Por Christian C.
Los Vimanas no eran meramente máquinas en el sentido moderno del término (como un artefacto de diversos materiales), sino Yantras macrocósmicos,es decir diseños alquímicos para poder navegar por diferentes planos de la realidad.
A diferencia de la tecnología moderna, que depende exclusivamente del hardware mecánico, los Vimanas de los textos antiguos se describen a menudo como tecnología psicotrónica. No funcionaban solo «con combustible», sino que eran una extensión de la conciencia del piloto.
Esto connota ciertas técnicas secretas Hiperbóreas, que luego aquí retomaremos.
Se refiere que ciertos Siddhas que han logrado la inmortalidad a través de la alquimia (Rasayana), custodian estos vehículos. Al haber transmutado sus propios cuerpos en «cuerpos de diamante», son los únicos capaces de operar la tecnología psicotrónica de los Vimanas sin ser destruidos por su terrible e inmenso poder.
Lo que los antiguos llamaban Vimana, en la tradición ocultista Hiperbórea está inseparablemente ligado al «Vril», siendo este poder lo que permite la levitación entre otros raros fenómenos, extrayéndose directamente del núcleo de la Tierra, del sol negro.
Debe destacarse que este dominio místico de los Siddhas se mantiene vigente en la época actual, pese a que para otra clase de pilotos (en el rango de Viryas), el tipo de Vimana puede variar así como el dominio de los Siddhis.
La relación entre Vimanas y Siddhis ha variado según la época o Yuga, como ha quedado registrado en antiguos textos sánscritos de la India.
En Satya Yuga no hacían falta máquinas sino que los seres se desplazaban mediante sus propios Siddhis.
Posteriormente y miles de años después, en Treta y Dvapara Yuga,a medida que la pureza espiritual disminuyó, surgieron los Vimanas como «prótesis» para aquellos que ya no tenían el poder mental total para volar por sí mismos.
Y finalmente en Kali Yuga, o la era actual , el conocimiento y dominio mental (Siddhi) de cómo vincular la mente con la materia densa se considera perdido, por lo que solo queda la tecnología puramente mecánica (denominada Kritaka).
El principal texto en que se trata sobre los Vimanas, es el Vimanika Shastra, donde se desarrolla explicítamente sobre su diseño, mecánica y operatividad.
A diferencia de las menciones dispersas en épicas como el Mahabharata, Ramayana, o en los Puranas, el Vimanika Shastra es un manuscrito específico que pretende ser un manual técnico sobre cómo diseñar y pilotear estas naves.
Aunque se atribuye al antiguo sabio Maharishi Bharadwaja, las «investigaciones oficiales» de científicos dormidos o sinárquicos, indican un origen mucho más reciente.
Fue canalizado a través de escritura automática por Pandit Subbaraya Shastry a principios del siglo XX (entre 1918 y 1923), y esa es la razón , no comprendida por los miopes historiadores, de que el lenguaje utilizado en el Vimanika Shastra es sánscrito moderno, y no el sánscrito védico antiguo que correspondería a la época del sabio Bharadwaja.
De hecho, incluso en una fecha tan tardía como la previamente indicada, el libro describe aspectos técnicos sorprendentemente detallados para su época.
Lo que no impidió que ,desde lo permitido oficialmente por la sinarquía, esta tecnología oculta fuera negada como mito.
Un grupo de científicos del Indian Institute of Science (Bangalore) analizó los diseños del Vimanika Shastra y concluyó que los aparatos descritos eran aerodinámicamente imposibles.
Lo interesante es que, mientras más se avanza hoy día en la física de materiales y la propulsión iónica, más científicas resultan las descripciones de los textos sánscritos.
Empero, aunque el Vimanika Shastra es desacreditado oficialmente, considerándolo como un texto tardío del siglo XX, ciertos descubrimientos de una tecnología antigua desconocida señalan artefactos arqueológicos inéditos como ejemplos de esta maestría tecnológica.
Un ejemplo es el «Pilar de Hierro de Delhi, un pilar de 7 metros que tiene más de 1,600 años y no se oxida, a pesar de estar a la intemperie. Su composición tiene un alto contenido de fósforo, lo que crea una capa protectora. Esto constituye la la prueba de que en la antigua India se conocían secretos químicos (y alquímicos) que occidente tardó siglos en descubrir.
Se dice que las aleaciones como el Raja-loha eran necesarias para contener el motor de vórtice de mercurio. Según las descripciones, el mercurio se hacía girar a velocidades extremas dentro de un contenedor sellado, generando un campo magnético que permitía la levitación. Un metal común se derretiría o se rompería ante tal energía, de ahí la necesidad de estos metales especiales.
Más, prosiguiendo con los registros de la antigua India, se describen cuatro tipos principales de Vimanas (Shakuna, Sundara, Rukma y Tripura).
El Vimanika Shastra menciona también aleaciones metálicas resistentes al calor y cristales especiales para absorber la luz solar.
En cuanto a la mecánica,habla de espejos,sensores,motores de mercurio y el uso de la energía solar y magnética.
Y en relación a capacidades fuera de lo esperado en una nave áerea ,se detallan 32 secretos vinculados a Siddhis que un piloto debe conocer, como la invisibilidad, la capacidad de escuchar conversaciones en naves enemigas o cómo paralizar a los oponentes.
En relación a esto, no puede omitirse el manejo y dominio de los Brahmastras desde los Vimanas, siendo proyectiles activados por mantras, y de una esencia energética asociada a diversos elementos, pudiéndose dirigir sin ningún obstáculo al objetivo requerido, o retirarlos una vez sido activados, por medio de otros mantras.
Demos una mirada a los cuatro modelos principales que detalla el Vimanika Shastra, siendo que cada uno tiene una estructura geométrica distinta y funciones específicas.
-. Rukma Vimana
Este modelo se describe como una nave de color dorado (Rukma significa «oro»). Su forma es cónica o piramidal, tiene una base circular y se eleva en varios niveles.
Según el texto, funcionaba mediante la generación de electricidad a través de cristales y energía solar.
Se dice que podía alcanzar velocidades asombrosas y que su estructura estaba hecha de una aleación metálica llamada Raja-loha.
-Sundara Vimana
A menudo se le compara con un cohete moderno o una estructura cilíndrica.
Tiene así, una forma de cilindro alargado con una base en forma de loto y una cúpula en la parte superior.
El texto menciona el uso de un gas inflamable y procesos químicos relacionados con el mercurio.
Se describe como una nave «hermosa» (Sundara) y era conocida por su capacidad de viajar a otros planetas.
-Tripura Vimana
Este es quizás el diseño más complejo, ya que se define como un vehículo «trimodal».
Está conformado por tres secciones o «pisos» independientes.
Estaba diseñado para operar en tierra mar y aire (Tripura). Podía navegar sobre el agua y luego elevarse al cielo.
Se dice que estaba fabricado con una mezcla de metales llamada Trinetra-loha, capaz de resistir la presión del agua y el calor del aire.
-Shakuna Vimana
Este modelo es el que más se asemeja a una criatura biológica.
Su diseño está inspirado en un ave grande.
Poseía alas articuladas, una cola y un sistema de «articulaciones» que le permitía maniobrar con gran agilidad en el aire.
Se describe como un sistema de 28 partes diferentes, incluyendo bisagras y mecanismos de ventilación que imitaban el vuelo natural.
Más allá, e independientemente de los diversos modelos mecánicos de Vimanas (de una estructura incluso sutil), consideremos que hay aquí implícita una tecnología oculta y perdida, basada en la alquimia.
La relación entre la metalurgia de los Vimanas y la Alquimia India (Rasayana) es absoluta, ya que en la antigua tradición védica no existía una distinción clara entre la química, la espiritualidad y la ingeniería.
El término Rasayana proviene de Rasa (esencia, pero también mercurio) y Ayana (camino), significando literalmente «El camino del mercurio».
En la alquimia tántrica, el mercurio es visto como la sustancia más poderosa.
Se consideraba que si se purificaba correctamente a través de 18 etapas complejas (Samskaras), el mercurio podía transmutar metales base en oro y otorgar la inmortalidad al cuerpo humano.
En los Vimanas, esa misma potencia se trasladaba a la propulsión. Los motores descritos en el Vimanika Shastra y en el Samarangana Sutradhara utilizaban mercurio calentado por fuegos solares o eléctricos para generar un «torbellino» o vórtice que permitía vencer la gravedad.
Para fabricar aleaciones como el Raja-loha (mencionados antes), no bastaba con fundir metales. El proceso era una operación alquímica donde se utilizaban ciertos ácidos, extractos de plantas medicinales y aceites para «matar» la dureza bruta del metal y «revivirlo» con nuevas propiedades (ligereza y resistencia al calor extremo).
Estos elementos eran trabajados alquímicamente, por medio de mantras y fórmulas secretas.
El Siddhi del Alquimista también tenía un rol fundamental. Se consideraba que el estado mental del metalúrgico afectaba la calidad del metal. Un metal forjado bajo mantras específicos adquiría una «conciencia» que le permitía resonar con los Astras o armas detonadas por mantras.
En el Rasayana, el objetivo es convertir el cuerpo humano en un «Cuerpo de Diamante» (Vajra-deha), incorruptible y capaz de volar o volverse invisible.
Y aquí es donde debemos establecer las correspondencias analógica. La nave es como un cuerpo., Los textos sugieren que un Vimana es, en esencia, un «cuerpo artificial» construido con los mismos principios alquímicos.
Así como el Prana mueve el cuerpo, el mercurio purificado movía la nave. Por eso, la «salud» del motor de la nave dependía de la pureza de los metales lograda mediante la alquimia.
Uno de los secretos más grandes de la alquimia india es la creación de Parad Mani (mercurio solidificado). Lograr que el mercurio sea sólido a temperatura ambiente se considera un logro alquímico y técnico supremo.
Se dice que los núcleos de los motores de los Vimanas eran grandes esferas de este mercurio procesado que, al ser excitadas con energía sonora (mantras) o calor, generaban campos de fuerza.
Esta conexión nos muestra que los Vimanas no eran «máquinas» en el sentido moderno de la palabra sino Yantras macrocósmicos, es decir herramientas alquímicas diseñadas para que se pudiera navegar por diferentes planos de la realidad.
En los cuentos de la tradición árabe, como la famosa compilación de «Las mil y una noches», se presenta a veces una «alfombra voladora», como en el conocido cuento de «Aladino y la lámpara maravillosa».
Pues bien, debemos saber, que lo que facultaba a la alfombra para volar, era cierto diseño o Yantra dibujado en la misma, y los mantras que activaban ese Yantra.
Es curioso notar cómo esta idea del mercurio procesado ha resurgido en la física marginal moderna con teorías como la del «Campanario» (Die Glocke) o los estudios sobre superconductores.
A principios del siglo XX, investigadores de lo oculto y expediciones de diversas naciones de Europa,comenzaron a atisbar que los polos, y ciertas cuevas en Asia eran entradas a un mundo interior,donde la civilización de los Vimanas seguía viva.
Esa búsqueda se retrotrae ya a finales del siglo XIX (y extendiéndose a comienzos del siglo del XX) lo que llevó a internarse en el Himalaya y los desiertos de Asia Central.
Se conoció así que los Vimanas y la alquimia del mercurio no eran mitos, sino una ciencia física olvidada.
Personajes como Ferdinand Ossendowski o Saint-Yves d’Alveydre (independientemente de su grado de orientación o desorientación gnóstica) escribieron sobre redes de túneles que conectaban todos los continentes, por donde estas naves podrían desplazarse sin ser detectadas.
Interesantemente,además de los polos (entradas al mundo subterráneo),en todos los sitios donde existen tradiciones de alguna entrada al mundo intraterreno, también se han visionado esta clase de naves, denominadas justamente a falta de identificación como Ovnis (Objeto volador no identificado).
Así por ej. en la cueva de Tayos en Ecuador, o en el monte Shasta, en California, en la meseta de Marcahuasi en Perú, en Capadocia, Turquia, en el bosque de Hoia Baciu en Transilvania, como en las montañas de Bucegi (Cárpatos meridionales), etc.
En «El misterio de Belicena Villca», se menciona lo siguiente en relación a la cordillera de los Andes:
«Conviene aclarar, Dr. Siegnagel, que una vez ocupado el Camino de los
Dioses, sólo fue utilizado para desplazarse por los Amautas del Bonete Negro:
los Atumurunas empleaban en cambio un sendero subterráneo que
atravesaba la Cordillera de los Andes de extremo a extremo, y tenía el
mismo trazado que el Camino de los Dioses, es decir, que se extendía por
debajo de éste. Existían entradas secretas verticales que comunicaban el
Camino de los Dioses con el túnel cordillerano, por las cuales “aparecían”
los misteriosos Atumurunas. Y, según afirmaban las leyendas ingas, aquel
túnel, construido por los Atlantes blancos, poseía vehículos de piedra que
permitían viajar a velocidades fantásticas.»
Debe aclararse que las diferentes redes de túneles, bases y estaciones que comunican con el mundo subterráneo, pueden responder tanto a Agartha en algunos casos como en otros a Shambalá.
Así, en Argentina, el célebre cerro Uritorco de la provincia de Córdoba, se halla bajo el control de Shambalá, en tanto que el Characato responde a los Siddhas de Agartha.
Los Vimanas pueden operar así, tanto a través del espacio exterior como en el interior de la Tierra.
Y al manifestarse los Siddhas de Agartha desde el mundo subterráneo (tal como radiaciones del sol negro), debido al Anima-Siddhi, o el Siddhi de «hacerse más pequeño que lo más pequeño», pueden incluso manifestarse en la superficie desde los mismos átomos, cambiando luego su forma, apariencia y tamaño.
Aquí debemos agregar además que los Vimanas no viajan solo a través del espacio, sino a través de puertas expandidas y espacios topológicos, que conectan nuestra realidad con estos reinos ocultos.
En Yugas anteriores, los Vimanas circulaban más profusamente que en la actualidad,siendo sus secretos mayormente conocidos.
Así, en época de la Atlántida, podríamos figurarnos un escenario similar al de «Guerra de las galaxias».
Más con la proximidad de Kali Yuga, ese conocimiento se fue perdiendo y ocultando.
El evento más significativo ocurre al final del Mahabharata. Tras la partida de Krishna, su morada, Dwaraka, es tragada por el océano.
Si bien muchos estudiosos equiparan a Dwaraka con la Atlántida, una lectura minuciosa del Mahabharata, nos permite apreciar que la morada de Tripura y su destrucción (en que Shiva tomó parte) se corresponde en su descripción más con la desaparición de la Atlántida.
Dwaraka por otra parte, desaparece bajo el mar, o se inmanifiesta hace tan solo 5000 años, en tanto que el fin de la Atlántida se remonta varios miles de años todavía antes.
Los Vimanas que no fueron destruidos en la gran guerra de Kurukshetra, simplemente dejaron de resultar operativos (no había ya quien los pilotease) o se ocultaron, porque ya no había pilotos con los Siddhis necesarios para comandarlos.
Tras la batalla de Kurukshetra,donde se utilizaron Brahmastras y otras armas devastadoras,el ambiente quedó desolado, como claramente se detalla en el Mahabharata, y Bhagavata Purana.
Los Rishis y los Kshatriyas sobrevivientes comprendieron que la humanidad estaba entrando en la densa edad de Kali Yuga.
Se decidió que el conocimiento para fabrircar Vimanas y activar Astras debía ser retirado de la circulación general para evitar que que este conocimiento cayera en manos peligrosas.
Los planos y mantras fueron codificados en textos oscuros o transmitidos solo de forma oral en linajes iniciáticos ocultos.
Se anuncia que al final del Kali Yuga, el último avatar de Vishnu, Kalki, aparecerá montado en un «caballo blanco» radiante como el fuego. Muchas interpretaciones esotéricas sugieren que este «caballo» es en realidad el Vimana supremo (Deva-Vimana), que descenderá desde el mundo Vaikuntha.
Más allá de los distintos tipos de Vimanas operados desde la segunda guerra mundial, tales como Haunebu o Vril, naves después de todo basadas en una ingeniería oculta, tenemos también los llamados «Foofighters», descritos a veces como «bolas de energía», visionadas por pilotos y combatientes durante la guerra.
Pues bien, estos «foofighters» se trataban en realidad de iniciados Hiperbóreos, como aquellos del castillo de Wewelsburg, que para manifestarse mediante ese medio ofensivo de vuelo, se expresaban a través de una arquémona ,o plaza liberada (cerco estratétgico, indeterminado espacialmente) operada conforme a sus designios.
Es decir, el vehículo era «pura sangre», electrizada y dinamizada por decirlo de alguna manera con el propio Yo.
Así como el Yo del Virya perdido resulta capturado desde la sangre, en el Microcosmos, de igual modo el iniciado Hiperbóreo proyecta su propio Yo en la sangre perimetral de la arquémona, de ese cerco estratégico, pudiendo así tal cerco funcionar como un Virya, con todos los Siddhis o capacidades místicas!
Tenemos así en esta clase de «nave voladora» no meramente una maquina, que funciona a nivel psicotrónico, en forma simbiótica con el piloto (como se describió en otros casos anteriormente), sino el propio Yo expandido de un Siddha o Virya despierto, asumiendo esa estructura de vuelo.

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