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Mes: Noviembre 2014

El enemigo habla

Aporte de Maximiliano Díaz

Tomado del libro “Exteriorización de La Jerarquía”
Por el Maestro de Sabiduría de La Fraternidad Blanca de Chang Shamballá
“El Demonio Tibetano Djwhal Khul”

HABLA EL DEMONIO:

LOS FACTORES DE LA SITUACIÓN MUNDIAL

Abril de 1944

Hasta ahora he escrito para los aspirantes del mundo, durante muchos festivales de Wesak. Repetidas veces llamé la atención a ustedes y a ellos, sobre la estrecha relación que se va estableciendo entre el mundo de los hombres y el mundo de las almas. Repetidas veces también señalé que tuvieron lugar -de acuerdo a la Ley de Evolución- ciertas grandes fusiones, unificaciones o grandes Acercamientos. Indiqué que la actividad actual de nuestro Logos planetario está trayendo ciertos ajustes mayores en la esfera de influencia planetaria, que afectan principalmente al reino humano. Les hice conocer la urgencia de la vida entrante, produciendo tensión, reconocimientos espirituales muy amplios, el inmediato derrocamiento de falsos dioses y normas, y la supresión de las cristalizadas y caducas interpretaciones (llamadas doctrinas) de las realidades espirituales. Por estos medios, se despeja el camino para un nuevo y simple reconocimiento de la divinidad, que satisfará no sólo el corazón de la persona más sencilla, sino la necesidad del más inteligente. Hablé en términos de la unión del pensamiento oriental y occidental y de la necesidad de que las grandes civilizaciones -nutridas por la influencia de Shri Krishna, Buda y Cristo- se unan más estrechamente. Dije (y lo reafirmo) que Aquel Que viene hará posible y efectiva esta unión, acontecimiento que será reconocido mundialmente.

Afirmé también que estamos llegando a un período culminante en la historia humana, período en el cual están generalmente activos los Señores del Karma. La Ley de Causa y Efecto está trayendo a la superficie los resultados de las actividades pasadas, el pensamiento subjetivo y los impulsos secretos, aplicando el castigo y limpiando la pizarra de la historia humana. Cuando estuvo en la tierra, hace dos mil años, Aquel a quien todos los discípulos sirven, dijo que las cosas secretas serán reveladas; por el surgimiento del bien y del mal los hombres llegarán al conocimiento, a la comprensión, y se verán obligados a dar esos pasos necesarios para construir un mundo nuevo mejor, basado en la Ley del Amor y no en las Leyes de ha Separatividad y del Odio. Esto es lo que sucede ahora.

He dicho también que las Fuerzas de la Luz se acercan a la tierra y que la Jerarquía constantemente se acerca más al género humano.

Estos eventos básicos, estos acontecimientos subjetivos y estas determinaciones espirituales -bajo la Ley de Acción y Reacción- evocaron más rápidamente una respuesta de las Fuerzas del Mal (presentes en nuestra vida planetaria) que de la humanidad. Ciertas grandes Fuerzas o Energías personificadas, de la oscuridad y del mal, se organizaron y dieron los pasos necesarios (así lo creyeron) para impedir que la humanidad avance hacia la Luz, valiéndose de las debilidades, egoísmos e intereses del hombre; así como el bien puede estimular a que se exprese la bondad latente en la humanidad, del mismo modo el mal puede evocar un mal mayor de quienes son susceptibles, debido a la innata flaqueza de los irreflexivos y los emocionales: las Fuerzas de la Luz trabajan solo con las almas de los hombres. Han avanzado rápidamente mentiras, falsas enseñanzas, propaganda maligna, guerra de nervios, el cultivo del temor, la organización de grupos de trabajadores aislados en cada nación, dedicados a minar la rectitud y distorsionar la verdad. Grandes y fundamentales verdades fueron tergiversadas para satisfacer los fines de los trabajadores del mal.

Por ejemplo, la doctrina de la super raza fue interpretada como significando la superioridad de la nación y la cultura alemanas por encima de Occidente, mientras se acentuaba la divinidad de los Hijos del Cielo (la raza japonesa) por encima de Oriente. Los pueblos desorientados de ambas naciones, fueron inducidos a creer que tenían una grande y espiritual misión: dominar el mundo.

Éste fue el primer resultado del acercamiento del reino de Dios a la tierra, o más bien al plano físico. En ese reino, hombres de todas las razas demostrarán su divinidad y el reino de las almas será reconocido como el hogar universal y la raza de todos los hombres, en el cual las nacionalidades separatistas no tendrán cabida ni serán reconocidas.

Las Fuerzas del Mal buscaron a esos guías y grupos que son la analogía materialista de los guías espirituales y tratan de guiar a la humanidad en líneas correctas. Tomaron posesión (y empleo esta palabra deliberadamente) de los malignos hombres que conducían a las Potencias del Eje -Hitler, Tojo, Goebbels, Ribbentrop, Himmler y, en menor grado Mussolini, Hess, Goering y Otros. Ellos dominaron en forma total las mentes de los hombres, ya distorsionadas por la ambición y las inclinaciones sádicas. ¿A quién, se preguntarán, me refiero al decir “ellos”? Quiero significar a esas individualidades inteligentes malignas, carentes de amor, plenas de odio, que son para el mundo del enfoque egoísta y material lo que la Jerarquía de Maestros, que trabaja bajo el Cristo, es para los esforzados aspirantes humanos. El poder de estas fuerzas malignas es enorme, porque no reconocen ninguna restricción o limitación humana comúnmente decente; trabajan por medio de la violencia, la coerción, la crueldad, el odio, el terror y la mentira; tienden a subyugar a la conciencia humana por medio del completo control de las mentes de los hombres, la restricción del bien y la promulgación del mal; estimulan el cerebro de los hombres mediante la amplitud de su conocimiento maligno y mágico; esto lo digo literal y físicamente. La Gran Logia Blanca que trabaja bajo la inspiración de Cristo y de Shamballa, actúa necesariamente bajo ciertas restricciones espirituales. La coerción no es permitida; las mentes de los hombres deben ser y permanecer libres; es permitido estimular el alma de los hombres, porque da por resultado el estímulo de la expresión del amor y de la comprensión que conduce a rectas relaciones humanas. Estas restricciones espirituales hacen que el progreso de las Fuerzas de la Luz sea muy lento; les interesa recordar que la duración de la guerra dependió en parte de la incapacidad de los Ejércitos del Señor para impedir que se cometieran los crímenes de los cuales las Potencias del Eje eran responsables. Las actividades físicas de las Fuerzas de la Luz reconocen ciertas limitaciones, y las Fuerzas del Mal aprovechan esto constantemente. El bombardeo en masa de las poblaciones fue comenzado por Hitler y él pudo haberlo terminado inmediatamente si así lo hubiera querido.

Hay otro aspecto de este asunto sobre el cual quisiera llamarles la atención. Estas restricciones que las Fuerzas de la Luz reconocen, tienen también un efecto indeseable en lo que respecta al ignorante bien intencionado, y la manera de interpretar la Ley del Amor en quienes están emocionalmente polarizados. Las Naciones Aliadas que trabajan para la liberación y la libertad humanas (y por lo tanto de acuerdo a la Ley del Amor bien comprendida) se ven impedidas de seguir las líneas de la crueldad indiscriminada que caracterizó a las técnicas alemana-japonesa: tortura, hambre, falsa propaganda, maltrato y abuso de los prisioneros, y campañas de terror. Los reglamentos de los Hermanos de la Humanidad no permiten estas iniquidades. Desde un ángulo estrictamente físico, puede interpretarse como que las Huestes del Señor están en desventaja. Esta correcta actitud de parte de las Fuerzas de la Luz tiene un efecto indeseable sobre los apaciguadores y pacifistas del mundo, los cuales por razones humanitarias y por amor a las formas, mediante las cuales actúa la humanidad, llevarían inmediatamente al fin de la guerra.

En su ceguera bien intencionada sacrificarían el futuro de la humanidad y las vidas de millones de personas en fecha posterior, por la cesación momentánea de las hostilidades.

Insisto que las Fuerzas del Mal deben ser derrotadas ahora; los malignos guías deben ser arrancados de su alto lugar y la completa derrota y aniquilación de los responsables de lanzar este horror sobre la humanidad, es una necesidad absoluta y un deber obligatorio, si la seguridad, el bienestar y el nuevo orden de vida más feliz, deben ser el signo de las generaciones venideras. Un final temporario de la guerra sólo daría tiempo a las Fuerzas del Mal para reorganizarse, y la futura guerra sería infinitamente peor que ésta. Lo dice el humanitario inteligente y también es la opinión de la Jerarquía. La Jerarquía está firmemente de parte de los que piden una guerra hasta el fin, y las razones son: la salvación final de millones de vidas y la conservación de ciertos valores espirituales básicos.

Las cuestiones son espiritualmente mucho más serias de lo que creen; el trabajo de la Jerarquía es obstaculizado no sólo por las restricciones, bajo las cuales las Fuerzas de la Luz deben trabajar, sino también por el trabajo y las expresiones tontas e insignificantes de los hombres de poca visión que no ven las posibilidades futuras, si la guerra llegara a un término, inconcluso, los cuales (por la comodidad actual de la generación presente) sacrificarían a los niños de mañana y a las generaciones posteriores. El trabajo de la Jerarquía es obstaculizado por las actitudes de los hombres sin perspectiva alguna y con mucho egoísmo; no son crueles, pero piensan estúpidamente. Estos hombres -en la legislatura de las distintas Naciones Aliadas, en el Parlamento, en el Congreso y en las iglesias- abogan por la cesación de la guerra antes de obtener la victoria, y antes de que los enemigos de la humanidad sean derrotados hasta que se dobleguen, supliquen misericordia y pidan la paz. Ven el fin de las transacciones comerciales tal como lo han conocido; ven desaparecer los factores familiares de su confortable mundo; les desagrada los resultados de la guerra en lo que a ellos afecta; no pueden soportar el sufrimiento general, e impelidos por la piedad piden una paz inmediata. Otros son movidos por el aislacionismo y el deseo de no participar en la agonía de la guerra; algunos odian a aquellos cuyo deber consiste en llevar la guerra a una culminante victoria, o ven sus ambiciones particulares amenazadas por el condicionamiento de un mundo cambiante. Éstos sacrificarían a las futuras generaciones, como ya he dicho, por su política miope y su endeble juicio. Por lo tanto, divulgan la desunión y atan las manos de los que gobiernan en los cargos elevados. Sus esfuerzos prolongan la guerra, desalientan a las fuerzas que luchan, destruyen la moral nacional y militar y sientan una base endeble para el trabajo del mundo de posguerra. De estos hay muchos en cada nación, demasiado en los Estados Unidos de América y ninguno en la URSS, de allí su marcha triunfal.

Por lo tanto, tenemos hoy en el mundo:

Las Fuerzas del Mal, que trabajan por intermedio de Alemania y Japón. Hasta la fecha se están manteniendo y no han sido aún derrotadas. Aterrorizan al mundo. Dentro de sus propias fronteras nacionales no hay suficientes personas que tengan el valor, la comprensión o la capacidad de pensar con claridad, que odien el mal y puedan aferrarse a una visión. Ninguna de esas naciones contiene algo que pueda ayudar a has Fuerzas de la Luz. Los alemanes fueron engañados desde el principio, y la decepción nacional ampliamente difundida, respaldada por una campaña de terror, implica debilidad general, carencia de valor y una natural predilección para guiar en forma maligna. La tendencia de ser conducida en líneas agresivas, egoístas y malignas, fue característica de la mentalidad alemana durante un gran período de tiempo. A esta nación negativa, con su arrogante sicología (una de las grandes paradojas de las edades), debe enseñársele los métodos del bien positivo, y reemplazar la actual aceptación negativa del mal por una valerosa defensa de la justicia. Con humildad e inteligencia debe enseñarse a la nación alemana a ocupar su adecuado lugar en la comunidad de naciones. La nación japonesa, no obstante su gran edad, debe volver a su estado de niñez; enseñársele, como se les enseña a los niños, a ser sociales, no antisociales, y pasará mucho tiempo antes de que se pueda confiar en esta nación. La nación italiana no presenta mayores problemas que cualquier otra nación del mundo. Es normal, como lo son las Naciones Aliadas; la nación alemana y la raza japonesa no son normales y deben ser llevadas a la normalidad por un manejo cuidadoso y bondadoso, pero firme, mediante la aplicación de procedimientos educativos.

Las Fuerzas de la Luz. Quisiera cambiar aquí la impresión que prevalece entre muchos esoteristas. Al emplear esta frase (las Fuerzas de la Luz) a veces significa que la Jerarquía lucha textualmente contra las naciones del Eje. No es así en sentido físico. La Jerarquía trabaja, como bien saben, con las almas de los hombres y con esas mentes que están orientadas y dispuestas de tal manera, que reaccionan a la inspiración del alma. Al decir “las Fuerzas de la Luz” me refiero a esas naciones iluminadas sobre las cuales brilla la luz de la libertad, y que se niegan a toda costa a abandonar esa luz. No hay libertad en Alemania ni en Japón. En sentido menor, y durante un breve tiempo, no hubo libertad en Italia, pero esta puede contarse entre las naciones iluminadas, porque no pudo ser esclavizada. Las Fuerzas de la LUZ involucran a esas naciones (que trabajan por medio de sus ejércitos, la humanidad, los eternos derechos del hombre, la libertad en la palestra diplomática) que hoy luchan por la libertad de conciencia, la posición del individuo en cualquier nación y la libertad de religión o el derecho del autoelegido acercamiento del hombre a las realidades espirituales.

Detrás de estas naciones permanece la Jerarquía. La libertad es el derecho hereditario del género humano, y el libre albedrío la más elevada de las características divinas. La libertad es mal interpretada y erróneamente empleada por muchos, debido a la etapa de evolución de la masa humana, pero es un principio divino fundamental, y donde los principios están involucrados la Jerarquía no contrae ningún compromiso. No existen principios espirituales detrás de las actividades de las potencias del Eje, ni detrás de la actividad alemana o de la agresión japonesa. Por lo tanto, ha Jerarquía no respalda con Su poder o fuerza, ninguno de sus esfuerzos.

La Humanidad como un todo. Los hombres, mujeres y niños del mundo están todos implicados en esta guerra universal y afectados por ella. Los efectos alcanzan hasta la villa más aislada, el desierto más extenso y la cima de la montaña más elevada, así como a las ciudades y zonas congestionadas de todas las naciones.

Nadie está exento de las consecuencias de la actual catástrofe. El grueso de la humanidad es la víctima universal e inocente. La mayoría apenas comprende de qué se trata; y en este histórico punto culminante desde el ángulo puramente autocentrado y desde el punto de vista de que los afecta como individuos y a su nación como un todo. Un creciente número llega a comprender que esta guerra debe librarse hasta un final victorioso, porque no hay paz, esperanza o rectas relaciones mundiales, mientras dos naciones -una en Occidente y otra en Oriente- puedan precipitar el desastre sobre incontables millones de personas.

Una minoría va comprendiendo que la guerra ha precipitado el mal condensado de edades y que la humanidad enfrenta la oportunidad de corregir errores pasados, antiguos egoísmos e impregnadas maldades, e inaugurar un mundo nuevo y mejor. En este nuevo mundo habrá Libertad de acercamiento a Dios, oportunidad para la expresión individual, libertad para vivir en rectas relaciones y posibilidad para una vida creadora. Unos pocos, muy pocos, saben que éste es un punto culminante en un antiguo conflicto entre el Cristo, con su Jerarquía de Maestros, y la “maldad espiritual en lugares elevados”. Un mero puñado de conocedores y discípulos saben, más allá de toda controversia y discusión, que esos infelices países, Alemania y Japón, están encabezados por antiguos líderes que tratan nuevamente de producir el desastre planetario y desviar los planes y las metas de la Gran Logia Blanca.

Entre todos ellos, millares están desorientados, presienten la verdad, pero se sienten impotentes frente al horror gigantesco que la maligna banda que rige ahora a Alemania, ha precipitado sobre la humanidad. Tienden a pensar correctamente, pero siguen siendo la presa de los inescrupulosos y los egoístas. Cuando sus pensamientos hayan sido guiados en líneas correctas por la correcta presentación de la situación, constituirán un poderoso acervo para las Fuerzas de la Luz.

Tal es la situación que enfrentan hoy la Jerarquía y la humanidad. La fortaleza de las Fuerzas de la Luz aumenta; el poder de las Fuerzas de la Oscuridad puede estar declinando, pero es aún muy fuerte en el plano físico. Está aferrado principalmente sobre las mentes de los hombres, siendo excesivamente potente y no se debilita, porque es ayudado por la persona suave e irreflexiva, por el desorientado, el pacifista, el apaciguador y el aislacionista. El idealismo de este grupo está dirigido a ayudar a Alemania por los hábiles trabajadores del mal. Los ejércitos alemanes siguen siendo invencibles; Europa central es una poderosa fortaleza, dominada por el archienemigo de la humanidad, asentado en la cima de su montaña. Allí, simbólicamente, se halla el que inicia las condiciones malignas y conduce a la esclavitud. Los ejércitos del Señor están listos y la victoria será suya cuando haya completa unidad de propósito, atención concentrada sobre las rectas relaciones humanas, y divulguen la aspiración idealista a todos los que libran esta batalla por la libertad. Para esta unidad de propósito deben trabajar todas las personas iluminadas del mundo, unidad que aún no existe en forma adecuada.

LA LIBERACIÓN DE LA ENERGÍA ATÓMICA

9 de agosto de 1945

En este momento abordaré el más grande acontecimiento espiritual que ha tenido lugar desde que apareció el cuarto reino de la naturaleza, el reino humano. Me refiero a la liberación de la energía atómica, tal como ha sido relatada en los diarios de esta semana, 6 de agosto de 1945, relacionada con el bombardeo al Japón.

Hace algunos años dije, que la nueva era sería introducida por los científicos del mundo y que la inauguración del reino de Dios en la Tierra sería anunciada mediante una exitosa investigación científica. Esto se cumplió con este primer paso en la liberación de la energía del átomo, justificando mi profecía para este importante año 1945, de nuestro Señor. Haré uno o dos enunciados respecto a este descubrimiento, dejando que ustedes los apliquen y hagan sus propias deducciones. Poco se sabe todavía sobre la verdadera naturaleza de este acontecimiento y menos se comprende. Ciertas ideas y pensamientos sugeridos pueden ser de valor real aquí, para permitirles ver este estupendo acontecimiento bajo una mejor perspectiva.

La inminencia de esta “liberación” de la energía fue uno de los principales factores subjetivos en la precipitación de esta última fase de la guerra, guerra iniciada en 1914, pero su última y más importante fase comenzó en 1939. Hasta entonces fue una guerra mundial. Después de esa fecha, y debido a que las fuerzas del mal se aprovecharon del estado de guerra y beligerancia que existía en el planeta, empezó la verdadera guerra, involucrando a los tres mundos de la evolución humana y a la consiguiente actividad de la Jerarquía. La atención está normalmente enfocada sobre las exteriorizaciones de la vida. Sin embargo, todos los grandes descubrimientos, tales como los realizados en relación con la astronomía o las leyes de la naturaleza, o que involucran una revelación tal como la de la radiactividad, o el acontecimiento épico anunciado esta semana sobre los primeros pasos dados en el control de la energía cósmica, siempre son resultados de la presión interna que emana de las Fuerzas y Vidas que residen en Lugares elevados. Las mismas presiones internas actúan regidas por las leyes del espíritu y no únicamente por las que ustedes denominan leyes naturales; son el resultado del trabajo impulsor de ciertas grandes Vidas, que actúan en relación con el tercer aspecto de la divinidad, la inteligencia activa, y conciernen al aspecto sustancia o materia, de la manifestación. Tales actividades son motivadas desde Shamballa. Esta actividad es puesta en movimiento por esas Vidas que actúan en Su elevado plano, causando gradualmente una reacción en los distintos sectores de la Jerarquía, particularmente los que trabajan guiados por Maestros de tercero, quinto y séptimo rayos. Los discípulos que están en los niveles físicos de actividad, oportunamente se hacen conscientes del fermento interno, y esto sucede consciente o inconscientemente, así son “impresionados” y se inicia y lleva a cabo el trabajo científico desde las etapas de experimentación hasta el éxito final.

Un punto debería recordarse aquí y es que esta fase se aplica tanto a la gran Logia Blanca como a la Logia Negra -una, dedicada a la tarea benéfica de purificar y ayudar a todas las vidas en los tres mundos de la evolución material y de liberar al alma en la forma; la otra, a retardar el proceso evolutivo y a cristalizar continuamente las formas materiales que ocultan y velan el ánima mundi.

Ambos grupos estaban profundamente interesados e implicados en el asunto de la liberación de la energía del átomo y la liberación de su aspecto interno, pero sus móviles y objetivos fueron ampliamente diferentes.

La inminencia de esta liberación -inevitable y dirigida- produjo una enorme tensión en los círculos jerárquicos, porque (expresando la idea en tono familiar) se inició una carrera entre las fuerzas de la Oscuridad y las Fuerzas de la Luz, a fin de poseer las técnicas necesarias para traer la liberación de la energía necesaria. Si las Fuerzas de la Oscuridad hubieran triunfado y poseído las Potencias del Eje las imprescindibles fórmulas científicas, nos habrían llevado a un mayor desastre planetario. La energía liberada habría sido empleada, primero, para destruir completamente todo lo que se oponía a las fuerzas del mal y luego habría sido prostituida para mantener una civilización acrecentadamente materialista y sin ideales. No podía confiarse este poder a Alemania, porque todos sus móviles eran forzosamente erróneos.

Aquí podríamos caer en la familiar trivialidad religiosa de que el bien innato en la humanidad y su divinidad inherente en el género humano, hubieran triunfado oportunamente, porque nada puede finalmente vencer la tendencia universal hacia el bien. Ustedes tienden a olvidar que si las fuerzas del mal poseyeran poderes que pudieran destruir la forma en los tres mundos en una escala muy vasta, las almas de los aspirantes y discípulos avanzados y las de los iniciados que quieren encarnar, no podrían venir a la expresión externa durante una crisis mundial particular, pues se afectarían terriblemente los acontecimientos programados de acuerdo al factor tiempo del proceso evolutivo, y se demoraría grandemente (quizás por milenios) la manifestación del reino de Dios. El momento para esa manifestación ha llegado, de allí la poderosa actividad de las fuerzas oscuras.

La tendencia a obstaculizar el progreso planeado constituyó una amenaza definida e indicó un supremo peligro y un problema. Las fuerzas del mal estuvieron mucho más cerca del éxito de lo imaginado, tan cerca de lograrlo, que en 1942, durante cuatro meses, los miembros de la Jerarquía espiritual hicieron todos los arreglos pertinentes para retirarse del contacto humano durante un lapso indefinido e imprevisible; los planes para un más estrecho contacto con el proceso en los tres mundos y el esfuerzo para combinar y fusionar los dos centros divinos, la Jerarquía y la humanidad, en un todo activo y colaborador, parecieron condenados a ser destruidos. Su fusión habría significado la aparición del reino de Dios en la Tierra; los obstáculos para tal fusión, debido a la activa tensión de las fuerzas oscuras, parecían en ese momento insuperables; creímos que el hombre sería derrotado debido a su egoísmo y al abuso del principio del libre albedrío. Hicimos todos los preparativos para retirarnos, pero al mismo tiempo luchamos para que la humanidad eligiera correctamente y viera las cosas con claridad.

Se evitó la necesidad de retirarnos. No puedo decirles de qué modo, excepto que los Señores de la Liberación dieron ciertos pasos inesperados. Fueron inducidos a hacerlo debido a los poderes invocadores de la humanidad, conscientemente empleados por quienes estaban a favor de la voluntad al bien, e inconscientemente por todos los hombres de buena voluntad. Estos pasos ayudaron en los esfuerzos de quienes luchaban en el campo de la ciencia, para establecer el verdadero reconocimiento y las rectas relaciones humanas. La tendencia existente que tiene el poder de conocer y descubrir una forma definida de energía fue desviado de las demandantes mentes evocadoras de quienes trataban de destruir al mundo de los hombres, y les trajo una especie de parálisis mental. Los que procuraban acentuar los correctos valores y salvar a la humanidad, fueron simultáneamente estimulados hasta alcanzar el éxito.

Con estas muy pocas palabras he aclarado un estupendo acontecimiento mundial, y en este breve párrafo he resumido la actuación de una especializada actividad divina.

Cuando el sol se desplazó hacia el norte en ese año (1942), la gran Logia Blanca sabía que la batalla había sido ganada. Sus preparativos fueron detenidos y los Maestros se organizaron para un renovado esfuerzo (por intermedio de Sus discípulos), a fin de crear esas condiciones que, lo nuevo y de lo que estaba de acuerdo al amoroso propósito divino, pudiera avanzar libremente. La guerra no fue ganada porque se rindió Alemania. Sólo fue el resultado externo de sucesos internos. La guerra la ganaron las Fuerzas de la Luz cuando la potencia mental de las fuerzas del mal fue vencida y la “energía del futuro” dirigida o manipulada por Quienes buscaban los valores humanos superiores y el bien espiritual del género humano. Cuatro factores subyacen en el importante acontecimiento de la liberación de este tipo de energía atómica, errónea y anticientíficamente llamada la “fisión del átomo”. Hay otros factores, pero los de real interés son cuatro:

Hubo una afluencia claramente dirigida de energía extraplanetaria, liberada por los Señores de la Liberación, Que fueron invocados con éxito, mediante el impacto de esta energía sobre la sustancia atómica de la cual se habían ocupado los investigadores científicos, efectuándose cambios que les permitió alcanzar el éxito. Los experimentos realizados fueron, por lo tanto, subjetivos y objetivos.

Un número de discípulos que trabajaban en los ashramas de quinto y séptimo rayos, emprendieron un concentrado esfuerzo que les permitió impresionar a los discípulos menores en el campo científico y los ayudó a vencer las casi insuperables dificultades que enfrentaban. Hubo también un debilitamiento de la tensión, que hasta entonces había mantenido unidas externamente a las fuerzas del mal, y una creciente incapacidad del grupo del mal encabezado por las Potencias del Eje, para superar la fatiga incidental a la guerra. Esto trajo ante todo un constante deterioro de sus mentes y luego de sus cerebros y sistemas nerviosos.

Ninguno de los hombres que dirigieron el esfuerzo del Eje en Europa es hoy sicológicamente normal; todos sufren algún tipo de deterioración física y esto ha sido un real factor en su derrota, aunque resulta difícil comprenderlo.

Esto no sucede en el caso de los japoneses, cuya constitución sicológica es totalmente distinta como también su sistema nervioso, que posee la cualidad de la cuarta raza raíz. Serán y están siendo derrotados por medidas bélicas físicas y por la destrucción física de su potencial de guerra y la muerte del aspecto forma. Esta destrucción y la consiguiente liberación de sus aprisionadas almas es un evento necesario; justifica el empleo de la bomba atómica sobre la población japonesa. El primer empleo de esta energía liberada ha sido destructivo, pero les recordaré que ha sido la destrucción de las formas y no la destrucción de los valores espirituales ni la muerte del espíritu humano -como fue la meta del esfuerzo del Eje.

No olviden que todo éxito, bueno o malo, depende del mantenimiento de un punto de tensión. Este punto de tensión involucra el enfoque dinámico de todas las energías mentales, emocionales y físicas, en un punto central de actividad planificada. Dicho sea de paso, tal es el objetivo de todo verdadero trabajo de meditación. En este acto de tensión, fracasó el pueblo alemán. Les costó la guerra, y se rompió la tensión porque el grupo de las fuerzas del mal que estaba impresionando al negativo pueblo alemán fue incapaz de alcanzar el punto de tensión que la Jerarquía pudo lograr, cuando fue reforzado por la acción de los Señores de la Liberación.

Otro factor fue la constante demanda invocadora y la plegaria, articuladas o no, de la humanidad misma. Los hombres mayormente impulsados por el temor y la innata movilización del espíritu humano contra la esclavitud, alcanzaron tal grado de energía demandante, que sé creó un canal que facilitó grandemente el trabajo de la Jerarquía, bajo la influencia directa de los Señores de la Liberación.

La liberación de la energía del átomo está todavía en una etapa extremadamente embrionaria; la humanidad conoce poco sobre la amplitud y la naturaleza de las energías que fueron extraídas y liberadas. Hay muchos tipos de átomos que constituyen la “sustancia del mundo”; cada uno puede liberar su propio tipo de fuerza; éste es uno de los secretos que la nueva era revelará a su tiempo, pero se ha hecho un comienzo bueno y sólido. Llamaría la atención de ustedes sobre las palabras “liberación de la energía”. La liberación es la tónica de la nueva era, así como ha sido siempre la tónica del aspirante espiritualmente orientado. Esta liberación ha comenzado por la liberación de un aspecto de la materia y la liberación de algunas de las fuerzas del alma, dentro del átomo. Para la misma materia ha sido una grande y poderosa iniciación, similar a esas iniciaciones que liberan a las almas de los hombres.

En este proceso de iniciación planetaria, la humanidad ha llevado su trabajo como salvador del mundo, al mundo de la sustancia, afectando a esas unidades primarias de vida, de las que están constituidas todas las formas.

Ahora comprenderán el significado de las palabras de la segunda Gran Invocación que muchos de ustedes emplean, donde dice: Ha llegado la hora de servir para la fuerza salvadora. Esta “fuerza salvadora” es la energía que la ciencia ha liberado en el mundo para destruir, primero de todo, a quienes continúan (si lo hacen) desafiando a las Fuerzas de la Luz que trabajan por intermedio de las Naciones Aliadas. Luego -a medida que transcurre el tiempo- esta energía liberada introducirá la nueva civilización, el nuevo y mejor mundo y condiciones espirituales más sutiles. Los sueños más elevados de quienes aman a sus semejantes pueden llegar a ser posibilidades prácticas, por el correcto empleo de esta energía liberada, si los valores reales son enseñados, acrecentados y aplicados a la vida diaria. La ciencia ha hecho que esté disponible esta “fuerza salvadora”, corroborando mi anterior profecía. (298)

Como ya he dicho, el primer empleo de esta energía ha sido para la destrucción material; fue inevitable y deseable; las antiguas formas (que obstruían el bien) tuvieron que ser destruidas; la destrucción y desaparición de lo malo e indeseable debe preceder siempre a la construcción de lo bueno y deseable y al anhelado surgimiento de lo nuevo y mejor.

El empleo constructivo de esta energía y su control, para el mejoramiento de la humanidad, es su verdadero propósito; esta energía viviente de la sustancia misma, hasta ahora encerrada dentro del átomo y aprisionada en estas máximas formas de vida, puede ser dirigida totalmente hacia lo bueno y dar lugar a métodos tan revolucionarios en la experiencia humana que (desde un sólo ángulo) será necesaria la creación de una estructura mundial económica totalmente nueva.

A las Naciones Unidas les corresponde proteger esta energía liberada, para que no sea mal empleada ni prostituida para fines egoístas y propósitos puramente materiales. Es “fuerza salvadora” que contiene en sí el poder de reconstruir, rehabilitar y restaurar. Su correcto empleo puede abolir la indigencia y traer bienestar civilizado (y no lujo inútil) a quienes habitan el planeta; su expresión en las formas del correcto vivir, si están motivadas por rectas relaciones humanas, producirá belleza, calor, color y la eliminación de la enfermedad existente, el abandono, por el género humano, de todas las actividades que involucran vivir o trabajar bajo tierra, lo cual dará fin a toda esclavitud humana, a toda necesidad de trabajar o luchar por posesiones y cosas, y hará posible una condición de vida que dará al hombre libertad para alcanzar los objetivos superiores del espíritu. También evitará la necesidad de dedicar la vida únicamente a satisfacer las necesidades primordiales o para que las personas ricas o privilegiadas tengan demasiado, mientras otras nada posean.

Los hombres de todas partes se habrán liberado, alcanzando un modo de vida que les proporcionará la ocasión y el tiempo para seguir objetivos espirituales, realizar una vida cultural más plena y alcanzar una perspectiva mental más amplia.

Pero, hermanos míos, los hombres lucharán para impedirlo; los grupos reaccionarios de todos os países no reconocerán la necesidad ni desearán este nuevo orden mundial que la liberación de la energía cósmica (aún en esta ínfima escala inicial) hará posible; los intereses invertidos, los grandes carteles, los fondos y monopolios, que controlaron durante las últimas décadas que precedieron a esta guerra mundial, movilizarán sus recursos y lucharán a muerte por impedir la extinción de sus fuentes de enriquecimiento; tampoco permitirán, mientras puedan evitarlo, transferir el control de este poder ilimitado a manos de las masas a quienes les pertenece por derecho. Los intereses egoístas entre los grandes accionistas, las firmas bancarias y las acaudaladas iglesias organizadas, se opondrán al cambio, excepto en lo que pueda beneficiarlos y traerles más ganancias a sus arcas.

Los signos de esta oposición pueden verse en las declaraciones de ciertos hombres poderosos que alientan actualmente una oscura perspectiva en Londres, en Washington y en otra parte; el Vaticano, esa organización eclesiástica opulenta y reaccionaria, ha expresado ya su disconformidad, porque la iglesia sabe que sus días están contados -como los de todos los intereses monetarios adjudicados-, siempre que la humanidad rija sus decisiones durante los próximos cincuenta años, con la idea del mayor bien para el mayor número. Por lo tanto, en el futuro, las decisiones mundiales deben estar basadas en una firme determinación de llevar adelante las rectas relaciones humanas e impedir el control egoísta, financiero o eclesiástico, por un grupo de hombres provenientes de cualquier parte y en cualquier país. Creemos que la determinación de Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá, que poseen los secretos, está de acuerdo con estas líneas.

Estas pocas sugerencias dará mucho material para reflexionar y una base real para un pensar confiado y progresista. Organícense ahora para el trabajo de buena voluntad. El futuro del mundo está en las manos de los hombres de buena voluntad y de todos los que tienen un propósito altruista. Esta liberación de la energía hará oportunamente que el dinero, tal como lo conocemos, no tenga importancia; el dinero (debido a las limitaciones del hombre) ha producido el mal y sembrado la discordia y el desconcierto en el mundo.

Esta nueva energía liberada puede resultar una “fuerza salvadora” para todo el género humano, liberándolo de la pobreza, la fealdad, la degradación, la esclavitud y la desesperación; destruirá los grandes monopolios, acabará con la maldición del trabajo y abrirá la puerta hacia la edad de oro que todos los hombres esperan. Nivelará todas las capas artificiales de la sociedad moderna y emancipará a los hombres de la constante ansiedad y del arduo trabajo, que fueron los responsables de tanta enfermedad y muerte.

Cuando estas condiciones nuevas y mejores se hayan establecido, entonces los hombres serán libres de disfrutar de las bellezas de la vida y de buscar el “Camino Iluminado”.

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(298) Véase Tratado sobre Magia Blanca, págs. 243, 244. “Podría decirse aquí que tres grandes descubrimientos son inminentes, y durante las dos generaciones venideras revolucionarán el pensar y la vida modernos.

“Uno ya se presiente, y es tema de experimento e investigación: la liberación de la energía del átomo. Esto cambiará totalmente la situación económica y política del mundo, porque esta última depende principalmente de la primera. Se simplificará nuestra civilización mecánica, vendrá una era en que estaremos libres de la pesadilla del dinero (poseerlo o no), y la familia humana reconocerá universalmente su categoría como reino de enlace entre los tres reinos inferiores de la naturaleza y el quinto reino o espiritual. Se tendrá tiempo y libertad para cultivar el alma, que reemplazará nuestros métodos modernos de educación, y la significación de los poderes del alma y el desarrollo de la conciencia superhumana, absorberán en todas partes la atención de educadores y estudiantes.

“Un segundo descubrimiento surgirá de las investigaciones actuales, respecto a la luz y el color.

“El tercer desarrollo probablemente será el último en producirse, pertenecerá más estrictamente a lo que los esoteristas denominan el reino de la magia. Surgirá del estudio del sonido y su efecto, y pondrá en manos del hombre un poderoso instrumento en el mundo de la creación”.

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