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Enlace Reptil y Rúnico en Tirodinguiburr

Por Christian C.

En la conformación rúnica de Tirodinguiburr puede apreciarse como se halla la runa conducente Gibur (Que en su complexión unifica tanto la esvástica levógira como la esvástica dextrógira) la cual permite al iniciado hiperbóreo acceder al aislamiento del Yo en la runa Odal (Conformada a su vez por una doble runa Sieg de la victoria.)

Es justamente de espalda al ángulo recto Beta de la runa Odal, como el Virya enfrenta la emergencia de los símbolos sagrados demiúrgicos.

Símbolos poderosos, cuya conformación arquetípica posee la capacidad de generar el fascinosum de atraer y captar la atención, capturando y fagocitando así el Yo.

Más tales símbolos deberán ser resignados con las armas rúnicas que el Virya dispone.

Y es que Gibur justamente representa el tridente de Poseidón o el Trishul de Shiva. Esta runa con las puntas hacia abajo es la espada de Wotan.

En la exploración de los registros culturales mediante la capacidad de anamnesia que disponen los iniciados hiperbóreos, se utiliza precisamente esta runa para resignar los tapasignos y sucesión de imágenes culturales en el registro a explorar.

Más cuando el Virya se ha situado de espalda al ángulo recto de la runa Odal, significa que el tránsito a través dek tridente Gibur ha sido orientado gnósticamente.

En este contexto, Gibur es análogo al tetrarque o cuádruple conformación de cada recinto en el laberinto Labrelix donde el Yo se desplaza en busca de orientación. Más a este punto, en que el Yo se posiciona de espalda al ángulo recto de la runa Odal, significa que la proyección de sentido en la incesante búsqueda se ha detenido. En vez de continuar siempre en forma extraviada, y continuamente hacia adelante a través de los tetrarques del Labrelix, el Yo «se ha dado vuelta», es decir ya «no mira» poniendo sentido al entorno cultural emergente, sino que se halla de espalda a este flujo de acontecer.
Y esa actitud de «giro» respecto al tetrarque del sendero labrelix en que se halla el Yo perdido, significa que se ha obtenido orientación gnóstica., Más tal orientación implica necesariamente una predisposición despierta o activa desde el cerebro primigenio o reptil, correspondiente a la actualización de las matrices del contexto venusino del origen.

Es decir, la condición anterior al despliegue desde el punto Tau de la interminable serie laberíntica Labrelix.

Únicamente desde la sangre fría del reptil es posible resistir la embestida emergente de los símbolos sagrados sin ser fagocitado. Así, el Yo de espalda a Odal se halla en estado de completa alerta como un centinela, manteniéndose «los ojos del reptil abiertos» y vigilantes. Condición reptil imprescindible para la eventual recuperación del Vril en una instancia posterior.

Por tal motivo, desde el cruce del abismo superando los símbolos sagrados emergentes, es como se concreta el Nigredo alquímico, sostenido rúnicamente por Gibur.

Lo cual permite al Yo orientado acceder mediante tal secreto reptil del ángulo recto, automáticamente al interior de la aislante runa Odal. Arquemona en que el Yo, iluminado carismáticamente por el luciferino sol negro, se halla resguardado por el rojo furor bersekir, y el verde aspecto reptil.

Es siendo iluminado por la radiación luciferina del sol negro , o luz negra, como el Yo posicionado en Odal logra concretar la fase de Albedo. Para eventualmente mediante el puente noológico de la escalera caracol (Sistema real artificial hiperbóreo, creado por el Virya o un Pontífice, consistente en objetos culturales emergentes y referentes, con una orientación gnóstica hiperbórea) y la escalera infinita, acceder al Selbst, o el Yo infinito, nucleado en la esfera de voluntad egoíca Ehre.

Tal fase concreta el Rubedo alquímico, del que ya se tiene una orientación desde el yo aislado en Odal, y es una etapa sostenida rúnicamente por la runa Tyr.

Desde la runa arquemónica aislante Odal, el Yo se halla protegido y aislado del sujeto anímico. Más todavía se trata de una expresión finita del Yo, como reflejo del Yo infinito, a consecuencia del encadenamiento espiritual en su segundo acto, cuando una de las miradas del Yo infinito en busca de orientación, se reflejó en el símbolo del origen plasmado en la sangre del Pasú por los Siddhas traidores.

Más accediento al Selbst, el Yo se halla nuevamente en el ámbito infinito, ya no delimitado ni espacial ni temporalmente.

Resulta así desde el Selbst, el Yo posicionado en Hagal, runa conformada por una doble Tyr, y que para algunos es considerada como la auténtica concreción de Rubedo.

De cualquier modo, es únicamente desde la orientación de Gibur, como puede accederse al tránsito de las tres runas noológicas : Odal, Tyr y Hagal.

Sintetizando, en Tirodinguiburr tenemos un abismo insondable por el que el Yo debe atravesar, (El Yo de espalda al ángulo recto Beta de la runa Odal) percibido por el alma como oscuridad amenazante y devoradora, para posteriormente ya aislado (Dentro de la arquemona Odal) recibir la radiación luciferina del sol negro.

De modo que hay en una primera fase una etapa arquetípica que debe superarse, signada por el negro, y luego una condición noológica de radiación luciferina, también signada por el negro, más en otro nivel de significado muy distinto.

Análogamente, el Yo orientado se posiciona en su condición o aspecto reptil, signado por el verde, que es de igual modo como se halla en una instancia superior signado el Vril, para la comprensión orientadora hiperbórea.

Y es en el interior de la arquemona Odal, desde el furor hiperbóreo guerrero , como puede resistirse y afrontar el ataque y combate, ya no con los símbolos sagrados emergentes, sino con el demiurgo mismo y sus arcontes.

Hostilidad esencial signada por el rojo, como así también en una instancia superior, la etapa de rubedo y el cuerpo de vajra, signados asimismo por el luciferino rojo, que tiene su contrapartida demiúrgica imitativa en el rojo de la pasión esencial.

Encontramos por tal motivo en diversos mitos, la saga artúrica ,etc, dragones negros, blancos, rojos, verdes…. que pueden bajo distintos encuadres ajustarse a estos diversos niveles de significado.

Publicado en Artículos

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