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Gnosis Primordial Posts

Los Testigos de Jehová. Sus falsas profecías. Su vergonzosa historia

Texto extraído del video

Todo comenzó en Pensilvania a comienzos de 1870 cuando un jovencito de 18 años de edad de nombre Charles Taze Russell vino a estar bajo la influencia de un predicador adventista del séptimo día. Russell comenzó a realizar sus propias clases bíblicas. Un pequeño grupo que finalmente crecería y se convertiría en la sociedad “Watch Tower Bible & Tract Society”.

Tomado directamente de las especulaciones proféticas de un adventista Neoyorquino del 7mo día de Nombre Nelson Barbour, Russell afirmaba que en 1799 había comenzado el tiempo del fin, y que en 1874 Cristo había retornado en forma invisible y 1914 sería el fin del mundo. En 1879, cuando Russell tenía apenas 27 años de edad, estaba tan apasionadamente convencido que estas fechas habían sido dadas a él por Dios, que vendió su próspero negocio de ropa y se dirigió para otro nuevo rumbo en su vida.

Con muy poca educación y conocimientos Teológicos, Russell comenzó a escribir y a imprimir su revista “Zion´s Watch Tower”, el Heraldo de la presencia de Cristo. Conocido hoy en día como “La Atalaya” que comenzó inicialmente con 6000 copias ha llegado a 288 millones de ejemplares anualmente. Dicta todas las doctrinas más importantes a los Testigos de Jehová alrededor del mundo. Durante su vida Russell escribió una vasta serie de libros, incluyendo una serie de volúmenes titulados: “Estudios de las Escrituras”. Según Russell, nadie podía entender las escrituras sin estos libros; y leer la biblia sin estos libros llevaría al lector a la oscuridad espiritual.

Una de las enseñanzas de Russell era que las pirámides de Egipto habían sido diseñadas y puestas allí por Dios como segundo Testigo siguiente a la biblia. Sería un instrumento para revelar su gran plan de edades para la humanidad. Sus medidas indican la duración de un año, el peso de la tierra y la distancia al sol, etc. Russell creía que sus fechas y cronologías se confirmaban con las mediciones de los pasajes internos de la gran pirámide de Gizah. De acuerdo a Russell, los pasajes verificaban a 1914 como el año en que el mundo terminaría.

Finalmente 1914 llegó, y pasó… Y Russell y sus seguidores no fueron llevados fuera de la tierra y el fin no había llegado. John Night, quien en ese entonces tenía apenas 15 años de edad, recuerda lo que vino después: “Cuando pasó 1914 tuvimos que cambiar nuestros puntos de vista, tal como tuvimos que volver a hacer algunos años después…” La fecha de 1914 fue cambiada… para el siguiente año de 1915… Luego, para 1918. Ciertamente, el Armagedón estaba a la vuelta de la esquina… Pero en 1916 Charles Taze Russell fallece, enfermo, preocupado y desilusionado. Una pirámide maciza yace al lado de su tumba como un triste recordatorio de sus falsas profecías del Armagedón (1914, 1915, 1918).

A través de manipulaciones políticas, un abogado de Missouri llamado José Franklyn Rutherford, quien se había puesto él mismo el título de Juez, llegó a ser el 2do presidente de la sociedad “Watch Tower Bible & Tract Society”, en 1917. En 1918, el Juez Rutherford, ya electo, escribió su libro: “Millones que hoy viven jamás morirán”, fue el comienzo de un esfuerzo mundial para reclutar gente, la campaña de los “Millones”… Sin mucha sorpresa Rutherford proclamó la pronta destrucción del presente mundo y que sucedería pronto, nada menos para 1925. Basados en las promesas de la divina palabra, podemos llegar a la positiva e indisputable conclusión de que “millones que hoy viven jamás morirán”. En 1920 el libro “millones” fue publicado y en él Rutherford aseguraba que los antiguas patriaras Abraham, Isaac, Jacob, David, etc., iban a resucitar para 1925 para gobernar conjuntamente como príncipes en el nuevo paraíso terrenal. Los testigos de Jehová estaban convencidos que la profecía de Rutherford era verdad. Muchos testigos vendieron sus casas y negocios y tomaron el camino, viviendo en autos y camiones como ambulantes e indigentes y diseminando la advertencia por todas partes de un Armagedón a puertas para 1925. A medida que 1925 se acercaba, algunos agricultores se negaron a sembrar sus campos porque ellos creían que el fin estaba cerca. Finalmente, llegó 1925 y al igual que en 1914 con Russell, nada sucedió. Otra vez más, las profecías de la Watch Tower probaron ser falsas.

Así como Russell, Rutherford se aferró a su historia de que el fin estaba a la vuelta de la esquina. En 1929, Rutherford se hizo construir esta mansión palaciega. Estaba destinada para Abraham, Isaac y Jacob, para que estos insignes hombres tuvieran un lugar adonde vivir para cuando resucitaran. Esta mansión estaba ubicada en un exclusivo distrito de San Diego, California, y se le dio el nombre de Beth Sarim, palabra hebrea que significa: “Casa de los Príncipes”. El mundo entró en la depresión de los años 30, pero Rutherford vivía como un millonario gastando el dinero de los Testigos y viviendo en Beth Sarim y veraneando en Europa. Mientras los americanos sufrían de miseria por la depresión de los años 30, Rutherford gozaba del uso de dos Cadillacs de 16 cilindros cada uno.

Bajo Rutherford, la watchtower se convirtió en un pozo de petróleo, nuevos libros, literatura y tratados salieron como una inundación para ser vendidos de puerta en puerta por los fieles Testigos de Jehová. Instó a sus seguidores a dedicarse por completo a la obra del Señor. Instó a las jóvenes parejas a no casarse y que pusieran sus energías en proclamar el Reino. Inclusive fonógrafos portátiles fueron usados en la predicación casa por casa. Alrededor del mundo, los Testigos se paraban frente a las Iglesias los domingos en la mañana con carteles acusándolos de ser una trampa y un fraude.

Con el tiempo, la Sociedad se hizo construir su propia estación de radio y para 1933 había 403 estaciones en toda la nación, atacando duramente y sin misericordia al clero, políticos y comerciantes que él tildaba de ambiciosos. Tanto en la radio como en impresos seguía insistiendo que el fin del mundo estaba a solo unos meses por delante.

El fin llegó, pero sólo para Rutherford. En 1942 él murió en su gran Mansión de Beth Sarim. La casa que él se construyó como testimonio lujoso en nombre de Dios. En retrospectiva, quizás el único testimonio que significó su lujosa Mansión fue el valor en efectivo de su falsa profecía de 1925. En 1948, la sociedad Watchtower vendió la propiedad silenciosamente para no dejar rastro de este vergonzoso capítulo de su historia.

Hoy, los modernos Testigos de Jehová no tienen ni idea que alguna vez existiera Beth Sarim. Con la muerte de Rutherford, la era de las personalidades carismáticas, también acabó. Hoy, alimentados por la ansiedad de una era nuclear, la watchtower es una corporación multinacional gigante que va esparciendo un mensaje de ruina a cada rincón del planeta. Respaldándola, entre Dios y millones de Testigos de Jehová, se encuentra un grupo autocrático de asesores que se hacen llamar: “El cuerpo gobernante”, debido a que los Testigos de Jehová creen que esta es la única elite que Jehová usa de canal para dar su alimento espiritual. Este grupo gobierna con autoridad indiscutible. Todo testigo de Jehová está sometido a su dictadura.

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El paraíso comunista

Cuanto más idiota es un hombre, menos investiga sobre la falsificación cotidiana de la historia. Lean las palabras siguientes sobre la tierra prometida del marxismo.

LOS GENOCIDIOS COMUNISTAS FUERON PREMEDITADOS Y PLANIFICADOS FRÍAMENTE.

Existe una intención criminal y genocida desde Moses Hess y Karl Marx hasta Iosif Stalin y Mao Tse Tung.

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“La próxima guerra mundial hará que desaparezcan de la superficie de la tierra no solamente clases y dinastías reaccionarias, sino también pueblos reaccionarios enteros. También esto forma parte del progreso”

F. Engels, con la aprobación de Karl Marx , en respuesta a la obra de Bakunin, el “Llamamiento a los esclavos”.

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“Todas las casas, hoy día, están marcadas con una misteriosa cruz roja. El juez es la historia, el ejecutor de la sentencia es el proletariado”.

Karl Marx, citado por Albert Camus en “El hombre rebelde”. Pág. 241.

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“Esta guerra durará decenios, incluso siglos. No os riáis de mí; en los intervalos puede que haya hasta tratados de paz y toda suerte de divertidos pasatiempos. Como un río que a ratos discurre bajo tierra, también esta guerra tomará continuamente formas distintas y en ocasiones adquirirá un repugnante parecido con la paz, ya que nada tiene que ver con la guerra común. Se deslizará en todos los corazones. La muralla de toda ciudad, la valla de todo jardín, el umbral de toda puerta se convertirá en un nuevo frente (…) En un futuro próximo tendrá lugar la aniquilación solemne del pueblo judío. En el programa figuran, además de las persecuciones tradicionales, altamente apreciadas por el público, los siguientes métodos de aniquilamiento, mucho más avanzados según el sentido de los tiempos: quema de judíos, enterramientos en vida, riego de los campos con sangre judía, así como los métodos totalmente nuevos, de evacuación y depuración de los elementos indeseables. Estan invitados todos los cardenales, obispos, lores ingleses, aristócratas romanos, rusos liberales, periodistas franceses, miembros de la familia Hohenzollern…, así como todos aquellos que deseen participar (…) Querido camarada, no dudo en absoluto de que el reino de la libertad amanecerá un día, probablemente cuando hayan sido aniquilados los últimos hombres de nuestro planeta. Pero por el momento estamos entrando en el reino del puro poder.  ¡Yo os suplico! ¡No adornéis vuestras fustas con violetas! Grande y hermosa es vuestra misión de acostumbrar de tal manera a los hombres a sus cadenas, que las tomen por el abrazo acariciador de una madre”.

ILYA EHRENBURG, en su novela “Jurenito”, 1921.  SSACHNO 90-91.

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“Para deshacernos de nuestros enemigos, debemos tener nuestro propio terror socialista. Debemos atraer a nuestro lado digamos a noventa de los cien millones de habitantes de la Rusia soviética. En cuanto a los otros, no tenemos nada que decirles. Deben ser aniquilados”.

Grigori Zinoviev Apfelbaum, septiembre de 1918, en “Severnaya Comuna”, núm. 109, 19 de septiembre de 1918, pág. 2. LIBRO NEGRO, 93.

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“Durante la dictadura sangrienta de Lenin la comisión de encuesta de Rohrberg, que entró en Kiev después de la toma de esta ciudad en agosto de 1919 por los voluntarios, seńala lo siguiente:

“Todo el suelo de cemento del gran garaje (se trata de la sala de ejecución de la checa provincial de Kiev) estaba inundado de sangre; y ésta no corría, sino que formaba una capa de algunas pulgadas; era una horrible mezcla de sangre, de sesos, de pedazos de cráneos, de mechones de cabellos y demás restos humanos. Todas las paredes, agujereadas, con millares de balas, estaban salpicadas de sangre, y pedazos de sesos y de cuero cabelludo estaban pegados en ellas.

Una zanja de 25 centímetros de ancho, por 25 de hondo y de unos 10 metros de largo, iba del centro del garaje a un local próximo, donde había un tubo subterráneo de salida. Esa zanja estaba completamente llena de sangre.

De ordinario, inmediatamente después de la matanza, transportaban fuera de la ciudad los cuerpos en camiones, automóviles o en furgones y los enterraban en una fosa común. En un rincón del jardín topamos con otra fosa más antigua que contenía unos ochenta cuerpos; y allí descubrimos en los cuerpos seńales de crueldades y de mutilaciones las más diversas e inimaginables. Allí yacían cadáveres destripados; otros tenían varios miembros amputados, algunos estaban descuartizados, y otros los ojos sacados, y la cabeza, la cara, el cuello y el tronco cubiertos de profundas heridas. más lejos encontraron un cadáver con una cuńa clavada en el pecho; y otros no tenían lengua. En un rincón de la fosa descubrimos muchos brazos y piernas separados del tronco”.

S.P. Melgunov, “Le Terror Rouge en Russie”, de 1918 a 1923. Payot, 1927. Pág. 161.

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El periódico italiano “La Divina Parola” publicó, en su número del 25 de abril de 1920, lo que sigue sobre la dictadura de Bela Kuhn en Hungría: “Durante la reacción antibolchevique se hallaron cadáveres confusamente amontonados en subterráneos. Los diplomáticos extranjeros invitados por el pueblo a confirmar con sus propios ojos semejantes horrores, atestiguan haber visto no pocos cadáveres de monjas con el crucifijo que solían llevar colgado al pecho, clavado en el corazón, y las cuentas de los rosarios hundidas a martillazos en las sienes y todo alrededor de la cabeza”

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El periódico “Laisve”, en su número 23 del 19 de julio (de 1941), publica el siguiente relato: “En Lankeliekas los bolcheviques hicieron prisioneros durante el primer día de la guerra, al cura párroco Balsys, al capellán Petrika y al profesor Dabrinka de Vilaviekis. Los prisioneros fueron arrastrados al bosque próximo, donde fueron torturados de la manera más cruel y muertos a tiros. Se encontró al cura párroco Balsys crucificado en un árbol. De su espalda había sido cortada una tira de piel. En Zarassi se cortó un trozo de piel, en forma de cruz, del pecho del cura Baltrimas; en su cabeza u ojos tenía clavados clavos”.

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“Solamente en Croacia han perecido más de 400.000 entre fieles y religiosos; en los campos de concentración sufren más de 100.000 católicos; el 15 % de los sacerdotes han sido asesinados…La venerada imagen de Nuestra Seńora de Bistrica, patrona de Croacia, arrancada de la Catedral de Zagreb y despedazada en la plaza.

10 febrero 1945. las hordas de Tito entran en Soroki-Brijeb (Croacia) y encierran en el convento a cuantos padres –por cierto franciscanos- encuentran, quemándolo seguidamente con gasolina.”

NCWC (National Catholic Welfare Conference) desde Washington, nov. 1946.

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“Tras la caída del Muro los propios historiadores rusos han ido agravando, con nuevos datos, el horrendo e infrahumano panorama de la crueldad de Lenin y Stalin, que ya describimos en “Las Puertas del Infierno”. Por ejemplo, Vladimir Paulovich Naumov ha extendido a toda la sucesión de líderes soviéticos, de Lenin a Andropov, la consigna del terror absoluto. Bajo Stalin la persecución, la deportación y la reclusión en gulags afectaron a medio millón de sacerdotes cristianos, con especial crueldad contra los católicos. La cifra de ejecuciones entre los sacerdotes se elevó a extremos nunca sospechados: doscientos mil. Las ejecuciones de sacerdotes fueron iniciadas por Lenin el 1 de mayo de 1918, cuando fusiló a tres mil” ( Datos de ABC de Madrid, 11 febrero 1996, p. 42)

Ricardo de la Cierva, La Hoz y la Cruz, p.14.

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“Puedo dar la cantidad de pérdidas humanas inmediatamente: SESENTA Y SEIS MILLONES DE MUERTOS. Estas son las pérdidas humanas en Rusia como resultado del experimento socialista: SESENTA Y SEIS MILLONES DE PERSONAS.

¿Con la guerra? (periodista)

No, sin la guerra, o sea descontando las pérdidas de la Segunda Guerra Mundial. Repito, desde 1917 hasta nuestros días las pérdidas humanas en Rusia ascienden a SESENTA Y SEIS MILLONES DE SERES HUMANOS”.

Alexander Solzhenitsyn, Alerta a Occidente, p. 254.

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Pedofilia Teosófica. Las andanzas del Obispo Leadbeater

Fragmento tomado del capítulo ” EL OBISPO Y LOS MUCHACHOS”, del libro “Sexo, Magia y Perversión” de Francis King.


El Pedófilo Leadbeater, fundador de la iglesia católica liberal, la iglesia que se impondría sobre todas las demás desde principios del siglo XX. Parece que a este “Obispo” le falló la profecía.

Con la excepción de Aleister Crowley y sus seguidores, no conozco ocultistas occidentales —ni «negros» ni «blancos»— que utilizaran actos homosexuales como medio mágico para obtener poderes, ya fueran materiales o espirituales. Por supuesto ha habido, y aun hay sin duda, muchos ocultistas homosexuales, pero su homosexualidad ha sido algo apartado de su ocultismo, no parte de él (1). No me cabe duda de que aquellos de mis lectores que estén familiarizados con la lectura ocultista se verán sorprendidos por esta afirmación, porque estarán al corriente de que a finales de los años 20 y a principios de los 30 la escritora ocultista Dion Fortune (2) alegaba continuamente en conferencias, artículos y libros que existía un grupo de ocultistas varones que se dedicaban a construir lo que ella llamaba «una reserva de oscuros poderes astrales» por medio de técnicas homosexuales. Nunca, o al menos en letra impresa, llegó al extremo de nombrar a los miembros de este grupo, pero a partir de sus frecuentes referencias admirativas al O. E. (es decir, Oriental Esoteric) Library Critic, en conexión con esto, queda claro que lo que ella tenía en mente era un pequeño grupo de miembros de la Sociedad Teosófica, siendo el más destacable de ellos un cura ex anglicano llamado Charles Leadbeater, contra el cual H. N. Stokes, editor de la O. E. Library Critic desató durante muchos años una virulenta campaña.

Tan convincente resultaba el periodismo de Stokes y Fortune y, a primera vista, tan condenatoria la evidencia contra Leadbeater, que aun hoy muchos ocultistas siguen convencidos de que él y sus asociados eran «magos negros que obtenían su poder oculto vampirizando muchachos jóvenes» (3). Dadas las circunstancias, creo que bien vale la pena el examinar las relaciones entre Leadbeater y estos muchachos, supuestas víctimas de sus actividades.

Charles Webster Leadbeater nació en 1847 de padres ingleses expatriados. Pasó la mayor parte de sus años jóvenes en Sudamérica y parece ser que tuvo una vida muy excitante, siendo en una ocasión secuestrado y casi muerto por los indios. En 1879, tras su vuelta a Inglaterra, fue ordenado como sacerdote anglicano y cogió una parroquia en Hampshire. En esta primera etapa de su vida parecía estar ya preocupado por los temas que se convertirían en sus dos principales intereses en la vida hasta su muerte, más de cincuenta años después: lo sobrenatural y los muchachos jóvenes. Se encargaba del coro de la iglesia, supervisaba el colegio dominical, se ocupaba de los muchachos atrasados y, según él mismo cuenta, experimentó muchos sucesos inexplicables en el transcurso de sus experimentos con el mesmerismo.

En 1885, siendo aún sacerdote de la iglesia de Inglaterra, conoció a madame Blavatsky y fue convertido por ella a la Teosofía, credo por el que se había sentido atraído a raíz de la lectura del sensacional libro The Occult World, de A. P. Sinnet, algunos años atrás. La Sociedad Teosófica, de la cual Leadbeater era ahora mismo miembro, había sido fundada en Nueva York en 1875 por madame Blavatsky, el coronel H. S. Olcott, William Q. Judge y otros. Nominalmente era una sociedad instruida, siendo sus objetivos: 1) Formar el núcleo de la Hermandad Universal de la Humanidad; 2) Apoyar el estudio de la religión comparativa, de la filosofía y la ciencia; 3) Investigar las inexplicadas leyes de la naturaleza y los poderes latentes en el hombre. En realidad, no obstante, era un cuerpo de enseñanza religioso sincretista (4), un peculiar poutpourri de ocultismo tradicional occidental —en su mayor parte extraído, sin citarlo, por madame Bavatski de los escritos publicados por magos del siglo xIx como Eliphas Levi, Albert Pike y Kenneth Mackenzie (5)— y de budismo del Sur.

Inflamado de fuego misionero por su recién encontrada fe, repleto de entusiasmo por todo lo que fuera oriental, Leadbeater pasó gran parte de los siguientes ocho años en la India y en Ceilán. Como de costumbre, dedicó gran atención a los problemas de la juventud y logró adquirir un joven protégé sinhalés llamado Jinarajadasa que le acompañó a su vuelta a Europa en 1893. Desde aquel año en adelante, Leabbeater empezó a adquirir cierta prominencia en movimiento teosófico, escribiendo cada vez más artículos para sus revistas, describiendo sus experiencias con la clarividencia en panfletos, y en agosto de 1895 se convirtió en secretario asistente de la Sección Europea de la Sociedad Teosófica. Para 1900, la reputación de Leadbeater como escritor, conferenciante y clarividente se había extendido a Norteamérica, y en otoño de ese mismo año hizo una gira de conferencias de cuatro meses por los Estados Unidos. Los teosofistas americanos (6) quedaron encantados con su personalidad, y tuvo tanto éxito su gira que en 1902 fue invitado a volver, en esta ocasión para dos años de visitas y giras de conferencias. Sin duda su íntima amistad con Annie Bessant, la principal teosofista desde la muerte de Blavatsky, le mantuvo en buena consideración entre los americanos.

Desde que Leadbeater se había apoderado, en 1898, del Lotus Circle, un club de Londres para los hijos de teósofos, y empezado a transformarlo en la organización internacional en la que acabó convirtiéndose, había disfrutado de gran reputación como experto en educación y vida del niño en la Teosofía. Como consecuencia de esto, en su segunda visita a Norteamérica, fue acompañado por Basil HodgsonSmith, el joven hijo del presidente de la logia de Harrogate de la Sociedad Teosófica, y durante los siete meses de su gira de conferencias por el Oeste, por Douglas Petit, un americano de catorce años de edad, un hijo física y mentalmente minusválido de padres teósofos.

Cuando Douglas volvió a casa de sus padres al final de la gira quedó claro que su acentuada admiración por Leadbeater se había visto transformada misteriosamente en repugnancia aún más ardiente por aquel hombre y todo lo que hacía. Cuando la señora Petit intentó interrogar por primera vez a su hijo acerca de este cambio de sentimientos, se encontró al principio enfrentada a un muro de silencio y aparente incomprensión. Algunos meses más tarde, después de que los rumores acerca de la moralidad sexual de Leadbeater llegaran hasta ella procedentes de Inglaterra —durante años, G. R. S. Mead y otros teosofistas ingleses habían sospechado de la naturaleza de las relaciones entre Leadbeater y algunos de sus jóvenes pupilos—, volvió a interrogar a Douglas, esta vez mucho más persistentemente, y en esta ocasión le contó la historia completa. Alegó que en la primera noche que pasó solo con su tutor temporal, ya que ése era el supuesto cargo de Leadbeater, había sido introducido en la cama de éste y éste le había enseñado la práctica de la masturbación mutua. Según Douglas, se habían producido actos de esta naturaleza intermitentemente a todo lo largo de la gira por el Oeste.

La señora Petit se sintió profundamente afectada por esta confesión y, buscando consejo, se dirigió a su amiga Helen Dennis, al igual que ella, una ardien te teosofista y nativa de Chicago. No me cabe duda de que la señora Dennis escuchó la historia de su amiga con más preocupación que la normal, ya que había notado que su propio hijo, Robin, había desarrollado también una intensa animadversión hacia Leadbeater a raíz de una breve estancia con él en Toronto. Inevitablemente, Robin fue también interrogado; él también relató una historia similar de masturbación mutua, aunque en este caso el suceso parece ser que fue aislado. El más dañino de los alegatos que formuló Robin fue que aquello le había sido enseñado bajo la guisa de religión. «De alguna manera —le dijo a su madre— me hizo creer que era teosófico.»

La señora Dennis era una figura de cierta importancia en la Sociedad Teosófica, ya que había ocupado la posición de secretaria de correspondencia de la Sección Esotérica en América (7), y con la ayuda de su asistente, la doctora Elizabeth Chichester, utilizó su posición para lanzar una campaña contra Leadbeater. A principios de 1906, grandes teosofistas americanos, como Frank Knothe, presidente de la logia de Nueva York, y Alexander Fullerton, un antiguo clérigo episcopaliano, habían sido informados de los cargos que habían formulado los muchachos y habían creado un comité informal para investigarlos.

En enero de 1906, la señora B. Dennis escribió a Annie Bessant informándola formalmente de los alegatos en contra de su amigo. Al mismo tiempo, Fullerton (8) escribió una nota similar al propio Leadbeater.

La defensa de Leadbeater era compleja y, sorprendentemente, no incluía una negativa absoluta a la verdad de las acusaciones de los muchachos. Afirmó que sólo había tenido lugar un incidente con Douglas, y que este solitario episodio había tenido lugar sólo después de que el muchacho se le hubiera aproximado en busca de ayuda para combatir los extraños sentimientos que había venido experimentando desde el comienzo de la pubertad. En lo que a Robin concernía, afirmaba Leadbeater, el muchacho había sido corrompido por otro muchacho, un tal Nevers, y que todo lo que él había hecho había sido darle al muchacho consejos sobre una dieta adecuada y animarle a que utilizara el ejercicio vigoroso corno medio de suprimir los deseos sexuales indeseables. Leadbeater sí admitió, no obstante, que le había aconsejado subsiguientemente a Robin el utilizar «descargas regulares» (es decir, la masturbación) como medio de reducir la tensión sexual.

Aunque esta defensa fuera más bien débil, al principio sí parecía haber posibilidades de que resultara efectiva; después de todo, la evidencia presentada por los muchachos no podía ser corroborada, y a pesar de los rumores que habían circulado en ciertos sectores, la mayor parte de los miembros de la Sociedad Teosófica consideraban aún a Leadbeater como a un hombre de intachable reputación. Las esperanzas de Leadbeater de ser creído se vieron, no obstante, considerablemente minimizadas por el descubrimiento de evidencia documental en su contra en forma de una carta suya dirigida a Robin. Esta carta había sido hallada en la casa de Toronto, donde habían estado los dos, y en su mayor parte era inocua, un discurso un tanto divagatorio acerca del viaje astral; pero en medio de la carta había un pasaje cifrado (9). Este pasaje contenía implicaciones autoeróticas obvias, y al ser descifrado decía así: «Si viene sin ayuda necesita frotarse más a menudo. Pero no demasiado a menudo o no vendrá bien. Pasa esto cuando estás dormido; dímelo todo. La sensación de alegría es tan agradable. Besos, cariño.»

En este momento el coronel Olcott, el venerado presidente-fundador de la Sociedad, puso en funcio namiento su famoso «ojo vagabundo» (10), hizo un examen preliminar de la evidencia y estableció un comité de investigación. Después de algunas reliberaciones, este comité, constituido por el comité ejecutivo de la Sección Británica en pleno junto con algunos representantes franceses y americanos, citaron a aquel ruso peculiar que era Vsevolod Solovyoff. Escribió de Olcott que «uno de sus ojos era extremadamente desobediente y de vez en cuando solía girar en todas las direcciones, en ocasiones con sorprendente y muy desagradable rapidez. Mientras el ojo desobediente permaneciera quieto tenías ante ti a u, hombre guapo, agradable y bondadoso, aunque no particularmente inteligente, que te ganaba con su aspecto y te inspiraba confianza. Entonces, de repente, algo se retorcía, el ojo quedaba en libertad y empezaba a moverse sospechosa y bribonamente, y la confianza desaparecía en un instante». El texto completo de la divertida descripción de Olcott, hecha por Solovyoff, se encuentra en las pp. 369 de su A Modern Priestess of Isis (Longmann Green & Co., 1895).

Leadbeater para que apareciera ante ellos en Londres. Para sorpresa de algunos de sus oponentes, el acusado obedeció a la citación, y lo que en ocasiones ha sido llamado «el juicio» tuvo lugar el 16 de mayo de 1906.

En su testificación al comité, Leadbeater les planteó la extraordinaria afirmación de que su examen clarividente de las auras de los muchachos le permitían saber cuándo estos muchachos estaban en dificultades, sexualmente hablando, o necesitados de consejo. De acuerdo con esto, afirmó, había aconsejado no sólo a Douglas y a Robin, sino a varios muchachos más, que practicaran la masturbación. Este osado frente se derrumbó cuando, bajo el interrogatorio de Olcott, Leadbeater se vino abajo de mala manera y admitió que había realizado, en ocasiones, un cierto número de lo que él llamó «acciones indicativas» y también que sus recomendaciones no se habían visto limitadas a muchachos que habían llegado ya a la edad de la pubertad. Leadbeater había presentado ya voluntariamente su dimisión de la Sociedad Teosófica, y tras haber oído estas perjudiciales confesiones, el comité decidió, por voto mayoritario, el aceptarla.

Durante un tiempo, Leadbeater se retiró al aislamiento de Jersey, ocupando su tiempo con una abundante correspondencia, justificando la línea de conducta que había seguido y alegando que sus oponentes estaban bajo la influencia de «magos negros».

Nueve meses más tarde, el 17 de febrero de 1907, la situación se vio transformada por la muerte, precedida de un coma de un mes de duración, del coronel Olcott. Su sucesora nominada era Annie Bessant, que, incluso antes de su elección formal a la presidencia, en junio del mismo año, había estado dedicada a preparar la rehabilitación gradual de su viejo amigo Leadbeater. Para lograr este fin reclutó los servicios del doctor Weller Van Hook, un conocido teosofista americano, y le persuadió a escribir tres cartas abiertas para circular entre los miembros de la Sociedad. En estas cartas, Van Hook no sólo afirmaba que los enemigos de Leadbeater eran enemigos también «de los maestros y de la futura religión del mundo», sino que llegó a los extremos de afirmar que el maestro Koot Huomi se le había aparecido y le había informado de que las enseñanzas sexuales de Leadbeater eran correctas y estaban de acuerdo con los principios ocultistas (11).

La operación de remozado fue un éxito, y a principios de 1909 Leadbeater pertenecía, para todos los efectos, de nuevo a la Sociedad, aunque no fue hasta el año siguiente cuando esto fue reconocido públicamente por la prensa teosófica. Durante un tiempo todo pareció ir bien, pero tan sólo tres años después nuevos alegatos referentes a la moralidad de Leadbeater llevaron a un nuevo cataclismo en las filas teosóiicas. En esta ocasión hubo aún más publicidad, ya que los cargos y los descargos no quedaban ya confinados a la comparativa discreción de las revistas y los comités teosóficos, sino que fueron formulados públicamente en las cortes tanto de la India como de Inglaterra. Los alegatos eran, de hecho, una parte componente del primer acto del tragicómico intento de Annie Bessant de promocionar a un joven indio, 1. Kristnamurti, como Cristo vuelto a la tierra.

Durante algunos años, los teosofistas, en general, y Annie Bessant, en particular, habían venido previendo una nueva manifestación del Cristo, evento que originalmente parece ser que calculaban que tendría lugar circo 1950. Más tarde hubo un considerable acortamiento de la escala temporal, y durante un breve período Annie Bessant esperó que el hijo del doctor Van Hook, Hubert, nacido en 1896, pudiera ser el vehículo a través del cual el «profesor del mundo» se manifestara en aa momento; pero para principios de 1910, tanto ella como Leadbeater estaban convencidos de que Krishnamurti era el vehículo elegido (12).

Krishnamurti era hijo de Narayaniah, un teosofista devoto de la casta Brahmin, que en 1908 se había retirado de un puesto de funcionario en el Servicio Civil y había hecho su hogar un pequeño chalet justamente al exterior del complejo principal del Alto Mando Teosófico en Adyar, Madras. No pasó mucho tiempo antes de que la atención de Leadbeater se viera atraída por Krishnamurti y su hermano menor, Nityananda, según sus propias palabras, por las notables dimensiones y color de sus auras astrales, y según otra versión, que yo considero más probable, por la visión de los muchachos bañándose. Una cosa queda clara en cualquier caso: o bien el cuerpo astral o el físico de Krishnamurti produjeron tal impacto sobre Leadbeater que le convirtieron a la creencia de que allí, y nada, más que allí, estaba el vehículo elegido por el maestro de los maestros. A finales de 1909, Narayaniah había sido persuadido a dejar que los muchachos se mudasen de su casa a una suite adyacente a las habitaciones del propio Leadbeater, y más tarde, el 10 de febrero de 1910, firmó una carta, compuesta por el vicepresidente de la Sociedad Teosófica, cediendo la custodia de los muchachos a Annie Bessant. Llegó a lamentar amargamente esta responsabilidad cuando, a primeros de 1911, el Antiseptic, una revista médica local, publicó un artículo sacando a la luz todos los antiguos escándalos sobre Leadbeater. Este artículo, Psychopathia Sexualis in un Mahatma, llegaba a sugerir que en una reencarnación previa Leadbeater había sido «Onan, el hijo de Guda y Sua y nieto de Israel» (13). Durante los siguientes dieciocho meses, la ansiedad de Narayaniah fue creciendo hasta que, el 24 de octubre de 1912, presentó una demanda para recuperar a los muchachos.

La declaración de Narayaniah resultaba tan vaga en cuanto a la naturaleza de la «ofensa antinatural» de la que afirmó haber sido testigo, que llevó a muchos de los lectores de los informes periodísticos a la equivocada creencia de que Leadbeater estaba siendo acusado de sodomía; entre los engañados se encontraba Aleister Crowley, quien, en un discurso realizado en Manchester el 28 de junio de 1913, adoptó un elevado tono moral y declaró que el llamado, en «argot francés “petit Jesús” está siendo tomado demasiado seriamente, cuando un maníaco sexual senil como Leadbeater se dedica a proclamar a sus efebos como cristos futuros». Tales afirmaciones muestran una completa incomprensión de la naturaleza de las alegaciones. Como ya dije anteriormente, a lo más de lo que se llegó a acusar a Leadbeater fue de masturbación mutua.

El juicio, que había sido trasladado a la corte suprema de Madras, no comenzó hasta el 20 de marzo de 1913 y cuando, finalmente, se dictó sentencia el 15 de abril, ésta no satisfizo a nadie. Annie Bessant perdió la custodia de los muchachos, ya que, aunque tanto la evidencia de Narayaniah como la de Luxman habían caído en gran descrédito —ambos habían dado muy mala imagen durante los interrogatorios—, el juez había denunciado a Leadbeater como «un hombre en posesión de ideas inmorales» y decretó que, dado que Narayaniah no había estado al corriente de que Krishnamurti iba a ser educado como «vehículo de poderes sobrenaturales» en el momento de hacer guardiana de los muchachos a Annie Bessant, estaba en su pleno derecho el revocar el acuerdo. Por otra parte, se le ordenó a Narayaniah, de manera totalmente irracional, de pagar las costas del juicio por ambas partes.

En cuanto Annie Besant escuchó el veredicto apeló en contra y obtuvo un aplazamiento de la ejecución de la orden del juez de que los muchachos fueran devueltos inmediatamente a su padre. En la corte de apelaciones no le fue bien, no obstante, ya que ésta no sólo confirmó la sentencia de la corte de grado inferior, sino que la decisión acerca de los costos fue invertida. Fue hecha otra apelación más al comité judicial del Privy Council.

El 2 de mayo de 1914 el comité judicial dictó su juicio completo. Esta vez Annie obtuvo un éxito completo —tal vez sea significativo que lord Haldane, presidente del comité, fuera un antiguo amigo suyo— y fue escrito en el veredicto que la decisión de la gran corte de Madras era inválida porque la corte había pasado por alto el tomar en consideración los deseos e intereses de los muchachos. El comité subrayaba que Marayaniah podía empezar de nuevo la batalla legal, esta vez en la corte suprema inglesa, pero Marayaniah se dio cuenta de que sus hijos llegarían a la mayoría de edad mucho antes de que el caso pudiera quedar resuelto, de modo que Annie Bessant quedó victoriosa.

Diez semanas después de que el Privy Council tomara su decisión comenzó la primera guerra mundial y el interés público en los quehaceres de la Sociedad Teosófica disminuyó. Durante los siguientes cuatro años el pueblo británico tuvo cosas más importantes en qué pensar que acerca de la supuesta igualdad a Cristo de Krishnamurti. ¡Era demasiado bueno como para que durara! Después de la guerra se fraguó una nueva tormenta y esta vez resultaba difícil saber si los enemigos de Leadbeater se sentían más molestos por su comportamiento sexual o por sus actividades episcopales en la iglesia liberal católica. De hecho, en las mentes de los oponentes de Leadbeater no parece haber habido distinción alguna entre la homosexualidad y el catolicismo liberal.

La iglesia liberal católica había aparecido como resultado de las actividades eclesiásticas de un excéntrico inglés llamado A. H. Mathew, un carácter errático e inestable, cuyo amor de toda la vida a los animales parece constituir la única pieza constante del entramado de su personalidad. Nacido en 1852, de padre católico romano y madre anglicana, Mathew fue bautizado en ambas Iglesias. Tal vez esta temprana influencia fuera la causa de la indecisión religiosa que hizo de él, primero, estudiante anglicano de teología, y después, sacerdote católico romano —en este período de su vida, su amor por los animales fue responsable de que aterrorizara a los fieles de St. Mary, Bath, al introducir un tigre vivo en su púlpito—; después fue un unitario, después un cura de la iglesia de Inglaterra, después seglar católico y, finalmente, arzobispo católico antiguo. Incluso este último período se vio manchado por su sumisión a Roma —retirada inevitablemente, pocas semanas después.

Mathew fue consagrado obispo católico antiguo el 28 de abril de 1908 por el arzobispo Cul de Utrecht. Desde el punto de vista histórico la validez de su consagración parece, incuestionable, ya que, aunque la antigua iglesia católica holandesa estaba separada de Roma desde 1739, su línea de sucesión episcopal podía ser seguida sin solución de continuidad alguna hasta el cardenal Antonion Barberini. No obstante, la consagración evidentemente había sido conseguida por medio de fraude, y que mientras que a los viejos católicos holandeses, como el propio Mathew, estaban convencidos de que este último representaba a un número grande y en pleno crecimiento de católicos ingleses que deseaban autonomía de Roma, la realidad era bien diferente. Porque Mathew no era más que el instrumento inocente de un diminuto grupo de sacerdotes católicos irritados, excomulgados y, posiblemente, financieramente deshonestos. Estos estaban encabezados por dos Monsigniori, Herbert Beale y Arthur Howarth, que habían estado ambos, en un momento u otro, a cargo de parroquias en la diócesis de Nottingham. Habían mantenido buenas relaciones con el obispo Bagshawe, que había sido obispo de Nottingham hasta su retiro forzoso en 1901. Bagshawe ha sido descrito como un santo, pero parece ser que su característica más notable era senilidad y, a pesar de ocasionales ráfagas de mal humor —en una ocasión excomulgó a todos y cada uno de los miembros de aquella alta y eminentemente respetable organización Tory The Primrose League—, era tolerante hasta el grado de la locura y designaba para puestos de responsabilidad a sacerdotes que habían sido expulsados de otras diócesis. Tan capaz era Bagshawe de hacerse el ciego ante la conducta de sus subordinados, por escandalosa que fuera, que su diócesis acabó siendo llamada refugiurn pecatorum, el refugio de los pecadores. El obispo Brindle, sucesor de Bagshawe, era un hombre de carácter bastante diferente y puso en marcha una operación de limpieza general, durante la cual despidió a Beale y a Howarth por supuesta malversación de los estipendios para las misas y otras irregularidades financieras. Estos dos se las compusieron para convencer a Mathew y a los viejos católicos de que representaban a 17 sacerdotes y ocho grandes parroquias. Tanto las parroquias como los sacerdotes eran en gran medida imaginarias, y los dos tnonsignori no parece que tuvieran otro motivo para consagrar a Mathew como cabeza de una Antigua Iglesia Católica Inglesa inexistente más que el deseo de molestar a sus superiores, el obispo y el cardenal-arzobispo de Westminster.

A la vuelta de su consagración holandesa Mathew pronto se dio cuenta de que había sido víctima de un fraude. Hasta su muerte, en 1919, dedicó el resto de su vida a consolarse de su soledad escribiendo largos ensayos intentando demostrar la autoría baconiana de Shakespeare y soñando en una Iglesia Católica Nacional bajo su mandato. Por desgracia para su propia reputación, Mathew intentó poner en práctica este último sueño y ordenó sacerdotes y consagró obispos; era un hombre con una total capacidad para juzgar los caracteres de las personas y muchos de sus clérigos eran obviamente inadecuados para cualquier tipo de cargo religioso.

En 1914 Mathew consagró a F. S. Willoughby como obispo titular de San Pancracio (14). Este había convencido a Mathew de que había sido sometido a una persecución religiosa en la iglesia de Inglaterra a causa de sus puntos de vista teológicos anglo-católicos; en realidad, había sido obligado a abandonar su vida tras una serie particularmente repugnante de ofensas homosexuales contra los niños del coro. El motivo de Willoughby para convertirse en obispo parece haber sido de tipo financiero, ya que tras su consagración estaba dispuesto, al parecer, a conferir el episcopado a todo aquel que estuviera dispuesto a pagar una suma suficientemente abultada.

Por esta época, una mayoría de hecho de los escasos seguidores de Mathew, eran miembros de la Sociedad Teosófica o de una u otra de sus organizaciotes tapadera; de hecho, durante un breve período de tiempo Mathew mantuvo un cierto flirteo intelectual con la Sociedad Teosófica, a la que, al parecer, esperaba, con su característico optimismo, incorporar a su propio movimiento. Tan sólo dos meses antes de consagrar a Willoughby, Mathew escribió lo siguiente a Reginald Farrel, uno de sus sacerdotes, que era también teosofista:

«¡He tenido tan a menudo una especie de visión mental de la señora Bessant con los ropajes de abadesa! Resulta muy curioso, pero creo que algo está en marcha en su mente y que está viendo más claramente la divinidad del sistema católico y de la revelación, que es por sí misma capaz de satisfacer las aspiraciones y deseos del alma. Ella sería una nueva Santa Teresa o Catherine de Siena, y desde hace algún tiempo —casi un año— siento que es ese su destino. Pero ya veremos.»

¡Desde luego que vio Mathew! Porque justamente un año después de la carta citada arriba las esperanzas de Mathew de hacerse con la Sociedad Teosófica se vieron completamente destruidas. En su lugar, la Sociedad Teosófica se apoderó de su iglesia, dejando a Mathew con exactamente tres seguidores —un sacerdote y dos mujeres seglares—. El resto de los anteriores seguidores de Mathew eligieron a su jefe, James Wedgwood, uno de los fundadores de una organización ocultista llamada el Templo de la Rosacruz, poseedor del trigésimo tercer grado de la comasonería y ex secretario general de la sección inglesa de la Sociedad Teosófica. Bajo su liderazgo los teosofistas siguieron su camino como la vieja Iglesia católica romana.

Willoughby, a quien Mathew había suspendido de sus funciones de obispo después de una reveladora serie de artículos aparecidos en la sensacionalista revista John Buli, suministró a los (teosóficos) viejos católicos romanos tres obispos, consagrando a Bernard Gauntlett y a Robert King (15) en septiembre de 1915 y al propio Wedgwood al año siguiente.

Poco después de esta consagración, Wedgwood traspasó el manejo de los asuntos eclesiásticos en Inglaterra al obispo King y partió para Australia para ver a Leadbeater, que llevaba en aquel país desde 1913. Leadbeater también fue prontamente hecho obispo, evento que pareció considerar de gran importancia; escribió a Annie Bessant:

«Wedgwood ha llegado y está bien de salud. Su consagración al episcopado ha tenido el inesperado resultado de ponerle prácticamente a la cabeza de movimientos de viejos católicos en lo que al imperio británico se refiere… Como consecuencia de esto deseo intensamente ofrecer el Movimiento al Maestro Universal como uno de los vehículos de su fuerza y como canal para preparar su venida. Le llevé, por tanto, ante el SEÑOR MAITREYA (16), y él tuvo a bien aceptar la oferta y decir que él pensaba que el movimiento llenaría un nicho del esquema total y resultaría útil para él… Con su permiso, Wedgwood me ha consagrado a mí como obispo, sobre el supuesto de que me veo en libertad de llevar mi traje normal, y de que no estoy obligado a realizar ninguna ceremonia religiosa o a tomar parte alguna en el trabajo exterior, a menos que yo lo considere conveniente, sino que actuo como intermediario entre el SEÑOR y esta rama de su iglesia.»

La iglesia liberal católica —había adoptado este nuevo nombre en 1918— disfrutó de cierto éxito y rápidamente cayó bajo el control de Leadbeater, que en 1920 publicó un volumen extenso y turgido, La ciencia de los sacramentos, dedicado a la liturgia de la iglesia, en el que ofrecía una gran cantidad de información asombrosa y de consejos —la utilización de vestiduras del renacer gótico, se recomendaba porque «un terrorífico torrente (de fuerza) se vierte por el disco radiante de la espalda».

Wedgwood, al parecer, compartía el amor de Leadbeater por los muchachos, pero no su odio hacia las mujeres (17), y a los pocos meses de que Scotland Yard empezara a tomarse interés en sus amistades con hombres jóvenes, estaba en pleno intento fallido de seducir a la esposa de T. H. Martyn, uno de los principales teosofistas australianos. Subsiguientemente, Martyn se convirtió en el líder de la oposición australiana contra Leadbeater y sus prácticas, sexuales y eclesiásticas.

No existe duda de que Wedgwood era un homosexual activo; parece haber sido adicto a lo que los americanos llaman «tea room trade» (18) —relaciones temporales realizadas en urinarios públicos—. En una ocasión un detective privado siguió a Wedgwood durante dos horas, período en el que visitó no menos de dieciocho «estaciones de reconfortamiento». Al ser acusado de esto, Wedgwood ofreció una ingeniosa e interesante explicación; era cierto. dijo, que había ido en busca de un hombre joven, pero de un hombre joven en particular —¡un individuo que había conocido en una encarnación previa y que se había desviado (como pudo descubrir por una revelación astral) del camino correcto y necesitaba ser redimido!

Martyn y sus aliados empezaron rápidamente a considerar a la iglesia liberal católica como el frente de una panda de pederastas; la señora Martyn llegó incluso a afirmar que había descubierto a Leadbeater y uno de sus hijos desnudos en un abrazo. Sus sospechas, así lo dijo habían sido despertadas anteriormente por ciertas manchas que había encontrado en las sábanas de Leadbeater.

A partir de 1922 toda la prensa australiana tenía en marcha una virulenta campaña, basada en informaciones suministradas casi con seguridad por Martyn, contra Leadbeater, Wedgwood, la iglesia liberal católica y la homosexualidad. Siendo Australia como era, la vulgaridad de la campaña superó casi la capacidad de aguante de Leadbeater —el titular LEADBEATER, UN OBISPO ZUMBON CON LOS MUCHACHOS le resultó particularmente ofensivo.

Como en anteriores ocasiones, el escándalo fue desvaneciéndose. Los padres teósofos siguieron mandando a sus hijos a Leadbeater para que les instruyera y la iglesia liberal católica fue creciendo en fuerza. Leadbeater llegó incluso a construir un teatro al aire libre que dominaba la bahía de Sidney, dispuesto, según se decía, para el día en que Krisnamutir se convirtiera en Cristo y apareciera caminando sobre las aguas para visitar a su viejo amigo y maestro. Pero, ¡oh, las cosas de la vida! Esto no llegó a ocurrir. Ya que Krishnamurti defraudó a sus seguidores diciendo que se había cometido un gran error y que, a pesar de las profecías de Annie Bessant y Leadbeater, ¡el Cristo no iba a encarnarse en él después de todo !

Leadbeater murió pacíficamente en 1934. Fue precedido por su gato gigante. Era un animal de una naturaleza espiritual altamente desarrollada y estaba pendiente de reencarnarse como ser humano, miembro de la Sociedad Teosófica. O esto, al menos, era lo que afirmaba Leadbeater.

(1) La excepción a esto parece ser aquel extraño carácter Ralph Chubb, que consiguió amalgamar el ocultismo, el amor por los jóvenes muchachos y el culto a la naturaleza en un todo incoherente. Véase el Apéndice «Ralph Chubb, el amor a los jóvenes, y William Blake».

(2) El seudónimo de la señora Violet Evans; para algunos breves detalles de su interesante carrera mágica véanse los capítulos XVI y XVIII de mi Ritual Magic in England (Neville Spearman, 1970).

(3) Esta cita, que he tomado de la edición (a cicloslil) de junio de 1948 de una diminuta revista ocultista llamada Hermes, resulta particularmente interesante por su asociación de la homosexualidad con el legendario chupador de sangre, el vampiro. Estoy convencido de que el vampirismo, tanto en la literatura del siglo xix como en la fantasía ocultista del siglo xx, es simbólico (a nivel inconsciente) de la sexualidad prohibida en general y del contacto oral-genital en particular. Los subtonos sexuales de historias cortas como Carmilla y de novelas como Drácula son evidentes.

(4) En el período en cuestión; más adelante, en años consecutivos, hubo florecimientos aún más extraños y más exóticos de la doctrina teosófica, en gran medida derivados de la personal interpretación del hinduismo de Annie Besant.

(5) Para algunos datos sobre Levi y MacKenzie, véanse los capítulos II y III de mi Ritual Magic in England (Neville Spearman, 1970).

(6) O, para ser más precisos, aquellos que siguieron el liderazgo del coronel Olcott y Annie Besant. La mayoría de los teósofos americanos habían roto con el cuerpo paterno en abril de 1895 y habían sido guiados, en primer lugar, por William O. Judge y después, desde la muerte de Judge, por la «Madre Púrpura», Katherine A. Tingley, una antigua médium espiritista. Los seguidores de Katherine Tingley odiaban a Leadbeater, al igual que odiaban a todos aquellos que estuvieron asociados de alguna forma con Annie Bessant.

(7) Formalmente, la Sección Esotérica (en tiempos llamada la Sección Oriental) era una organización no oficial; sus miembros no tenían más importancia que cualquier otro miembro de la Sociedad Teosófica. En la práctica, no obstante, siempre ejerció un gran poder y más adelante, después de la muerte del coronel Olcott, ejerció el control efectivo sobre los asuntos de la Sociedad.

(8) Existía un elemento de retorcida comedia en la indignación de Fullerton, ya que él mismo parece ser que tenía inclinaciones homosexuales, y en febrero de 1910 fue acusado de mandar cartas indecentes por correo, cosa interesante, las cartas fueron enviadas al joven Douglas Petit. Fullerton fue considerado incapaz de defensa y pasó el resto de su vida en un hogar para los criminalmente insanos.

(9) O, para ser más precisos, un código alfabético. Este era de una naturaleza más bien simule; todas las consonantes eran representadas por la letra anterior del alfabeto, todas las vocales, por la vocal siguiente de la serie a, e, i, o, u. Así, la letra en clave e podría representar bien la consonante f o la vocal a.

(10) Debernos la mejor descripción de este famoso ojo

(11) Koot Huomi era uno de los maestros, aquellos seres, casi con seguridad míticos, semisobrenaturales, que supuestamente vivían en los Himalayas y le habían encomendado a madame Blavatsky su misión. En lo que el mensaje a Von Hook concierne, está claro que o bien hubo una escisión doctrinal en la Gran Hermandad Blanca (como eran conocidos colectivamente estos superhombres) o que las líneas telefónicas celestiales habían sufrido un cruce, ya que sólo unos pocos meses antes el colega de Koot Huomi, el maestro Morya, había informado a Olcott que si bien Leadbeater era indudablemente sincero, sus enseñanzas sexuales estaban totalmente equivocadas.

(12) Arthur H. Nethercot, cuya biografía en dos volúmenes parece estar destinada a ser el estudio definitivo de la vida de Annie Bessant, encuentra ciertas discrepancias entre la «concepción de Jesús como un avatar y Jesús como un simple Maestro entre otros maestros» besantiana. No creo que esta discrepancia tenga existencia real. La cristología extremadamente confusa de Annie Bessant era muy similar a la de los Doceticos; ella consideraba a Jesús sólo como un hombre, en el cual el «Cristo cósmico» se había manifestado cuando su bautismo en el Jordán. Jesús, mantenía, había seguido siendo “controlado” hasta la crucifixión, cuando el Cristo abandonó (temporalmente) su vehículo, explicando así el grito de Jesús desde la cruz: «Mi Dios, mi Dios, ¿por qué me has abandonado?» Es interesante señalar que Mary Baker Eddy mantenía posiciones muy similares en cuanto a la naturaleza del Cristo.

(13) Una referencia al «pecado de Onan», hoy en día un término obsoleto para la masturbación. Onan, como se recordará, era el personaje del Antiguo Testamento que «vertió su semilla sobre el suelo», despertando así la cólera de Jehová. La mayor parte de los estudiosos hebreos están convencidos hoy en día que el pasaje bíblico en cuestión se refiere no a la masturbación, sino al coitus interruptus, la práctica de la separación del varón antes de la eyaculación.

(14) En la Antigua Iglesia Católica, nombre que le daba Mathew a su diminuta organización.

(15) Bishop King, astrólogo profesional, fue teosofista hasta su fallecimiento en 1953. Gauntlett dimitió del episcopado en 1924, se unió a los israelitas británicos y viajó mucho, dando conferencias pensadas para probar que los anglosajones eran las diez tribus perdidas de Israel.

(16) El señor Maitreya, como se recordará, era el Cristo Viviente, que en breve se manifestaría, o así se creía, en Krishnamurti. Es de presumir que Leadbeater llevara a Wedgwood ante el señor Maitreya por medio de una rápida visita al plano astral.

(17) A Leadbeater nunca le había gustado en particular el sexo opuesto, y en 1916 esta aversión había llegado al punto en que: a) se negaba a dar la mano a las mujeres, y b) se negaba a permanecer en casas donde marido y mujer compartieran el lecho.

(18) Literalmente, «comercio en el cuarto del té».

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Arte permitido y arte prohibido

Arte Permitido

Artista: León Ferrari. Famoso. Éxito total de ventas. Muchos museos del mundo se disputan sus obras. Premiado en la feria ARCO 2010 de Madrid como el mejor artista internacional.

Mauro Guzman. Superman besando a Cristo. Otro premiado por la Sinarquía.

Arte prohibido

Eugenio Merino. Sus dos esculturas fueron prohibidas en la feria ARCO 2010 de Madrid.

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Dialogo entre un gnóstico y un sacerdote católico

– Podemos dialogar, si lo desea, pero le aclaro que con una fe no se puede refutar otra fe. Son religiones diferentes. Tampoco con la filosofía puede refutarse una fe. Bueno, le pregunto esto: Si la materia fuera mala, como Ud. afirma, o el sexo, Ud. no existiría, pues está hecho de materia y proviene de la union entre el hombre y la mujer.

– Lo que no existiría sería yo mismo encadenado a un cuerpo y a un alma. Yo existiría entonces como Espíritu puro, libre, en el reino del Incognoscible. Lo que no existirían serían los seres humanos formados por el cuerpo y alma impuros y un Espíritu divino encadenado allí. Sería muy bueno que nada de lo creado existiera y solo los Espíritus Eternos estuvieran en el Reino que les corresponde, que por supuesto no es esta aberración creada por el demiurgo inferior, perverso y satánico.

– ¿Que pretenden ustedes? ¿Que se termine la humanidad? ¿Quieren que sólo queden los planetas, dando vueltas?

– Queremos que se destruya todo lo falso e impuro creado por el demiurgo. Queremos que de la creación no quede nada. Ni los seres vivos, ni las piedras, ni los planetas. Nada. Queremos que desaparezca hasta el último miserable átomo. Y que sea destruido para siempre y de una vez por todas el demiurgo también.

– Insisten con eso de que hay dos dioses. Es imposible, pues no puede haber dos infinitos. Lo de ustedes es un dualismo de dioses, un dualismo de mundos.

– Hay un solo infinito. Hay un solo Dios Verdadero: el Dios Incognoscible. El otro, el llamado Dios creador o demiurgo, quien afirma ser el único Dios, no es mas que un plagiador inferior con ínfulas de unico y verdadero. No, ese no es un Dios, es un Satán. El único Dios es el Dios Verdadero e Incognoscible, el otro es un impostor. Así, hay también un solo mundo, el mundo Incognoscible del Espíritu. Este mundo, el mundo creado por el demiurgo, no es el mundo verdadero, es un mamarracho completo elaborado por un demente.

– ¡Que locura es esto! ¿Se dan cuenta lo locos que están? Lo mejor es apartarse y no discutir ni escucharlos. Por suerte son cuatro locos.

– La única locura es adorar al falso dios y admirar su fallida creación.

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Carta de Franz Griese al papa Pío XI después de ser excomulgado (1938)

Escrito en 1938 en idioma alemán. Traducido por primera vez al castellano para los lectores de gnosisprimordial.com

Aunque yo vea finalmente a la excomunión, la cual me fue dada hoy, como una gran honra, ya que ella me colocó en la hilera de todos los grandes luchadores por la verdad y libertad, no puedo dejar de destapar ante todo el mundo, la tergiversación de los hechos de este decreto  y poner en la luz correcta sus bajos fundamentos que la motivaron.

La disposición contiene en primer lugar, como he dicho, una burda tergiversación de los hechos, porque en ella se afirma que yo estoy “excluido” de la iglesia. Entonces yo tendría que haber estado todavía dentro de la comunidad de la iglesia cuando fue escrito este decreto! Si yo ya he salido de las iglesia hace más de 14 años y he afirmado en todos mis escritos que me he desvinculado irrevocablemente de la iglesia romana, o sea que yo por mi parte he excomulgado a la iglesia y no la iglesia a mi. ¿Como se puede ahora delante del público querer despertar la impresión, que yo, como castigo por cualquier falta, estaría excluido de la iglesia?

También por otras causas es muy desechable este decreto! Me hubieran querido condenar preferiblemente a la hoguera y solamente lamentan que el brazo mundano del estado y el progreso de la humanidad le han atado las manos a la iglesia. Y como yo he salido de la iglesia por amor a la verdad y como no se pueden refutar mis escritos, no quedó otro medio, para llevarme a enmudecer, que la excomunión. A la verdad, si va a ayudar, no lo sé. Solamente se, que una manera de proceder como esta, hay que valorarla muy  profundo.

Esta disposición representa finalmente una presunción sin igual!

En el hecho! ¿Cómo se puede querer molestar a un ser libre, el cual ha dejado toda relación con la iglesia, con una medida de castigo muy al estilo de la edad media?

¿Cómo se puede llegar a imputar a un ser libre como si fuera un delito el haberse casado por civil?

¿Cómo es posible que se llegue a tomar a mal, que un ser libre, divulgue en sus escritos  la verdad respecto de la iglesia y sus enseñanzas? ¿No se hubiera tenido que, de una forma u otra presentar primero la prueba, de que yo estaba errado con mis publicaciones, antes de que se me condenara? Se ha olvidado de tal manera la palabra de la Biblia: “ Si he hablado mentira, entonces demuéstralo! Pero si he hablado verdad, porqué me pegas? “

Y ahora lo más tremendo! Se me ha condenado dejando de lado el  principio máximo del derecho: “Audiatur et altera pars”, un principio que en el derecho de todos los pueblos civilizados se le otorga hasta al mayor de los delincuentes. Sí, se me ha condenado, sin siquiera escucharme! Eso no solo demuestra que las sentencias  de derecho del Vaticano se encuentran todavía en un estado indigno para el ser humano, sino también me da el derecho de reclamar el fallo de la totalidad del mundo actual y el que vendrá contra un proceder de esta clase. Y esto es lo que quiero hacer por este medio, presentando al mismo tiempo en forma fidedigna todo el hecho.

Hablaré con la sinceridad, como le corresponde a un hombre, para el cual no hay consideración hacia su persona; para el cual más bien vale la verdad como única y mas elevada guía de la vida, porque ha dado todo por ella.

En el veredicto, como ya fue dicho, se ha callado a sabiendas, que yo  salí hace ya catorce años, por iniciativa propia, de la iglesia católica.– y solamente , porque años de investigación muy seria y científica me han impuesto el conocimiento, a pesar de toda la resistencia , que docenas de los dogmas más importantes nombrados, aquellos que se refieren a los sacramentos, están en la mas fuerte oposición pensable con la Biblia y son puros inventos de los hombres; y que para mi era imposible que yo siguiera en consecuencia proclamando  estas enseñanzas como “Palabra de Dios” y creyera las mismas.

Mi convicción ganada por el estudio, la he presentado en palabra y por escrito al salir de la iglesia en el año 1924, al obispo de Paderborn, actual arzobispo Dr. R. Klein, el cual me contestó, que su cargo no le permitía hacer este tipo de estudios y en consecuencia el no podía refutar mis presentaciones; pero él las dejaría refutar. – A esta refutación he esperado vanamente hasta el día de hoy.

Ocho años después de mi salida, después que yo por ende había tenido tiempo y oportunidades de revisar reiteradas veces mi paso y profundizar mis estudios, tomé mi refugio en el público.

Tenía derecho a esto; porque cada ser humano, igual que el papa, tiene un derecho  no solo de poseer él mismo la verdad, sino de darla a conocer y destapar errores existentes y rebatirlos. Por lo que se ve, he actuado limpiamente, mientras que el trato, el cual me fue dado por la iglesia, es todo menos  limpio, como voy a demostrar a continuación.

Como he dicho, presenté con franqueza en los escritos que vienen a continuación, mi punto de vista e igualmente con franqueza escribí, que estoy dispuesto a defender públicamente la verdad de mis tesis ante cualquier teólogo citado, y ofrecí, en el caso de una refutación mi sumisión. Más de cinco años han transcurrido desde entonces. Se tuvo tiempo suficiente, para dejar revisar por los mejores teólogos punto por punto los resultados de mis investigaciones y dejar preparar una refutación, si una tal fuera posible.

Yo sé, que en el proceso llevado contra mi, ha figurado mi propuesta como consejo; pero también se que no se podían encontrar los teólogos, los cuales hubieran podido refutar mis escritos. Quiero decir por qué: porque a pesar de toda la infalibilidad y a pesar de todas las iluminaciones e inspiraciones del “Espíritu Santo” y a pesar de toda la versatilidad teológica, son irrefutables los resultados claros y sin mancha de la ciencia. Pues ahí hay una sola verdad: la verdad comprobada científicamente; y de esta verdad ya se habló en la sentencia de condena, la cual sin derecho ni justicia fue pronunciada sobre mí en el juzgado. Y esta dice como Daniel 5,25.

Si yo hubiera salido de la iglesia por otras razones, por ejemplo solamente para casarme, entonces se me puede condenar quizás con razón, sin con ello poder refutar las razones de mi accionar. Pero yo me he casado recién tres años después de haber salido de la iglesia, cuando sabía exactamente, que ya no volvería nunca más como sacerdote a la iglesia católica. Y a la verdad yo no me casé solo por civil, como se quiere hacer creer en el edicto de excomunión, sino también por la iglesia católica. Pues en aquel entonces todavía pensaba realmente como un cristiano y me conseguí por ello la bendición de la iglesia exactamente igual como  Jacob obtuvo la bendición de su padre Isaac, según la Biblia. Se ve: totalmente según modelos famosos!

En mi caso las cosas están dadas bastante distintas. Por intermedio de la publicación con autorización de la iglesia de mi traducción de las cartas del Apóstol Pablo, he solucionado casi todas las muchas dificultades de las cartas del Apóstol Pablo, las cuales hasta ahora parecían sin solución, y también he traducido muchos textos por primera vez correctamente, los cuales hasta entonces se consideraban como completamente incomprensibles. Esto hasta me lo han certificado por escrito excepcionales teólogos católicos de la materia.

Pero justamente se fundamentan mis quejas contra los dogmas mencionados de la iglesia católica, sobre la rectificación del sentido de las cartas de Pablo y unas pocas partes de los Evangelios y otros Libros del Nuevo Testamento, respecto de los cuales hice estudios especiales para completar el cuadro de la enseñanza  y de la Persona de Cristo, los cuales  obtuve de las cartas de Pablo. En todos estos estudios he sido por demás cuidadoso, porque sabía con exactitud, que es lo que dependía para mi de ello y que cada equivocación llegaría a la corta o  a la larga a  la luz. Y recién cuando vi, que los conocimientos adquiridos eran irrefutables, los he tomado como base para mas investigaciones y de este modo he vertido tanta nueva luz sobre los objetos individuales como por ejemplo los sacramentos y las profecías de Cristo del fin del mundo, que por ello es derribada completamente toda la  enseñanza católica de la salvación y también es liquidada científicamente.

Y ahí se cree, que con una simple excomunión de la edad media se me puede hacer  callar la totalidad de los descubrimientos hechos por mi y los resultados de investigaciones de muchos años? Esto es lo más increíble, que me ha sucedido. Si el Papa como Pontífice quiere él mismo ser científico, ¿dónde queda entonces su respeto ante la ciencia?

Yo volvería a solicitar hoy en día una vez más la refutación de  mis comprobaciones; pero lo dejo de lado, porque se exactamente, que ni se piensa en refutar mis escritos,   o dejarlos rebatir. Porque se sabe, igual que yo, que mis ponencias, en sus lineamientos básicos, son totalmente intocables y que toda otra investigación los confirmaría y profundizaría. Y por ello se me condena, porque no se me puede rebatir!—De esta forma no se puede detener el triunfo de la verdad!

Se me condena “en el Nombre de Cristo”! – En mis tres escritos: “Un sacerdote llama: soltarse de Roma y Cristo! Como también: “El gran error del Cristianismo—comprobado por  un sacerdote”, ambos editados en la editorial Ludendorff en Munich, y finalmente: “La Desilusión de un Sacerdote”, Editorial Claridad, San Jose1641, Buenos Aires, he elevado los más graves reparos contra la Persona de Cristo;  reparos que no se apoyan en reflexiones llenas de fantasía, sino en las crudas palabras y hechos que la Biblia misma nos informa.

Se hubiera tenido que aceptar, que el vicario de Cristo y asimismo sus obispos y sacerdotes se hubieran tenido que parar delante de la Persona de su Salvador para protegerlo. Sí, se hubiera tenido que creer, que no solamente hubiera sido algo fácil para ellos el refutar esos reproches, sino que también hubiera sido su obligación y deuda, hacer esto.

Pero nada de todo esto! — El vicario de Cristo deja tranquilamente, que yo, en forma detallada y minuciosa y con toda claridad imaginable, traiga las pruebas, de que Cristo, según la profecía principal de su vida, la cual está sepultada en cada página del nuevo  Testamento, y que forma la parte principal de su enseñanza y de la enseñanza de sus apóstoles: que el todavía en vida de sus discípulos volvería para el juicio del mundo y para el fin del mundo; que Cristo no cumple esta profecía; que el por ende en esto no solamente ha desilusionado de la forma más terrible no solo a sus apóstoles y discípulos sino a todos, que en él crean,  – con culpa o sin culpa, eso lo dejo por ahora abierto – .

Es en vista de una acusación tan tremenda, la cual tiene el más alto significado para el enjuiciamiento de la persona de Cristo, y a la verdad especialmente cuando se lo considera a Cristo como Dios, como lo hace la iglesia católica, no es entonces un olvido por obligación imperdonable, si aquellos que dicen ser sus amigos, sirvientes y vicarios, no traten de alguna manera de limpiar a su Señor y Maestro de un cargo de ese tipo? ¿Puede haber a la verdad otra disculpa por un accionar de esta clase, que aquella, que Cristo ha hecho esa profecía y no la ha cumplido? ¿No es acaso el enmudecimiento de toda la iglesia, inclusive del Papa, una aceptación clara?

Pero como se me condena en el nombre de Cristo, entonces se me permita por lo menos tres preguntas, las cuales tengo en especial sobre el corazón.- Aquí están:

Primera. ¿Existe sobre la tierra un contraste (contradicción) más grande que el establo de Belén descrito en la Biblia y el palacio más grande y costoso de esta tierra, yo me refiero al palacio del Vaticano con sus 11.000 salones, en los cuales habita el Papa con su corte, sus sirvientes y su custodia personal?- Quizás yo sea corto de entendimiento, y se me podría mostrar, que a decir verdad el Vaticano sea igual de miserable y bajo como el establo de Belén!

Segunda: ¿Existe una contradicción más evidente, que la descrita en la Biblia del Cristo desnudo en el madero de la vergüenza y el Papa cargado con oro, plata y piedras preciosas, el cual está sentado en su maravilloso trono en vestidos  de seda, dejándose besar los pies y se deja esparcir incienso y al mismo tiempo afirma, que él es el vicario de aquel Cristo crucificado?- Si a todo esto leo por ejemplo en 1ra. de Corintios 4, entonces me sube a decir verdad una silenciosa duda respecto de un vicario de Cristo de esa índole. No puedo relacionar bien una cosa con la otra y me alegraría, si me enterara, de que forma. el discípulo debe estar realmente por encima del Maestro (Mateo 10:24). Los apóstoles pensaban y actuaban sin embargo en forma totalmente distinta, y a la verdad exactamente así como Cristo lo había solicitado,- por lo menos así está escrito en la Biblia.- Pero sigamos!

Tercera: ¿Como concuerda el Renunciamiento a toda riqueza por parte de Cristo y su estricta, siempre repetida exigencia a los apóstoles y discípulos a la total pobreza en contraposición a las incontables riquezas de la iglesia católica, la cual alardea de las mismas, la cual posee justamente más de aquellos tesoros terrenales, los cuales Cristo más condenó y cuyos sacerdotes, obispos y Papas no tienen ni rastros de la pobreza de Cristo y sus apóstoles, por lo contrario  llevan sobre sí más, hasta viven como señores, reyes y emperadores?– Quizás tampoco vea en esto claramente y me podrían mostrar que se puede muy bien hacer lo contrario de lo que dijo e hizo Cristo y sin embargo todavía hacer lo mismo que él. Yo tendría también algunos puntos, en los cuales yo haría con gusto lo contrario de lo que Cristo ha enseñado y hecho. Solo temo que quizás entonces  no resultaría lo mismo. Quizás se me podría mostrar, cómo se debe hacer; el Papa tiene experiencia en esto y yo desearía gustosamente aprenderlo.

Hablo realmente en serio. Pues quisiera realmente nombrar las cosas una vez por su nombre correcto y ponerlas en la luz correcta. Al hacerlo he sacado solo tres puntos. Pero yo hubiera podido mencionar con facilidad treinta y más contradicciones entre Cristo o la enseñanza de los  apóstoles y el ejemplo y el comportamiento de sus representantes. Con seguridad han sido introducidas estas contradicciones en la iglesia a lo largo de los siglos,  por Papas, los cuales se olvidaron de sus obligaciones.

Pero esto no les da ningún derecho de existencia. Si las enseñanzas y mandamientos de Cristo, como ellos afirman, son enseñanzas y mandamientos de Dios, entonces lo son para la eternidad. Y exactamente igual como Cristo, según la Biblia, rechazó a los fariseos y doctores de la ley, tendría que rechazar la corrupción de su iglesia.

¿Con qué conciencia se quiere mantener enhiesta esta increíble tergiversación de la enseñanza de Cristo y hasta participar de ella, siendo esta  reversión de su ejemplo justamente lo contrario? ¿Tiene un Papa, cuya forma exterior de vida es justamente lo contrario de la forma de vida de Cristo, todavía el derecho de hablar en el nombre de Cristo y hasta en su nombre  anatematizar a otros? Ellos a la verdad pueden vivir como quieran; pero si dicen ser el vicario de Cristo, entonces tendrían que vivir tan pobremente y sin todos los tesoros terrenales, así como vivieron Cristo y sus apóstoles según dice la Biblia.

Seguro soy el último que pediría al Papa que  venda ahora el Vaticano con todos sus tesoros terrenales y que el producto, según la enseñanza de Cristo, lo diera a  los pobres (Lucas 18,22). Con razón se temería, que posiblemente ya el sucesor quisiera tener llena la bolsa de Judas y que continuaría realizando la traición a la enseñanza de Cristo aunque tenga que vender el Estado de la Iglesia por segunda vez.

Por otra parte solo quise colocar el dedo sobre las monstruosas contradicciones entre Cristo y sus seguidores, las cuales saltan a la vista. Y esto lo puedo decir: con todos los sofismas del mundo no le sería posible ni a los Papas ni a ninguna otra persona negar estas contradicciones innegables e insalvables. Ellos podrán con brillo exterior, riqueza y poder y mediante la piedad externa, la cual es propia del culto católico, llevar por caminos equivocados a los seres humanos que no piensan, así como también lo hicieran en su oportunidad los altos sacerdotes, doctores de los escritos y fariseos, y como lo supieron hacer desde siempre los sacerdotes de todos los tiempos de todos los pueblos y de todas las religiones; inteligentes y pensantes seres humanos no se van a dejar engañar por ello. Para ellos serán esas contradicciones e inconsecuencias el comprobante más claro e irrefutable para el monstruoso engaño, el cual de esta forma se está realizando a la humanidad, y más lejos, el más claro y seguro comprobante también, que con semejantes vicarios de Cristo, no es posible encontrar ni el rastro de la enseñanza de Cristo ni de su ejemplo.

Por otra parte se me condena en el nombre del cristianismo.- El cristianismo ha  exigido unos 80 millones de sacrificios sangrientos por medio de sus interminables guerras religiosas, sus bárbaras persecuciones a herejes, sus procesos  escalofriantes a las brujas, su inquisición llena de torturas, etc. Esto es más que lo que han tragado todos los poderes paganos de la tierra juntos. El cristianismo  por otra parte, ha sembrado entre los pueblos rasgados por las confesiones y su división en sectas, el odio imaginable más grande, el cual se busca sin éxito en la historia de los tiempos antes del cristianismo, en lugar del amor, el cual formaba el fundamento y el mandamiento principal de la enseñanza bíblica. Y el cristianismo ha dividido a los pueblos cada vez más y ahora después de 2000 años de su “accionar” dejó un caos en la infeliz Europa, como no lo puede exhibir ninguna época de la historia mundial y como no puede ser pensado peor. – Estos son los frutos del cristianismo, y mediante estos frutos hay que reconocerlo.

¿Y si se reconoce así la miseria de hoy en día como verdadero y único fruto del cristianismo, quien no cree entonces, que sería una bendición para la humanidad si este judeo-cristianismo desapareciera del mundo juntamente con todas sus utopías y le hiciera lugar a un pensamiento más sano, a una concepción de vida más verdadera y a una creencia en Dios basada sobre reales conocimientos de la naturaleza?

En el hecho: si la miseria y el caos de hoy en día significan la redención, la cual ha prometido el cristianismo, entonces nos guarde Dios de esta salvación! Nunca estuvieron los pueblos así de esclavizados como hoy en día, después de una liberación de 2000 años por medio del judeo-cristianismo!

No me vengan con la frase hace ya mucho rebatida, que los pueblos de Europa no son mas cristianos y por ello son tan infelices. Por el contrario: casi todos los gobernantes y todos los pueblos de Europa se confiesan expresamente cristianos. Por supuesto la situación de este cristianismo es la misma que la de la representación del pobre Cristo por el rico Papa, de la que hablé antes. Sí, los pueblos de Europa son todos igualmente de cristianos como la iglesia católica de pobre y como los sacerdotes son célibes y como el “Santo Padre” está lleno de amor hacia sus enemigos, como por ejemplo lleno de amor hacia mí. Pero ellos son cristianos, y a decir verdad igual de cristianos como antes, cuando los cristianos se degollaban en las guerras religiosas, en las persecuciones de herejes, etc.; solamente que hoy en día en lugar de persecuciones a los herejes, guerras religiosas etc., el cristianismo se expresa de otra forma. No como antes. Porque antes se odiaban las confesiones (por orden de la Iglesia!), hoy en día se odian los pueblos.

¿Acaso es sorprendente esto? Este giro del orden, esta inversión de los propios principios en su contrario, este acuerdo del odio ilimitado con el mandamiento del amor están  absolutamente fundamentados en el ser del cristianismo! Si Cristo mismo no sólo se autonombró el samaritano misericordioso, sino también como un rey que se venga tremendamente de sus enemigos y los deja estrangular delante de sus ojos (Lucas 19,27), como un juez, el cual condena a sus contrincantes sin misericordia al castigo del infierno eterno; como uno que no vino para traer la paz sino la espada y para instigar al hijo contra su padre y a la hija contra su madre (Mateo 10,34).

¿No han actuado los Papas de todos los tiempos según este modelo contra los enemigos de la iglesia? ¿Acaso no ha tenido toda la cristiandad a través de los siglos ante sus ojos el ejemplo del odio sin nombre, de aquellos que proclaman el amor? ¿No tenían que aprender los pueblos de este ejemplo? Seguro- y ellos lo han logrado muy bien.

De este tipo de enseñanzas contradictorias se encuentran en el cristianismo una gran cantidad y si no son contradictorias, entonces son exageradas y por ello irrealizables.

Que me digan: que cristiano no se preocupa por el día de mañana y no se pregunta: ¿qué comeremos, qué beberemos, con qué nos vestiremos? Una despreocupación de esta clase solo se la pueden permitir a lo sumo los curas y los cristianos ricos! Si lo hicieran los pobres, se morirían de hambre por millones, como se puede observar en China. ¿Y que cristiano le da además su sobretodo al que le acepta el saco, le da, al que le pega en la mejilla derecha también la izquierda, o se alegra cuando sufre persecuciones por amor a Cristo? ¿Acaso no protesta hasta el Papa en voz alta y fuertemente por supuestas persecuciones de sus ovejas en otros países, en lugar de que se alegre y regocije, como lo pide la Biblia (Mateo 5,12)? ¿Acaso no los amenaza con la muerte a los que le pegan? ¿Dónde queda ahí la mejilla izquierda? Si hasta los mismos vicarios de Cristo muestran a través de su comportamiento, que no cumplen la palabra de Cristo, si en muchas e importantes cosas hacen lo contrario,- ¿que es lo que se puede esperar de los mismos cristianos?

Así guarda el cristianismo en sus enseñanzas más importantes el germen de la discordia y de la imposibilidad de cumplir las enseñanzas, y con ello de la disolución y de la transformación en lo contrario en sí mismo y se revela así en una pura utopía. ¡Hay de aquel que las sigue! ¡El corre a su propia perdición! A través de dos milenios ha demostrado el cristianismo en toda relación y en todos los pueblos esta su imposibilidad de cumplimiento y la reversión de las propias enseñanzas a lo contrario. Comenzó en todas partes con el amor (salvo en Alemania, donde a nuestros antepasados fue impuesto por la fuerza) y terminaba con el odio. Vinieron monjes pobres y pronto  el tesoro de la iglesia era más grande que la bolsa del estado. Humildemente pedía en todas partes que se le dejara entrar y ávido de poder exigía pronto el estrangulamiento y la muerte de todos sus opositores. Surgieron sectas y nacieron un nuevo odio y una sangrienta  persecución. Siempre y reiteradamente prometía la suerte y traía la espada.

Papas desalmados invocaban al cristianismo como tiranos sin Dios y sanguinarios verdugos religiosos sin conmiseración. El cristianismo le extendió a cada maldad la mano; sabe fundamentar como ética cada tergiversación hasta de los mismos mandamientos; ofrece a los pueblos y “jefes de estado”, para seglares y religiosos la mejor ayuda para realizar también las injusticias más grandes y burdas con la conciencia tranquila y cristiana y de cubrirlas con el manto de la religión. Y todos se consideran con el derecho de hacerlas, como los centenares de sectas se creen que solo ellas poseen la verdad. Todas afirman actuar en el nombre del cristianismo. ¡Que es lo que no sucedió en el nombre del cristianismo! ¡Que delitos, que vicios, que mentiras no  habría, las cuales no se habrían hecho en el nombre del cristianismo – comenzando con la increíble y sangrienta lucha entre católicos y arrianos en el siglo 4to., hasta la bendición de tanques, cañones y aviones de guerra como así también otras armas asesinas con las cuales los cristianos de hoy demuestran su amor cristiano! ¿No es la burla más tremenda sobre todo lo que significa religión?  No, el cristianismo no hizo a los pueblos felices; por el contrario produjo desgracia indescriptible.

Ninguna de las historias del mundo fue escrita así con sangre, como la historia de la iglesia, la cual yo ya como teólogo solamente con verdadero terror leía y tenía que estudiar. Y la historia de la iglesia es la historia de Europa. ¡Si entonces Europa hoy en día, después que el cristianismo la había impregnado durante tantos siglos con sus enseñanzas, pero en igual  cantidad de siglos ha demostrado de miles de maneras su total falta de poder y su corruptibilidad; yo digo, si Europa ha cosechado como fruto del cristianismo el mayor de los caos de todos los tiempos, entonces sería una locura después de tantas veces querer volver a intentarlo con este judeo-cristianismo!  Entonces debe reconocer el mundo finalmente al cristianismo como aquello que es en realidad: una utopía nacida de un verdadero espíritu judío, para desgarrar a los pueblos y transformarlos en esclavos sin voluntad; y por ello hay para Europa solamente un camino para salir de este caos: la liberación final y total del cristianismo judío.

Con esto no se debe negar al cristianismo todos y cada uno de los méritos, pero justamente en el campo de lo ético y religioso, de lo que se trata en primera línea, le ha producido a la vida propia de los pueblos los daños más grandes a través de la implantación de puntos de vista y costumbres ajenas a los mismos. Las costumbres de los antiguos germanos por ejemplo, estaban muy por encima de las costumbres de los alemanes cristianizados como lo atestiguan Tácito y otros escritores. Díganme ¿que valores éticos y religiosos ha dado el cristianismo por ejemplo al pueblo alemán? Si para ello se toma el hecho ya nombrado, que el cristianismo con su persecución de los herejes, quema de brujas, guerras religiosas, inquisiciones, inútiles cruzadas etc., las cuales eran todo menos “por Dios deseadas”, han causado hasta hoy cerca de 80 millones de víctimas de sangre. Esto ya  no es solamente  más que todos los inconversos  poderes malignos del mundo han tragado, sino también deja ver la verdadera cara del cristianismo judío y comprender su verdadero valor. Pues en vista de aquellos 80 millones de sacrificios de sangre no expiados, debe enmudecer cada uno de los méritos del cristianismo, si los hubiera. El mismo se ha hecho indigno de toda razón de ser, ¡Sí, debería él mismo por vergüenza, hundirse en la tierra!

Finalmente se me condena en el nombre del catolicismo: aquél catolicismo, el cual desde el comienzo del registro del tiempo cristiano, ha entendido como ninguna otra secta cristiana, de rabiar contra sus opositores con fuego y espada, y así ha  pisoteado con los pies el mayor de los mandamientos, el mandamiento del amor; aquel catolicismo, el cual ya nos ha introducido en el corazón, en nuestra más tierna infancia, el odio contra nuestros conciudadanos protestantes, los hijos del mismo pueblo, y ha vivido de este odio por siglos; aquel catolicismo, el cual combatía con sus dogmas de la edad media, con el cuchillo, contra todo progreso del espíritu; obligó a un Galileo a retractarse de sus conocimientos científicos; escribió bibliotecas enteras contra el sistema solar de Copérnico y cuya aceptación sabía posponer por siglos; aquel catolicismo, el cual nos indicaba, a nosotros curas, a combatir con todos los medios y sin influencia de cualquier conocimiento la moderna enseñanza de la descendencia y nos imponía el juramento de modernista; el cual nos obligaba anunciar a los creyentes, en contra de nuestro mejor saber y nuestra conciencia, como verdad, dogmas que hace mucho habían caducado y como no verdad los descubrimientos  de la ciencia moderna.

Y lo que a mí mismo se refiere, he llegado a conocer a este catolicismo, a la verdad lo suficiente en carne propia y en el alma propia: él era el que me seducía en mi más tierna infancia con promesas celestiales; el que me obnubilaba los sentidos con incienso, canto y sonido de órgano; el que me confundía mi alma de niño con la amenaza de los peores castigos del infierno: me torturaba con miedo a interminables torturas del alma y así despertó en mi, un inmaduro niño de 13 años, la decisión de ir al convento,  en parte por un así llamado amor a Dios, en parte por admiración por la iglesia, en parte como penitencia por “pecados” imaginados.

Y entonces el convento me  robó totalmente mi vida personal propia; en años de mala educación. Con la ayuda de una constante imaginación, con castigos y cilicios, con el tener la obligación, me  transformó en una herramienta de los superiores sin  poder propio de decisión; me  impulsó y llevó  día a día a una vida contra la naturaleza, y me  dejó saborear toda la desgracia, la cual la enseñanza masificada del convento en niños sin experiencia trae consigo, ya que los transforma en seres célibes anormales, los cuales apenas todavía merecen llamarse seres humanos. A la verdad, desde mi punto de vista, es un delito una enseñanza de esta clase; un delito realizado en cada niño que cae como víctima en sus manos.

Y el mismo catolicismo fue el que me metió luego en el sacerdocio, en los mas grandes conflictos de conciencia, porque por un lado a través del estudio de la Biblia a lo largo de muchos años me hizo reconocer claramente el error de numerosos dogmas del catolicismo, así como lo presenté en mis escritos y por otro lado no me dio el valor de sacrificar: el sacerdocio, todos los ideales de la juventud, la patria, parientes y posición en la vida por el amor a la verdad descubierta y quedarme en la calle – sin conocimiento de vida, sin experiencia de vida, sin preparación para la lucha por la existencia desnuda.

¡¿Y ahora se me quiere condenar, porque, con un resto de sentimiento de honor, el cual no fue posible ahogarlo ni con la enseñanza de 12 años en el convento ni por las buenas cosas del sacerdocio, tomé el pesado paso y renuncié a todo lo que la vida me ofrecía, solo para darle a la verdad el honor y no llevar una vida de hipocresía?! – ¿No ha pecado grandemente la iglesia católica conmigo y me ha ultrajado, cuando al presentarme esperanzas erradas me dio el impulso para la vida en el convento y así me robó toda la juventud por nada y contra nada , para que finalmente cuando en realidad ya era demasiado tarde, dejarme reconocer, que todo era solamente error?

Y todo esto se lo denomina entonces “las bendiciones del catolicismo”; eso se llama ¡¡¡“la gran suerte de ser católico”!!! Que inmensamente contento estoy hoy, haberme liberado por fin y para siempre de esta “felicidad”! Sí, reconozco gustosamente y abiertamente, que desde entonces estoy tan feliz, como nunca ni imaginaba de serlo en el catolicismo. Y lo que es lo más importante, mi actual felicidad no descansa en sentimientos fatuos y en esperanzas falsas del más allá, las cuales nunca se cumplen; está mas bien fundamentada sobre la segura posesión de la verdad, la cual ella sola nos hace libres; basada también en el estar liberado de todo, con lo que una iglesia vendedora de ilusiones llenaba mi alma; basada finalmente en una nueva forma ordenada de vida,  enfrentada al estado de una inacabable demanda del tipo más bajo, la cual fue despertada en mi a través de una educación verdaderamente despreciable, sí redondeando inmoral, pero no solo en mi, no, en todos aquellos que llegué a conocer en mi paso por la iglesia católica, sus conventos y su sacerdocio y aquellos  como yo, que llegaron a ser víctimas de ella.

No quiero finalizar esta carta sin exclamar: Los días de la Roma Papal y los tiempos del cristianismo judío se han cumplido!

El catolicismo y el cristianismo solo se mantienen sobre muletas; ambos solo son todavía posibles en este mundo actual cristiano lleno de mentira, de apariencia, odio y locura. Pero hoy en día ya hay millones de personas, que han reconocido el verdadero y real ser del cristianismo. Hay millones digo yo, los cuales, a raíz de este reconocimiento le han dado la espalda; millones, los cuales igual que yo, no tienen para nada en cuenta ni amenazas con castigo, ni promesas de alegrías celestiales, los cuales ven estas cosas como elementos de miedo y cuentos de hadas. Nosotros todos no queremos tener nada que ver, ni nada que tener en común con esas cosas, ni en la vida, ni en la muerte, ni en el tiempo, ni en la eternidad.

Pero ahora llamo a que todos aquellos que reciben estas líneas, que ellos sin doblar el derecho y sin miramientos hacia la persona, den su veredicto en este asunto y lo den a conocer, donde y como les sea posible, para que por fin salga una vez el sol de la verdad en el mundo, desaloje los oscuros poderes de la oscuridad y traiga aquella libertad del alma, la cual solo salva al ser humano y lo hace feliz.

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Arte objetivo y arte degenerado

Es fácil distinguirlos.

Sobre el concepto de arte objetivo puede consultarse “Fragmentos de una enseñanza desconocida”, de Ouspensky.

Arte Objetivo

Arte objetivo es el arte que nos recuerda que más allá del mundo de las formas, más allá del cuerpo y del alma, existe el espíritu y su mundo eterno.

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Arte Degenerado

Arte degenerado es el arte que promueve la perversidad y el encadenamiento del espíritu en todas sus formas. Este arte pretende confundir, degradar, adormecer y esclavizar al hombre.

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René Guénon contra Blavatsky

Para seguir profundizando sobre los engaños y horrores de Madame Blavatsky, hemos tomado como muestra dos capítulos del genial y bien fundamentado libro de René Guénon titulado “El Teosofismo”. Comprueben ahora cuan eficazmente desenmascara René Guénon a la charlatana rusa.

Mme. BLAVATSKY Y SOLOVIOFF

Luego de su regreso a Europa se instaló Mme. Blavatsky primeramente en Alemania, en Wurtzbourg, donde acontecieron hechos que interesa consignar. Había invitado a Solovioff a fin de que estuviera algún tiempo a su lado, prometiéndole enseñarle todo y hacerle ver tantos fenómenos como quisiera. Pero Solovioff desconfiaba de sus poderes extraordinarios, y cada vez que Mme. Blavatsky pretendía hacer algún “fenómeno” él la sorprendía en flagrante delito de fraude, tanto más fácilmente cuanto que entonces contaba ella con la sola ayuda de Bavadji, quien la había acompañado en su viaje, del Dr. Hartmann y de una mujer llamada miss Flynes. En septiembre del año 1885, estando Bavadji de paso por París, declaró a Mme. Emilie de Morsier, secretaria en ese entonces de la rama parisiense y que pronto renunciaría, que: “Mme. Blavatsky, sabiendo que tan sólo podría ganar al Sr. Solovioff mediante el ocultismo, le prometía de continuo enseñarle nuevos misterios”, y que a veces le hablaba así al mismo Bavadji: “Pero, ¿qué más puedo decirle?, Bavadji, sálveme, halle alguna cosa; ya no sé qué inventar”. Mme. de Morsier escribió estas declaraciones, y poco después las envió con su firma a Solovioff. Este, a su vez, publicaría en el año 1892 todo cuanto había llegado a su conocimiento, de modo que las cartas de Mme. Blavatsky y las confidencias orales que le manifestara aparecieron en artículos que fueron recogidos muy pronto en un volumen y traducidos al inglés por el Dr. Leaf bajo el título de: A Modern Priestess of Isis (Una Moderna Sacerdotisa de Isis); esta traducción vió la luz pública bajo los auspicios de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas.

Cierto día Solovioff halló a Bavadji adormecido en estado hipnótico, y escribiendo penosamente algo en lengua rusa, idioma que ignoraba por completo. Se trataba de un supuesto mensaje dictado por un “Mahatma”, pero, por desventura, deslizóse en el mensaje un burdo error: omitiéndose algunas letras, una frase que quería expresar: “Felices los que creen”, se convirtió en: “Felices los que mienten”; al comprobar esto Mme. Blavatsky se sintió poseída de verdadero furor y pretendió que Bavadji había sido juguete de un “elemental”. En otra oportunidad, una involuntaria torpeza de Mme. Blavatsky reveló a Solovioff el secreto de la “Campanilla Astral”: “Cierto día en que se hacía oír su famosa campanilla de plata, un objeto cayó repentinamente cerca de ella, en el parquet. Me apresuré a recogerlo: era una pequeña pieza de plata, delicadamente trabajada y modelada. Inmediatamente Elena Petrowna cambió de expresión facial y me arrebató el objeto de entre las manos. Yo tosí de un modo significativo e hice versar la conversación sobre temas indiferentes”. En otra oportunidad Solovioff encontró en un armario un paquete de sobres chinos, exactamente iguales a aquellos en que llegaban habitualmente las presuntas cartas de los “Maestros”.

Llegó un momento en que Solovioff concluyó por declarar a Mme. Blavatsky que ya era tiempo de concluir con toda aquella comedia, y que desde mucho antes ya estaba él convencido de la falsedad de sus fenómenos. Pero, a fin de obtener sus confidencias, añadió: “Cumplir la misión que Ud. desempeña, hacerse seguir por multitudes, interesar a los sabios, fundar sociedades en tierras lejanas, ¡crear un movimiento como éste! ¿Cómo es que me siento atraído hacia Ud. aun contra mi voluntad? En toda mi vida jamás había encontrado una mujer tan extraordinaria como Ud., y estoy seguro de que jamás encontraré otra que lo sea tanto. Sí, Elena Petrowna, la admiro a Ud. como a una verdadera fuerza”. Mme. Blavatsky cayó en la red de estos halagos, y respondió: “No es por nada que nos hayamos encontrado… Olcott es útil en su puesto, pero en general se parece a un asno (sic). ¡Cuántas veces me ha dejado en el atolladero, cuántas preocupaciones me ha causado con su incurable estupidez! Bastará que Ud. quiera ayudarme y nosotros dos solos asombraremos al mundo, tendremos todas las cosas en nuestras manos”. Fué entonces cuando Solovioff se hizo descifrar los verdaderos autores de las cartas de Koot Hoomi, hasta se hizo enseñar la campanilla mágica que Mme. Blavatsky disimulaba bajo su chal, pero no le permitió examinar el mecanismo a su gusto. Para concluir esta conversación ella le propuso: “Prepare el terreno a fin de que yo pueda trabajar en Rusia; creía que jamás podría regresar allá, pero ahora ya será posible. Algunas personas están haciendo allá todo lo que pueden, pero Ud. puede ahora más que ninguna de ellas. Escriba más y más, alabe a la Sociedad Teosófica, excite el interés y cree las cartas rusas de Koot Hoomi, yo le proporcionaré todos los materiales para ello”. Ciertamente, Solovioff hubiera podido prestarle los servicios que ella pedía, porque siendo hijo de un historiador célebre y siendo él mismo escritor, ocupaba una posición resaltante en la corte de Rusia. Pero, lejos de aceptar, se despidió de ella dos o tres días después y salió para París, prometiéndose no tentar nada en su favor, ya fuera en los ambientes literarios y periodísticos de Rusia, ya ante la Sociedad de Investigaciones Científicas, cuyo informe estaba entonces en prensa.

Al cabo de algún tiempo Mme. Blavatsky dirigió a Solovioff la carta de la que ya hemos citado algunos pasajes y en la que, pensando que el destinatario la comunicaría a varios miembros de la Sociedad, amenazaba con proclamar públicamente la inexistencia de los “Mahatmas”, extendiéndose mucho acerca de su vida privada que no competía a nadie. Varios días después escribía otra carta más suplicando a su compatriota que no la “traicionara”. Por toda respuesta, el día 16 de febrero de 1886 Solovioff enviaba su renuncia a Oakley, secretario de la Sociedad de Adyar, dando como principal motivo, el siguiente: “Mme Blavatsky ha querido aprovechar mi nombre y me ha hecho firmar y publicar el relato de un fenómeno obtenido mediante el fraude en el mes de abril de 1884.” Obrar así era un hábito en Mme. Blavatsky, que pensaba retener a sus engañados mediante sus firmas; había dicho a Solovioff: “¿Creería Ud. que tanto antes como después de fundar la Sociedad, jamás encontré más de dos o tres hombres capaces de observar, de ver y notar lo que sucedía a su alrededor? Simplemente, es asombroso. Por lo menos nueve personas sobre diez carecen por completo de la capacidad de observación y de poder acordarse exactamente de lo que sucedió algunas horas antes. ¡Cuántas veces ha sucedido que, bajo mi dirección y revisión, los procesos verbales referentes a fenómenos, fueron escritos nuevamente! Las personas más inocentes y las más conscientes, incluso los escépticos, hasta los que sospechan realmente de mí, han firmado con todo su nombre como testigos, al pie de los procesos verbales, y sabiendo yo muy bien que lo sucedido no era un modo ninguno lo que se consignaba en tales procesos verbales”.

Aun cuando Solovioff hubiera firmado como tantos otros, no faltaron algunas excepciones. He aquí lo que el Dr. Charles Richet escribía a Solovioff el día 12 de marzo de 1893: “Conocí a Mme. Blavatsky en París, en 1884, por intermedio de Mme. de Barran… Cuando lo vi a Ud., me dijo Ud. lo siguiente: `Reserve su juicio, ella me ha mostrado cosas que me parecen sorprendentes, mi opinión aún no se ha formado decididamente, pero creo que es una mujer extraordinaria, dotada de propiedades excepcionales. Espere y le proporcionaré las más amplias explicaciones’. Yo esperé, y sus explicaciones fueron bastante conformes a lo que había supuesto desde un principio, a saber: que era sin duda una embaucadora, muy inteligente, en verdad, pero cuya buena fe era dudosa. Sobrevinieron entonces las discusiones publicadas por la Sociedad Inglesa de Investigaciones Psíquicas, y ya no es posible duda ninguna. Esta historia me parece muy simple. Era hábil, diestra, hacía prestidigitaciones ingeniosas, y en un primer momento nos desconcertó a todos. Pero desafío a que se presente una línea mía, impresa o manuscrita, que testimonie algo más que una duda inmensa o una reserva prudente. A decir verdad, jamás creí seriamente en su poder, porque, en asuntos de experiencias, la sola verdadera comprobación que yo podría admitir, ella jamás me ha presentado algo demostrativo”. Hubiera sido deseable que el Dr. Richet continuara dando siempre pruebas similares de prudencia y de perspicacia como en dicha época, pero también él, más adelante, habría de firmar procesos verbales de fenómenos mediúmnicos que valían cuanto los de Mme. Blavatsky, y de “materializaciones” comparables bajo cualquier aspecto a las de John King y a los “Mahatmas en muselina” de Babula.

Los informes de Solovioff, que confirmaban el informe de Hodgson, provocaron la renuncia de Mme. de Morsier, de Jules Baissac y de otros miembros, los más expectables de la rama parisiense Isis, que fuera organizada en el año 1884 bajo la presidencia de un ex miembro de la Comuna, Louis Dramard, amigo íntimo de Benoit Malon y colaborador del mismo en la Revue Socialiste, de modo que dicha rama no demoró mucho en verse obligada a disolverse, atribuyendo Dramard dicho resultado a las actividades de los “clericales”. Poco tiempo después se formó otra rama para suplir a la de Isis, por obra de Arthur Arnould, también ex miembro de la Comuna (al igual que Edmond Bailly, editor de las publicaciones teosofistas), rama que recibió el nombre distintivo de Hermes. Entre sus miembros estuvo, ante todo, el Dr. Gérard Encausse (Papus), quien fungía de secretario, y varios ocultistas de su escuela. Mas, en el año 1890, a raíz de un diferendo cuyas causas jamás fueron completamente dilucidadas, Papus y sus seguidores renunciaron o fueron expulsados. Papus pretendió luego que, cuando ya había presentado su dimisión, se enteró de hechos singularmente graves que lo habrían determinado a pedir su expulsión. Como quiera que fuera, ese asunto provocó a su vez la disolución de la Hermes, decidida el 8 de septiembre de 1890, y casi en seguida se efectuó otra reorganización. La nueva rama se llamó Le Lotus, y fué presidida también por Arthur Arnould, “Bajo la alta dirección de Mme. Blavatsky”, pero a su vez debería ser transformada, en 1892, en la “Logia Ananta”. Después de esto los teosofistas acusaron repetidas veces a los ocultistas franceses de “hacer magia negra”; sus adversarios les replicaron reprochándoles su “orgullo” y su “embriaguez mental”. Por lo demás, querellas de esta índole distan mucho de ser infrecuentes entre las diversas escuelas a las que se podría denominar “neoespiritualistas”, y casi siempre tienen una violencia y una aspereza inauditas. Como lo hicimos notar poco antes, todas estas personas que predican la “fraternidad universal” harían bien comenzando por dar pruebas de sentimientos un poco más “fraternales” en las relaciones que mantienen entre ellos mismos.

En lo que hace especialmente a la acusación de “magia negra”, es el elemento que los teosofistas emplean más habitualmente, y lo lanzan casi indistintamente contra todos aquellos a los que consideran enemigos o rivales. Ya vimos cómo se formulaba esa acusación contra los miembros de la “Orden del Rocío y de la Luz”, y ya lo hemos de hallar otra vez en un caso más alejado: en una disputa entre teosofistas. Por lo demás, la misma Mme. Blavatsky fué la primera en dar el ejemplo para actitudes de esa índole, pues en sus obras alude frecuentemente a los “magos negros”, a los que denomina también Dougpas y “Hermanos de la Sombra”, oponiéndolos a los “Adeptos” de la “Gran Logia Blanca”. En realidad, los Dougpas son en el Tibet los Lamas Rojos, es decir: los Lamas del rito primitivo, anterior a la reforma de Tsongkhapa; los Lamas Amarillos, los del rito reformado, son denominados Gelougpas, no habiendo entre ellos antagonismo ninguno. Es dable preguntarse, entonces, por qué Mme. Blavatsky profesaba tal rencor a los Dougpas. Quizás había fracasado en alguna tentativa por entrar en relaciones con ellos, sintiendo desde entonces una profunda decepción y consiguiente animosidad; ésta es, sin que nada podamos afirmar de una manera absoluta, la explicación más verosímil, y también la más conforme al carácter colérico y vindicativo que hasta sus mejores amigos han debido reconocer en la fundadora de la Sociedad Teosófica.

LAS FUENTES DE LAS OBRAS DE Mme. BLAVATSKY

Una vez conocidos suficientemente el carácter y la vida de Mme. Blavatsky, podremos hablar un poco acerca de sus obras. Si no se deben a revelaciones de ningún “Mahatma” auténtico, ¿de dónde proceden los conocimientos bastante variados de que dan prueba? Esos conocimientos habían sido adquiridos por ella, de un modo natural, en el curso de sus numerosos viajes, así como también mediante lecturas, aunque hechas sin método y bastante mal asimiladas. El mismo Sinnett ha dicho de ella que poseía: “…una cultura vasta, aunque un poco salvaje”. Se narra que durante sus primeras peregrinaciones por el Levante en compañía de Metamon, estuvo en algunos monasterios del Monte Athos, y que descubrió en sus bibliotecas, entre otras cosas, la teoría alejandrina del Logos. Durante su estada en Nueva York leyó las obras de Jacob Boehme, que sin duda fueron casi todo lo que llegó a saber referente a teosofía auténtica, y también las de Eliphas Lévi, a las que tan frecuentemente cita; probablemente leyó también la Kabbala Denudata de Knorr de Rosenroth, y varios otros tratados sobre Kábala y Hermetismo. En las cartas que Olcott dirigía durante esa época a Stainton Moses se mencionan algunas obras de carácter bastante variado, por ejemplo, leemos esto: “Remito a Ud., para una interesante compilación de hechos mágicos, a los trabajos de (Gougenot) de Mousseaux, quien, aun siendo un católico ciego y creyente implícito del diabolismo, ha recogido una multitud de hechos preciosos, que el espíritu esclarecido y emancipado de Ud. estimará en su valor. También encontrará beneficioso leer los trabajos sobre las sectas orientales y las órdenes sacerdotales; hay algunas particularidades interesantes en Modern Egyptians de Lane”. En otra carta siguiente a la anterior, además de mencionarse L’Etoile Flamboyante y la Magia Adamica, de las que ya hemos hablado, se trata acerca de un escrito hermético anónimo titulado The Key to the conceiled Things since the beginning of the World (La llave para las Cosas Ocultas desde el Comienzo del Mundo). En otra carta más recomienda Olcott a su corresponsal la lectura de la obra Spiritisme dans le Monde (El Espiritismo en el Mundo) de Jacolliot, y otros libros del mismo autor acerca de la India, libros que, por lo demás, no contienen absolutamente nada serio. Sin duda, todas estas lecturas eran las que el mismo Olcott hacía por ese entonces con Mme, Blavatsky, y de las que decía en esa misma carta escrita en el año 1876: “Espere a que nosotros tengamos tiempo de concluir su libro, y entonces hallará al ocultismo tratado en buen inglés; muchos misterios de Fludd y de Filaletes, de Paracelso y de Agripa, están interpretados de manera que cualquiera que lo desee puede leerlos”.

Así pues, según estas frases, Olcott y otros más colaboraban en la redacción de lsis Develada, del mismo modo que, más adelante, Subba Rao y otros colaborarían en la redacción de la Doctrina Secreta. He ahí una muy simple explicación de las diversidades estilísticas que se notan en estas obras, y que los teosofistas atribuyen a la diversidad de “Maestros” que dictaban los pasajes. A este propósito se ha dicho que a veces Mme. Blavatsky hallaba al despertarse veinte o treinta páginas de una escritura diferente de la suya, páginas que eran la continuación de lo que había escrito en la víspera. No discutiremos este hecho en sí mismo, pues es perfectamente posible que en estado de sonambulismo haya escrito realmente durante la noche lo que hallaba a la mañana; los casos de esta índole son lo suficientemente comunes como para que no haya lugar a maravillarse. Y haremos notar que el sonambulismo natural y la mediumnidad frecuentemente marchan aunados, y hemos explicado precedentemente que los fraudes debidamente comprobados de Mme. Blavatsky no obligaban a negarle toda facultad mediúmnica. Así pues, podemos admitir que desempeñó a veces el papel de “médium escribiente”; mas, como sucede muy frecuentemente en tales circunstancias, lo que ella escribía entonces no era más que el reflejo de sus propios pensamientos y de los de aquellos que la rodeaban.

En lo que respecta a la procedencia de los libros utilizados por Mme. Blavatsky en Nueva York, algunos de los cuales podían ser muy raros y difíciles de hallar, sabemos por Mme. Emma Hardinge Britten, ex miembro de la primera Sociedad Teosófica y miembro también de la H. B. of L., que: “Con el dinero de la Sociedad, Mme. Blavatsky compró y guardó, en su calidad de bibliotecaria, muchos libros raros cuyo contenido apareció en Isis Develada”. Además, vimos anteriormente que heredó la biblioteca del barón de Palmes, la que contenía especialmente manuscritos que fueron utilizados de un modo similar, como lo expuso el doctor Cowes, y que junto con las cartas del Swami Dayanando Saraswati tuvieron el honor de ser transformados ulteriormente en comunicaciones de “Mahatmas”. Finalmente, también pudo hallar fuente en los papeles de Felt y en los libros utilizados por éste para preparar sus conferencias sobre la magia y la “Kábala Egipcia”, elementos que le dejó cuando desapareció; es a Felt a quien parece deberse la primera idea de la teoría de los “elementales”, y que atribuyó gratuitamente a los antiguos egipcios.

En cuanto a las doctrinas propiamente orientales, Mme. Blavatsky tan sólo supo del Brahmanismo e incluso del Budismo lo que cualquiera persona puede saber, y no lo comprendió mucho, como lo prueban las teorías que les aplica y también los contrasentidos que comete a cada instante en el empleo de términos sánscritos. Además, Leadbeater ha reconocido formalmente que: “…ella ignoraba el sánscrito”, y que: “…el árabe parece ser la única lengua oriental que haya conocido” — sin duda la había aprendido durante su permanencia en Egipto —, y a esta ignorancia del sánscrito atribuye la mayoría de las dificultades de la terminología teosófica, dificultades tan notables que determinaron a Mme. Besant a substituir por equivalentes en idioma inglés la mayoría de los términos de origen oriental. Estos eran tomados muy frecuentemente en un sentido que jamás tuvieron en realidad de verdad. Vimos ya un ejemplo a propósito de la palabra “Mahatma”, la que fué substituida por “Adepto”, y hallaremos otro en la expresión “karma” que, a pesar de todo, fué conservada. Algunas veces Mme. Blavatsky forjaba palabras que no pueden existir en sánscrito bajo la forma que ella les da, como “Gohat”; que parece ser una corruptela de “Mahat”; en otras oportunidades, con elementos tomados de lenguas orientales diversas fabricaba sus expresiones, y así se hallan algunas compuestas mitad de sánscrito y mitad de tibetano o mogólico, como “devachan” en lugar del sánscrito “deva-loka”, y también “Dhyan-Chohan” por “Dhyani-Bouddha”. Además, y hablando de un modo general, esos términos orientales, empleados algo errónea y atravesadamente, casi siempre nos sirven más que para disfrazar conceptos puramente occidentales; en lo que hace al fondo de la cuestión, sirven para desempeñar un papel análogo al de los “fenómenos”; es decir, para atraer una clientela que se deja impresionar y captar fácilmente mediante las apariencias, y por ello los teosofistas jamás podrán renunciar completamente a esos recursos tanto locutivos como de hechos. En efecto, hay muchas personas que son seducidas por lo exótico, incluso por el de calidad más mediocre, y que son perfectamente incapaces de verificar el valor de ese exotismo. Un “snobismo” de esta especie no es factor extraño al éxito del teosofismo en ciertos medios.

Diremos una palabra más en lo que concierne especialmente al origen de los textos tibetanos calificados de muy secretos, y que Mme. Blavatsky citó en sus obras, de un modo especial las Estancias de Dzyan, incorporadas a la Doctrina Secreta, y la Voz del Silencio. Estos textos contienen muchos pasajes que han sido manifiestamente “interpolados” o incluso inventados en todas sus partes, y otros que han sido por lo menos “arreglados” para conformarlos a las ideas teosofistas; en cuanto a sus partes auténticas, simplemente fueron tomadas de una traducción de fragmentos del Kandjur y del Tandjur, publicada en el año 1836, en el volumen XX de la obra Asiatic Researchs — Calcuta —, por Alexandre Csoma de Köros. Este señor, de origen húngaro y que se hacía llamar Scander-Beg, era una persona original que había viajado durante mucho tiempo por el Asia Central a fin de descubrir, mediante la comparación de los idiomas, la tribu de la que procediera su nación.

Del amalgama de todos esos elementos heterogéneos que hemos indicado, procedieron las grandes obras de Mme. Blavatsky: Isis Develada y Doctrina Secreta, obras que fueron lo que debían ser consiguientemente a tales condiciones de origen, o sea: compilaciones indigestas y sin orden, verdaderos caos en los que algunos documentos interesantes se encuentran como ahogados en medio de un cúmulo de aserciones sin valor alguno. Sin duda, sería perder tiempo procurar buscar allí dentro lo que puede ser hallado mucho más fácilmente en otros sitios. Además, abundan los errores y las contradicciones, de modo tal que las opiniones más opuestas pueden hallar en esa obra su justificación. Por ejemplo: se dice sucesivamente que hay Dios y luego que no lo hay; que el “Nirvana” es aniquilación y luego que es todo lo contrario; que la metempsicosis es un hecho y después que es una ficción; que el vegetarianismo es indispensable para el “desarrollo psíquico” y más adelante que es simplemente útil, y así por lo demás. Pero todo esto se comprende sin hacer gran esfuerzo, pues, aparte de que las ideas de Mme. Blavatsky variaban en gran medida, escribía también con una rapidez prodigiosa, sin referirse ni verificar jamás las fuentes ni, probablemente, a lo que antes había ya escrito. Sin embargo, esta obra tan defectuosa es la que ha constituído siempre el fondo de la enseñanza teosofista, y a pesar de las correcciones que se le han hecho bajo el pretexto de “interpretación”, goza siempre en la Sociedad de una autoridad incontestada, y si no contiene la doctrina íntegra, completa, por lo menos contiene los principios fundamentales, en tanto cuanto sea posible hablar de doctrina y de principios cuando se está frente a un conjunto tan incoherente.

Cuando hablamos de autoridad incontestada, la aplicamos sobre todo a la obra Doctrina Secreta, pues no parece deberse otro tanto a la obra Isis Develada. Así, por ejemplo, al determinar Leadbeater una especie de “plan de estudios” para el teosofismo, recomienda vivamente la primera de estas dos obras, a la que llama “El libro mejor entre todos”, pero ni siquiera menciona a la segunda. Indicaremos aquí una de las razones principales de esa reserva, que se explica fácilmente: es la comparación de estas dos obras lo que hace resaltar de un modo muy especial las variaciones y contradicciones que señalamos poco antes. Entre otras cosas, escribió Mme. Blavatsky en Isis Develada: “La reencarnación, es decir, la aparición de un mismo individuo, o más bien de su mónada astral, dos veces en un mismo planeta, no es una regla en la naturaleza; es una excepción, como el fenómeno teratológico de un niño con dos cabezas. Es precedida por una violación de las leyes armónicas de la naturaleza y no sucede sino cuando esta última, procurando restablecer su equilibrio quebrado, rechaza violentamente a la vida terrestre a la mónada astral tomada del círculo de necesidad por crimen o por accidente”. Es fácil reconocer en ese pasaje la influencia de la H. B. of L. Efectivamente: la enseñanza de esta Hermandad, aun cuando sea absolutamente “antireencarnacionista” en tesis general, admite sin embargo, bien erróneamente, algunos casos excepcionales, y exactamente tres: el de los niños que nacen muertos o mueren de poca edad, el de los idiotas de nacimiento y, finalmente, el de las encarnaciones “mesiánicas” voluntarias, que se producirían aproximadamente cada seiscientos años (al final de cada uno de los ciclos llamados Naros por los caldeos), pero sin que el mismo espíritu se encarne nunca más de una vez, y sin que haya consecutivamente dos encarnaciones similares en una misma raza. Los dos primeros de estos tres casos son los que Mme. Blavatsky ha podido comparar a “fenómenos teratológicos”. Más adelante, cuando el teosofismo se tornó “reencarnacionista”, estos dos mismos casos continuaron siendo casos de excepción, pero en el sentido de que se admite la posibilidad de una reencarnación inmediata, mientras que para los casos normales se suponía entonces, como ya lo dijimos, un intervalo de mil quinientos años. Por otra parte, Mme. Blavatsky dió en afirmar que: “…los que no han comprendido son los que acusan al autor de Isis Develada de haber hablado contra la reencarnación; cuando se escribió esa obra no había ninguno, entre los espíritus ingleses y norteamericanos, que creyera en la reencarnación, y lo que se dijo sobre este tema fué destinado a los espíritus franceses, cuya teoría es absurda y carece de filosofía… y que creen en una reencarnación inmediata y arbitraria”. Sin embargo, fué a estos espíritus de la escuela de Allan Kardec, a la que perteneció anteriormente, a quienes Mme. Blavatsky pidió la idea de la reencarnación, aun cuando le hiciera algunas modificaciones o introdujera perfeccionamientos, si se quiere, para hacerla más “filosófica”, cuando la retomó después de haberla abandonado temporariamente por estar bajo otras influencias. En cuanto al pasaje de Isis Develada que hemos citado, está muy claro y es de fácil comprensión: no se discute sobre las modalidades de la reencarnación, no se hace cuestión acerca de si es inmediata o si se difiere; es la reencarnación misma que, en la generalidad de los casos, se rechaza pura y simplemente. Una vez más se nota aquí, evidentemente, la mala fe de Mme. Blavatsky, y se comprueba que es ella la primera en sostener que se había comprendido mal su pensamiento cuando se descubrió en sus escritos alguna aserción molesta, o hasta alguna contradicción formal. Sus continuadores habrían de seguir ese ejemplo, empeñosamente, cada vez que fuera de su agrado introducir en la enseñanza teosofista algún cambio más o menos importante.

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El colapso económico que se avecina

José Alberto Villasana Munguía

Contrariamente a lo que nos dicen los gobiernos y las corredurías, entre los analistas económicos se extiende cada vez más la convicción de que lo peor de la crisis está aún por venir. Y esto porque, una vez pasadas las etapas de turbulencia en los mercados de crédito, bursátiles y de derivados, nos aproximamos ahora a la que será más explosiva de todas, la de los mercados de divisas, misma que debilitará toda la estructura económica mundial.

Unas cuantas citas recientes: Lew Rockwell: “Estamos para entrar la más grande depresión de la historia”, basándose en el informe del Bank for International Settlements (BIS), del 7 de octubre de 2009, titulado “Se aproxima una gran crisis”.

William White, Economista en Jefe del BIS, 3 septiembre 2009: “Enfrentaremos pronto una crisis sistémica que nos llevará a una recesión doblemente profunda”.

Jim Willlie CB, el 2 de octubre de 2009: “Nos acercamos a un colapso sistémico”.

La prueba de ello es el record histórico alcanzado por el precio del oro, de más de $1,110 dólares la onza, y la caída histórica del dólar hasta los 75 puntos. Esto se atribuye a lo que publicara el periódico londinense The Independent, en su Reporte Exclusivo del 6 de octubre de 2009: “Se abandona el dólar: países árabes inician reuniones con China, Rusia y Francia para dejar de vender petróleo en dólares”. El reporte señala que la nueva unidad que se plantea es 50% una canasta de monedas, y 50% oro.

Día con día aumentan los análisis y la preocupación mundial a este respecto, y la desconfianza está embargando al mundo entero respecto a la solidez de la economía de los Estados Unidos.

El abuso de la expansión monetaria de dinero ficticio (papel y dígitos de computadora), así como la práctica de fondear crédito a largo plazo con depósitos a corto plazo, ha provocado un déficit en cuenta corriente y una debilidad financiera tal que, a nivel mundial, está en riesgo no sólo la permanencia del dólar como moneda de reserva, sino incluso la viabilidad de la economía de los Estados Unidos y de todo el sistema financiero basado en el dólar. La deuda estadounidense, que representa ya el 600% del PIB de esa nación, es simplemente impagable, y pronto vendrá el el colapso.

El esquema ideal de crédito al consumo mediante deudas que se van acumulando sólo tiene un problema: las deudas algún día se tienen que pagar. Por eso, los Estados Unidos tendrán que provocar una inflación creciente y a cualquier costo, hasta el día límite en que puedan hacerlo. Pagarán con dólares cada vez más devaluados, hasta que el mundo los rechace definitivamente.

De suyo, la huída del dólar es ya un hecho. Al mes de octubre de 2009, el 63% de la composición de las reservas internacionales ya no es de dólares, sino de otras divisas, principalmente Euros y Yenes.

Una salida falsa, es la de sustituir el dólar por los “Derechos Especiales de Giro” (DEG) regulados por el Fondo Monetario Internacional, como se ha propuesto en diversas reuniones del G20. Esas unidades no dejan de ser dinero ficticio, entelequias sin existencia real, y que no representan medio de pago. El problema de una cesta de divisas sigue siendo el valor real para los países que no emiten las divisas de esa canasta, sobre todo para las economías emergentes.

Pero, además, permanece el problema intrínseco de un sistema basado sobre deuda en el que, por definición, las transacciones son incompletas (los DEG son, igualmente, no otra cosa que recibos de deuda).

De suyo, un sistema monetario viable no necesita ninguna “moneda de reserva”. Las únicas divisas que por casi tres mil años han representado un medio final de pago, son la plata y el oro, pues no necesitan un medio de intercambio que los respalde, son en sí mismos el medio de cambio por excelencia.

Una transacción basada en deuda se puede finiquitar o con el pago del principal y los intereses, o con la quiebra. No hay de otra. En un sistema financiero sano el dinero o crédito a prestar representa el exceso de producción sobre consumo. Lo otro es un engaño monumental  – y, por lo mismo, transitorio. Hasta que el mundo no aprenda la lección de que la creación de dinero ficticio no añade riqueza, sino que más bien garantiza la expansión de la penuria, el progreso económico seguirá siendo imposible. Y el riesgo inevitable.

A ello se debe la corrida al oro de los últimos años. El gobierno chino ha recomendado a su población hacerse de reservas familiares de oro. En los Estados Unidos, la demanda por el Gold Eagle es tan alta que la casa de moneda ha tenido que cerrar la venta por no poder satisfacer la demanda. Lo mismo está sucediendo en Europa.

México, que según la OCDE es el país de América Latina más afectado por la crisis “por su estrecha dependencia del dólar”, no tiene la posibilidad de hacer lo mismo que China o Europa: el 50% de la población se sitúa en los deciles de la pobreza.

Pero lo que sí puede hacer el gobierno, siguiendo la tendencia mundial y deslindándose de la divisa verde que tánto nos ha afectado y que está a punto de colapsar, es monetizar la plata. Y esto ya no solo como medida para blindar el ahorro popular, lo cual ha sido exhaustivamente resaltado en diversos informes de la Academia de Finanzas Públicas, del Colegio Nacional de Economistas y del Centro de Estudios para las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, sino también como parte de una política monetaria proactiva que nos proteja de las turbulencias externas que se enfrentaremos en los próximos meses.

Los diputados de la LXI Legislatura tienen el deber de implementar esta medida de forma urgente, antes de que el colapso del dólar y la crisis del mercado de divisas nos sorprendan desprevenidos.

Al inicio, la monetización de la plata ayudará únicamente a nivel familiar, como medio de ahorro popular, pero con el tiempo y al incrementar su emisión, también representará un medio de estabilización para nuestras transacciones internacionales, al ser la plata una moneda de intercambio (y de pago) superior al dólar y a cualquier tipo de dinero ficticio, por lo que la plata amonedada será apetecida por todo el mundo.

Las reservas de dólares acreditadas al Banco de México en los Estados Unidos sirven para dar al tenedor de pesos fiduciarios la confianza de que puede convertir sus pesos a dólares en un momento dado. Pero esa confianza está sujeta a fluctuaciones inesperadas y a la continua devaluación del dólar, que de 2001 a 2009 ha sido del 25% contra la canasta de las principales monedas del mundo.

Por el contrario, la onza de plata con valor de circulación contribuye invariablemente a la estabilidad de toda la masa monetaria, el reducir el incentivo a la fuga de divisas, y al otorgar una confianza que no deriva de las reservas internacionales del Banco de México, sino del material intrínseco que la constituye, la plata.

Adicionalmente, el Banco de México podrá aprovechar las nuevas colocaciones de onzas de plata monetizadas para lograr el mismo efecto que la restricción monetaria, pero sin el efecto negativo de deprimir la economía productiva como sucede el encarecer los intereses.

Esa sí es una política monetaria proactiva e inteligente que nos puede protejer contra la crisis que se avecina. Seguir anclados al dólar y sin aprovechar la plata, un recurso del que somos el segundo productor mundial, sería una incomprensible irresponsabilidad. Y también un suicidio.

avillasa@yahoo.com

Fuente: http://www.plata.com.mx/mplata/articulos/articulosFilt.asp?fiidarticulo=425

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Crisis financiera internacional y la necesidad de una nueva guerra

CONTRA UN ENEMIGO “IMAGINARIO”

Faber y Mish prevén una nueva “guerra” de EEUU para distraer la atención

Los inversores Marc Faber y Mike Shedlock (Mish) debaten sobre el futuro de EEUU. Mientras Faber alerta sobre la hiperinflación, Mish lo ve “improbable”. Ambos, sin embargo, coinciden en la posibilidad de una nueva guerra “inventada” para distraer la atención.

Ángel Martín

Uno de esos vivos debates es el concerniente a si la hiperinflación entra dentro del panorama futuro más plausible. En efecto, los analistas, aunque pertenezcan a similares corrientes teóricas, no se ponen de acuerdo en advertir de los efectos de las políticas monetarias extraordinarias aplicadas.

Unos piensan que la impresión de dinero y papeles por parte de las autoridades monetarias generará inevitablemente hiperinflación, mientras que otros ven el panorama deflacionario -debido a la contracción del crédito, caída del consumo, e ineficacia de las políticas de la banca central- como el más previsible.

Esta discusión podría ser personificada por dos populares analistas: Marc Faber y Mike Shedlock (Mish). Faber es un inversor suizo y gestor de fondos, editor del boletín mensual sobre inversión The Gloom Boom & Doom Report, y popular analista entre los medios y canales financieros norteamericanos por sus predicciones catastrofistas. Por ejemplo, fue Faber quien dijo que EEUU se dirigía hacia una hiperinflación como la sufrida por Zimbabue.

Mish es gestor de patrimonios, y escribe y mantiene su prestigioso blog, Global Economic Trend Analysis. En contraposición a Faber, Mish se muestra mucho más cauto al predecir hiperinflación, y ve una clara tendencia deflacionaria, resumida, entre otros factores, en el desplome del crédito (como se muestra en este gráfico).

En un reciente post, Mish se hacía eco y discutía unas palabras del suizo acerca del futuro previsible de Estados Unidos. A continuación, les presentamos un resumen de la discusión entre Mish y Faber, donde se tocan temas que van mucho más allá del debate entre hiperinflación o deflación.

La última de las sombrías predicciones de Faber contiene una gran quiebra financiera que antecede a una guerra, liderada por los gobiernos para tratar de desviar la atención de la gente. En una conferencia realizada en Singapur, Faber realizó declaraciones como las siguientes: “La crisis no ha resuelto nada. Por el contrario, hay menos transparencia hoy que antes. El balance del Gobierno se está expandiendo, y los abusos que han llevado a esta crisis han continuado”.

La continuación de estos abusos le lleva a pensar que, “finalmente, habrá un gran colapso y luego toda la expansión crediticia llegará a su final […] Antes de que eso suceda, los gobiernos continuarán imprimiendo dinero, lo que con el tiempo conducirá a tasas de inflación muy altas, y la economía no responderá al estímulo”. Pero añade lo más terrorífico: “La familia media se verá dañada por ello, y luego, con el fin de distraer la atención de la gente, los gobiernos irán a la guerra […] Simplemente, se inventarán un enemigo”.

En este sentido, señala que hay formas de protegerse financieramente contra este escenario: “Durante periodos bélicos, las materias primas se disparan de precio […] Si quiere protegerse contra la guerra, no tiene que poseer derivados en UBS o AIG, sino que tiene que poseer [las materias primas] físicamente, como tierra agrícola o commodities agrícolas. Eso es algo a considerar para usted como una seguridad y protección personal. Tiene que poseer algunas commodities”, afirmó.

Tras exponer estas ideas de Faber, Mish pasa a comentarlas una por una:

Faber: Habrá otra guerra y será contra un enemigo imaginario.

Mish: Estoy plenamente de acuerdo en que la siguiente guerra será contra un enemigo imaginario. Casi todas las guerras son contra un enemigo imaginario y/o de escaso interés vital para los Estados Unidos. La Primera Guerra Mundial, Corea, Vietnam, y la Segunda Guerra del Golfo eran todas innecesarias. La Segunda Guerra Mundial fue un resultado directo de la Primera.

La Guerra Contra el Terrorismo es absurda. El terror es un método. Hacer una guerra sobre un método contra un enemigo que no tiene un país real está condenada al fracaso y a desperdiciar y malgastar mucho dinero. En cuanto a quién sería el siguiente, dadas las amenazas indirectas lanzadas contra Pakistán, ése sería un lugar a tener en cuenta. Irán sería otro.

Faber: El índice S&P 500 y el Dow Jones bajarán en relación con el oro.

Mish: Coincido con esto. La cuestión es en qué grado.

Faber: Finalmente habrá un gran colapso y luego toda la expansión crediticia llegará a su final. Antes de que eso suceda, los gobiernos continuarán imprimiendo dinero lo que con el tiempo conducirá a tasas de inflación muy altas, y la economía no responderá al estímulo.

Mish: La economía tampoco está respondiendo al estímulo en la actualidad, al menos de una forma significativa. El 100% del crecimiento del PIB estuvo directamente relacionado con el estímulo público. La idea de que el gasto público puede dar comienzo a una recuperación económica auténtica es ridícula. No obstante, el gasto público sí puede empezar un boom artificial. La burbuja inmobiliaria es un ejemplo de esto.

Sin embargo, para que comience un boom, los individuos y las empresas tienen que estar dispuestas a llevarlo a cabo. Ésa es la manera como funciona en una economía basada en el crédito. Ahora mismo el crédito personal se está contrayendo, los préstamos mediante tarjetas de crédito están  cayendo y las empresas, simplemente, no quieren expandirse ante incrementos de impuestos y alto desempleo.

A no ser que la Reserva Federal encienda un nuevo boom crediticio, la alta inflación es improbable. El temor ahora debería estar más en lo que haga el Congreso que en lo que haga la FED. Con todo, parece que el Congreso está empezando a ponerse un poco receloso sobre estos enormes déficits públicos. Por supuesto que el Congreso gastará, pero ¿será suficiente para que sea relevante? Lo dudo, al menos hasta que haya más purgas de deuda corporativa y de consumo vía quiebras.

Faber: El S&P no caerá por debajo de los 800 ó 900 puntos y, finalmente, ascenderá a niveles más elevados en términos nominales, pero no necesariamente en términos reales. Se espera una corrección en el corto plazo. (El S&P 500 se encuentra actualmente alrededor de los 1.100 puntos).

Mish: Dudo que el suelo esté ahí, pero podría ser. Es concebible que el S&P caiga hasta los 500 puntos que, por cierto, es lo que considero sería su valor razonable. Japón tuvo dos décadas perdidas y estimo que EEUU también pasará por ahí.

Faber: El sistema capitalista “tal y como lo conocemos hoy” colapsará.

Mish: De acuerdo. El modelo de papel moneda basado en el crédito que genera el sistema de reserva fraccionaria y la fabricación de dinero de la nada ha llegado a su cima. Matemáticamente es imposible que el actual esquema Ponzi de niveles de deuda cada vez más elevados sobreviva por mucho más tiempo. La única cuestión es cuándo y cómo estallará.

Faber: Los bancos centrales continuarán imprimiendo dinero a marchas forzadas, pero a largo plazo esta estrategia conducirá a una caída en el poder adquisitivo y de las condiciones de vida, especialmente en los países desarrollados.

Mish: De acuerdo.

Faber: Los años 2006 y 2007 fueron “la cima de la prosperidad” y es improbable que la economía mundial vuelva pronto a ese nivel.

Mish: De acuerdo. Hace tiempo propuse que el pico del crédito y de las ganancias había llegado a su cenit. Sobre el primero (junio de 2006): “La ola final de imprudencia de los consumidores creó las condiciones exactas que se requerían para su propia destrucción. La orgía de la burbuja inmobiliaria fue el último ¡Hurra! No va a volver y no habrá una burbuja más grande que la reemplace. Tanto los consumidores como los bancos se han pillado los dedos, y las actitudes han cambiado”.

Faber: La mejor forma para tratar cualquier problema económico es dejar que el mercado funcione y solucione esos problemas.

Mish: De acuerdo.

Faber
: El capitalismo colapsará de la misma forma como colapsó el comunismo.

Mish: El capitalismo no colapsará, porque no estamos practicando el capitalismo. En vez de ello, estamos inmersos en una perversa mezcla de fascismo corporativo, socialismo, corrupción y confiscación de los bolsillos para y por aquellos que controlan el país. Sí, eso colapsará.

Faber: Ningún ciudadano decente debería confiar en la Reserva Federal ni un segundo. Es muy importante que todo el mundo tenga algo de oro porque el Gobierno hará de cada dólar (en el largo plazo) algo inútil.

Mish: Ningún ciudadano decente debería confiar en ningún banco central en ninguna parte. Los problemas van más allá de la FED, y en el largo plazo todas las monedas de papel valen cero. Estas monedas no fluctúan, sino que todas se hunden a tasas variables.

Fuente: http://www.libertaddigital.com/economia/faber-y-mish-preven-una-nueva-guerra-de-eeuu-contra-un-enemigo-imaginario-1276378327/

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