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Categoría: Contenidos encontrados en Internet

A 100 años de su ejecución, confirman autenticidad de los huesos del último Zar de Rusia

El 17 de julio de 1918 Nicolás II, la zarina Alejandra y sus cinco hijos fueron ejecutados por los bolcheviques. El Comité de Investigaciones ruso trabajó durante 13 años para reconocerlos.

Justo cuando se cumplen 100 años de la muerte del zar Nicolás II el Comité de Investigaciones de Rusia confirmó la autenticidad de los restos mortales de la familia imperial.

El último zar ruso fue ejectado dieciséis meses después de su abdicación, el 17 de julio de 1918, en Ekaterimburgo, lo que significó el final trágico para la dinastía Romanov, que había gobernado de forma autócrata durante 315 años. Sus restos están sepultados en San Petersburgo.

“Tras la realización de un análisis genético a los restos exhumados se pudo confirmar definitivamente que los huesos pertenecen a la familia del zar”, informó la portavoz de la autoridad con sede en Mocú, Svetlana Petrenko. “En estos momentos, gracias a una serie de pruebas complejas genético-moleculares, se confirmó la autenticidad de los restos hallados del exemperador Nicolás II, los miembros de su familia y personas allegadas”, declaró.

Petrenko destacó que la investigación del asesinato de los miembros de la familia imperial en 1918 continúa, pero según los estudios, siete de los 11 restos hallados corresponden al núcleo familiar: el zar Nicolás, su esposa la zarina Alejandra, sus cuatro hijas -las grandes duquesas Olga, Tatiana, María y Anastasia- y su hijo menor, el zarévich Alexis. Según Petrenko, los resultados de la comparación de los perfiles de restos óseos y muestras de descendientes de la dinastía zarista confirman, tanto por vía paterna como materna, que los restos pertenecen a Nicolás II y sus familiares.

Además, en base a las pruebas para establecer el parentesco biológico entre el emperador Alejandro III (exhumado el año pasado en la Catedral de San Pedro y San Pablo de San Petersburgo) y los restos atribuidos a Nicolás II, se estableció que tenían una relación de parentesco padre-hijo. “Tras el fin del trabajo de dos comisiones médicas (antropológicas) y peritaje jurídico histórico y de archivos, se tomará una decisión final sobre la causa penal”, agregó Petrenko, quien además indicó que importantes científicos participaron en este proceso de peritaje.

La autoridad responsable en Moscú retomó en 2015 las investigaciones de la muerte de la familia gobernante en la noche del 17 de julio de 1918 después de que la Iglesia ortodoxa rusa expresara sus dudas sobre si algunos de los restos encontrados realmente pertenecían a la familia. Los huesos de dos personas fueron encontrados en 2007 en un bosque de abedules en el distrito federal del Ural. Entonces los forenses los atribuyeron sin ninguna duda al heredero del trono Alexei y su hermana María.

“Para establecer todas las circunstancias de la muerte y sepelio de los miembros de la familia del zar, solucionar las discusiones generadas en relación a la identificación del grupo de personas halladas cerca de Ekaterimburgo, la investigación volvió a estudiar todos los aspectos de importancia para el caso y se llevó a cabo un conjunto de acciones de instrucción e investigaciones de expertos”, concluyó la portavoz. Para ello, los expertos estudian y sistematizan alrededor de 2.000 fuentes documentales, incluyendo las halladas durante los últimos dos años en archivos y museos extranjeros y que todavía no habían sido investigadas.

Nicolás II, la zarina Alejandra y sus cinco hijos fueron ejecutados por los bolcheviques, a pesar de que el monarca ya había abdicado al trono en marzo de 1917 y los revolucionarios ya estaban en el Kremlin. Su abdicación había sido motivada por las dificultades de abastecimiento, un frío especialmente duro y las sucesivas derrotas del ejército imperial en la Primera Guerra Mundial, que motivaron manifestaciones en la capital, San Petersburgo. Los obreros en huelga se unieron a los manifestantes.

Nicolás II desplegó a las tropas de las guarniciones de la ciudad. Pero una parte de los soldados se amotinaron. Las manifestaciones se transformaron en disturbios y obligaron al impopular zar a abdicar. Se sucedieron varios gobiernos provisionales hasta que los bolcheviques, liderados por Lenin, se hicieron con el poder en octubre. El zar intentó exiliarse en el Reino Unido, donde reinaba su primo el rey Jorge V. Pero los Romanov se vieron encerrados rápidamente en el Palacio de Alejandro, después fueron trasladados a Siberia y finalmente a Ekaterimburgo, en los Urales, a miles de kilómetros del poder central.

Alarmados por el acercamiento del Ejército Blanco a Ekaterimburgo, los responsables bolcheviques locales decidieron librarse de los Romanov. En la madrugada del 17 de julio de 1918, el comisario de policía Yakov Yurovski hizo que la familia imperial y sus trabajadores domésticos bajaran al sótano y les leyó una orden de ejecución. “Nicolás se giró, estupefacto, e intentó hacer una pregunta. Yurovski repitió su declaración y después, sin dudar, gritó: ‘¡Fuego!'”, cuenta el historiador británico Robert Service en “The Last of the Tsars” (2017).

El zar Nicolás II, de 50 años, su mujer Alejandra, de origen alemán y sus cinco hijos de entre 10 y 20 años fueron abatidos, al igual que los sirvientes, la dama de honor, el cocinero y el médico de la familia. “Las primeras balas no mataron a los más jóvenes, que fueron rematados a quemarropa”, relató la Iglesia Ortodoxa rusa, que canonizó al conjunto de la familia, reconocida mártir el año 2000. Los cuerpos fueron lanzados rápidamente en una fosa común en los alrededores de Ekaterimburgo.

Los restos de Nicolás, su mujer y tres de sus hijas, Anastasia, Olga y Tatiana, los encontraron unos historiadores aficionados en 1979, pero el descubrimiento no se hizo público hasta 1991, cuando la Unión Soviética estaba saltando por los aires. Hubo que esperar hasta 1998 para que el gobierno ruso identificara oficialmente las osamentas. El 17 de julio de 1998, los restos fueron inhumados en la cripta de la Catedral de San Pedro y San Pablo de San Petersburgo. Esta ejecución constituye “una de las páginas más vergonzosas de nuestra historia”, dijo entonces el presidente ruso Boris Yeltsin.

El zar Nicolás, la zarina Alejandra y sus cinco hijos.

Nicolás II y Alejandra fueron coronados en agosto de 1896.

Nicolás II fue el último zar de una dinastía que gobernaba desde 1603. (Gentileza RBTH)

La casa Ipatiev, en Ekaterimburgo, donde los Romanov pasaron sus últimos días como prisioneros. (Gentileza RBTH)

El sótano de la casa de Ipatiev después de la ejecución de la familia Romanov. (Gentileza RBTH)

Los supuestos cráneos de los miembros de la familia de Niсolás II hallados en 1979 (Gentileza RBTH)

Fuente: http://www.perfil.com/noticias/internacional/a-100-anos-de-su-ejecucion-confirman-autenticidad-de-los-huesos-del-ultimo-zar-de-rusia.phtml?rd=1&rd=1

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El Zar y su familia, declarados santos

El asesinato del último Zar de Rusia Nicolás II y de su familia por los comunistas. El Zar de Rusia Nicolás II y su familia están canonizados por la Iglesia Ortodoxa Rusa

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Nicolás II es santo de la Iglesia ortodoxa. Y con él, toda su familia, fusilada el 17 de julio de 1918 por orden del Presídium del Consejo [Sóviet] de Diputados, Obreros, Campesinos y Guardias Rojos de los Urales, una orden refrendada por el Comité Central Ejecutivo de los Consejos [Sóviets] de Diputados de Obreros, Campesinos, Guardias Rojos y Cosacos, cuyo presidente era Yacov Mijailovich Sverdlov.

Efectivamente, el Zar de Rusia Nicolás II fue canonizado el día 14 de agosto del año 2000, estableciéndose su festividad en tal día como hoy, 17 de julio, por ser aquél en el que se produjo su fusilamiento en 1918. Junto a él fueron canonizados su esposa, la Zarina Alexandra, el Zarévich Alejandro, y sus hijas, Tatiana, Olga, María y Anastasia.

“El último monarca ortodoxo ruso y los miembros de su familia se nos presentan como personas que buscaron con sinceridad encarnar en su propia vida las profesiones del Evangelio. En los sufrimientos que soportó con paciencia y resignación, la familia del zar desde su detención y su muerte como mártir en Ekaterinburgo (en los Urales), el 17 de julio de 1918, brilla la luz todopoderosa de la fe de Cristo”, explicaba en un comunicado el Concilio ortodoxo que canonizó a la entera familia. La decisión no dejó de ser problemática, hasta el punto de que el propio patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa, Alexis II, hubo de reconocer que “existen opiniones diferentes dentro de la Iglesia sobre el hecho de si la familia del zar debe ser incluida en la comunidad de santos”, mientras expresaba su esperanza de que la polémica no provocara un cisma. Y eso que ni siquiera era la primera vez que el Zar era canonizado, pues ya lo había sido con anterioridad en 1981, en ocasión tal por la Iglesia ortodoxa rusa en el extranjero, separada de Moscú tras la revolución de 1917. Tampoco era el primer miembro de la realeza rusa canonizado, pues antes que él ya lo habían sido Vladimir el Grande, que cristianizó Rusia en el año 988; Daniil, jefe del principado de Moscú; Dimitri Donskoi, que venció a los tártaros; y Elizaveta, hermana de la Zarina Alejandra.

Al triunfar la Revolución rusa en octubre [noviembre] de 1917, y derrocado el gobierno de Kerensky por los bolcheviques de Lenin, el Sóviet Central a cargo de Yákov Sverdlov, personaje muy cercano a Lenin, ordena el traslado del Zar, a Moscú primero, y a Ekaterimburgo -bajo control del Sóviet de los Urales- después.

Ante el avance de la Legión Checoslovaca hacia la ciudad y la eventualidad de que pudieran liberar a la familia, el 4 de julio de 1918, Filipp Isaevich Goloshchekin se persona ante Sverdlov en Moscú. Éste consulta al Sóviet Central y el 16 de julio un escuadrón de la Cheka, (la policía del régimen que daría después nombre a los temidos calabozos de tortura y exterminio en zona republicana durante nuestra Guerra Civil), al mando de Yákov Yurovski, recibe la orden del Sóviet de los Urales de liquidar a toda la familia.

En la medianoche del 17 de julio de 1918, el Zar junto a los integrantes de la familia son llevados a un sótano en la llamada Casa Ipátiev, junto a unos sirvientes, su médico y el perro del Zarevich. Se les comunica que se les va a hacer una foto. Un ingenuo Nicolás II incluso coloca al heredero en sus rodillas, la Zarina se sienta con las hijas detrás, y los sirvientes y el médico a los costados. Entonces entra Yákov Yurovski revólver en mano y con diecisiete soldados armados de fusiles. Yurovski informa al Zar de que el pueblo ruso lo ha condenado a muerte. A éste apenas le da tiempo a decir “¡¿qué?!” cuando recibe un tiro a bocajarro de Yurovski. La Zarina se incorpora, hace la señal de la cruz y es asesinada de un tiro en la boca por el mismo Yurovski. Seguidamente los fusileros realizan una descarga contra el resto de la familia. Como el Zarevich sobrevive, es rematado de dos tiros en la cabeza, una vez más por Yurovski. Una de las sirvientas que no recibió la primera descarga es perseguida por la habitación y rematada a bayonetazos, y hasta la mascota es muerta de un disparo.

Los cuerpos serán depositados en una mina abandonada. Al día siguiente Yurovski ordena su destrucción por fuego y ácido, y el traslado de los restos a la “Mina de los cuatro hermanos”, a doce kilómetros de la ciudad.

El Sóviet de los Urales emitió el siguiente comunicado: “Decisión del Presídium del Consejo de Diputados, Obreros, Campesinos y Guardias Rojos de los Urales: En vista del hecho de que bandas checoslovacas amenazan la capital roja de los Urales, Ekaterimburgo y que el verdugo coronado [sic] podía escapar al tribunal del pueblo (un complot de la Guardia Blanca para llevarse a toda la familia imperial acaba de ser descubierto), el Presídium del Comité Divisional, cumpliendo con la voluntad del pueblo, ha decidido que el ex zar Nicolás Romanov, culpable ante el pueblo de innumerables crímenes sangrientos, sea fusilado. La decisión del Presídium del Comité Divisional se llevó a cabo en la noche entre el 16 y 17 de julio”.

En cuanto a sus restos, no serán hallados hasta 1979, cosa que harán los historiadores Aleksandr Avdonin y Geli Riábov en el bosque de Koptiakí, si bien hasta el 12 de abril de 1989 no se informa del hallazgo. Abierta la tumba en 1991, se hallaron en ella nueve cuerpos, todos los asesinados menos los del Zarevich Alexis y la Gran Duquesa María, que serían encontrados, según se informó, con posterioridad, en 2007, muy cerca de donde habían sido hallados los del resto de la familia.

Desde el año 1998 los restos de la santa familia reposan en la Catedral de San Pedro y San Pablo de San Petersburgo.

Fuente: http://www.hispanidad.info/nic2.htm

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Aborto, “le pressioni” della Banca Mondiale sull’Argentina

Al via a Buenos Aires il dibattito parlamentare per depenalizzare l’aborto con il via libera del presidente Macri, cristiano, ma sottomesso a certi poteri. Quali? Chi lo ha obbligato a presentare il progetto di legge è stata la Banca Mondiale in occasione del vertice del G20 che si è svolto nella capitale argentina, la cui posizione pro aborto è ben conosciuta.

BUENOS AIRES (ARG) – Da otto giorni è iniziata in Parlamento una parvenza di dibattito sul progetto di legge di depenalizzazione dell’aborto, inviato dal presidente Mauricio Macri per il suo iter legislativo.

Sebbene il premier argentino si sia dichiarato personalmente contro la depenalizzazione, ha motivato la sua decisione dicendo che “non vuole imporre la sua volontà a nessuno” e che “rispetterà ciò che deciderà il legislatore”, a favore o contro, rinunciando anticipatamente a porre il veto sulla legge se dovesse essere approvata.

Ciò che però non ha detto Mauricio Macri è che, in realtà, chi lo ha obbligato a presentare il progetto di legge per il suo iter legislativo, è stata la Banca Mondiale attraverso la sua funzionaria Margo Thomas, in occasione del vertice del G20 che si è svolto non più di due settimane fa a Buenos Aires. E’ ben conosciuta la posizione ufficiale pro aborto della Banca Mondiale e le forme di pressioni e imposizioni che esercita nei confronti di governi come quello argentino, che dipendono in forma assoluta dai prestiti che questa istituzione ha elargito in favore dell’Argentina dal marzo 2011 per finanziare i piani sociali che costituiscono l’unico sostentamento su cui possono contare oggi 11 milioni di persone.

Sebbene il presidente argentino si professi cattolico e si sia laureato all’Università cattolica Argentina, il suo cattolicesimo lascia molto a desiderare, come mostra molto bene la sua attitudine tipica da Ponzio Pilato. Infatti, ha sacrificato le sue convinzioni per sottomettersi al ricatto dell’imperialismo finanziario e demografico che esercita il controllo delle finanze internazionali. Un potere a sua volta dell’economia mondiale e che concentra le ricchezze a più non posso, incrementando un genocidio planetario per godere in pace e impedendo, ora e in futuro, che la maggior parte della popolazione del mondo consumi quei beni e quelle ricchezze che presumibilmente appartengono a questa elite parassitaria e predatrice.

L’Arcivescovo di La Plata, monsignor Hèctor Aguer, ha definito giustamente il presidente argentino “un cattolico che non sa farsi il segno della croce”. Un cattolico che quando deve testimoniare la sua fede retrocede e si inchina alla volontà dei poteri forti, in questo caso la Banca Mondiale, per dare seguito all’assassinio legale nel seno materno di migliaia di bambini.

Un primo problema che ha questo progetto di depenalizzazione è che si basa su una serie di aberrazioni giuridiche, a cominciare dal carattere anticostituzionale dell’iniziativa, la cosificazione e la nullificazione del bambino nel ventre materno, disconoscendo la sua dignità di persona umana. E una semplice dichiarazione come unica ed esclusiva base e giustificazione per l’omicidio del bambino, la semplice volontà di negare l’esistenza del bambino generato.

La Costituzione nazionale argentina e il nuovo codice civile e commerciale unificato riconoscono che l’esistenza dell’essere umano come persona, inizia con il concepimento. Lo stesso riconosce la Convenzione Americana dei diritti umani (Costa Rica, 1996), incorporata nella Costituzione nazionale, così come il divieto di applicare la pena di morte in paesi come l’Argentina, dove non era e non è in vigore.

Per poter legalizzare l’aborto, bisognerebbe modificare o cambiare prima la Carta, ripudiare l’adesione alla Convenzione Americana e eliminare l’articolo 19 del codice civile.

Perché, in assenza di questo, per quanto si possano utilizzare tutti gli eufemismi possibili – come ad esempio l’interruzione di gravidanza – l’aborto è l’assassinio di un essere umano assolutamente innocente e totalmente indifeso nel seno della madre.

E’ per questo che affermiamo che tutto il dibattito nato attorno al provvedimento legislativo del progetto di depenalizzazione è un esercizio inutile e una perdita di tempo, perché viziato di incostituzionalità all’origine.

Però, perché si pretende di portare avanti a tutti i costi in forma aberrante questa iniziativa che vìola la Carta Argentina? Rispondere a questa domanda ci porta al secondo problema: perché si tratta di un’iniziativa promossa da alcuni decenni dal potere economico, finanziario e politico più rapace della storia umana, un potere rappresentato dal clan Rockefeller.

Che l’aborto “sia il diritto della donna di determinare la propria fertilità”; che “debbano essere partoriti nel mondo solo i bambini che sono desiderati”; che “si possa essere in grado di determinare quando termina la vita potenziale e quando comincia quella realmente umana”, mettendo in dubbio il carattere di persona del feto; che l’aborto “va incontro alla libertà della donna” e che “pregiudica la giustizia sociale” (perché le donne ricche possono uccidere i loro figli in condizioni di sicurezza mentre quelle povere rischiano di più, dovendolo fare in clandestinità) etc… sono dogmi formulati e resi pubblici da John Davison Rockefeller III nell’informativa che presentò al presidente Richard Nixon nel 1972 per porre il fondamento della politica del controllo delle nascite negli Stati Uniti. (Commissione Rockefeller, report popolazione e futuro americano, 1972).

Questo vademecum antinatalista è stato il documento che è servito da base per l’elaborazione del famoso memorandum 200/74, ufficialmente chiamato Memorandum di studio sulla sicurezza nazionale.

Questo piano Rockefeller per gli Stati Uniti è stato poi applicato su scala planetaria appena due anni dopo dall’attività di Henry Kissinger, nel suo ruolo di segretario di Stato americano.

Con l’effetto di promuovere e legalizzare di fatto l’aborto come diritto, persino nei trattati internazionali, le Costituzioni e le leggi e in definitiva, trasformare in realtà i deliri criminali della plutocrazia finanziaria internazionale.

Il paradossale, tendente alla schizofrenia politica, è che questa agenda dell’imperialismo internazionale del potere economico è stata promossa pubblicamente dalle forze politiche che dicevano di opporsi al neoliberismo e al capitalismo rapace, come sono i partiti della sinistra e progressisti e le organizzazioni non governative finanziate dallo stesso potere attraverso le proprie fondazioni pro aborto (Ford Foundation, International Planned Parenthood Federation, Human Rights Watch, Amnesty International, etc.).

In altre parole: l’agenda antinatalista e criminale del potere capitalista rapace è stata promossa pubblicamente da coloro che in teoria criticano questo capitalismo, in uno strano e inesplicabile accoppiamento politico.

Che cos’è che unisce questi nemici presumibilmente incompatibili nella loro ideologia? L’anima umanista e cristiana dei popoli latino americani, fonte della resistenza che oggi incontra in Argentina questo nuovo tentativo di introdurre la pena di morte, travestita con l’eufemismo della “interruzione di gravidanza”.

Ma Cristo vince, Cristo regna, Cristo impera, anche sopra tutto il fronte dei mercanti e mercenari della morte.

Fuente: http://www.lanuovabq.it/it/aborto-le-pressioni-della-banca-mondiale-sullargentina

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Una profesora marplatense aseguró que a Adolf Hitler “lo demonizaron” y justificó “el odio hacia el judío”

“A Hitler lo demonizaron, pero no fue tan así”, resume la profesora de Historia y Construcción Ciudadana en el Instituto Jesús Maestro y en Santa Magdalena Sofía Barat, en Mar del Plata. Su nombre es Denise Yanet Evequoz, aunque en las redes sociales se hace llamar “Ana Elisa Duprat”.

La mujer fue grabada por un alumno durante su particular clase sobre el nazismo y denunciada en las redes por la Acción Antifascista de la ciudad balnearia.

“Ana Elisa” comienza su clase pidiendo atención y anuncia el tema del día: el nazismo. Tras contextualizar la situación de Alemania, rápidamente comienza a justificar una de las mayores tragedias de la historia de la humanidad: “Los judíos se aprovechaban de la gente que necesitaba plata. Esto generó un cierto odio hacia el judío. El judío nunca estuvo bien visto en toda la historia de Europa. Toda Europa era antisemita”.

Durante su clase continúa argumentando: “Los judíos tenían plata pero no ayudaron en nada a mejorar Alemania y esto generó más bronca hacia el judío. Así surge este odio generalizado, no fue solo Hitler”.

Tras esta introducción, la profesora blanquea el objetivo de su clase al indicar que hizo un claro recorte de esta triste etapa de la historia: “Puse cosas buenas que hizo Hitler porque ustedes en libros e internet van a leer cosas malas”.

Entonces llegó otra alarmante justificación: “Hubo campos de concentración, fueron terribles, murió mucha gente pero no fue el único régimen que mató gente. También lo hizo Mao Tse Tung y Stalin”, dice.

Luego, ocupa todo el tiempo restante de su exposición en enumerar “las cosas buenas que hizo Hitler”. Durante su listado de “bondades” del régimen nazi, Denise Yanet Evequoz, hace una comparación: “Hitler aumentó el gasto público, esto es bueno. Por ejemplo, cuando decimos que Cristina invirtió en gasto público quiere decir que invirtió dinero del Estado en hacer cosas para mejorar las condiciones sociales”.

Al finalizar su clase, reafirma sus convicciones personales frente a los alumnos: “No fue todo malo, sacó a Alemania adelante. A Hitler lo demonizaron pero no fue tan así. Pero bueno, la historia la escriben los que ganan. Si hubiese ganado Hitler, él hubiera hablado mal de Estados Unidos”.

Fuente: https://www.infobae.com/sociedad/2018/05/16/una-profesora-marplatense-aseguro-que-a-adolf-hitler-lo-demonizaron-y-justifico-el-odio-hacia-el-judio/

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Lo que Evita pensaba de la izquierda y de la lucha armada

Copia textual del Capítulo V de su libro “La Razón de mi vida”, páginas 27 a 30, de la Edición de agosto de 1952.

CAPÍTULO V:

ME RESIGNÉ A SER VÍCTIMA

Un día me asomé, por la curiosidad que derivaba de mi inclinación, a la prensa que se decía del pueblo.

Buscaba una compañía… ¿No es acaso verdad que casi siempre, en los libros, en los libros y diarios que leemos, buscamos más una compañía que un camino para recorrer o una guía que nos conduzca?

Por eso tal vez leí la prensa de izquierda de nuestro país; pero no encontré en ella ni compañía, ni camino y menos quien me guiase.

Los “diarios del pueblo” condenaban, es verdad, al capital y a determinados ricos con lenguaje duro y fuerte, señalando los defectos del régimen social oprobioso que aguantaba el país.

Pero en los detalles, y aún en el fondo de la prédica que sostenían, se veía fácilmente la influencia de ideas remotas, muy alejadas de todo lo argentino; sistemas y fórmulas ajenas de hombres extraños a nuestra tierra y a nuestros sentimientos.

Se veía bien claro que lo que ellos deseaban para el pueblo argentino no vendría del mismo pueblo. Y esta comprobación me puso de inmediato en guardia.

Me repugnaba asimismo otra cosa: que la fórmula para la solución de la injusticia social fuese un sistema igual y común para todos los países y para todos los pueblos y yo no podía concebir que para destruir un mal tan grande fuese necesario atacar y aniquilar algo tan natural y tan grande también, como es la Patria.

Quiero aclarar aquí que hasta no hace muchos años, en este país, muchos “dirigentes” sindicales (a sueldo) consideraban que la Patria y sus símbolos eran prejuicios del capitalismo, lo mismo que la religión.

El cambio que después hicieron es otra razón que me hizo desconfiar de la sinceridad de estos “ardientes defensores del pueblo”.

La lectura de la prensa que ellos difundían me llevó, eso sí, a la conclusión de que la injusticia social de mi Patria sólo podría ser aniquilada por una revolución; pero me resultaba imposible aceptarla como una revolución internacional venida desde afuera y creada por hombres extraños a nuestra manera de ser y de pensar.

Yo sólo podía concebir soluciones caseras, resolviendo problemas a la vista, soluciones simples y no complicadas teorías económicas; en fin, soluciones patrióticas, nacionales como el propio pueblo que debían redimir.

¿Para qué -me decía yo- aumentar, por otra parte, la desgracia de los que padecen la injusticia quitándoles, de ese mundo que estaban acostumbrados a contemplar, la visión de la Patria y de la Fe?

Me decía que era como quitar el cielo de un paisaje.

¿Por qué, en vez de atacar constantemente a la Patria y a la religión, no trataban los “dirigentes del pueblo” de poner esas fuerzas morales al servicio de la causa de la redención del pueblo?

Sospeché que aquella gente trabajaba más por el bienestar de los obreros, por debilitar a la nación en sus fuerzas morales.

¡No me gustó el remedio para la enfermedad!

Yo sabía poco pero me guiaba mi corazón y mi sentido común y volví a mis pensamientos de antes y a mis propios pensamientos, convencida de que no tenía nada que hacer en aquella clase de luchas.

Me resigné a vivir en la íntima rebeldía de mi indignación.

A mi natural indignación por la injusticia social se añadió, desde entonces, la indignación que habían levantado en mi corazón, las soluciones que proponían y la deslealtad de los presuntos “conductores del pueblo” que acababa de conocer.

¡Me resigné a ser víctima!

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Marzo de 2018: una noticia buena y otra mala en la política internacional

Primero la buena: fue reelecto Vladimir Putin en Rusia.

Ahora la mala: el papa anticristo acaba de fabricar otro santo comunista, canonizó al jesuita terrorista marxista de El Salvador, Monseñor Romero. Este cura guerrillero fue ajusticiado a balazos por los patriotas nacionalistas de Arena. Con santos así, ¿quién necesita diablos?

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Gloriosa Isabel: la mejor presidente argentina después del General Perón

¿POR QUÉ DERROCARON A ISABEL PERÓN EL 24 DE MARZO DE 1976?

Porque, siendo la primer presidente mujer de Argentina y del Mundo que con un aval electoral del 63,7% de los votos, durante su gobierno se…

1. Nacionalizó las bocas de expendio de combustibles.

2. Nacionalizaron las agencias noticiosas extranjeras.

3. Incorporaron al patrimonio nacional el canal 7 y 36 radioemisoras comerciales.

4. Nacionalizaron los canales de Televisión 9, 11 y 13.

5. Nacionalizó “Panamericana de Televisión”, única convertidora de ciclaje de Sudamérica.

6. Nacionalizó Editorial Codex.

7. Sancionó la Ley de represión de la subversión, incorporando la represión de la subversión económica.

8. Sancionó la Ley de represión al narcotráfico.

9. Suspendió el negociado que colocaba por cincuenta años la producción siderúrgica en manos del Brasil (Mineração Corumbaense Reunida de Brasil).

10. Declaró la nulidad de los contratos del Estado, la ITT y Siemens, por mayores costos cobrados a ENTEL (Empresa Nacional de Telecomunicaciones).

11. Suspendió el negociado de la Italo que pretendía venderle la empresa al Estado, la que debido al tiempo transcurrido ya le pertenecía a la Nación.

12. Suspendió el negociado de valores internos y de bonos externos.

13. Suspendió el negociado del Banco Popular Argentino y otros.

14. Implementó el profesionalismo militar integrado a la nación (coronel Damasco y Numa Laplane).

15. Sancionó la Ley de nacionalización de los depósitos bancarios (cuya anulación permitió el alevoso robo de todos los bancos en el 2001).

16. Decretó el arresto del directorio de Bunge y Born, por subvención a la guerrilla.

17. Sancionó la Ley del Sistema Nacional Integrado de Salud.

18. Sancionó la ley de contrato de trabajo 20.744, LCT, aún vigente.

19. Proyectó la Ley nacional de prensa.

20. No contrajo ningún empréstito. La deuda externa al 25 de mayo de 1973 era de u$s 5.189 millones de dólares, y al 24 de marzo de 1976 seguía siendo de u$s 5.189 millones de dólares, con los intereses pagos.

21. Declaró prioritaria a toda elección de autoridades nacionales, provinciales y municipales, mediante el Decreto 620 del 13 de febrero de 1976. La reunión de la Convención Constituyente, que decidiría sobre la Constitución Nacional que organizaba el Estado Nacional Argentino en consonancia con las actuales necesidades de su pueblo y los supremos intereses de la Patria, y así incorporar el artículo 40 de la Constitución de 1949, donde establece que los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas y demás fuentes de energía y recursos, son propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación Argentina.

22. Realizó una reunión de gabinete en la Antártida, dando a conocer al mundo, y dejando sentado, que ese territorio pertenece a la Nación Argentina.

23. Interceptó el armamento destinado a la guerrilla, enviados desde Gran Bretaña. 160.000 proyectiles consignados a la embajada británica y remitidos de contrabando en la carga de un buque. Toneladas de armas con el mismo destino, descubiertas en el avión de la British Caledonian. Contrabando de ametralladoras marca Stirling, por nombrar sólo los casos conocidos e interceptados (ver diarios de la época).

24. Pidió, mediante la Cancillería, el retiro del embajador inglés el 13 de enero de 1976. La reacción del gobierno respondía a la decisión unilateral del Reino Unido de suspender las negociaciones sobre las Islas Malvinas y de enviar la misión “Shackleton”, habiendo ordenado Isabel Perón el cañoneo de una nave británica, el 4 de febrero de 1976, por su incursión en aguas territoriales argentinas.

Fuente: Texto de los compañeros Ángel Soto Hudson y Miguel Videla Fernández, ambos miembros permanentes del Movimiento Nacional Justicialista.

¡VIVA ISABEL PERON!
¡SOMOS LA RESISTENCIA!

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Raúl Alfonsín: el payaso de Chascomús que apoyaba al terrorismo marxista

LA VERDAD TARDE O TEMPRANO TERMINA CON LOS MITOS Y EL ENGAÑO AL PUEBLO.

La verdad tarde o temprano termina con los mitos y el engaño del pueblo. La semana pasada se cumplieron 45 años del secuestro de Oberdán Sallustro, muerto por el ERP, bajo la conducción de Mario Santucho, y defendido como abogado por Raúl Ricardo Alfonsín, que era apoderado del ERP, según el expediente de la Justicia de Córdoba por el secuestro y asesinato del expresidente de FIAT.

Es notable el argumento central de su defensa: “Los subversivos no son delincuentes, sino combatientes, integrantes de un ejército revolucionario del pueblo alzado en armas”. A Alfonsín se lo llamó falsamente el “padre de la democracia” por haber sido el primer presidente posterior al proceso militar y haber juzgado a las Juntas sin obrar de la misma forma con los subversivos. Y peor, indemnizó a familiares de los subversivos e ignoró a las víctimas de la guerrilla. Con sus discursos construyó una ilusión de palabras que se evaporó tras el verso de que con la democracia se come, se educa y se cura, y dejó al país en caos. Todavía los radicales le endilgan su fracaso a los 13 paros de Ubaldini que no tienen significación frente a 2.000 días de su gobierno.

Fuente: https://www.rionegro.com.ar/cartas/esclareciendo-la-historia-NI3875825

 

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