G. Herbert).

En 1909, Russell traslada la central de la Torre a Brooklyn, N. Y., y desde entonces ha ido comprando más y más propiedad, teniendo en la actualidad la friolera de siete manzanas de ciudad de gran valor. Para ese tiempo, 1909, el Imperio de la Torre se extendía a otros países para vender los libros que Russell producía de modo incansable.

Después de mucho escribir anunciando que el mundo terminaba en 1914, vivió dos años más para comprobar su fracaso como profeta, ya que murió el 31 de octubre de 1916.

Y voy a terminar con el «pastor Russell», ya que sólo deseo relacionar lo que tenga algún contacto con la Sociedad y su Imperio. No me interesa en modo alguno inmiscuirme en su vida privada ni descubrir sus debilidades que, como todo ser humano, tuvo. La vida privada de todo mi prójimo siempre me ha producido un profundo respeto. He leído mucho sobre este hombre y en todos los autores he observado, con tristeza, la fruición con que relatan ciertos episodios de la vida de este hombre, anécdotas cuya finalidad no comprendo en obras escritas «exprofeso» para atacar a los Testigos de Jehová. Una cosa es el fundador y otra muy distinta es su obra. La historia nos da muy sabias lecciones al respecto. Por otra parte, siempre tengo presentes las palabras de Jesús: «El que de vosotros esté sin pecado, arroje la primera piedra contra ella». Quizá los autores a los que me refiero sean hombres sin pecado… yo, no lo soy…

2°. El «juez» Rutherford

José Franklin Rutherford fue el sucesor de Russell como segundo presidente de la Sociedad Watch Tower. En enero de 1917 ascendió a la presidencia.

Los 150.000 votos para la elección se compraban a la Sociedad al precio de diez dólares, por lo cual la Torre percibió la nada desdeñable cifra de un millón y medio de dólares, algo así como 90.000.000 de pesetas.

El sistema, como bien se ve, tiene muy poco de espiritual y cristiano, y sí mucho de materialista y mundano. Este método de votar con dólares continuó hasta 1944, dos años después de votar para el tercer presidente Knorr.

A través de toda la historia de la Sociedad, lo único que priva son los dólares, la producción, las ventas, etc., y todo ello dirigido, creo yo, por «espíritu tanto».

Rutherfod, desde el momento de ser nombrado presidente, no por Espíritu Santo, sino como ya dije, por «espíritu santo», por dólares, se propuso cambiar todo el sistema de organización establecido por su predecesor.

En tiempo de Russell, aunque poco, todavía se veía algo de cristianismo dentro de la organización de la Torre. Celebraban la Navidad, adoraban la Cruz, daban honra a Cristo, y cada iglesia o congregación era autónoma para elegir sus pastores o diáconos, etc., etc. Rutherford veía que su puesto de presidente no estaba muy seguro porque no gozaba de las simpatías que tuvo Russell. Este era amable en su trato con los fieles, por lo que era muy querido y tenido en ‘tal estima por sus seguidores que no dudaron en calificarle «el esclavo fiel y discreto», de Mateo 24:45 y de tenerle por el escribano de Ezequiel 9, y de ser el único conducto de comunicación para recibir la luz de Dios.

Rutherford, según sus propios seguidores —«Atalaya» 1955/686 y «Los Testigos de J. en el Propósito divino», pág. 70— era de carácter fuerte, dictador, intransigente, totalitario… «Los Testigos de J. en el propósito divino», pág. 58/4, dice que «Rutherford era de mente jurídica y bastante astuto.» Por eso, temiendo que los seguidores de Russell, con el tiempo, no aceptarían su autoridad, y por lo tanto sería rechazado, se propuso eliminar o borrar todo aquello que estuviese relacionado con su antecesor. Empezó por reorganizar la oficina, lanzar al mercado otra nueva revista y empezar a quitar la autoridad a los ancianos o diáconos que dirigían las congregaciones o iglesias, y nombrar desde la central de Brooklyn un director que, de forma paulatina, se haría cargo de toda la dirección.

Poco después eliminó el sistema de votación dentro de las congregaciones para elegir al anciano o diácono y uno instruido en las nuevas ideas del «juez» ocupaba su puesto. Esta medida originó muchas disensiones y deserciones dentro de las iglesias. Cuenta Schnell, que fue Testigo por treinta años, que él fue enviado a una congregación para suplantar el puesto al anciano que lo dirigía aferrado a las ideas de Russell. Según el citado autor, de 175 miembros se fueron todos, menos ocho que le siguieron. Añade que fueron suficientes para comenzar de nuevo con las ideas de Rutherford.

Sabemos, también, que para borrar toda memoria de Russell se hicieron desaparecer todos los libros escritos por el mismo, libros que habían sido la luz provista por Dios para dar a conocer la verdad. En su lugar, otros nuevos libros, con doctrinas e ideas cambiadas fueron escritos por Rutherford.

Ahora que todas las congregaciones dependen de la central de Brooklyn y que nadie puede «mover un dedo» sin la aprobación previa de la misma, Rutherford quiere hacer creer que esta purga ha sido efectuada con la aprobación y bendición de Dios y, por supuesto, en cumplimiento de profecía bíblica. Establece la teocracia —yo más bien diría «dedocracia», ya que todo se nombra «a dedo»— o un sistema totalitario. Aunque hace creer que no se debe seguir a hombres y que la Sociedad está dirigida por la teocracia o gobierno de Dios y que la misma es el instrumento usado por Dios y no un individuo en particular, como Russell. Todo su esfuerzo se encaminó a borrar del escenario el russellismo.

Los ataques contra el clero y contra la política le acarrearon muchos problemas, tanto a él como a todos los Testigos, por todo el mundo. Promovió la intolerancia y la desobediencia a las autoridades. Sus declaraciones eran del todo y en un todo ofensivas. Leamos algunas: «Los religiosos de la cristiandad son hipócritas por cuanto pretenden ser el pueblo de Dios y toman el nombre de Cristo y se dan el nombre de cristianos, pero por sus mismas palabras y curso de acción niegan que sirven a Dios y siguen a Cristo… Entonces la Iglesia Católica llegó a ser parte de la organización del Diablo. También la iglesia protestante, cuando cayó, juntó manos con la organización de Satanás aliándose con ella.» («Profecía», pág. 166, escrito por Rutherford).

También, aunque indirectamente, llaman tontos a los políticos, diciéndoles que se han dejado engañar por los clérigos. El mismo libro citado anteriormente, pág. 175 dice: «Satanás ha hecho de la cristiandad una parte de Babilonia, y por lo tanto el nombre de Babilonia aplica a la cristiandad por ser la organización satánica. por medio de los falsos religionistas de la organización satánica, los gobernantes comerciales y políticos de la tierra han sido inducidos a formar parte del inicuo sistema.»

Sin embargo, las palabras más duras las dirigió contra la Iglesia Católica: «El principal enemigo visible de Dios, y, por consiguiente, el enemigo público número uno, es la congregación religiosa católica romana…» («Enemis», págs. 286-287).

Los dibujos o caricaturas que contenían sus libros eran siempre ofensivas contra la religión o política. En el libro «Luz», págs. 11 y 65, aparece una prostituta que va tocada con una mitra —adornada con tiara— y con las llaves de San Pedro, cabalgando sobre la bestia de siete cabezas. En el libro «Preparación», pág. 153, dibujaron un grueso Papa, mofletudo, que está pisoteando la Biblia con sus pies. Igualmente, en el libro «Luz», págs. 1 y 129, aparecen un obispo, un capitalista y un jefe de Estado, extravagantes, que van guiados por el diablo.

En 1920 publicaron un número especial de la revista «The Golden Age» = «Despertad» y resultó tan ofensivo, que algunos Testigos rehusaron participar en su distribución. El libro «Los Testigos de J. en el Propósito divino>, pág. 94, dice: «En 1920, la Sociedad imprimió y distribuyó un número especial de «The Golden Age», que eran tan “ardiente” que algunos hermanos rehusaron participar en su distribución.» Pero el libro más ofensivo e insultante contra la religión y los Gobiernos fue, posiblemente, «The Finished Mistery», y debido a esto fue prohibido y los siete dirigentes de la Sociedad de la Torre en América fueron juzgados en 1916 y sentenciados a prisión, incluido el presidente y promotor de los «líos», Rutherford. («Los Testigos de J. en el Propósito divino», págs 77-85).

El que fue Testigo por 30 años, W. J. Schnell, piensa que el «juez» había organizado el «tinglado» con esa intención. Según él, Rutherford había escrito sus artículos contra la guerra para triunfar de sus adversarios gracias a su aureola de heroísmo que le valdría sus altercados con el Gobierno.

Esta opinión es muy probable sea cierta, por cuanto el mismo Rutherford, al ser conducido ante el tribunal, dijo: «Este es el día más feliz de mi vida.» («Los Testigos de J. en el propósito divino», pág. 82). Este encarcelamiento que sólo duró nueve meses, del 21 de junio de 1918 al 26 de marzo de 1919, sirvió para crear una aureola de héroes y mártires en torno a los encarcelados y, de modo especial, de Rutherford.

Aunque Rutherford y los suyos creían que la oposición contra ellos y el encarcelamiento eran en cumplimiento de la profecía y con la aprobación de Jehová, los hechos probaron que no confiaban en Dios para que les liberara a su debido tiempo. El libro «Los Testigos de J. en el propósito divino», pág. 87, dice: «El mes siguiente, ciertos periódicos iniciaron una campaña que se extendió a través de todo el país, demandando que se pusiera en libertad a Rutherford y sus asociados. Los Testigos también escribieron miles de cartas a redactores de periódicos y miembros del congreso, a senadores y gobernantes, instándoles a tomar acción a favor de los oficiales aprisionados de la Sociedad. Muchos de éstos se expresaron a favor de que se les pusiera en libertad, indicando que prestarían su ayuda.»

«El esfuerzo siguiente que se hizo a favor de estos hermanos fue la circulación, a través de todo el país, de una petición durante marzo de 1919. En un corto espacio de tiempo se obtuvieron 700.000 firmas… y constituyó la petición colectiva más grande efectuada hasta aquel tiempo… y aunque nunca fue presentada al Gobierno, fue un testimonio sobresaliente.»

Aquí vemos otra vez el truco: No fue necesaria la ayuda del Espíritu Santo de Dios, les bastó que operase el «espíritu tanto». Tantas firmas, tantas cartas y tantos periódicos, hicieron que el Gobierno actuase a favor de los Testigos, que bajo la fianza de 10.000 dólares cada uno, fueron liberados en marzo de 1919. Y como lo tenían bien estudiado, las tantas cartas y las tantas firmas y los tantos periódicos, les dieron una publicidad muy valiosa para reorganizarse y seguir adelante con «el cuento».

Desde el año 1918, Rutherford proclamó con libros, revistas, folletos y conferencias: «Millones que ahora viven no morirán jamás». («Los Testigos de J.» pág. 78 y también que para 1925 sería el fin y comenzaría el nuevo orden de cosas. Ya han transcurrido más de 56 años y los millones que el «juez» anunciaba que no morirían para el año 1925, resulta que sí han muerto, Rutherford incluido. Cuando llegó el año 1925 y nada sucedió, muchos miembros se desilusionaron, y dejaron a los Testigos y a sus falsos profetas. («Los Testigos de J. y la verdad», pág. 26, por E. B. Price).

Después de este fracaso, ya no volvió a señalar fechas, pero sí que el fin estaba cercano. Por eso en el libro «Hijos», págs. 151-312-313, aconsejaba a los jóvenes que esperasen a casarse después del fin cercano. Poco caso le han hecho, ya que los Testigos se casan, generalmente, muy jóvenes.

Y ya para borrar por completo la memoria de Russell o el nombre de rusellistas, en 1931, dijo que Dios le había comunicado el nuevo nombre que llevarían en adelante: TESTIGOS DE JEHOVA. Con este paso dio a entender su superioridad sobre Russell, ya que el propio Dios le escogió a él y no a Russell para tan alta misión.

Rutherford afirmaba que la Sociedad y no algún hombre era el conducto usado por Dios para dirigir a los Testigos, pero eso era puro «camelo», ya que él, Rutherford, era la Sociedad. Sólo él ordenaba, sólo él escribía los libros y folletos… él era, en realidad, el amo absoluto.

El 8 de enero de 1942, a la edad de 72 años y después de 25 años dirigiendo la Sociedad, murió. («Los Testigos de J. en el propósito divino», pág. 196).

3°. El «hermano» Knorr.

A la muerte de Rutherford no hubo que esperar casi diez semanas para elegir nuevo presidente de la Torre como sucedió a la muerte de Russell. Aunque hicieron oraciones pidiendo sabiduría para la elección, también en esta ocasión fueron los dólares los que decidieron. El sistema de pagar diez dólares por cada voto no fue eliminado hasta dos años más tarde, en 1944. Fue elegido por unanimidad el que hasta entonces era vicepresidente, Natán Homer Knorr. («Los Testigos de J. en el propósito divino», pág. 66).

Desde el momento en que se hizo cargo de la presidencia revolucionó toda la nomenclatura e infundió más vitalidad al movimiento jehovista. Emprendió un vasto programa de expansión de la central y las fábricas de impresión de América y de otros países («Capacitados», pág. 343). Revoluciona la técnica de la propaganda y venta de literatura fundando para ello escuelas de instrucción para misioneros que, posteriormente, son enviados como representantes de la Torre a casi todos los países del mundo. Organiza grandes asambleas por todo el mundo para conseguir publicidad. Hace aumentar el número de sucursales en muchos países y establece el arreglo de zonas, distritos y circuitos para, desde arriba, poder controlarlo todo.

Recordarán que Rutherford se esforzó en eliminar todo lo que tenía alguna conexión con Russell; pues bien, ahora, el nuevo presidente Knorr, hace lo mismo con Rutherford. De hecho, ya ha conseguido que desaparezca todo lo relacionado con su antecesor en el cargo. Al establecer cursos de oratoria y de entrenamiento de los Testigos para dialogar en las puertas, hizo desaparecer la voz de su predecesor, el cual, desde 1933, había utilizado el fonógrafo con muy buenos resultados. En ese tiempo, los Testigos iban por las casas para que oyeran las conferencias grabadas por Rutherford, utilizaban, hacia 1938, 19.676 fonógrafos y en ellos se podían escuchar 430.000 conferencias gravadas en 17 idiomas («Los Testigos», pág. 140). Así, para 1944, se dejó oír la voz de Rutherford y para que se oyeran otras voces, inauguró en 1945 una campaña mundial de discursos públicos con bosquejos preparados por la Watch Tower o por Knorr. Así se acalló una voz ya desfasada y molesta, por otras al día. («Atalaya» 1956/331).

El siguiente paso para borrar las ideas del «juez» fue lanzarse a escribir libros. Desde 1943, que salió el primero, ha producido un verdadero «diluvio» de ellos con los que ha inundado el mundo entero. Pero, ¿dónde están todos aquellos libros que contenían la verdad inequívoca de Dios, escritos por Rutherford? Knorr y los suyos los han hecho desparecer sustituyéndolos por otros. El libro de Rutherford que tanto éxito alcanzó, «El Arpa de Dios», y que contenía las doctrinas fundamentales, fue suprimido y, en su lugar, lanzaron el titulado «Sea Dios Veraz». Hoy en día es materialmente imposible conseguir un libro de Rutherford y/o de Russell. Las ideas de aquellos dos presidentes han desaparecido y otras nuevas se publican desde 1943. Si alguien desea saber qué libros y cuándo se publicaron, puede consultar «Capacitados para ser Ministros» en las páginas y párrafos siguientes: 336/5 y 6, 343/2, 344/6 y 346/12 y 13.

En otros asuntos, sí ha seguido Knorr la pauta marcada por Russell y por Rutherford. El arreglo de centralizar y dirigir todo desde Brooklyn con el nombre de Teocracia es uno de ellos. También siguen aferrados a la idea de que el fin del mundo está a las puertas. Claro que hace la friolera de 100 años, también Russell creía lo mismo y… aquí estamos todavía esperando…

Estos son los tres falsos profetas principales que han fundado y dirigido este movimiento denominado TESTIGOS DE JEHOVA: El «pastor» Russell. El «juez» Rutherford. El «hermano» Knorr.

Un comentario

Los lavados de cerebro de los Testigos de Satanás

Encontrado en la web. Artículo extraído del apabullante y bien fundamentado libro de Antonio Carrera: Los falsos manejos de los Testigos de Jehová.

LA ORGANIZACION DE LA TIRANIA

Sus reuniones.—Lavanderías de cerebros

Para darse cuenta de la importancia que los Testigos dan a las reuniones y los argumentos que esgrimen para animar a asistir y a no faltar nunca, les diré que llegan a decir que es necesario arriesgar la libertad y hasta la vida para reunirse. (KmS marzo 1974/2).

Hoy los Testigos, en España, tienen libertad para reunirse en salones, pero desde 1961 hasta 1971 las reuniones se hacían clandestinamente en casas particulares. Mi casa se usaba todos los domingos para estar dos horas reunidos. Para engañar a la Policía en el caso de que viniera, poníamos la mesa con botellas de licor y galletas. Entrábamos y salíamos de dos en dos para no resultar sospechosos a los vecinos. Y aunque los Testigos pregonen y publiquen ser estrictos observantes de la ley, en muchos casos es mentira. En la revista «Destino», del 5 de julio de 1968, pág. 34, un prominente Testigo de Barcelona, don Francisco Serrano Abella, dice: «La ley de asociaciones de 15 de junio de 1880 declara que una reunión pública es aquella en que más de veinte personas están presentes, ASI LOS TESTIGOS DE JEHOVA PROCURAMOS NO PASAR EN NINGUN CASO DE ESTA CIFRA CON EL PROPOSITO DE NO VIOLAR LA LEY».

Yo podría decir que en NINGUN CASO ha habido menos de los veinte que marca la ley. Al menos en los grupos que yo conocía en Vizcaya, pues en mi casa, en ocasiones de visitarnos el siervo de circuito —un representante de la Organización de quien más adelante me ocuparé—, nos hemos reunido más de cincuenta personas, haciendo caso omiso de la ley y exponiendo la integridad del piso con tal exceso de carga.

En las reuniones no hay libre diálogo o posibilidad de discusión. La Sociedad suministra las ideas en sus libros y revistas con las preguntas y respuestas que facilita, o sea, en el libro vienen confeccionadas las preguntas y también las respuestas, y el sistema de estudiar y comentar es repetir como «loros» todo aquello. Es parecido a como estudiábamos el catecismo de niños. No se indaga personalmente si aquello que pone el libro es así o no. Pero aun los pensadores y dispuestos a impugnar algunas ideas o a exponer algunas propias, no son aceptados, ya que las únicas ideas que se aceptan son las que están en los libros de la sociedad. Si hubiera libre diálogo y discusión, entonces muchos sabrían las razones a las que libremente expresarían su apoyo o manifestarían su razonada disconformidad. Pero ¡ay! si alguno no está conforme con las explicaciones prefabricadas que la Sociedad da de la Biblia, será marginado y si persiste en su mala disposición posiblemente será expulsado como hereje o apóstata. Esto fue lo que hicieron conmigo en el momento en que quise dar a conocer lo que había descubierto.

Todo está programado. La Sociedad desde América dicta qué materias estudiar, qué hablar, qué cantar en las reuniones… No hay oración de comunidad, ya que un miembro cualquiera —nombrado previamente—improvisa una oración que todos los demás al final de la misma cierran con la palabra «amén». Los locales para las reuniones, llamados «Salón del Reino», no son templos donde uno pueda hallar recogimiento, donde uno pueda orar particularmente a fin de elevarse espiritualmente. La Biblia no se estudia en las reuniones, lo único que se estudia, se comenta y se ensaya, como en un teatro, son las publicaciones de la Torre y sus diferentes métodos para vender sus libros.

En vez de operar en las reuniones el espíritu santo, lo que se oye es el «espíritu tanto», tantas revistas vendidas en el mes, tantos libros, tantos folletos, tantos aumentos de publicadores, de horas empleadas en visitas por las casas, en revisitas, en estudios en los hogares, tantos precursores especiales, regulares y temporeros, tantos libros producidos en las imprentas de Brooklyn, tantas máquinas nuevas para imprimir, tantos nuevos edificios inaugurados en el mundo, tantos nuevos salones abiertos en España para reunirse, tantas suscripciones nuevas que se lograron, tantas asambleas celebradas por el mundo y su concurrencia a las mismas. Y así hasta el infinito. Sí, el espíritu TANTO es el único que flota en el ambiente de sus reuniones, en las que sólo se oye la «musiquilla» de las enseñanzas programadas por los dirigentes de América, por ese «esclavizador infiel». Los Testigos que me lean saben que no miento.

Sus asambleas.—Medios de publicidad

Las asambleas de los Testigos de Jehová quizá sean el mejor sistema de propaganda y publicidad, y el más barato, para los dirigentes, además de cumplir otro fin tan valioso como ése o más. Consiguen congregar tres veces en el año a casi todos los miembros en grandes concentraciones y con ello logran fortalecerlos y unificarlos para que no «aflojen».

Yo, con mi familia, he asistido a las tres anuales desde 1962. Las denominadas de circuito se celebran cada seis meses, y las de distrito o nacionales una vez al año. Las internacionales, cada tres o cuatros años.

Las asambleas mayores a las cuales he asistido han sido las siguientes: Burdeos (Francia), 1962; Milán (Italia), 1963; Toulouse (Francia), 1964; Basilea (Suiza), 1965; Marsella (Francia), 1966; Toulouse (Francia), 1967; Toulouse (Francia), 1968; Roma (Italia), 1969; Toulouse (Francia), 1970: Madrid (España), 1971 —la primera celebrada en España—; La Coruña (España), abril de 1972 —este año también asistí a la inauguración de la central de Barcelona y, en agosto, a una asamblea en Salamanca (España)—, y en Bruselas (Bélgica), 1973. Estas son, como digo, las mayores, pues también he asistido a otras ya mencionadas.

Desde el principio se interesaron por las asambleas, pero sólo fue al llegar a la presidencia de la Sociedad el Sr. Knorr cuando se las dio un gran impulso. Desde 1946 se han celebrado asambleas internacionales con gran asistencia y mucho aparato propagandístico. También desde 1942 se establecieron las asambleas de circuito cada seis meses y las de distrito o nacionales una cada año. Alardean los Testigos de ser sus asambleas un dechado de organización y pericia, pero estando trabajando en ellas, como yo, se ve que no son lo que parecen. Lo que sucede es que los miembros son sufridos y disimulan su estado de ánimo para no dar que decir.

Seis meses antes de cada asamblea nos mandaban cartas animándonos a todos a asistir. Para que nadie flaquease creaban un ambiente de expectativa diciendo que algo muy importante se resolvería, pero que luego resulta que es una «niñería». Así, mes tras mes, envían cartas que hablan de la próxima asamblea en un auténtico lavado de cerebro. De un año para otro —¡qué bien lo recuerdo!— ahorrábamos todo lo que podíamos para asistir, a pesar de que tal cosa siempre resultaba trabajosa por demás. Véanlo: Ir en autocar hasta Roma, Milán, Bruselas, Basilea, etcétera, con el tiempo siempre justo, ya que, la mayoría sino todos, debía de incorporarse a sus respectivos trabajos, por lo que casi sin paradas, comiendo en ruta, sin dormir… después de haber estado durante días —los que duraba la asamblea—, levantándose temprano y acostándose tarde y mal, pues se dormía en pabellones a estilo cuartel, separados los esposos, durmiendo en el suelo peor que gitanos, batir «récords» de correr para llegar a tiempo al transporte, a comer, a las sesiones, al trabajo de barrendero o de cocinero, etc., así como guardar horas de colas para las comidas y para todo lo demás… Ahora, eso sí, para que se tenga paciencia como santos y no se quejen de nada, en las congregaciones se les dice que tienen que hacer «de tripas corazón» y aguantarlo todo para que los otros nos vean y así se hagan Testigos. ¡Ah!, y como Dios nos ve, pues todo sea por El.

Los Testigos se consideran ellos mismos personas muy rectas y buenas y así lo pregona la Sociedad en sus revistas. Pero a pesar de esto, yo que fui muchos años al frente de un autocar en viaje a las asambleas, he visto más desavenencias y choques entre los viajeros de los que podría contar. En realidad, lo que existe entre los Testigos es una coexistencia pacífica, una especie de tácito soportarse por el temor que tienen a Dios, pero que, en modo alguno, es un amor genuino.

También el fanatismo de obediencia a la Organización es extremo. Muchos se han despedido de los trabajos para poder asistir a las asambleas y sé de mujeres Testigos que, contrariando a sus esposos, se van a las asambleas dejando a su cónyuge solo. Tengo pruebas para justificar lo que afirmo.

Después de oír esto ustedes se preguntarán: ¿por qué, entonces, asisten a las asambleas cuando tanto esfuerzo y fatigas les supone? La respuesta es bien simple, la Sociedad tiene no sólo la habilidad de fanatizarnos, sino de hacernos creer que es un mandato de Dios y el que desobedece no asistiendo se acarrea el disfavor de Dios. Todo lo que asevero, cualquier Testigo sabe que es verdad. («Atalaya» 1954/150 y 1958/204, «Los Testigos de J. en el propósito divino», pag. 224.) Como ya mencioné, las asambleas dan publicidad y causan impacto en los observadores locales. Veamos el método: en La Coruña’ posiblemente no lleguen a 150 los Testigos que hay, y en todas las provincias gallegas son pocos más, pero en la asamblea celebrada en el mes de abril de 1972, en La Coruña, asistieron 5.800 de toda Galicia, Vascongadas, Navarra, Asturias, Santander, Burgos, Valladolid, Palencia, Logroño, Avila, Soria, Segovia, León… Pues para cualquier vecino de La Coruña, esto parecía indicar que todos eran de la localidad, con lo que tienen la sensación de ser, relativamente, muchos. Esto mismo ocurre en todas las ciudades donde se celebran asambleas.

La Sociedad, conociendo la naturaleza humana y en especial a sus miembros, sabe cómo «embobarlos». En casi todas las asambleas se presenta algún nuevo libro, presentación que provoca un impacto delirante de aplausos y de regocijo. Los asistentes no se aperciben, pero la Sociedad hace el gran negocio, aparte de las enormes ganancias que percibe de la venta de postales, bolígrafos, frutas, pasteles, bocadillos, helados, refrescos, cafés… todo al precio «de la calle» y en miles de comidas diarias, venden montones de libros, como veremos con el siguiente ejemplo: «Atalaya» 1956, pág. 585, da un informe de la asamblea internacional celebrada en New York del 19 al 26 de julio de 1953. Asistieron 165.829 Testigos. En sólo ocho días que duró la asamblea presentaron tres libros y tres folletos nuevos, vendiendo a los mismos Testigos asistentes nada menos que 3.073.657 piezas de literatura —una media de casi 20 por asistente—. Omito «traducir» a pesetas la cantidad que se embolsó la Torre a cuenta de sus seguidores.

También a los asambleístas les venden unas insignias de identificación como asistente. Si durante una serie de asambleas, durante un año, por ejemplo, se congregan en todo el mundo 1.000.000 de personas, resulta que sólo por este concepto, la Sociedad recauda varios millones de pesetas. Agreguen a estos las cajas de contribución y… calculen cuál puede ser el total.

William J. Schnell, que fue Testigo por treinta años y que tras descubrir la falsedad de la Torre se marchó, escribió el libro «Esclavo por treinta años en la Torre del Vigía», donde entre otras cosas dice lo siguiente: que en la asamblea de Magdeburgo (Alemania), estuvo el segundo presidente, Rutherford, y tuvo el rasgo generoso de regalarles a los asistentes con una comida el último día (una salchicha y ensalada de patatas). Esto sirvió para ponderar a Rutherford como un benefactor de sus miembros y por mucho tiempo se recordó y habló del «gran banquete de Rutherford». Y los incautos Testigos no se dieron cuenta que antes les habían sacado su dinero al venderles las insignias de identificación cobrándoles 50 lo que sólo costaba 3.

Pienso que aquella comida con que les regaló, serían sobras que había que tirar, tal como nos sucedió en la asamblea de Milán, en 1963, donde nos dieron unos bocadillos gratis para el viaje que, en resumidas cuentas, nos resultaron muy caros, ya que casi todos nos intoxicamos. La mayor parte de los más de 500 que viajamos en tren enfermamos…

Ahora les referiré algo en relación con las asambleas celebradas aquí, en Bilbao, y en particular en mi congregación de Ocharcoaga. A espaldas de las autoridades, a escondidas, sin permiso alguno y, por tanto, desobedeciendo las leyes, se hicieron varias asambleas de circuito, dos por año, con asistencia de 200 a 300 personas. Puedo probar los lugares y las fechas de casi todas ellas, pues siendo la organización de la Torre una auténtica burocracia, donde se llevan registros minuciosos de cuanto se hace, yo, por mi situación en la misma, tenía que conocerlos; poseo en mi archivo particular los nombres, fechas y lugares de reunión.

En el monte de Artebacarra, desde 1964 tengo registros y fotografías, se celebraron dos o más asambleas cada año hasta 1969 inclusive, en las cuales yo participé como organizador y orador. Solíamos acudir repartidos en varios trenes y autobuses, espaciados, para no levantar sospechas. También en 1964, fuimos a Logroño y en la orilla del Ebro nos congregamos más de 300. En una lonja de Algorta (Vizcaya), celebramos dos reuniones el año 1967 y 1968, con mucha concurrencia. En 1961 se celebró una asamblea en la playa salvaje de Larrabasterra (Vizcaya), en la cual yo fui bautizado. Otra gran reunión se celebró en Sestao (Vizcaya), en un piso deshabitado. Una más, en la cual nos reunimos todos los de Vizcaya, tuvo lugar en una lonja muy grande en Zorroza (Vizcaya). La última, que yo recuerde, la celebramos en el bilbaíno barrio de Santuchu. En todas estas asambleas, repito, se reunieron, no veinte personas como es lo establecido por la ley, sino, siempre, más de doscientas. Los Testigos desobedecen las leyes cuando les conviene y luego se lamentan porque en muchos países son perseguidos y encarcelados.

En 1968 fui invitado por la organización de los Testigos en España y asistí, en Barcelona, a un curso intensivo de capacitación, no de la biblia, sino de temas para dirigir la organización. Tengo ante mí el programa «Curso de la Escuela del Ministerio del Reino» y de las 52 lecciones que estudié dos tratan de «cómo estudiar la Biblia» y «Origen y autenticidad de la Biblia». La escuela era clandestina, en un piso de Barcelona, situado en una calle cuyo nombre no recuerdo, ya que nos ordenaron destruir la carta-convocatoria. Hacían creer que era una academia para agentes de ventas, lo cual era falso del todo, y todo el día teníamos música para «despistar» a los vecinos. En 15 días sólo salí una vez a la calle. El señor José Orzáez era nuestro instructor…

Podría continuar con una larga lista de métodos empleados por los Testigos para «jugársela» a la Policía, pero, opino, que este no es el objeto de este libro. Por otra parte, ya no es problema actual.

Predicación o propaganda

La Sociedad de los Testigos ha sabido inculcar a sus miembros el celo por la propaganda, de casa en casa, mediante hacerles creer que a este mundo le quedan pocos años y que estamos ante un fin, tan próximo, que hay que dedicar todas las energías de cada uno para anunciarlo por todo el Orbe mediante la venta de sus libros. En las reuniones se hace un auténtico lavado cerebral consistente en la reiteración del mismo «slogan»: estamos en el fin, predicar, hablar de ello y, sobre todo y siempre, vender libros. Para saber quién predica y quién no lo hace —o lo hace con menor intensidad— se les controla uno por uno. Cada mes, individualmente, se cumplimentan unos formularios en los que se especifica el número de libros y revistas vendidos, las horas empleadas en predicar y las veces que se ha revisitado a alguien. Así se controla a cada miembro y se sabe quién hace poco trabajo, al cual se anima a esforzarse más. Si falta varias semanas, sin salir a vender, le visitan los siervos y se brindan a salir con él acompañándole. Con este método no le dejan a nadie actuar en completa libertad, por lo que muchos, aun sin el menor deseo de hacerlo, salen a predicar para que les dejen en paz y para que no les «miren de mala manera». La Sociedad pone la «meta mensual» de diez horas, vender seis revistas, hacer seis revisitas y tener un estudio con otros.

Los métodos que han empleado para predicar no tienen fin. Han usado películas, fonógrafos con discos en las puertas, emisoras de radio, unas en propiedad y otras alquiladas. Usaron una goleta llamada «Silvia» (WS 1956-394) con la que recorrían las islas del Caribe. Se anima a visitar sin dejar ni un solo rincón sin hacerlo. Se visitan barcos, tiendas, cárceles, en las calles, pisos, trenes, trabajos… Usan la televisión donde se lo permiten y a los ancianos o impedidos se les anima a escribir cartas o usar del teléfono para hacerles propaganda. También se incita a las mujeres a tener literatura a mano para vendérsela al primero que llame a su puerta, el cartero, el panadero, la lechera, el cobrador… a cualquiera se intentará vender algún libro. Si usted llega a casa cansado del trabajo, se le dice que predique al anochecer porque es la mejor hora para encontrar en casa a los varones (KmS, sep 1973).

Todo esto y mucho más inculcan para que usted les venda los muchos libros y revistas que se editan en América. Con razón ya advirtió el apóstol Pedro en su 2a carta, cap. 2:1 y 3, que llegaría a haber falsos profetas y maestros que con codicia nos explotarían con palabras fingidas.

Mucho se ha hablado de que a los Testigos les pagan sus dirigentes de América, pero nada más lejos de la verdad. No sólo no les pagan nada en absoluto, sino que son ellos los que ponen su dinero, además de su trabajo y su tiempo. ¡Pobres cuitados!

Vean, como ejemplo, mi propio caso: desde el barrio donde resido, en Bilbao, he recorrido casi toda la provincia de Vizcaya, aun los caseríos más apartados de los montes, para vender los libros y revistas de la Watch Tower. Para llegar a todos estos lugares he tenido que pagarme yo mismo los viajes, pasando frío en invierno y calor excesivo en verano, pues se debe ir vestido con traje y corbata, una de las normas de la Sociedad. Cuando había días de fiesta, como Navidades, alquilábamos un coche entre cinco y marchábamos a las provincias limítrofes —Burgos, Santander            a vender libros, pasando mucho frío y gastando mucho dinero. La única que recibe ganancias sin pérdida alguna en estos lamentables viajes es la Sociedad. En las Navidades de 1972-3, fuimos mi esposa y yo, con otros doce, a vender libros a Belorado (Burgos) y durante todo un día que transcurrió continuamente corriendo de un lado para otro y casi sin comer, sólo conseguimos vender, cada uno, el valor de 150 pesetas; menos de la mitad de lo que nos costó el viaje. Ahora bien, las 2.100 pesetas producto de la venta de los libros, fueron a parar íntegras a la Sociedad, ella nunca pierde nada.

También pasé dos años justos, del 1 de marzo de 1968 al 29 de febrero de 1969, viajando dos veces por semana a Durango (Vizcaya), acompañado de mi hijo, para atender un grupito que, con mi colaboración, creció de cero a veinte predicadores. Haciendo cálculos de lo que pude gastar de mi reducido jornal —soy como creo ya tengo dicho, un obrero—, para pagarnos los viajes de esos dos años, a 60 pesetas ida y vuelta por persona, la cantidad de 24.960 pesetas. También comencé el grupo de Munguía (Vizcaya), donde estuve un año, de noviembre de 1968 al mismo mes de 1969, el cual de cero salieron catorce predicadores y para atenderlo también me trasladaba dos veces por semana, siendo el gasto casi igual, es decir, unas 12.480 pesetas, lo que nos da un total, SOLO POR ESTOS DOS CONCEPTOS, de 37.440 pesetas. A todo esto puedo agregar :l tiempo empleado para preparar información para las reuniones semanales y para preparar conferencias que luego pronunciaba muchas veces en las congregaciones de Bilbao y provincia de Vizcaya, así como otras muchas en Santander, Burgos, Pamplona, San Sebastián…

Además, ¿cuántas horas he dedicado a la preparación de asambleas? Tengo a la vista varias cartas de los siervos de circuito con mi nombramiento para encargarme de departamentos de música, decoración, pintar rótulos… Todos los Testigos que me conocen —y son por centenares—que me han ayudado en todo este trabajo saben cuántas horas de nuestro tiempo hemos empleado no para Jehová Dios, como la Sociedad nos lo hacía creer, y yo así lo creía, sino para fomentar y potenciar los intereses y el poderío terrenal de los dirigentes americanos de la Watch Tower.

Se me olvidaba quizá lo más notable, ya que estoy hablando de predicar o vender —elijan ustedes— la mercancía de Brooklyn. Como ya dije antes, se me contagió la manía de registrarlo todo y archivarlo, por lo que puedo contar y probar si alguien pone en duda alguno de los casos a los que más adelante me referiré. El 23 de septiembre de 1973, dos meses y medio antes de mi expulsión, pedí al superintendente, Sr. Barquín, anunciara a la congregación públicamente mi renuncia voluntaria como siervo auxiliar. Acto seguido entregué todos los archivos de fichas de los predicadores, pero antes tomé nota de las horas que he empleado en predicar y vender sus libros y revistas. Pues bien, en esos doce años he predicado un total de 3.542 horas —recordemos que con 1.440 horas hubiera cumplido con las directrices de la Sociedad—, si las hubiera empleado en mi trabajo o cualquier otra ocupación, sólo a 50 pesetas la hora —más barata no la puedo poner— ahora tendría 177.100 pesetas.

Este dinero, más el que yo he gastado por y para la Sociedad, el tiempo y el desgaste de energías y las fatigas y desprecios que he tenido que sufrir de la gente en las puertas de sus casas, todo esto repito, me lo debe la organización de Brooklyn. No, los doce años de mi servicio no han sido para Jehová Dios, como yo creía, sino para enriquecer y expansionar el imperialismo de la Torre. Mientras yo tenía que servir a otros, mi esposa, con bondadosa paciencia, se pasaba los sábados y domingos en casa… y esto por años. Lo que acabo de contar no pretendo en modo alguno sea una apología o elogio de mi mismo, ya que soy uno más entre los cientos de miles de Testigos que sinceros y nobles —pero tan incautos como yo—repartidos por todo el mundo. Así se sabrá que a los Testigos no les pagan, sino que su misma organización les esquilma, engañándoles y poniendo para ello como tapadera la Biblia y al propio Dios.

DATOS DE LA ORGANIZACION

La organización de la Torre de los Testigos está montada a la americana y por americanos. Todo está superorganizado. Desde New York todo se dirige y controla, siendo su cabeza visible el presidente señor Knorr. En el mundo existen 97 sucursales, las cuales se dividen en 12 zonas. Cada sucursal tiene un fiel apoyador de los americanos —y generalmente él mismo americano—, llamado siervo de sucursal. Es interesante ver cómo actúan para sospechar que algún manejo hay oculto. Casi todos los siervos de distrito y muchos de circuito son igualmente americanos. En España, el representante legal de los Testigos reconocido por el Gobierno es el señor Antonio Navacerrada, pero de esto se puede dudar, ya que tanto este señor como otros están figurando aún cuando en realidad sólo constituyen un «camelo». El verdadero jefe en España es un americano llamado Juan Kurtz, siervo de la sucursal española. El libro «La objeción de conciencia en España» registra una entrevista con el señor José Orzáez —a mi juicio es el más instruido en España entre los Testigos de Jehová— y dice que le acompañaban otros dos, uno extranjero. Vean lo que dice la pág. 81: «De los dos acompañantes que venían con el señor Orzáez, uno de ellos, aunque hablaba correctamente castellano, tiene un acento extranjero, probablemente americano, y prefiere quedar en segundo plano. En la conversación no interviene sino ocasionalmente, pero parece tener en alguna manera la última palabra.»

Como se ve hay americanos detrás de los españoles, aun de los más prominentes como el señor Orzáez. Otra cosa: si usted, lector, asiste a una asamblea grande, en el programa verá que el presidente es un español, pero quien controla todo y da el discurso de conclusión y los puntos claves de la asamblea así como la información más valiosa, es el americano señor Kurtz.

Los siervos de zona vigilan y controlan a los de sucursal o los de cada nación. El de sucursal vigila a los de distrito, éstos a los de circuito y estos últimos, a su vez, visitan cada cuatro meses unas doce congregaciones. Acostumbran a permanecer una semana en cada congregación, compuesta de unos 80 predicadores y otros tantos aprendices. En sólo una semana inspecciona todos los registros de cuentas, literatura, revistas y territorios, las tarjetas o fichas de cada individuo, y así se entera en qué está débil la congregación y da instrucciones para poder mejorar y aumentar la actividad. En sólo una semana tiene contacto privado con la mayoría de los miembros y se entera de todos los chismes y problemas internos de la mayoría, con cuyo conocimiento resulta a la Sociedad fácil el control de todos. De hecho, desde arriba se controlan y vigilan unos a otros con una dictadura férrea, igualada a la Inquisición, pero con más sutileza.

Después, el superintendente de congregación controla y vigila a los siervos ministeriales y éstos vigilan a los predicadores, los cuales se vigilan mutuamente. Estos si saben alguna falta de alguien deben descubrirla («Organización», pág. 178). Así, en vez de como ellos dicen ser una organización de teocracia, es, más bien, una DEDOcracia.

La organización teocrática moderna de los Testigos cristianos de Jehová, según indican en «Atalaya» 1972-109, consta de seis escalones:

En el superior, «Jehová Dios»; en segundo término o segundo escalón, «Jesucristo», cabeza de la congregación cristiana; el tercero está ocupado por la «Clase del “esclavo fiel y discreto”», a quien Jesús ha “nombrado sobre todo lo suyo”. Mat. 24:45-47; el cuarto, corresponde al «Cuerpo gobernante»; el quinto, a los ancianos en la Congregación», y el sexto, a los «Siervos Ministeriales». Como apreciarán, todo está centralizado en el esclavo en Brooklyn. Desde allí dirigen a las 31.850 congregaciones, independientemente unas de otras. Hasta los nombramientos de superintendentes o ancianos y también los siervos ministeriales se dirigen desde miles de kilómetros de distancia. Y aunque ellos alegan que es el espíritu santo el que los nombra, en realidad son ellos, ese cuerpo gobernante (que me suena a política) el que hace los nombramientos a DEDO. Así es una DEDOcracia y no una teocracia, ya que Dios (Theos), nada tiene que ver con este «lío».

El sistema de organización de la base a la cúspide situada en el «Cuerpo Gobernante» es como sigue: Los publicadores, últimos del escalafón, son vigilados, dirigidos, controlados y espiados por los siervos ministeriales. A éstos los vigila el superintendente o anciano de la congregación. Estos son controlados, cada cuatro meses, por el siervo de circuito, a los que cada seis meses los supervisa el de distrito, el cual depende del de sucursal de su nación. Estas son visitadas por el siervo de zona, que depende de Brooklyn. Como apreciarán, todo el «tinglado» está perfectamente controlado desde la cabeza de la Torre en América. Añadiré que el cuerpo gobernante consta de ONCE miembros ungidos («Atalaya» 1972, pág. 122). Este número cabalístico lo encontramos

también en los auténticos escalones de la Torre o Atalaya de Brooklyn, vean:

«Jehová Dios» n° 1; «Jesucristo», n° 2; «Clase del esclavo fiel y discreto», n° 3; «Cuerpo Gobernante», n° 4; «Siervo de Zona», n° 5: «Siervo de Sucursal», n° 6; «Siervo de Distrito», n° 7; «Siervo de Circuito», n° 8; «Superintendente o anciano de la Congregación», n° 9; «Siervo Ministerial», n° 10, y «Publicador», n° 11.

Aunque la idea es tentadora, este número ONCE es muy sugerente, voy a pasar de largo y terminar de una vez este capítulo, con la siguiente aclaración en relación con el tema original que me ocupa.

Todas las 31.850 congregaciones o grupos que hay en el mundo, están dirigidas y controladas individualmente y, como los radios en las ruedas de una bicicleta, todas convergen en un centro que en este caso es la organización de la Torre de Brooklyn. Así, al no tener contacto directo, entre sí, ninguna de las congregaciones, no existe el peligro de cisma. Al que. se mueva lo expulsan y «aquí no ha pasado nada».

En tiempos de proscripción se emplean métodos ultrasecretos que no los mejora la C.I.A. o el F.B.I. Todos los nombres desaparecen y se emplean números claves. Yo tenía el número 56 como predicador y en cuanto a siervo auxiliar del superintendente era C. 314. La dirección de los Jefes, en Barcelona, solamente la conocíamos el señor Barquín y yo, ni mi esposa lo sabía.

Más podría añadir, pero creo que con esto se harán mis queridos lectores una idea de cómo funciona esta «diabólica» organización.

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Como se enriquecen los Testigos de Jehová-Satanás

Encontrado en la web. Artículo extraído del apabullante y bien fundamentado libro de Antonio Carrera: Los falsos manejos de los Testigos de Jehová.

Como se enriquece el imperio de la Torre

Que la Sociedad «Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.», con su central en 117 Adams Street, Brooklyn, N. Y. 11.201, U.S.A., es un Imperio y que sus dirigentes son unos auténticos imperialistas, lo podremos comprobar en breve. Según la definición que puede hallarse en cualquier diccionario, imperio es un Estado gobernado por un emperador cuyo territorio, generalmente, es de gran extensión y está integrado por varios pueblos. También «imperialismo» se entiende como tendencia expansionista de los países muy industrializados a conquistar colonias o mercados nuevos para su producción.

La Sociedad de la «Atalaya», desde New York, dirige un gran imperio industrial. Allí se halla la imprenta más grande del mundo, dotada de la técnica más moderna. Para poder dar salida a las «montañas» de libros que diariamente salen de sus prensas, continuamente andan precisados, continuamente, repito, de procurarse nuevos mercados en el país que sea, y el hecho de que ya hoy, año 1975, vendan su mercancía en 208 países y tengan establecidas sus correspondientes sucursales con cientos de miles de vendedores, les señala y califica sin lugar a dudas de imperialistas. Como prueba de ello puedo citar que la revista «Despertad», se publica en 31 idiomas, con una tirada media de cáda número de 9.100.000 ejemplares; la revista «Atalaya», que se publica en 79 idiomas, tiene una tirada media de 9.450.000 números, según datos facilitados por «Despertad», 8de junio de 1975, núm. 11 y «Atalaya», junio 15, de 1975, nú. 12. De Acuerdo con estos datos, su volumen de ventas UNICAMENTE con estas dos revistas alcanzará la astronómica cifra de 1.780.800.000 pesetas; repito: mil setecientos ochenta millones ochocientas mil pesetas para este año de 1975. A esto, añadan ustedes libros, folletos, etc., etc., cuyo precio por unidad es de 4 a 18 veces superior al de estas revistas. Pero sigamos con orden la exposición de este tema. Después de que comprobé por mí mismo todo el engaño sobre las doctrinas o enseñanzas de los Testigos, abrí los ojos y vi que todo este tinglado no era de Dios, sino de un grupo de hombres «listos» y bien organizados. Entonces vi con claridad cuáles eran los motivos ocultos de esta organización imperialista: enriquecerse y cada día hacerse más poderosa en el mundo. Lo más lamentable de todo es que se haga a costa de pobres infelices de, buena fe que, como yo hasta hace bien poco tiempo, noblemente y con la más absoluta sinceridad, creen y secundan todos sus planes.

VENTA DE LIBROS

Los métodos o sistemas de enriquecerse este Imperio de la Torre son varios, así que vamos a contemplarlos por separado, uno a uno. Empezaré con la fabulosa venta de libros y de literatura en general.

Para que se hagan una idea, pequeña idea, de las ganancias por la venta de literatura, veremos solamente lo que supuso el año 1974 para la Sociedad. Como quiera que los libros tienen tres precios: 18, 35 y 70 pesetas, para nuestro cálculo vamos a darles un valor medio de 40 pesetas por unidad. Los folletos, su valor real de 3 pesetas cada uno. Las revistas «Despertad» y «Atalaya» es de 4 pesetas por número, y las suscripciones, también la que realmente tienen es de 110 pesetas. De acuerdo con ello, tenemos:

Año 1974 (Anuario 1975 págs. 31. y 32)

Libros vendidos: 27.581.852, por 40 ptas., son 1.103.274.080 ptas. Folletos vendidos: 12.409.287 por 3 ptas, son 37.227.861 ptas. Revistas vendidas: 273.238.018, por 4 ptas, son’ 1.092.952.072 ptas. Suscripciones: 2.387.904 ptas., por 110 ptas., son 262.669.440 ptas. Totales: ventas, 315.617.061 unidades; pesetas, 2.496.123.453.

Mediten un momento en estas cifras fabulosas. En solamente un año, 1974, vendieron 315.617.061 «piezas» de literatura con una recaudación aproximada de 2.496.123.453 ptas. ¿Qué les parece? ¿Podrían ustedes citarme una casa editorial que supere este volumen de ventas?

Los Testigos aseguran que su distribución de literatura no es lucrativa, que es de todo punto altruista y, por tanto, desinteresada, y que su único fin es proclamar la venida del reino de Dios y el fin del mundo. Esto está muy bien, aparentemente, pero los hechos probarán que su único interés es sacar dinero para engrandecer su Imperio. Sé que al oír esta acusación los Testigos intentarán refutarla diciendo que sus libros y revistas son muy baratos y que no obtienen ganancias. Que los libros muy bien encuadernados y empastados solamente cuestan 18 ptas. los pequeños, 35 ptas. los normales y los de tamaño superior y las Biblias, 70 ptas. Cierto, para el que los compra parecen muy baratos, pero para el Imperio de la Torre suponen unas ganancias enormes.

Pongamos un ejemplo sencillo para ver si obtienen ganancias de su literatura aunque sea, como dicen, barata, y aunque nuestro ejemplo se refiera a un tipo de libro de precio menor. El libro de 192 páginas titulado «La verdad que lleva’ a vida eterna», que tiene un precio de 18 ptas. por unidad, se comenzó a imprimir en 1968 y para el mes de setiembre de 1973 ya se habían lanzado al mercado internacional 59.000.000 de copias por un valor de ptas. 1.062.000.000. Amigo lector, ¿no le produce vértigo estas cifras? Pero vean más: la organización en casi

1 todos los países que posee y maneja imprentas está exenta de pagar impuestos al fisco por aquello de que es una sociedad religiosa, caritativa, altruista y no lucrativa. Siguiendo con la información que nos facilita el boletín «Ministerio del Reino de Nov. 74-1 —a este boletín en el futuro lo mencionaré con su símbolo KmS—, también las materias primas como el papel, etc., las compran al precio más bajo, ya que las adquisiciones son inmensas. Todos los obreros, casi 2.000, que trabajan en «fabricar» la literatura, prácticamente trabajan gratis, ya que solamente les dan la comida, hospedaje y una pequeña propina cada mes. Tampoco tienen que pagar a escritores ni derechos de autor, ya que la Sociedad tiene como norma que los escritores queden en el anonimato y cedan todos’ los derechos a la Watchtower, la cual es la que aparece como escritora y distribuidora de toda la literatura de los Testigos de Jehová. De igual manera, no tienen que pagar a fotógrafos ni a los reporteros y corresponsales en otros países. Por último, tienen gratis, sí, GRATIS, con mayúsculas, más de un millón y medio de repartidores, vendedores y clientes, pues los seguidores de la Torre son las tres cosas a la vez.

Qué, amigo lector, si eres Testigo de Jehová, ¿sigues pensando que los libros son baratos y que no les dan beneficios?

Entonces, hagamos una comparación con la revista «ABC». Antes dijimos que el libro «La verdad que lleva a vida eterna», de 192 páginas, vale 18 ptas. Pues bien, el «ABC» tiene 128 páginas de un tamaño cuatro veces mayor que las de aquél; por lo tanto, con un «ABC» se puede formar un volumen de 512 páginas, es decir, casi tres iguales a «La verdad que lleva a vida eterna». Por otra parte, el confeccionar una revista diaria como es el «ABC» resulta más costosa que hacer un libro. Para hacer un libro, uno dispone del tiempo necesario para indagar y buscar información. No es lo mismo hacer una revista diaria, donde hay que estar a la «caza» de noticias, reportajes, etc., etc., que satisfagan a los lectores. Diariamente se tienen que cambiar los tipos de letras o las planchas de imprimir. Casi hay que hacerlo todo nuevo cada día. Además tienen que pagar a los periodistas, reporteros, fotógrafos, dibujantes, etc., colaboradores, obreros, maestros de taller… , Igualmente se deben de pagar impuestos y rentas, y claro, como es razonable, tienen que quedar beneficios para que pueda continuar el negocio. Pues bien, esta revista «ABC» solamente vale 8 ptas. y tiene casi tres veces las páginas del libro «La verdad que lleva a vida eterna» y vale exactamente la mitad.

¿Se ve o no se ve el negocio de los Testigos?

Voy a remachar el clavo. El señor W. J. Schnell, que fue Testigo por 30 años y que llegó a ser miembro del Comité en el Alto Estado Mayor de la Torre, cuando se liberó de los «grillos« que le sujetaban a la misma, publicó, entre otros datos de cómo adquieren dinero los Testigos, lo siguiente: Que en los años treinta un libro que les venía a costar a ellos 4 —) centavos de dólar lo vendían a 35, o sea, unas nueve veces más caro. (A J título de curiosidad, diré que el cambio de 25 ptas por dólar que si mis recuerdos de mi niñez estudiantil no me traicionan regían entonces, lo aplicamos aquí, tenemos que el tipo de libro a que se refiere el señor Schnell costaba a la Sociedad 1 peseta y lo vendía a 8,75 ptas., con un beneficio líquido de 7,75 ptas. Aplicado este mismo porcentaje a las ventas del año 1974 tenemos que los beneficios líquidos hubiesen sido superiores a los DOS MIL MILLONES DE PESETAS. Y con la venta de «Despertad» y «Atalaya», para este año de 1975 superan los MIL QUINIENTOS MILLONES, solamente con las dos revistas repito). En Alemania, el precio de coste era de 12 pfening y el de venta de 100 marcos. En las zonas rurales, sigo comentando «Esclavo por treinta años en la torre del Vigía», págs. 14-34 y 39, cambiaban libros por comestibles. Después, los sábados, vendían en la ciudad sacos de nueces, cajas de huevos, etc., etc., resultando unos beneficios fabulosos. En aquel tiempo enseñaban que

Siendo el mundo una prefiguración de Egipto, tal como los israelitas al salir de Egipto DESPOJARON a sus habitantes, pues así ellos tenían que despojar al mundo con la venta de sus libros.

Como único comentario añadiré que, al parecer, a los Testigos les tiene entusiasmado Egipto, pues no acaban de salir de él. Llevan 96 años encaramados en su «Atalaya» desde donde observan lo que está a gran distancia y desde donde anuncian a otros lo que se aproxima, según dicen. Yo opino que hubiese sido mejor que al «construir» su «Atalaya» nos hubieran prevenido a los «otros», es decir, a nosotros, lo que se avecinaba.

Bueno, sigamos dando más datos para aquellos Testigos que les cueste admitir que les está estafando su madre», la Sociedad de la Torre. Entre los muchos sistemas que para enriquecerse los Testigos utilizan, el de la literatura creo va en cabeza. Por eso hablaré bastante de ello. La Sociedad constantemente está editando nuevos libros, aunque muchos de ellos como ya explicaré tienen de nuevo sólo el nombre. El método es el siguiente: lanzan un nuevo libro y durante varios meses.se nos habla en las reuniones de su contenido, de las diferentes maneras de venderle. Se nos recalca la gran importancia de primero estudiarle nosotros, captando puntos clave y llamativos, para luego venderle. Pero, ¿sabe usted a quién le venden los libros antes que a nadie? Pues a sus mismos miembros, a los Testigos. Así, de salida, tienen asegurada la venta de una grandísima tirada. Se anima a cada Testigo a que tenga su biblioteca de los libros de la Torre y si el Testigo tiene, por ejemplo, cinco hijos y esposa, a que cada miembro de la familia tenga una copia personal de cada libro que se editan. En el caso del ejemplo, esa familia tendría que comprar siete libros. El que esto escribe aconseja a los Testigos que le lean, vean KmS enero 1965-4 y KmS nov. 1965-2. Cuando ven que cierto libro ya se ha vendido unos veinte o treinta millones y que la venta afloja debido a que ya lo poseen la mayoría de los hogares visitados, o sea, que el mercado ya está saturado, ¿sabe usted lo que hacen? ¡El truco perfecto!, hacen otro libro que dice exactamente igual, únicamente le cambian el color de las tapas, ponen otro título y cambian los temas o capítulos y te lo vuelven a vender. Seguidamente se vuelve con otra campaña mundial a visitar los hogares y como este «nuevo» libro no lo conocen, pues lo venden con facilidad. La gente, incluido los Testigos, al comprarle no tiene ni la menor idea de lo que compra, no ha oído ni leído la menor crítica sobre dicho libro, sólo aprecia que es barato y lo compra. Los testigos aprenden en sus reuniones cómo ofrecerle y, mediante demostraciones prácticas, cómo persuadir y convencer a las personas con las ilustraciones del libro o con los asuntos llamativos para que acepte.

En algunos casos han vendido la mercancía tres, cuatro y hasta cinco veces. Seguidamente haremos un análisis de sus libros y el que los posea puede hacer como yo, examinarlos, y verá que hay hasta cinco libros distintos, pero que el contenido casi es idéntico. Antes de probarlo, ahí van unas preguntas que hacen pensar. Si los muchos libros que escribió el primer presidente de los Testigos, Russell, contenían la verdad revelada de Dios, ¿por qué se dejaron de publicar y se hicieron otros nuevos? ¿Porqué los muchos libros que escribió el segundo presidente, Rutherford, que también contenían la verdad dada por el mismo Dios se dejaron de imprimir y otros nuevos libros ocuparon su lugar? La verdad no cambia ni puede cambiar. Entonces, el estar haciendo nuevos libros de modo constante sólo puede ser debido a la necesidad de mantener en funcionamiento las muchas máquinas que poseen y la gran cantidad de obreros que trabajan en el engrandecimiento del Imperio de Brooklyn.

Todas las doctrinas que hoy enseñan los Testigos, como la del alma, Dios, Cristo, bautismo, Biblia, cielo, creación, Diablo y demonios, Iglesia, imágenes, juicio, misas, muerte, oración, pecado, Reino, rescate, resurrección sábado, etc., etc., ya las enseñó Russell en sus siete volúmenes llamados «Estudios de las Escrituras». Después llegó Rutherford y arrinconó estos libros pero recopilándolas, las doctrinas se entiende, en un libro escrito por él llamado «El arpa de Dios». Se murió Rutherford y el tercer presidente, Knorr, desechó el libro «El arpa de Dios» y escribió otro que dice lo mismo, el «Sea Dios veraz». Después de vender 19.246.710 ejemplares de este libro («Despertad» 8-1-1974/9), ya no era rentable y todo su contenido lo pusieron en otro libro titulado «Cosas en las que es imposible que Dios mienta». Este no tuvo mucho éxito, ya que sólo se vendieron, en cinco años, 10.000.000 de números (Anuario 1968/30). En sustitución de éste publicaron «La verdad que lleva a vida eterna», del cual ya se han vendido 74.000.000 de ejemplares («Despertad», 9-1-1974/8).

Así que ya ven ustedes, esto es un auténtico robo, pero bien planeado eso sí, y mejor ejecutado. Han vendido cinco libros de cinco colores distintos y cinco títulos diferentes, pero con un texto prácticamente idéntico. Y sus seguidores, los Testigos, son los primeros en ser estafados.

Otros libros que dicen lo mismo son: «Curso en el ministerio teocrático», «Guía para la escuela del ministerio teocrático» y «Capacitados para ser Ministros», como digo, los tres enseñan lo mismo.

Otros: «Equipado para toda buena obra» y «Toda escritura es divinamente inspirada por Dios y provechosa». Dos libros que tratan la misma materia cambiando, solamente, el tamaño, el color y el título.

Otros: nueve libros de cantos: «Cánticos de la novia» de 1879, «Poemas e himnos de la aurora del Milenio», de 1890; «Cánticos alegres del amanecer del Señor», «Cánticos alegres de Sión», de 1900; «Himnos de la aurora del Milenio», d(: 1906; «Himnos del reino», de 1926; «Cánticos de alabanza a Jehová», de 1928; «Libro de cánticos del servicio del Reino», de 1944, y el último, por el momento, «Cantando y acompañándose con música en el corazón», de 1966. ¿Qué les parece?, más libros de cánticos que en un orfeón y, recuerden, todos se los han vendido a sus mismos fieles.

Otros: llevan publicando seis diferentes versiones de la Biblia: «Versión autorizada o del Rey Jaime», «Versión Americana Normal», «Diaglotón Enfático», «Normal Revisada», «Interlineal» y «Versión del Nuevo Mundo». ¿Por qué tantas versiones de la Biblia? Una razón es el negocio, pero existen otras razones que ya veremos al tratar sobre la Biblia de los Testigos, la titulada «Nuevo Mundo».

Otros: Explicando el «Apocalipsis» han publicado varias obras: «The Finished Mystery», el 70 tomo de «estudios de las Escrituras», «Luz» en dos tomos, «Entonces queda terminado el misterio de Dios» y «Babilonia la Grande ha caído».

Otros: libros sobre normas internas de la organización han escrito cinco: «Instrucciones de la Organización», que se revisó y aumentó en 1945 y otra vez en 1946, «Ayuda teocrática para los publicadores del Reino», «Predicando en paz y unidad», en 1968 lanzaron «Tu palabra es una lámpara para mi pie» y solamente cuatro años después, en 1972, colocaron «Organización para predicar el Reino y hacer discípulos». ¿Por qué en cuatro años publicaron un libro que dice exactamente lo mismo que decía «Lámpara»? Ahora bien, estos libros ¿a quién, únicamente los han vendido? A sus propios fieles.

Otros: Dos concordancias de la Biblia.

Otros: Dos que son idénticos tanto en el contexto como en el formato y hasta en el título: «Asegúrense de todas las cosas». Aquellos que los posean pueden comprobar mis palabras.

Otros: sobre la profecía de Ezequiel han publicado varios: «The Finished Mystery», que ‘comentaba Ezequiel y Apocalipsis («Entonces queda terminado el misterio de Dios», pág. 130/7), el libro «Vindication» en tres tomos («Atalaya» 1866, pág. 439/16). En 1973 volvieron a publicar otro libro sobre Ezequiel, «Las naciones sabrán que yo soy Jehová».

Yo me pregunto, ¿es «rentable» la publicación de libros que vienen a decir lo mismo ‘que los anteriores, excepto en los puntos en que demuestran que su verdad revelada es una presunción insostenible? (Los datos anteriores se pueden comprobar consultando el libro «Los Testigos de Jehová en el propósito divino»).

Quiero añadir algo más para demostrar cómo ROBAN con su literatura. Atiendan, primero lanzan una serie de artículos sobre cualquier tema en las revistas y, al cabo de un año, los mismos artículos los imprimen en forma de libro, con lo que venden dos veces la misma «mercancía». Pero, apuntalemos con algún ejemplo de fácil comprobación por los Testigos de Jehová que me lean mis anteriores palabras. «La historia de los Testigos de Jehová» se publicó en 31 artículos en las «Atalaya» del 1 de julio de 1955 hasta el 15 de octubre de 1956. Pues bien, este mismo material se reimprimió —doce capítulos— en el libro «Capacitados para ser Ministros» y en el libro «Los Testigos en el propósito divino». En las «Atalaya» del 1 de enero de 1959 a 15 de agosto de 1960 se imprimieron 40 capítulos, los cuales se lanzaron en un libro de 410 páginas el año 1961. 0 sea, que sólo con un año de diferencia vendieron la misma «mercancía» dos veces. El libro «Escuchando al gran maestro», de 46 capítulos, salió en 1972 pero un año antes nos lo habían vendido en «Atalaya» en artículos sueltos, siendo, como es costumbre, sus seguidores los primeros en pagarlo.

Otro sistema de ROBAR manifiesto es el que efectúan con la propia ~ BIBLIA. La Biblia de los Testigos la imprimieron en seis tomos separados, los cuales fueron vendiéndose cada vez que publicaban un tomo, es decir, tomo a tomo. después publicaron los seis tomos reunidos y los volvieron a vender en un solo tomo.

La revista «Atalaya» lleva publicándose casi cien años, exactamente 96, desde julio de 1879. Pues bien, haciendo un análisis de las materias publicadas, se puede notar que hay artículos que se han impreso más de 30 veces. Por ejemplo, el «memorial», del cual todos los años sale un artículo. También todos los años publican un artículo sobre «bautismo», sobre «contribuir», etc., etc., temas que siempre dicen lo mismo. La cuestión es llenar y llenar páginas que los vendedores-consumidores gratuitos se encargarán de darles salida.

ALGUNOS DE LOS LIBROS MAS VENDIDOS POR LOS TESTIGOS

En el siguiente cuadro contemplaremos sólo algunos de los libros más vendidos, calculando su importe a razón de 40 pesetas por unidad.

Título – Número de ejemplares – Fuente

«El plan divino de las edades» – 6.000.000 – W.S. 1955—          460

«El tiempo se ha acercado» – 4.000.000 – W.S. 1955—   556

«Biblias» de 1948 a 1968 – 14.993.000 – Anuario 1968—          34

«El arpa de Dios» – 5.819.037  – Misterio pág. 346

«De paraíso perdido a paraíso…» – 13.752.775 – G.S. 8-1-1974—9

«Sea Dios veraz» – 19.246.710 – G.S. 8-1-1974— 9

«Diccionario Bíblico» 1.700 páginas –            600.000 – G.S. 8-1-1974— 9

«La verdad que lleva a vida eterna» –            74.000.000 – «Anuario» 1975

«¿Llegó a existir el hombre por evolución o por creación?» – 18.000.000 – 1975-8

«¿Es realmente la Biblia la palabra de Dios?» – 17.000.000 – 1975— 8

«Escuchando al gran maestro» – 13.000.000 – 1975—8

«Cosas en las cuales es imposible que Dios mienta» – 10.000.000 – 1968— 34

«Estas Buenas Nuevas del Reino» – 63.176.171 – 1969—68

Total ejemplares vendidos         259.587.693

Lo que nos da un total de 10.383.507.720 pesetas. ¿Qué les parece?

Con sólo trece libros venden por más de DIEZ MIL TRESCIENTOS MILLONES DE PESETAS. Pero no es esto solamente, no. Los Testigos venden todo, ya que aún a sus miembros les hacen pagar los formularios y registros, que forman parte del control interno de la organización; igualmente cobran las tarjetas de territorio y los sobres (KmS, feb. 1971-4), hojas de invitación al memorial y a conferencias (KmS, enero 1974-8) también se deben de pagar aun cuando luego deban ser repartidas gratis ya que se dan una a una, tarjetas postales de la Central de New York y de otras sucursales como España (KmS, dic. 1972-4) Así mismo venden juegos de 10 discos de música compuesta y fabricados por ellos (KmS, junio 1972-3). También editan «Anuarios», todos los años, desde 1927 (W.S. 1955-686) para la venta (en 1973 vendieron 1.582.100 ejemplares, en siete idiomas) KmS, 1973-2/1. Los calendarios han estado haciéndolos hasta el año 1971 y dejaron de imprimirlos porque no eran rentables y eso que la tirada era de 1.000.000 de ejemplares («Anuario», 1971-69).

Igualmente ruedan películas de las Asambleas de los Testigos y las venden (KmS, oct. 1959-4). Por último diré que los ejemplares sueltos de las revistas que no se venden durante el año, las encuadernan y las venden por tomos sueltos. Como ven, estos señores lo venden todo…

Poner en una lista todos los libros que se han impreso en las imprentas de los Testigos en sólo 96 años sería un poco pesado y aburrido y, opino, será mejor prescindir de ello. No obstante, para que ustedes se hagan una idea del trabajo, del trabajo que desarrollan en esta actividad les diré que en 35 países poseen imprentas donde imprimen «Atalaya» y otras cosas pequeñas («Anuario», 1974-255). Pero con el siguiente dato tenemos suficiente por el momento, en solamente una semana en 1973 se imprimieron nada más y nada menos que 1.000.000 de libros. ¿Verdad que parece increíble? Sin embargo es absolutamente cierto (KmS, marzo 1974-1). Por otra parte, como saben que tienen vendida toda la tirada, resulta que en esa semana pusieron a la venta libros por valor de 40.000.000 de pesetas, en la seguridad absoluta de que no se les devolvería ni uno solo.

A título de curiosidad indicaré que el primer presidente, Russell, escribió 50.000 páginas del libro («Los Testigos de J. en el propósito divino», pág. 64). El segundo presidente, Rutherford, superó esa marca ya que escribió más de 20 libros y multitud de folletos vendiéndose durante su mandato 36.830.595 ejemplares entre libros y folletos. El tercer presidente, Knorr, ha batido el «récord», pues ya pasan de 32 libros y una verdadera montaña de folletos los que han sido colocados en el mercado. Aparte de esto, cada año lanzan un «Anuario» en forma de libro. Quizá más adelante me decida a calcular el volumen de ventas alcanzado por esta «altruista» sociedad en sus cien años de existencia. De momento voy a darles un dato sobre este aspecto de la cuestión: Supongamos una máquina que dejase caer una peseta por segundo, pues bien, la tal máquina precisaría MAS DE MIL AÑOS hasta alcanzar la cifra de ventas obtenida por la SOCIEDAD ALTRUISTA que nos ocupa.

Pero sigamos. Desde el principio, al formarse la Sociedad, su propósito fue el negocio de libros. La sociedad fue reconocida oficialmente, legalmente, el 13 de diciembre de 1884. El propósito de establecerse legalmente la Sociedad lo dice con absoluta claridad el artículo 2° de su carta constitucional. Dice así: «El propósito por el cual se forma la corporación es: la diseminación de verdades bíblicas EN VARIOS IDIOMAS por medio de la publicación de tratados, folletos, papeles y otros documentos religiosos…» («Atalaya» 1955, pág. 460/2).

Su mismo nombre «Sociedad de la Atalaya de Biblias y tratados» ya dice bastante. El término «Sociedad», no se relaciona con Dios o con la Biblia. La palabra «sociedad» nos trasmite la idea de negocio y no la de religiosidad. Toda la «mercancía» que sale del Imperio de Brooklyn hay que darla salida, hay que colocarla, venderla como sea, donde sea y a quien sea. Hay una cosa curiosa, los Testigos, en lugar de emplear el término «vender» usan la expresión «colocar», que aquí, en España, resulta muy poco afortunada, ya que nuestra picaresca la emplea como sinónimo de timo. engaño, burla… tomadura de pelo…

Y nada más cierto, ya que disponen de un millón y medio de vendedores-compradores sin paga en 208 países. Lo único que tienen que hacer es «colocarles» (debí decir argumentarles), para aguijonearles a vender, cosa que, de verdad, lo saben hacer muy bien. En todas las reuniones semanales que tienen los Testigos —tienen cinco—, pero en particular en la llamada «Reunión de servicio», que dura una hora, todo se centra en la venta de libros y revistas.

Cualquier Testigo puede, y debe, examinar las hojas de «El ministerio del Reino» de todo un año, y podrá comprobar que casi toda la reunión se emplea en cómo, cuándo, dónde y a quién vender —¿debí decir «colocar»?—, los libros y revistas. Igualmente, todos los meses hay una OFERTA de libros para vender. El término «oferta» no encaja en la distribución de la palabra de Dios, más bien parece la venta de detergentes o perfumes de casa en casa. Y díganme, Testigos, ¿cuántas horas dedican en las reuniones para leer la Biblia directamente? Es lastimoso reconocerlo, pero lo único que se lee son los libros y revistas de la Sociedad para, con sus ideas, lavar el cerebro a los asistentes. La Biblia se abre muy rara-vez. Antes, todas las semanas se leía siete minutos la Biblia directamente en la reunión de la «Escuela», pero desde el 15 de octubre de 1967 se suprimió.

Como es la misma Sociedad, desde América, la que programa todas las reuniones y lo que se tiene que hablar en ellas, pues cada semana se hacen. demostraciones teatrales de las diferentes maneras y métodos de vender libros por las casas. Continuamente se están ensayando nuevos métodos para persuadir a todo tipo de persona a que compre la literatura. usted quizá se pregunte, ¿es que los Testigos son tontos y no ven que les están embaucando para, con sus ventas, enriquecer a la colosal organización a la que representan? Pues, no, señor; no es fácil ver el truco, porque, sinceramente, hay truco. Para hacer creer a sus seguidores que están en el tiempo del fin emplean textos bíblicos y otras razones. También usan textos para persuadir de que se tiene que dar un aviso mundial y, claro está, para ello es preciso vender muchos libros para que la gente se entere. Aquí viene el truco, para justificar la gran producción de libros, folletos y revistas, usan la Biblia y muestran que en ella ya se habla de esta gran distribución de libros.

Leamos algunos textos bíblicos que los Testigos usan para justificar su producción y venta de libros. Mateo 24:25, dice: «¿Quién es verdaderamente el esclavo fiel y discreto a quien su amo nombró sobre sus domésticos para darles su alimento a su debido. tiempo?» Los Testigos dicen que ellos, los Jefes, son ese «esclavo fiel y discreto» y que el alimento que ellos dan son los libros y revistas que publican y… venden. Así, los miembros, al igual que Sancho, creen a pies juntillas lo que dice su amo…

Otro texto que emplean para vender sus libros es Apoc. 9:16, que dice así: «Y el número de los ejércitos de la caballería era de dos miríadas: doscientos millones, yo vi el número de ellos.» Ya recordarán que leímos la interpretación que dan a estos caballos. Dicen que estos 200.000.000 de caballos son los libros que venden los Testigos y que galopan por toda la Tierra. Pero también en este caso son «inconsistentes», pues en otros pasajes del mismo libro se habla con absoluta claridad de caballos y no de libros y los Testigos así lo aplican. Por ejemplo, Apoc. 19:11 y 14, dicen así: «Y vi el cielo abierto, y, ¡miren! un caballo blanco, y el que iba sentado sobre él se llama Fiel y verdadero… También los ejércitos que estaban en el cielo le seguían en caballos blancos…» ¿Quién puede pensar que estos caballos sean libros? y si éstos no representan libros, ¿por qué lo han de ser en el pasaje de 9:16? Además, ¿cuánto tiempo hace que han «colocado» esa cifra de 200.000.000 de libros?

Veamos otro texto qué usan para justificar su riada de literatura. Ezequiel 47:1-12, habla de un río que salía del templo y que crecía progresivamente y que pata atravesarlo se tenía que nadar. También en sus riveras había muchos árboles con frutos para alimento y las hojas para curación. Explican este pasaje diciendo que la organización es el conducto o río. Las aguas, son los libros que van aumentando. Los árboles, son los miembros ungidos de los Testigos. Así lo explican en «Atalaya» 1960, págs. 729 y 730: «Ahora pongamos la televisión de la profecía bíblica en el capítulo 47 de Ezequiel… Otra vez vemos un “río” de agua de verdad siendo encauzado a la Tierra desde el templo espiritual de Jehová.» Las aguas empiezan a fluir a través del conducto de la clase del «esclavo»…

Todos los que han estado relacionados con La Watchtower desde 1931 pueden testificar copiosamente que desde entonces las aguas de la verdad se han publicado en cantidad y tan aprisa en la revista «Atalaya» y otras publicaciones de la Torre, que hay que «nadar», figuradamente, para tratar de estar al día… Los «árboles» dan fruto nuevo cada mes, y sus hojas se proveen para curación… y aplica a los individuos del resto semejante a árboles.»

(Véase también «Usted puede sobrevivir al Harmagedón», pág. 305/9)

También usan el texto de Apoc. 22:1-2, para recalcar el asunto de editar libros nuevos. Dice así: «Y me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que fluía desde el trono de Dios y del cordero por en medio del camino ancho. Y de este lado del río y de aquel lado había árboles de vida que producen doce cosechas de frutos, dando sus frutos cada mes. Y las hojas de los árboles eran .para curación de las naciones.» Explican este texto en «Atalaya» 1960, pág. 728/3: «Por lo tanto, en lo que toca a la organización, la clase del “esclavo discreto” desde 1919 está encauzando una corriente que siempre va en aumento de millones de publicaciones bíblicas que contienen las “aguas de vida”.» Así que ya lo ven, estas aguas que menciona la Biblia son… sus libros.

Otro pasaje de la Biblia usado con el mismo fin de justificar las inmensas tiradas de literatura, es Apoc. capítulos 15 y 16, que nos hablan de siete ángeles derramando siete plagas desde el cielo. La interpretación de «los Atalayas» es que desde 1919 se están derramando estas plagas en la Tierra, pero no por ángeles espíritus desde el cielo, sino por los Testigos desde Brooklyn, y las plagas son el contenido de sus muchos libros. Verdaderamente, sus libros sí que son una plaga.

Mucho apoyo dan en «Atalaya» 1965, págs. 680 a 692, pero, como muestra, lean esto en los párrafos 19 y 21: «Todo lo que se ha escrito poniendo de manifiesto el papel de Satanás en los asuntos mundiales, es parte de esta plaga sobre el “Egipto” del día moderno…» «Sí, también hubo granizo en conexión con esta séptima plaga… El granizo se compone de agua congelada; y de acuerdo con ello los libros encuadernados publicados por la Sociedad Watch Tower representan las verdades bíblicas duras, destrozadoras.»

Yo, personalmente, en mis casi trece años sirviendo los intereses del Imperio de la Torre, les he vendido 570 libros, 580 folletos y 3.700 revistas. En el informe mundial de la actividad de los Testigos de cada año, aparece en el «Anuario» y «Atalaya» todos los años.

Más adelante veremos la gran cantidad de libros, folletos, revistas y suscripciones vendidos en diecisiete años por los Testigos en España.

La mayoría de esta literatura ha entrado en nuestro país clandestinamente. Como ven, la Hacienda española ha hecho un buen negocio.

A continuación paso a detallarles los libros y folletos vendidos, en todo el mundo, por la Sociedad, desde su comienzo en 1874 hasta 1974, inclusive. Las fuentes de referencia son las siguientes: «Capacitados para ser Ministros», pág. 334; «Atalaya» 1968, págs. 148 y 150; «Anuarios» 1969 a 1975. En cuanto a las revistas «Atalaya» y «Despertad», de cuyas ventas hasta 1918 carecen los Testigos de registros -39 años—, las detallo desde este año 1918 hasta 1974, inclusive. Las fuentes de información son las mismas que para los libros y folletos.

Libros y folletos vendidos de 1874 a 1974, inclusive: 704.163.616. Revistas vendidas de 1918 a 1974, inclusive: 3.970.261.080. Total de ejemplares vendidos: 4.674.424.696.

A título de curiosidad y simplemente como cifra indicatoria —compensando la diferencia de precio con los 39 años de datos para las revistas «Atalaya» y «Despertad»—, veamos lo que supone esta venta.

Pues, señores, nada menos que la friolera de 44.047.588.960 ptas.

Otra vez quiero decir que la mayoría de todos estos libros, revistas y folletos, se los han vendido a sus mismos «hijos», o sea, a los miembros de la Sociedad. Yo, en los años que he pertenecido a la Torre, les he comprado más de 936 revistas, ya que recibía una para cada uno de los tres miembros de mi familia. Puestas todas en un montón, he tenido la curiosidad de medirlo y su altura ha resultado ser de 1,50 metros. Agregando a esto 2,23 metros que suponen el resto de mis compras: 60 libros, 11 anuarios, 90 folletos y 5 Biblias, llegamos al «gran total» de 3,73 metros. Todos los Testigos de Jehová en el mundo entero tienen parecido almacén de papel importado por la Sociedad. Por supuesto que muchos, muchísimos, tendrán mucho más, ya que yo he pertenecido durante 13 años, solamente.

Ahora unos datos para el conocimiento del Ministerio de Hacienda, o de «quien corresponda». La Sociedad de Biblias y tratados de la Torre de los Testigos, se jacta de ser la mayor empresa importadora de libros de España. Veremos los cuadros de sólo parte de la literatura vendida en España y las pesetas que se llevan para América a cambio de papel sin valor alguno, o lo que es peor, en casos realmente subversivo.

Años                          Libros y folletos      Revistas        Fuentes de referencias

1950                          2.615                         628                «Atalaya» 1951, pág. 112

1953                          4.102                        2.748            «Atalaya» 1954, pág. 182

1956                          24.308                      6.316            «Atalaya» 1957, pág. 184

1957                         44.405                      14.143          «Atalaya» 1958, pág. 88

1958                         30.103                      28.980          «Atalaya» 1959, pág. 180

1959                         33.912                      57.857          «Atalaya» 1960, pág. 116

1960                         41.176                      78.083          «Atalaya» 1961, pág. 116

1961                         43.097                      85.679          «Atalaya» 1962, pág. 118

1962                         44.966                      101.293       «Atalaya» 1963, pág. 120

1963                          31.552                      113.039       «Atalaya» 1964, pág. 152

1964                         47.933                      184.931       «Anuario» 1965, pág. 37

1965                          60.898                      288.128       «Anuario» 1966, pág. 33

1966                          88.401                      579.748       «Anuario» 1967, pág. 37

1967                          123.813                   368.803       «Anuario» 1968, pág. 39

1968                          186.536                   927.709       «Anuario» 1969, pág. 37

1969                         290.009                   1.087.898    «Anuario» 1970, pág. 27

1970                          591.400                   1.141.821    «Anuario» 1971, pág. 37

1971                          761.852                   1.359.165    «KmS» 1971 pág.

1972                         903.396                   2.204.776    «KmS» 1972 pág.

1973                         1.056.120               1.941.439    «KmS» 1973 pág.

1974                         1.375.556               1.848.227    «KmS» 1974 pág.

Total 5.786.150 más 12.421.411 = 18.207.561 «piezas» vendidas

231.446.000 más 49.685.644 = 281.131.644 Ptas.

A partir del año 1.970 ya no publican los libros que se venden en cada país por lo cual he efectuado el cálculo a partir de esa fecha, a razón de 52 libros por cada publicador y precursor que son, por defecto, los que vendieron ese año, ya que es muy difícil se rebaje el rendimiento personal.

A continuación voy a hacer una relación de los libros, folletos y revistas no incluidas en las vendidas al resto de los españoles, pero que al ser adquiridas por los publicadores y precursores españoles, sí es dinero sacado del país. El cálculo es irreal, pero los Testigos que me lean saben que me quedo corto al suponer que cada uno de estos señores compra, como poco, tres revistas al mes, es decir, 36 al año. Igualmente, nadie me podrá tachar de exagerado si adjudico sólo 6 libros, por persona, como compra durante veinticinco años. Cualquier Testigo tiene en su casa bastantes más.

Referencias: Informes tomados de «Atalayas» de estos años en el informe mundial.

Años Publicadores y Precursores       Revistas        Libros

1949  53                                                      1.908

1950  80                                                      2.880

1952  141                                                    5.076

1953  187                                                   6.732

1954  297                                                   10.692

1955  327                                                   11.772

1956  465                                                   16.740

1957  716                                                   25.776

1958  947                                                   34.092

1959  1.321                                                47.556

1960  1.763                                                63.468

1961  2.185                                                78.660

1962  2.582                                                92.952

1962  3.020                                                108.720

1964  3.563                                                128.268

1965  4.186                                                150.696

1966  4.722                                                169.992

1967  5.574                                                200.664

1968  6.946                                                250.056

1969  8.711                                                313.596

1970  11.296                                             406.656

1971  14.651                                             527.436

1972  17.373                                             625.428

1973  20.310                                             731.160

1974  26.453                                             952.308

1974 28.146                                              168.876       KmS, ene. 1975
Oct.

lo que nos da un total de 4.963.284 más 168.876 = 5.132.160 «piezas» de literatura por un importe de 19.853.136 más 6.755.040 = 26.608.176 pesetas.

Y ahora, hagamos un resumen:

Libros vendidos en 21 años. 5.786.150, Pesetas 231.446.000

Revistas vendidas en 21 años 12.421.411, Pesetas 49.685.644

Libros comprados por Testigos 168.876, Pesetas 6.755.040

Revistas compradas por Testigos 4.963.284, Pesetas 19.853.136

Total «piezas» 23.339.721 por Ptas. 307.739.820

¿Qué les parece? más de trescientos millones de pesetas que han sacado de los españoles a cambio de un papel que, como demostraré, es tan letal como el más nocivo de los venenos. Estas cifras, además de haber sido calculadas por defecto, no reflejan el dinero que recaudan por contribuciones, por asambleas, etc., etc.

OTRO METODO DE ENRIQUECERSE: DONACIONES

Se nos dijo en la Escuela especial de Barcelona, a la cual asistí en 1968, que la sucursal recibía de todas las congregaciones de España —en aquel tiempo 92— sólo 50.000 ptas. al mes de contribuciones y que habría que esforzarse por sacar para poder pagar un precursor especial (2.400 ptas.), cada mes en cada congregación. De esto podemos deducir que durante el año 1968 calculando SOLO a 50.000 ptas. al mes para cada una de las sucursales del mundo —en aquel año 200—, en concepto de contribución, o donación recaudaron 10.000.000 de ptas. mensuales, o sea, que sólo en este año se embolsarían la cantidad de 120.000.000 de ptas. También quiero resaltar la pretensión, en pesetas, que suponía la contribución que pedían. Dos mil cuatrocientas pesetas al mes por cada congregación suponen la cantidad de 28.800 ptas. anuales. Ahora bien, dado que en España había 92 congregaciones, resulta que lo solicitado asciende a .2.649.600 ptas., o sea, 2.349.600 ptas. de incremento, es decir, un 833,2%. Como verán, puestos a pedir no se andan con chiquitas.

Aquí, en la Torre, sucede todo al revés de lo que manda la Biblia: que’ los hijos no deben ahorrar para los padres, sino los padres para los hijos. El apóstol Pablo. como un padre para los fieles, escribe la 2a Carta a los corintios y en su capítulo 12:14, les dice: «¡Miren! Esta es la tercera vez que estoy listo para ir a ustedes, y con todo no me haré una carga para ustedes. Porque no estoy buscando lo que ustedes poseen, sino a ustedes; porque los hijos no deben ahorrar para los padres, sino los padres para los hijos.»

«HOSPEDAJE PARA SIERVOS DE CIRCUITO Y DE DISTRITO»

Este es otro método para desplumar a los incautos Testigos. Cada cuatro meses, el siervo de circuito, soltero o con su esposa si es casado, visita las congregaciones y como la Sociedad sólo le da 420 ptas., al mes como ayuda, pues cada congregación tiene que darle, de desayunar, comer y cenar, además de alojamiento y algo de dinero para que se vista o … compre coche, como lo han hecho algunos. Yo he sido un incauto como los demás, o quizá un poco más, ya que actuaba de todo corazón tanto en mi servicio a Dios como en el de la organización y sus miembros.

En mi modesto hogar han comido y han recibido algún dinero ganado con mi trabajo. Que esto es cierto, nadie mejor que ellos lo saben y si alguien duda de mis palabras, ahí van los nombres de algunos de ellos —los apellidos de varios no recuerdo—, que me podrán desmentir si miento: Julio y Paquita, Antonio y Mari Carmen, A. Navacerrada y Chon, Manuel Maula y Katy, Marcos (americano), David y esposa (americanos), Perry Cotton (americano), Ray y esposa (americanos), René y esposa (americanos), Sinfo Barquín y esposa…

El apóstol Pablo también realizaba viajes misionales, como de circuito, visitando las congregaciones, muy distanciadas unas de otras, pero nunca consintió comer el pan de nadie gratis, no, él trabajó para alimentarse y no resultar una carga para otros. Así lo dice en 2a Tesalonicenses 3:7-8: «Porque ustedes mismos saben la manera en que deben imitarnos, porque nosotros no nos portamos desordenadamente entre ustedes, ni comimos alimentos de nadie gratis. Al contrario, con esfuerzo laborioso y afán noche y día estuvimos trabajando para no imponerles una carga a ninguno de ustedes.»

«OTRAS MANERAS DE SACARNOS EL DINERO»

A) En sólo tres años escasos, en toda España se han inaugurado unos 200 «Salones del Reino». Sólo en Vizcaya existen 9. Pues bien, el día de la inauguración viene un representante de la organización desde Barcelona para hablar solamente una hora y hay que pagarle el viaje de ida y vuelta, en avión —unas 9.000 ptas— y, claro, este dinero lo pagan los miembros de la Sociedad.

B) La Sociedad nunca pide dinero directamente y en las reuniones no se pasa el platillo. Tienen otro método más indirecto y eficaz. En todos los centros de reunión hay una caja para depositar cada uno lo que decida él personalmente. Pero como los miembros saben que el alquiler del local hay que pagarlo y todos son muy temerosos de Dios, pues se esfuerzan en contribuir al máximo. Además, se usa mucho la Biblia para incitar a superarse en las contribuciones, y se da mucha «coba» en los agradecimientos, con lo que logran mejores resultados que si empujasen con el platillo en el costado.

C) También, cada dos por tres, se solicita de todos dinero para los casi 200 miembros de la Sociedad que están en las prisiones militares por no querer servir a la patria. Igualmente se pide para casos urgentes por enfermedades, operaciones, etc. En casos asimismo se ha solicitado dinero de todas las congregaciones del circuito para comprarle un coche al siervo, o bien para pagar multas… D) Entre los muchos métodos que los dirigentes de la Torre emplean para sacar el dinero a sus miembros, el más rentable es el de las asambleas. Los Jefes de los Testigos alquilan los mejores locales del mundo como «Palacios de deportes» y «Stadiums» que no creo necesario enumerar. Por el alquiler se pagan millones de pesetas que, ;cómo no!, las sacan de los asistentes. Ellos no ponen ni un céntimo.

En el recinto de asamblea montan grandes instalaciones para dar comidas a los asistentes. También hay puestos de cervezas, refrescos, bocadillos, pasteles, frutas, helados, café, etc. También venden tarjetas postales con algún motivo de la asamblea hechas por la Sociedad, bolígrafos y, en fin, todo lo vendible. Todo esto que a simple vista parece bueno para comodidad y confort de los asambleístas, no es otra cosa que un robo hecho a los pobres asistentes por los dirigentes que se embolsan sumas fabulosas de dinero. ;Ah!, también en las asambleas se colocan muchas cajas para las contribuciones voluntarias, lo cual no es otra cosa que una saludable fuente de ingresos.

Todos, absolutamente todos, los trabajos de asambleas los realizan Testigos Voluntarios. Cocineros, panaderos, camareros, charcuteros, fregadores, barrenderos, electricistas, pintores, vendedores, etc., etc., todos son trabajadores sin paga, gratis. También la mayoría del transporte lo efectúan los Testigos con sus vehículos y los compradores de los alimentos son Testigos influyentes que lo consiguen a bajo precio para beneficio de la Sociedad. Repito que no pagan a ninguno de los muchos trabajadores que sincera y lealmente se desgastan creyendo que lo hacen en servicio de Dios. Y aparte de no tener que pagar jornales, cargas sociales ni seguros, ni nada, también defraudan al Gobierno ya que no pagan los impuestos que corresponden por funcionar el negocio de comidas, cafetería, etc., como cualquier establecimiento público.

Contemplando lo anteriormente expuesto es de suponer que las comidas serán muy baratas, ¿no? Pues, no; son más caras que en muchos establecimientos públicos y, por supuesto, peores. Además, no hay la menor comodidad ya que se debe guardar grandes colas de espera para, al final, comer de pie y deprisa. No exagero en absoluto al hacer estas afirmaciones y cualquier Testigo que me lea habrá observado que es así. Para poder probar que sus comidas son peores y más caras, lo ilustraré por comparación. La última semana de julio de 1974 se celebraron varias asambleas grandes en España, de cuatro días de duración. Una fue en Salamanca, a la cual asistieron más de 8.000 personas, a las que se cobró por cada comida del mediodía 60 pesetas. Calculo que diariamente comerían más de 6.000 personas.

Vean la comparación: ese mismo verano de 1974, en la Facultad de Ciencias de Valladolid, se daba de comer a unos 300 estudiantes por sólo 40 pesetas sana y buena comida servida a la mesa. Cualquiera sabe que se puede dar de comer más barato a 6.000 que a 300, porque a mayor gasto más descuento en las compras y, lógicamente, un mayor beneficio. El encargado de los comedores de la Facultad de Ciencias, de Valladolid —el señor L. C.—, tiene en alquiler los locales, pone todo tipo de utensilios, menaje y muebles, paga los jornales de ocho empleados y aún así, obtiene un honrado beneficio. También puedo añadir que ese mismo verano de 1974 en las casas de comidas para obreros —que eso son casi todos los Testigos que yo conozco en Bilbao—, se pagaba por comer 45 y 50 pesetas solamente.

¿Y qué diré de las grandes ganancias que se embolsan en las impresionantes asambleas internacionales como las celebradas, por ejemplo, en 1973 en todo el mundo? En ese año 1973 se celebraron 140 asambleas en todo el mundo («Atalaya» 1974, pág. 518) con grandes auditorios como en Osaka, Japón, con 31.263 concurrentes; en Seúl, Corea, con 29.577; en París, más de 60.000; en Roma, más de 57.000; Bruselas, en la cual yo estuve, fuimos 53.199 («Atalaya» 1974, págs. 214-217). El total en las 140 asambleas celebradas en el mundo en 1973 fue de 2.594.305 asistentes («Atalaya» 1974, pág. 349). Calculando que hayan comido 2.000.000 de personas —como de costumbre, calculo por lo bajo—, a 60 ptas. —esa cantidad pagué yo en Bruselas—, nos dan 120.000.000 de ptas. diarias por la comida del mediodía sólo, o sea, 600.000.000 de ptas. por las comidas de mediodía en los 5 días que duró la asamblea. Ahora bien, a esta cifra debemos adicionar las correspondientes a 10.000.000 de desayunos y a otros 10.000.000 de cenas, con lo que la cifra total excedería, con seguridad, de los 1.400.000.000 de ptas. Si a esto agregamos la venta de millones de cervezas, bocadillos, cafés, helados, refrescos, etc., podemos concluir que la Torre se quedó con todos los ahorros que llevaron sus seguidores. También, como dato significativo, les diré que en la Asamblea de Edimburgo de 1973, sobre un total de 30.000 asistentes, trabajaron voluntariamente, es decir, gratis, en los distintos departamentos, 5.000 personas, o lo que es igual, en términos relativos, el 16,66%. Aplicando esta misma proporción a los 2.594.305 asistentes a las 140 asambleas celebradas en 1973, resulta que trabajaron gratis 432.384 personas. Si les suponemos un jornal de 300 ptas. diarias —y ustedes me dirán quién trabaja en los Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Bélgica, Japón, etc., etc. por esta cantidad— tenemos para la Sociedad altruista de los Testigos un beneficio adicional de 648.576.000 ptas. ¡Lo que va de pagar a no pagar! Como ven, con el dinero que astutamente, de un modo o de otro, sacan los Testigos, pueden pagar el alquiler de los locales y todos los materiales. Para redondear la operación «Asamblea», lo que sobra, tranquilamente, se lo guardan. De estas cosas puedo hablar con conocimiento de causa ya que he asistido a todas las asambleas de Europa celebradas desde 1961. Todos los que me conocen en el Norte de España —que son muchos— saben que he sido de los que siempre trabajan duro en las asambleas.

E) Otro método de «desplume»: Cada cuatro años suele haber Asambleas Internacionales. Como en todo el mundo hay misioneros de la Torre, la Sociedad hace arreglos para que cada uno de estos misioneros pueda ir a su país de origen y estar con sus familiares en la asamblea. Esto claro está, cuesta mucho dinero y, lógicamente, ustedes se habrán preguntado ¿quién paga estos costosísimos viajes? Yo se los explicaré a ustedes. Lo normal sería que lo hiciera la organización «madre», o sea, los de Brooklyn; pero, fieles a su línea de conducta, estos señores no sueltan ni un «real». Los. que pagan son los de siempre, los pobres incautos seguidores… Huelga decir que siempre se contribuye por una cantidad mayor a lo solicitado. Así de ingenuos son los miembros de la Torre. Ahora, vean cómo desarrollan la operación «viajes» y lo que supone, calculando por defecto, en pesetas. En todo el mundo hay 31.850 congregaciones y aunque sabemos que cada una paga más que el viaje de un misionero, a efectos prácticos pagan al menos con seguridad los 31.850 viajes. Ahora bien, cualquier Testigo que me lea sabe que casi todos los misioneros se hallan muy lejos de su país de origen —por ejemplo, aquí en España tenemos americanos— por lo que no está descabellado calcular cada viaje —ida y vuelta— en 50.000 ptas. Pues bien, esto supone que cada cuatro años los seguidores de la Torre recaudan para la operación «viajes» la fabulosa cifra de 1.592.500.000 ptas.

F) El último sistema de sacar dinero la Sociedad a sus miembros lo vemos en el mes de septiembre de 1973 al anunciarse en todas las congregaciones que la Sociedad tiene quienes prestan dinero con el interés del 10% a pagar en varios años». Ahora vean el truco: una congregación compra un local para hacer de él su «Salón del Reino». La Sociedad les presta, por ejemplo, 500.000 ptas. para adquirirlo, cantidad que incrementada con los intereses calculados al 10% recupera más adelante y, ;aquí viene lo bueno!, resulta que después la congregación no puede vender ese local, sino que queda en propiedad de la Sociedad. Como ven, el método es perfecto… y el negocio también. ¡Ahí es nada!, sacar a su dinero un rendimiento del 110%. Esta operación «Salón del Reino» le supone al Imperio de Brooklyn —valorando sólo en 500.000 ptas. cada local—, una cifra que produce escalofríos:

G) El Imperio de Brooklyn dispone también de tres granjas montadas con los equipos más modernos. Les contaré algo de cómo funciona una de las mismas. «Despertad» de 29-9-1973/20 habla de cómo funciona la granja de los Testigos. Tiene 200 vacas lecheras, 900 reses de vacuno para carne, 500 cerdos, 3.400 gallinas ponedoras, 5.000 pollos para carne, 50 colmenas de abejas: Siembran trigo, avena, maíz y 35 diferentes clases de hortalizas. Preparan mantequilla, queso y derivados. Tienen silos para grano, matadero propio, talleres de reparaciones de maquinaría, aserraderos de madera, cantera y trituradoras, generadores, «diesel» para producir corriente para toda la granja, fábrica de conservas. Las vacas se ordeñan con los aparatos más modernos. Cada año produce: 300.000 litros de leche, 22.000 kgs. de queso, 60.000 docenas de huevos, 136.000 kgs. de carne de vaca, cerdo y pollos. Trabajan 375 Testigos voluntarios bien seleccionados. Repito, todo ello está montado con el equipo más moderno que existe. Toda esta comida se envía a la central de New York para alimentar a más de 1.350 trabajadores en la producción de literatura en la imprenta más colosal ultramoderna del mundo.

H) Ahora algunos datos de la central de Brooklyn: tienen 7 manzanas de ciudad de doce pisos cada una. Las máquinas valen millones. Vean, en 1968 tienen en las imprentas de New York, Alemania, Canadá, Finlandia, Suiza, Suecia, Dinamarca, Inglaterra y África del Sur, un total de

64 rotativas que cada una pesa 50.000 kgs., con un total de 3.200.000 kgs. Cada una valía, entonces, en 1968, 15.000.000 de ptas., es decir, un total de más de 960.000.0000 de ptas. Añadamos 32 linotipias, 33 cosedoras, 5 empastadoras de relieve, 5 redondeadoras de lomo, 16 prensas de platina.

La producción es realmente asombrosa, el año 1967 gastaron lo siguiente: 140.000 kgs. de tinta, 20.000 kgs. de jabón, 3.800 litros de pintura, 95.000 kgs. de cola. Diariamente gastan 100 rollos de papel de 720 kgs. Cada semana emplean 15 vagones de papel. En un mes se producen 1.200.000 libros acabados, por término medio, habiéndose llegado, según «Atalaya» 1968/441 a la cifra de 82.400 diarios. KmS de noviembre de 1974-1, dice que se instalarán otras 7 rotativas en sus imprentas y que la plantilla aumentará a 2.000 trabajadores sólo en Brooklyn.

Los cuatro grandes comedores están enlazados por circuito de televisión. Tienen instalaciones de lavandería, planchado, sastrería, peluquería, zapatería, médicos, talleres mecánicos y de carpintería, donde se fabrican muchas máquinas y todos los muebles. Tienen un observatorio astronómico y una biblioteca bien provista, cocinas, etc., etc. y todo ello con las máquinas y equipo más moderno. Vean lo que ellos mismos reconocen en el libro «Los Testigos», pág. 116: «Hasta los críticos admiten que es uno de los mejores talleres de imprenta en el centro del negocio de  imprimir de todo el mundo… No se puede encontrar un edificio que esté mejor calentado, iluminado o ventilado en todo Nueva York». Añadiré que en sólo el año 1968 recibieron y atendieron 960.604 cartas.

La Sociedad en sus libros y revistas suele criticar a «todo el mundo» de que poseen excesivas riquezas, pero si hacemos una comparación, ¿qué hallamos? Pues sencillamente que el Imperio de la Torre en menos de 100 años de existencia posee tantas o más riquezas que la Iglesia Católica. Es curioso lo que dicen contra todas las demás religiones. En el libro «La verdad os hará libres», pág. 314, dicen que «La religión es un lazo y una estafa.» Verdaderamente no tengo más remedio que reconocer que por una vez siquiera dicen verdad, al menos en lo que a ellos respecta…

Para terminar este capítulo añadiré que poseen en propiedad grandes salas de teatro en las ciudades grandes como New York para celebrar las asambleas semestrales. Hace años tuvieron emisora propia con terrenos que adquirieron en la isla de los estados en 1922. Esta potente emisora estuvo en funcionamiento hasta el año 1957, año éste en que fue vendida («Los Testigos de J. en el propósito divino» págs. 123 y 265). Poseen hermosos edificios en todas sus sucursales en el mundo. En España fue estrenado en 1972.

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