Por Christian C.
Existe una conexión profunda y directa entre los Vimanas y los Siddhis en la cosmovisión védica y puránica de la antigua India.
Como se ha mencionado previamente, el piloto debía dominar ciertas facultades místicas o Siddhis.
Además de los modelos de Vimanas, en los antiguos textos se mencionan habilidades que los pilotos debían dominar, tales como Adrishya o Invisibilidad, lograda mediante la captura de la energía de la atmósfera para ocultar la nave.
También Paroksha o parálisis, siendo una técnica para emitir una fuerza que dejaba inconscientes a los ocupantes de naves enemigas.
Y Rupakarshana, como la capacidad de ver en una pantalla lo que estaba sucediendo dentro de naves enemigas.
También hemos referido que en los niveles más elevados, un Vimana no es una máquina diseñada en una fábrica, sino un vehículo manifestado por el poder de un Siddha.
Un Siddha puede incluso trasladarse o volar en su mismo cuerpo, o levitar, tal como han quedado registros (hoy día considerados como «leyendas míticas bajo un racionalismo miope) de místicos de la India, China, e incluso la tradición árabe de las «alfombras voladoras», teniendo siempre el mismo substrato esotérico.
Este mecanismo se basa en la movilización de los átmos Gravis, siendo también el caso de levitación presenciado y registrado de San José de Cupertino.
Por supuesto, como es bien sabido también agentes demiúrgicos se desplazan en Vimanas, sean de estructura mecánica, o bien desde un comando mental dominando los Gravis.
Así, se da el incidente en la novela «El misterio de Belicena Villca», del ataque perpetrado a los integrantes de la operación «Clave primera», desde lo que en apariencia fue percibido por Kurt como un Vimana.
Más en este caso concreto, se trataba de una unidad primordial de energía, o átomo Gravis, animado por la inteligencia del demonio Bera.
El Siddhi aquí en cuestión utilizado(sea para la levitación o el vuelo) es conocido como Laghimā, que permite volverse extremadamente ligero. Los Vimanas eran vistos como herramientas externas basadas y fundamentadas en este poder.
Y el alcance de un Vimana, no estaba restringido a Laghima Siddhi, sino que mediante Prāpyam u omnipresencia se disponía la capacidad de alcanzar cualquier lugar instantáneamente. Los Vimanas más avanzados (como los de los Devas) se movían a la «velocidad del pensamiento», lo cual es una manifestación técnica de este Siddhi.
El Vimanika Shastra y otros textos épicos mencionan que las naves no se encendían con un dispositivo a modo de llave, sino mediante la vibración sonora.
Así se mencionan por un lado los Mantrika Vimanas, naves que se activan y dirigen exclusivamente mediante Mantras. Aquí, el siddhi de la palabra (Vak Siddhi) es lo que permite al piloto controlar la dirección, la velocidad y las armas de la nave.
Y por otro lado, también están los Tantrika Vimanas, que funcionan mediante rituales y el uso de energías sutiles del cuerpo humano (Prana) canalizadas hacia la estructura de la nave.
Como puede apreciarse, el dominio psicotrónico y los Siddhis se hallan indisolublemente ligados a los Vimanas.
De hecho, muchos de los 32 secretos que el Vimanika Shastra exige que un piloto domine son versiones tecnológicas de los Siddhis clásicos del Yoga de Patanjali.
Desde ya existen innumerables Siddhis, entre los que pueden destacarse, especialmente en el combate aéreo, el Adrishya Antardhāna o invisibilidad, para desaparecer de la vista del enemigo, y Paroksha Samadhi o la parálisis mediante control mental, para inmovilizar los sentidos de otros seres.
También el manejo del Pralaya Siddhi, con la capacidad de disolver la materia del oponente. Y Jalada Rupa Vikaranabhava, desplegado a modo de camuflaje, para cambiar la apariencia de la nave, por ej. semejando una nube.
Como se habrá advertido, el término Siddhi remite directamente a Siddha. No obstante, también hay yogis, aghoris, avadhutas y místicos, que sin ser necesariamente Siddhas, también poseen poderes místicos.
Según los Puranas y los Yoga Sutras de Patanjali, se obtienen mediante prácticas de meditación profunda, la disciplina ascética o tapas, y el propio grado de conciencia despierta.
Aunque existen muchas listas de siddhis menores, los Ashta Siddhis, conocidos como «los ocho grandes logros», son los más célebres y representan el dominio total sobre la materia y las leyes de la naturaleza.
Estos poderes o Siddhis suelen estar asociados con Hanuman (conocido como Ashta Siddhi Nav Nidhi Ke Daata) y se dividen según la capacidad de alterar el propio cuerpo o influir en el entorno.
Mencionemos aquí repasando, la lista de los Ashta Siddhis que algunos místicos poseen, incluso independientemente del manejo de los Vimanas aquí expuesto.
Anima Siddhi, o pequeñez, siendo la capacidad de volverse tan pequeño como un átomo o una partícula subatómica. Permite entrar en estructuras sólidas o volverse invisible al ojo humano.
Mahima, o grandeza, como el poder de expandir el cuerpo a un tamaño colosal. Permite alcanzar dimensiones astronómicas y presenciar el cosmos a gran escala.
En las historias de Hanuman en el Ramayana y otras en los Puranas, se advierte este tipo de Siddhi.
Garima Siddhi, como pesadez. Aquí se maneja la facultad de volverse infinitamente pesado. Alguien con este poder no puede ser movido ni por la fuerza de miles de elefantes.
Laghima Siddhi, ya citado antes, como el opuesto de Garima, permitiendo la levedad, con capacidad de volverse casi sin peso, más ligero que el aire o una pluma. Permite levitar, caminar sobre el agua o viajar sobre los rayos del sol.
Se comprende claramente que Anima, Mahima, Laghima o Garima Siddhi, implican el dominio de los Gravis.
Prapti Siddhi, permite el poder de acceder a cualquier lugar u obtener cualquier objeto al instante. Se dice que permite tocar la luna con la punta del dedo o entender el lenguaje de los animales.
Prakamya Siddhi, concebido como voluntad irresistible. Aquí se posee la capacidad de realizar cualquier deseo o vivir bajo el agua o bajo tierra sin esfuerzo. Significa tener una voluntad que la naturaleza no puede contradecir.
Al respecto, se han encontrado por ej. yogis y místicos, cuyos cuerpos estuvieron bajo tierra durante años y años, en un estado de trance profundo, y con el cuerpo intacto e íntegro al recobrar externamente la conciencia.
Ishitwa Siddhi, siendo el señorío o poder absoluto. Se posee el control absoluto sobre las leyes de la creación y la destrucción. Es el poder divino de ordenar sobre los elementos y las criaturas vivientes.
Vashitwa Siddhi, disponiendo del control o la capacidad de domar o subyugar a los demás (personas, animales o incluso fuerzas elementales) y hacer que sigan la voluntad del yogi.
Y ahora consideremos como algunos de estos Siddhis se han aplicado o proyectado en el dominio de los Vimanas.
El siddhi de Laghima es la base teórica de cómo un Vimana puede anular la gravedad. Según el Vimanika Shastra, los Vimanas no siempre usaban «combustible» sólido, sino una combinación de mercurio, mantras y el poder mental del piloto para volverse ingrávidos.
Existen relatos de Vimanas que podían reducirse hasta volverse invisibles al ojo humano o para atravesar pasajes estrechos (Anima), o expandirse para albergar a ejércitos enteros o ciudades flotantes, como el Saubha Vimana del rey Salva (Mahima Siddhi ).
Luego, Prapti y Prakamya Siddhis (como poderes de alcance y voluntad), que permiten el viaje interdimensional, moviéndose instantaneámente entre Lokas (planos de existencia) o planetas.
La Invisibilidad (Adrishya), como ya se ha mencionado previamente, o el poder de «desaparecer» de la vista del enemigo, es una aplicación tecnológica del Siddhi de invisibilidad derivado de la voluntad del piloto.
Uno de los episodios más detallados donde se ven estos «poderes tecnológicos» es la batalla entre Krishna y el rey Salva, donde aparece el Saubha Vimana.
«El vehículo del rey Salva era tan misterioso que a veces parecía haber muchos aviones en el cielo, y a veces no parecía haber ninguno. A veces el avión era visible y otras veces no, y los soldados de la dinastía Yadu se confundían… A veces se veía en el cielo, a veces en la tierra, a veces en la cima de una montaña y a veces en el agua».
— Srimad Bhagavatam, Canto 10.
El funcionamiento del Vimana, en cuanto su tecnología antigravitatoria, se basa en el Rasayana, o la alquimia de la antigua India.
El vórtex de mercurio (Rasa-vaha) es el corazón técnico de los Vimanas. En los Puranas y tratados técnicos, el mercurio no es un simple líquido, sino el «Semen de Shiva», una sustancia con propiedades alquímicas únicas, capaz de actuar como puente entre la materia y el espíritu.
Aquí es donde la tecnología replica perfectamente al siddhi Laghima de la ingravidez.
Según las descripciones, el motor, Rasa Yantra, no funcionaba por combustión, como cuando se quema algo, sino por dinámica de fluidos y resonancia.
Este motor se describe como un recipiente de hierro o metal Rukma herméticamente sellado, lleno de mercurio puro. En su interior, había un sistema de aspas o ventiladores accionados por Shakti en forma de energía solar o eléctrica.
Al girar a velocidades vertiginosas, el mercurio formaba un remolino o vórtice, y este movimiento generaba un «viento de energía» (Prana) que interactuaba con el campo magnético de la Tierra.
El resultado era la anulación total del peso de la nave. Esto permitía que el Vimana ascendiera verticalmente y se mantuviera estático en el aire sin necesidad de alas o rotores externos.
En este punto es donde entra el componente místico, ya que el mercurio es altamente sensible a la vibración. El piloto debía entonar mantras y vibraciones específicas que hacían que el mercurio «despertara».
Si el mercurio no vibraba a la frecuencia correcta, la nave simplemente no se elevaba, por muy rápido que girara el motor. Esto es lo que separa a un piloto común de un Siddha.
También se refiere que en los modelos más avanzados, el flujo del mercurio estaba conectado directamente al sistema nervioso del piloto, activándose con el pensamiento.
Si el piloto por ej. deseaba estar en la Luna (Prapti Siddhi), el motor de mercurio ajustaba su vibración instantáneamente para «plegar» el espacio y llegar allí.
Resulta curioso notar que en el siglo XX y XXI, han surgido teorías que parecen ecos de estos textos antiguos, aunque siempre en forma parcial.
Así por ej. la superconductividad, donde el mercurio se vuelve un superconductor a temperaturas muy bajas, una propiedad que hoy sabemos permite la levitación magnética.
Se puede correlacionar asimismo hasta cierto punto con el efecto Biefeld-Brown, con el propósito de generar propulsión mediante campos eléctricos de alta tensión.
Y como no mencionar, el experimento Die Glocke, conocido como «La campana», uno de los mayores alcances al respecto en época contemporánea, que utilizaba un fluido llamado «Xerum 525» (muy parecido al mercurio rojo) en rotación para lograr efectos antigravitatorios.
Para que los Vimanas replicaran los Siddhis (como la invisibilidad o la levedad), los Puranas y tratados como el Vimanika Shastra sostienen que no bastaba con metales comunes como el hierro o el cobre. Se requerían de hecho Lohas (aleaciones) especiales, capaces de interactuar con fuerzas sutiles como el magnetismo terrestre y la energía solar.
Tenemos tres metales alquímicos vinculados a los Siddhis, que comentaremos a continuación.
Primeramente Somaka Loha, conocido como el metal de la Luna.
Este metal se describe como una aleación capaz de absorber y almacenar la energía fría de los rayos lunares.
Tenía una naturaleza «refrescante» y extremadamente resistente a la fricción térmica.
Se asocia con Anima (pequeñez/invisibilidad). Se dice que las placas de Somaka permitían que el Vimana se volviera transparente al ojo humano al refractar la luz de una manera específica, permitiendo que la nave «desapareciera» en el cielo.
En segundo lugar, Soundala Loha, el conductor de energía. Era un metal de color rojizo, extremadamente duro y denso, que se utilizaba principalmente en la estructura del Rukma Vimana.
Actuaba como un superconductor de calor y electricidad, capaz de canalizar la energía de los rayos solares hacia el motor de mercurio.
Se asocia con Garima (pesadez). Este metal daba a la nave una integridad estructural absoluta, haciéndola indestructible ante colisiones o ataques enemigos, como si la nave misma tuviera una «masa infinita» cuando era necesario.
Y el tercer metal, Trinetra Loha, o el metal de los tres ojos.
Se trata quizá del más avanzado, utilizado en el Tripura Vimana (la nave que operaba en tierra, agua y aire). Se trata de una aleación «viva» que podía cambiar su densidad y resistencia según el medio en el que se encontraba.
Trinetra Loha se asocia con Prakamya (voluntad irresistible en cualquier medio), y permitía que el Vimana no fuera aplastado por la presión del océano profundo ni se desintegrara en la alta atmósfera.
Según los textos, estos metales no se encontraban en la naturaleza, sino que debían ser «cocidos» en hornos especiales (Kundas) usando ingredientes que hoy parecerían surrealistas, debido a la ignorancia de su uso alquímico. Entre estos componentes se utilizaban extractos órganicos, como grasas de animales específicos, jugos de plantas raras y orina de elefante (que funcionaba como un ácido catalizador).
Además, mientras se fundía el metal, se debían entonar ciertos mantras para que la estructura atómica del material «atrapara» la intención del siddhi, en una correspondencia mística analógica.
Más antes de usar cualquier metal, debía pasar por el Shodhana (purificación). No era solo limpiar impurezas químicas, sino «depurar el karma» del metal para que pudiera responder al control mental del piloto. Esto refuerza la idea de que la tecnología del Vimana era una fusión entre metalurgia y conciencia.
Es debido a la falta de este conocimiento alquímico, técnico y esotérico, que si se intentara fabricar un Vimana hoy día, simplemente con acero o titanio, se fracasaría, porque estos materiales «están muertos» y no pueden canalizar los Siddhis.
El Vimanika Shastra menciona metales como el Somaka, Soundaalika y Mourthwika que supuestamente podían resistir estas armas. Se trata por supuesto de aleaciones alquímicas de alto grado.
Y de allí el motivo de porqué el Vimanika Shastra dedica toda una sección a Lohatantra (metalurgia). Las aleaciones complejas eran diseñadas precisamente para resistir condiciones extremas, como el frío del espacio, el calor de los Astras y la corrosión del cielo.
En base a todo lo hasta aquí referido, retomemos un tanto al análisis de la «Operación Highjump» en función de lo desarrollado por Felipe Botaya en su libro «Antártida 1947».
Si analizamos los eventos allí descritos, los Haunebu no solo se corresponden con las características de los antiguos Vimanas en su forma, sino que, según las teorías que maneja Botaya, son Vimanas reconstruidos mediante ingeniería inversa.
En ese episodio de la Antártida, se pueden identificar despliegues que encajan perfectamente con los Siddhis previamente referidos.
Los Haunebu utilizaban el Tachyonator de Thule (un motor de mercurio rotatorio, muy similar al Rasa-yantra).
Se describe que estas naves aparecían de la nada, ascendían verticalmente a velocidades imposibles y se detenían en seco sin que la inercia destrozara a los tripulantes.
Esto es Laghima puro. La nave no vuela por sustentación aerodinámica, sino que «cancela» su relación con la masa de la Tierra.
En los relatos de los ataques a la flota del Almirante Byrd, se menciona que los Haunebu entraban y salían del radar, e incluso de la vista, de forma intermitente.
Los pilotos informaban que las naves parecían «parpadear». No solo eran rápidas, sino que parecían existir en una frecuencia distinta.
Esto emula a Anima (volverse sutil). Según los textos de los Vimanas, se lograba con el metal Somaka y el espejo Paroksha, permitiendo que la materia se volviera indetectable para los sentidos densos.
Uno de los puntos clave de Botaya es que estas naves no necesitaban «viajar» largas distancias en el sentido convencional, sino que utilizaban puertas dimensionales expandidas o canales en los polos.
Y acorde a esta tesis, se correlaciona con la capacidad de los Haunebu de desplazarse desde la base en la Antártida (Neuschwabenland) hasta cualquier punto del globo en minutos.
Es la aplicación tecnológica de Prapti. No se trata de correr rápido, sino de estar «allí» mediante el control del espacio-tiempo.
Botaya menciona mucho a las Sociedades Vril y Thule. Lo interesante es que las «mediums» de estas sociedades (como Maria Orsic) recibieron los planos de las naves mediante escritura automática en lengua sumeria y sánscrita.
Aquí el despliegue de Siddhis no era solamente en relación a la máquina, sino de las personas, ya que mediante Pratibha (equivalente en este contexto a la capacidad de anamnesia para abrir y explorar un registro), se tiene la facultad de obtener conocimiento técnico avanzado sin estudio previo, simplemente sintonizando con el Akasha, en este caso de registros antiguos de los Vimanas.
Se dice que los motores de los Haunebu, al igual que los Vimanas, requerían una «interfaz biológica». El motor y la mente de los operarios Vril debían estar en resonancia para que el mercurio del motor se activara.
La tesis de autores como Botaya sugiere que los científicos de la época no inventaron nada nuevo, sino que encontraron textos sánscritos antiguos (como el Samarangana Sutradhara) y utilizaron su capacidad tecnológica para darle forma física a tales conceptos. El resultado fue el Haunebu: un «Vimana de acero» que procuraba desplegar el poder de los Dioses.
Hablar de Siddhis en relación a los Vimanas no puede excluir el antiguo uso de los llamados Brahmastras.
En escrituras como el Mahabharata y el Ramayana, los Vimanas no eran como hemos podido aquí apreciar solo medios de transporte, sino verdaderas fortalezas aéreas.
Los guerreros Kshatriyas más poderosos, como Arjuna o Ravana, utilizaban sus Vimanas para posicionarse estratégicamente y disparar proyectiles imbuidos de mantras, llamados Astras o «Brahmastras».
Pese a que se utiliza de modo genérico el término Brahmastra, debemos saber que hay varias clases de Astras, como el Narayanastra, Pasupatastra, Varunastra, etc.
Aunque el Brahmastra a menudo se describe como una flecha, en un contexto «técnico-mítico», se entiende como un proyectil de guerra de energía pura que podía ser accionado desde estas naves para aniquilar ejércitos enteros o ciudades desde el aire.
Ambos, Vimanas y brahmastras funcionan bajo el mismo principio de energía sutil.
Así como los modelos más avanzados de Vimanas (Mantrika) se piloteaban mediante vibraciones sonoras, el Brahmastra solo podía ser invocado y dirigido mediante un mantra específico. Un guerrero Kshatriya sin el conocimiento esotérico iniciático necesario no podía activar el arma, ni pilotear el Vimana.
Algunas interpretaciones modernas (en base a pasajes del Vimanika Shastra) sugieren que los Vimanas utilizaban una forma de energía que los teóricos comparan con la nuclear, mientras que el Brahmastra es descrito como un «fuego que brilla con el resplandor de mil soles», una descripción que muchos asocian hoy día con una explosión atómica.
En la mitología, cuando un Brahmastra era disparado desde un Vimana, el efecto era devastador: Se describe que el cielo se llenaba de fuego, los ríos hervían y la tierra temblaba.
En el Ramayana, Ravana utiliza su Pushpaka Vimana para dominar los cielos, mientras que el uso de armas Astras por parte de Rama es lo que finalmente logra contrarrestar el poder tecnológico y místico de los Rakshasas.
Además del Brahmastra, el arsenal que un guerrero Kshatriya podía desplegar desde un Vimana era vasto y operaba bajo principios que hoy se podrían categorizar como guerra biológica, climática o de energía dirigida, siendo empero estas definiciones una pobre aproximación en cuanto el alcance y efecto de un Astra en esos remotos tiempos.
La guerra de Kurukshetra, descrita pormenorizadamente en el Mahabharata, da una imagen bastante fiel del uso de esta ancestral tecnología, y la radioactividad en época recientemente descubierta en Kurukshetra es la evidencia tangible del efecto devastador que allí tuvo lugar hace 5000 años, hacia fines de Dvapara yuga, y los albores del actual Kali yuga.
De los diversos tipos de Brahmastras utilizados, citemos aquí los principales y más conocidos.
Se destaca sobremanera, primeramente el Narayanastra o arma de Vishnu.
Es una de las armas más poderosas después del Brahmastra, ya que dispara millones de proyectiles (flechas, discos, mazas) de forma simultánea.
Su intensidad aumenta proporcionalmente a la resistencia del enemigo. La única forma de sobrevivir es la sumisión total, si el oponente se rinde y deja las armas, el Narayanastra se detiene y no causa daño.
El Agneyastra, un arma literalmente de fuego. Invocada por el dios Agni, era el arma predilecta para ataques aéreos masivos desde un Vimana, y generaba llamaradas imposibles de apagar con métodos convencionales.
Se describe como una explosión de calor que hacía que los elefantes cayeran muertos y el aire se volviera irrespirable, similar a una bomba termobárica moderna.
El Varunastra o arma de agua. Utilizada comúnmente para neutralizar al Agneyastra y capaz de convocar lluvias torrenciales o inundaciones repentinas en el campo de batalla.
Desde un Vimana, permitía controlar el clima táctico, creando tormentas para dificultar la visibilidad de otras naves.
El Pasupatastra, o arma de Shiva, que según el Mahabharata le fue dado a Arjuna para ser utilizado en la batalla de Kurukshetra.
Puede destruir cualquier objetivo, sin importar su naturaleza. Solo se podía usar contra enemigos de igual rango, usarla contra un «mortal» o un guerrero menor podía resultar en la destrucción del universo mismo.
Y el Mohanastra, arma del sueño/ilusión. Se trataba de un arma no necesariamente letal, pero extremadamente efectiva en la guerra psicotrónica.
Emitía una frecuencia o energía que sumía a ejércitos enteros en un estado de trance, sueño profundo o confusión mental absoluta.
Según el Vimanika Shastra, el piloto no solo lanzaba flechas, sino que operaba dispositivos instalados en la nave, tales como el Raudri Darpana.
Consistía en un espejo o lente que capturaba los rayos solares, los amplificaba y los lanzaba como un rayo de calor capaz de derretir objetos a distancia (similar a un láser).
O también el Guha-garbha Darsha, dispositivo para detectar naves enemigas ocultas bajo tierra o detrás de nubes mediante el uso de ondas sonoras o térmicas.
Y asimismo el Vyrupya Darpana, un espejo diseñado para proyectar una imagen distorsionada del Vimana, creando hologramas o ilusiones para confundir al enemigo sobre la posición real de la nave.
Es interesante notar que poseer estos Astras y pilotear un Vimana venía con una responsabilidad inmensa. Los guerreros Kshatriyas debían pasar por años de disciplina para obtener el Siddhi de invocar estos poderes. El uso indiscriminado de un Astra era penado ya que estas armas no solo afectaban el presente, sino que podían dejar la tierra estéril por generaciones.
A diferencia del Brahmastra, que se asocia con una explosión de luz y calor, el Pasupatastra es el arma personal de Shiva, y se dice que es disparada a través de la mente, los ojos, una palabra o un arco.
Lo que lo hace especialmente inquietante en relación con los Vimanas y la guerra antigua es su naturaleza selectiva y absoluta. Una vez lanzado, no hay escudo, armadura o Vimana (por más avanzado que sea su blindaje de aleaciones raras) que pueda resistirle.
No solo aniquila el cuerpo físico del enemigo, sino que tiene el poder de destruir el mundo entero. Por eso en el Mahabharata, cuando Shiva se lo entrega a Arjuna, le advierte severamente: «No debe usarse nunca contra un ser humano común».
La utilización del Pasupatastra ejemplifica perfectamente el nexo entre un Siddhi y un Astra .La mente del guerrero debe por supuesto estar en un estado de concentración absoluta.
En las descripciones más técnicas se dice que el Pasupatastra puede ser dirigido por la mirada. Así, un piloto en un Vimana fijando su visión en un objetivo y recitando el mantra correcto, desencadena una fuerza que desintegra la materia a nivel subatómico.
Muchos investigadores de temas esotéricos ven en el Pasupatastra una antigua descripción de lo que hoy llamaríamos armas de antimateria o armas de plasma, debido a su capacidad de «borrar» al objetivo sin dejar rastro.
Y empero, nuevamente, estas categorizaciones son una explicación parcial, a modo de concepto o aspecto tajada del modelo o esquema de estos antiguos dispositivos, bajo la preeminencia de premisas culturales técnicas de la ciencia actual, que dista mucho de la antigua ciencia y tecnología perdida que aquí estamos refiriendo.
Y decimos «ciencia y tecnología perdida», en parte debido a la falta del conocimiento alquímico y esotérico necesario, más además debido a la falta de Adhikar o cualificación requerida, para mediante el estado de conciencia apropiado, evocar muy concreta y específicamente los mantras requeridos.
En la novela mágica,»El misterio de Belicena Villca», se aprecia también la descripción de otro medio esotérico, también comandado a nivel mental, y pudiendo ser incluso utilizado como arma.
El tío Kurt recibe de los Kaulikas los perros Daivas, para mediante un Yantra (o Kilkor svadi en tibetano) evocado mentalmente, emitir diferentes órdenes a los perros, los cuales podían no solamente seguir el rastro de alguien a cientos y miles de km de distancia, sino también viajar mediante puertas expandidas a través del tiempo y espacio.
Y como se menciona en la novela, esta clase de «perros mágicos» eran utilizados en tiempos de la Atlántida, e incluso con mucho mayor despliegue de poder.

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