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Categoría: Artículos

Lovecraft y su legado reptílico

Por Christian C.

El profundo conocimiento de ocultismo de Howard Phillips Lovecraft queda plasmado en toda su excelente obra literaria, presentando también en ocasiones, velada o explícitamente, conceptos de la Sabiduría Hiperbórea.

El reconocimiento de su conocimiento ocultista es destacado, por la amplia cita y mención de dos grandes ocultistas en sus respectivas obras: Kenneth Grant y Michael Bertiaux.

En el caso de Kenneth Grant, ha sistematizado nada menos que la «Magia Tifoniana», sirviéndose en su desarrollo de numerosas referencias de los escritos de Lovecraft.

Y en el mencionado caso de Bertiaux, su orden «La Couleuvre Noire » (Culebra negra) combina el Voodoo con el Gnosticismo (apreciándose que en ambas corrientes tiene relevancia iniciática la serpiente), y descolla su exposición de la «Física del Necronomicon», física que, al igual que la Física Hiperbórea, va mucho más allá de la convencional física sinárquica.

Son numerosas las instancias en que el célebre escritor y ocultista H.P Lovecraft menciona en sus «cuentos» la presencia de seres extradimensionales de aspecto reptiloide.

El más conocido de sus cuentos, «La llamada de Cthulhu», retrata precisamente un ser de proporciones gigántescas que no es de este mundo, con aspecto que semeja a una hibridación de pulpo y dragón!

En «La maldición de Yig», aparece nada menos que «el padre de las serpientes», Yig, quien tiene completo poder sobre las serpientes, a las cuales protege, y además posee el poder para tornar humanos en serpientes…

Numerosos avatares de Yig como Dios serpiente, se han manifestado a lo largo del tiempo, sea bajo apariencia humana, o con rasgos híbridos de humano y reptil.

También se destacan en las historias de Lovecraft la transituación a través de pasajes dimensionales de un mundo a otro, o de un contexto arquetípico a otro, que sabemos son los múltiples espacios de significación en que el demiurgo proyecta la realidad ilusoria bajo la codificación de un superlenguaje.

Quién podría negar que la lampara de Alhazred era un transductor, por el que Ward Philips ( el personaje central del cuento La lámpara de Alhazred) podia transituarse en distintos espacios de significacion, de muy diversos lugares ya olvidados y epocas enterradas bajo las arenas del tiempo?

En «Los sueños en la casa de la bruja» Lovecraft comenta un extraño conocimiento oculto y procedimiento por el que la bruja Keziah Mason podía mediante el posicionamiento de determinados ángulos y símbolos, abrir portales dimensionales para viajar o trasladarse a otros espacios de significación.

Conocimiento esotérico que tiene de hecho un referente documentado , en el caso histórico de una bruja en México, que devino en la historia de «La mulata de Córdoba».

Más demos una rápida mirada a diferentes historias lovecraftianas, en que aparece la presencia reptiliana.

En «La ciudad sin nombre» se describen misteriosos y oscuros corredores , a los que se se accedia mediante entradas subterraneas excavadas en la roca, que llevaban a otros más profundos tuneles, en donde se apreciaban figuras momificadas de ancestrales seres reptilianos.

Estos tuneles y recintos a modo de templos subterraneos, eran de un nivel muy bajo,por los que el protagonista que los recorre, debe en ocasiones avanzar reptando…

Asi también las escenas de bajorelieves representados en algunos de aquellos muros, donde se cuenta la historia de esta raza reptiloide, que mantenia una animosidad completa hacia la raza humana.

Raza reptil que alguna vez habito la superficie de la llamada ciudad sin nombre ,y luego se fue desplazando e internando en las profundidades de su nueva morada subterranea.

En otra historia, «La maldicion que cayo sobre Sarnath», tambien se mencionan vestigios de una antigua ciudad, Ib, habitada previamente por una clase de humanoides reptiles color verde, y su idolo de piedra verdemar, Bokrug, Saurio acuatico….

Se menciona asimismo la venganza que tomaron estos seres reptiloides sobre Sarnath, ya que los moradores de Sarnath habían destruido su ciudad de Ib mil años antes.

En «Los muros de Erix», Lovecraft menciona expresamente hombres lagarto en Venus, del tamaño de gigantes, los cuales dominan completamente el entorno venusino.

Además están interesados en una extraña clase de cristales que parecen atesorar para su culto, en una forma que no es comprendida por los humanos que realizan expediciones a Venus, procurando los humanos estos cristales con fines de la utilizacion de su capacidad energetica.

Llama sobremanera la atención esta referencia literaria que brinda Lovecraft de hombres lagarto en Venus, ya que los Siddhas han asumido precisamente ese aspecto, habiendo entrado por la puerta de Venus.

De igual modo, la existencia de estas místicas «piedras de Venus», que los humanos buscan apoderarse aprovechando el poder energético de tales piedras.

En otro de sus cuentos, «A tráves de las puertas de llave de plata», el protagonista, Randolph Carter,logra transituarse a la época de su infancia, recreando el contexto arquetípico de esa época y lugar. Y el transductor que utiliza es la misteriosa «llave de plata», que, atención, Randolph Carter ha encontrado en la no menos extraña «caverna de las serpientes».

También Lovecraft menciona seres reptilianos que externamente semejan humanos en su cuento «El ceremonial «:

«con la respiración agitada, contemplé aquel Averno profano de leproso resplandor y aguas mucilaginosas; la muchedumbre reptiloide y encapuchada formó un semicírculo alrededor de la columna de fuego.»

Por otra parte Lovecraft nos brinda mediante otra referencia literaria una alusión a la clave genética en «El montículo». cuento en que explícitamente se remite a un ancestral experimento en que se cruzaron los reptiles con los mamíferos, estos últimos denominados «esclavos» :

«Los seres de Yoth, indudablemente, habían sido de estirpe reptiliana, y la mayoría de los fisiólogos de Tsath coincidían en que las actuales bestias fueron sumamente reptilianas antes de ser cruzadas con la clase esclava mamífera de K’n-yan».

En el mismo cuento es mencionado un culto simultáneo tanto de Yig como Cthulhu, es decir, un referente tanto de la serpiente como el pulpo:

«Adoraban a Yig, el gran padre de las serpientes, y a Tulu, el ser con cabeza de pulpo que les había guiado desde las estrellas….»

Y además tanto Yig como Cthulhu se retratan como mirándose uno al otro, lo cual acota el ancestral vínculo entre el pulpo y el reptil:

«Tales muros, tras un kilómetro de empinado ascenso, remataban en un par de inmensos nichos, uno a cada lado, en los que las imágenes monstruosas e incrustadas de nitratos de Yig y Tulu se acuclillaban observándose el uno al otro a través del pasadizo, tal como habían hecho desde la temprana juventud del mundo humano. «

Por otro lado llama la atención que la medida de tiempo que utilizaban para orientarse era la serpiente, el Dios serpiente Yig:

«Periodos de alterna vigilia y sueño, prolongados, acortados e invertidos según dictaran el humor y la conveniencia, y datados por el batir de la cola del Gran Yig, la Serpiente, correspondían muy someramente a los días y noches humanos; aunque las sensaciones de Zamacona le dijeron que debían ser actualmente algo más largos. El año, medido por la muda anual de piel de Yig, era como un año y medio del mundo externo.»

Es decir, tras la manifestación temporal fenoménica, se aprecia la presencia de la serpiente en su designio del despliegue energético.

Sin duda uno de los más extraños cuentos en lo que al tema reptiloide concierne es «El sobreviviente», donde se menciona explícitamente el legado ancestral reptil del humano, mencionando imcluso a los saurios!!

La cita en cuestión es como sigue:

«Esta era en general la sustancia de las anotaciones reunidas en la libreta. Aquellas notas hacían referencia a diversos puntos del continente, desde el Canadá hasta México, pasando por la Costa Este de Norteamérica. Desde aquel momento se hizo patente la extraña obsesión del doctor Jean-François Charriere, que le empujaba a comprobar la longevidad de ciertos seres humanos que, en sus mismos rasgos, parecían mostrar algún parentesco con antepasados saurios o batracios.»

Además Lovecraft explicita el vínculo de los saurios con Cthulhu, lo cual deja bien a las claras que tras los mitos de Cthulhu, Lovecraft buscó dejar constancia (bajo el velo literario) de la ancestral presencia reptil extradimensional y suprahumana, tema oculto que parece asomar en algunos oscuros cultos como el voodoo:

«Se encontraban ciertas referencias a los saurios en el culto vudú; existían relaciones similares con la cultura religiosa del antiguo Egipto; y aparecían oscuras y sugerentes referencias a una relación con los saurios representados por el mítico Cthulhu, en una época anterior al Crocodilus y al Gavialis; y aún antes del Tyrannosaurus y del Brontosaurus, del Megalosaurus y otros reptiles de la era mesozoica»

Dos bellas damas serpentinas se mencionan en la obra de Lovecraft. En un caso se trata de Marceline en «El lazo de Medusa», magistral cuento de Lovecraft escrito en colaboración con Zealia Bishop, donde se revela al final del cuento, una pintura con el rostro de Marceline, y su cabellera de serpientes, similar a la Gorgona.

Cabellera serpentina que incluso luego de la muerte de Marceline, continua teniendo vida…

Se sugiere también la lectura del cuento «La larga cabellera negra» del escritor Argentino, Manuel Mujica Lainez, cuento en que aparece el mismo nexo serpentino en relacion a una cabellera femenina.

El otro personaje femenino con apariencia serpentina mencionado por Lovecraft aparece en «El diario de Alonzo Typer», citando expresamente lo que dice:

«Hay una mujer que supera en encantos a todas las demás. Sus venenosos encantos son como los de una dulce flor crecida al borde del infierno. Cuando la miro de cerca se desvanece, pero sólo para volver más tarde. Su rostro tiene un aspecto verdoso, y a veces he creído descubrir una insinuación de escamosidad en su suave textura. ¿Quién es ella?»

En el mismo cuento, la genialidad de H.P. Lovecraft añade también la descripción de piedras que remiten a la serpiente:

«Esas piedras, tanto en color como en textura, no se parecen a nada que haya visto anteriormente. No son pardas ni grises, sino más bien de un amarillo sucio unido a un verde maligno y sugieren una variabilidad camaleónica. Su textura se asemeja extrañamente a la de una serpiente escamosa y es inexplicablemente nauseabunda al tacto… fría y viscosa como la piel de un sapo u otro reptil.»

Se trata de la presencia y manifestación reptil en el ámbito pétreo, que remite y orienta indudablemente al Origen.

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Los Siddhas Dracos Luciferinos

Por Christian C.

El dragón es considerado como la expresión mas plena del aspecto reptil, dado que se trata de una serpiente alada de proporciones gigantescas.

En tanto la sabiduría se halla más bien representada por la serpiente, y la transmutación tiene su correspondencia análoga en su muda de piel, el estado o condición de transmutado en si, se halla reflejado en el dragón.

Esta condición reptil ,manifestada en su mayor expresión como el dragón, no menoscaba en absoluto el aspecto reptil en que otros Siddhas se han manifestado, bien sea como hombres serpiente , u hombres lagarto.

No hay disminución o incompletitud alguna en el status de Siddha, justamente por ser tal. Sea que el Siddha se trate de un hombre serpiente, un hombre lagarto, o un saurio.

Y el mismo principio es válido en la Diosa del Origen, sea bajo el aspecto serpentino, ofídico/reptil o draconiano.

Más allá de esto, puede en ocasiones considerarse a estos Siddhas Dracos como «Siddhas entre Siddhas», desde una consideración jerárquica. Más no conforme al status ontológico de Siddha.

Puede mencionarse el ilustre ejemplo de Lucifer, quien posee manifestaciones como serpiente, lagarto, y dragón, y así es mencionado según la ocasión, en antiguos textos y tradiciones ocultas.

Si bien en la sabiduría hiperbórea se destaca en ocasiones el hombre lagarto y la mujer serpiente ,se debe a que acorde a sus designios correspondientes, en la serpiente predomina una regencia femenina, y es la mujer serpiente quien destila en sus kalas el veneno/antídoto/elixir alquímico. En tanto por otra parte, el designio lagarto se halla signado por lo masculino.

No obstante esto, no debe dar lugar a confusión, ya que los viryas, sean masculinos o femeninos, pueden asimilar y sintetizar aspectos reptilianos tanto de la serpiente como del lagarto.

No debe olvidarse tampoco que la tipología reptil surge como una irrupción de los Siddhas en el mundo demiúrgico, cuando la creación ya se hallaba desplegada y consumada.

Y justamente, debido a esa aparición reptil extraña en el mundo del Uno, la superestructura reaccionó adoptando esa tipología e imitando al reptil, en una amplia gama de matrices arquetípicas, encuadradas en su designio desde entonces manifiesto. (serpiente, cocodrilo, lagarto, etc)

Desde esa variada tipología reptil el virya debe orientarse, elevando y retrotrayendo esa condición reptil asumida, hacia su prototipo ideal en el Origen.

Para lo cual, debe irse mas allá del arquetipo reptil, «recreándolo en el Origen», o dicho de otro modo, proyectándolo a su molde original.

En griego encontramos diversos términos para serpiente, como. ophi, ophisi, herpetón o Draco, que es de donde deviene precisamente dragón. Más el término en si significa serpiente.

En sánscrito, en el marco del hinduismo y el budismo o el jainismo, el termino Naga significa serpiente, y en ocasiones puede aludir a un dragón.

Más allá de su etimología, que indica muy a las claras la identidad del dragón con la serpiente, y por otra parte la misma fisonomía serpentiforme del dragón, encontramos un acentuado ejemplo en la tradición nórdica, tan vinculada a los hiperbóreos, donde aparecen menciones de Fafnir, así como Nidhog, en ocasiones como serpiente y en otras como dragón.

En relación a Fafnir, cuando en las sagas por ej Regin se refiere a su hermano Fafnir, utiliza el término lingworm o longworm, que puede traducirse como dragón, más también como «gran gusano», respondiendo esta acepción más bien a la tipología de una gran serpiente.

En la última parte del Voluspa Edda, se comenta lo siguiente respecto a Nidhog:

«Llegará volando el oscuro dragón,
la sierpe brillante, desde Nídafjöll «

En el poema anglosajón de Beowulf, también se utilizan indistintamente los términos serpiente y dragón.

La sabiduría o capacidad de ver y comprender todo también es patente en el dragón, señalado desde su misma etimología, ya que dragón deriva de Derkei , o «ver»., Condición representada en la visión amplia y de lejano alcance de los dragones.

En las representaciones draconianas chinas se aprecia mas claramente la apariencia reptil, en tanto el arte europeo tiende a retratar los dragones de una forma que parecieran mas bien mamíferos.

La antigua China es una de las culturas antiguas más ricas en cuanto a tradiciones del dragón se refiere, y podemos apreciar el indiscutible nexo que establecían entre la sabiduría arcana y el dragón, así como la filiación del dragón que legitimizaba la pureza de sangre requerida para la condición de emperador.

Los emperadores chinos, en efecto, decían que descendían de dragones con forma humana, que a su vez eran hijos de la Diosa Un Kua y su compañero Fu Xi, que eran de naturaleza mitad draconiana y mitad humana.

El legendario Lao Tse, acorde al historiador Sse-Ma Tsien, nació luego que su madre, Liu, fuese concebida una noche oscura y tormentosa a orillas de un lago por una serpiente/dragón escamoso.

Fu-Hsi, considerado como uno de los cinco soberanos legendarios de China, ostentaba haber nacido en medio de dragones, con apariencia de serpientes.

Del mismo modo también hubo emperadores coreanos y japoneses que decían ser descendientes del dragón!

Luego, en lo que a fisonomía se refiere, el dragón es ciertamente una serpiente, mas una serpiente gigantesca alada.

Un conocido ejemplo de Siddha bajo esta apariencia,ya en latitudes de Mesoamérica, es Quetzalcoatl, llamado justamente «serpiente emplumada».

No obstante, en el caso de Quetzalcoatl, apreciamos que se halla mas próximo a la condición de serpiente, u en todo caso reptiloide, mas no cuadra a la descripción conocida del saurio/dragón.

En lengua nahualtl ,Coatl significa serpiente. En tanto existe otro termino mas preciso para dragón, que es Cipactli. ( confundido muchas veces por cocodrilo).

Las alas del dragón tampoco deben dar lugar a confusión, ya que los Siddhas traidores ocultaron su aspecto reptil asumiendo una condición alada celestial. Mas en el caso de los Siddhas leales Dracos, su apariencia reptil es claramente reconocible. En tanto que el camuflage de los Siddhas traidores les da más bien una apariencia similar a la de los ángeles, u en todo caso como una clase de hombres alados divinos.

El valor altamente iniciático de la sangre del dragón, se evidencia en el mito de Sigfrido , que luego de matar al dragón Fafnir, al probar su sangre pudo comprender «la lengua de los pájaros». Es decir, retrotrayéndonos al Origen, significa la lengua de los lagartos, o la lengua de la serpiente.

Quién no profundice en el significado gnóstico de este mito, en cuanto a la sangre del dragón y la lengua de los pájaros, y se quede meramente en el incidente mítico de «matar al dragón», permanece en un nivel de significado externo, similar al que los cristianos atribuyen al mito de San Jorge y el dragón.

El dragón oculta asimismo el secreto alquímico, reflejada esta verdad en la saga artúrica, donde los tradicionales dragones rojo y blanco que se enfrentan, representan respectivamente la sangre y veneno de la serpiente. Elixir que surge de la conjunción de ambos componentes, de igual modo que la contienda de ambos dragones.

Un secreto aludido también en la senda siniestra como la sangre del vampiro que puede conferir la inmortalidad. Y es que Dracul significa precisamente dragón.

Esta sangre de dragón es en si misma un elixir, que combina tanto la sangre como el veneno de la serpiente.

El ejemplo ya citado de Sigfrido es suficientemente ilustrativo, dado que al probar y bañarse casi totalmente en la sangre del dragón, devino prácticamente en inmortal, y también comprendió la rúnica lengua de los pájaros.

La simbología subyacente de la figura del dragón es la voluntad del espíritu por sobre la materia. El dragón posee dominio de todos los elementos. (Se traslada por tierra y agua, vuela por el aire y escupe fuego), por lo que se impone a los mismos, y al mundo.

Considerado como emblema de sabiduría por los antiguos chinos, es aceptado ancestralmente como uno de los seres mas sabios, y custodio de tesoros o secretos perdidos.

La doncella prisionera del dragón, que es rescatada por el príncipe o caballero en muchos mitos, es acorde a Robert Graves, un mito donde los valores han sido invertidos.

Siendo así, el dragón representaría aquí la fuerza serpentina oculta o poder de la doncella/princesa.. En tanto que el caballero que acude a su rescate, sería en realidad el usurpador de ese poder.

Mas este es uno de los tantos niveles de significado del mito, y no deben anclarse las conclusiones allí, sino considerarlo como uno de los tantos significados allí encriptados u ocultos.

Lo relevante a destacar, es que además de expresiones demiúrgicas del dragón, como el draconiano Enlil mencionado en El misterio de Belicena Villca, o la representación figurada del dragón de Sodoma, más allá de estos aspectos demiúrgicos, tenemos Siddhas hiperbóreos draconianos.

Y es en función de ese aspecto de los Siddhas, que el demiurgo también asume imitativamente una forma draconiana.

Lo que más se destaca en tales Siddhas dracos es, desde esta terrible forma de dragón/saurio, el furor Bersekir.

Tal la razón de que los vikingos mantuvieran la figura del dragón en sus barcos o drakkares, como mascarón de proa para aterrorizar a sus enemigos, como también en sus estandartes guerreros, de igual modo que los normandos tenían espadas con representaciones de la serpiente o el dragón.

El terrible furor bersekir que exhibían los dragones o saurios, en completa animosidad al mundo creado, ocasionó que el Demiurgo y sus agentes tomarán cartas en el asunto, provocando su desaparición visible de la faz de la Tierra.

Más hubo otras irrupciones en este mundo de los Siddhas, bajo el aspecto de hombres serpiente, y hombres lagarto, que al igual que algunos saurios draconianos, permanecen aguardando su momento, en recónditos sitios ocultos del interior del mundo.

Un comentario

Enlace Reptil y Rúnico en Tirodinguiburr

Por Christian C.

En la conformación rúnica de Tirodinguiburr puede apreciarse como se halla la runa conducente Gibur (Que en su complexión unifica tanto la esvástica levógira como la esvástica dextrógira) la cual permite al iniciado hiperbóreo acceder al aislamiento del Yo en la runa Odal (Conformada a su vez por una doble runa Sieg de la victoria.)

Es justamente de espalda al ángulo recto Beta de la runa Odal, como el Virya enfrenta la emergencia de los símbolos sagrados demiúrgicos.

Símbolos poderosos, cuya conformación arquetípica posee la capacidad de generar el fascinosum de atraer y captar la atención, capturando y fagocitando así el Yo.

Más tales símbolos deberán ser resignados con las armas rúnicas que el Virya dispone.

Y es que Gibur justamente representa el tridente de Poseidón o el Trishul de Shiva. Esta runa con las puntas hacia abajo es la espada de Wotan.

En la exploración de los registros culturales mediante la capacidad de anamnesia que disponen los iniciados hiperbóreos, se utiliza precisamente esta runa para resignar los tapasignos y sucesión de imágenes culturales en el registro a explorar.

Más cuando el Virya se ha situado de espalda al ángulo recto de la runa Odal, significa que el tránsito a través dek tridente Gibur ha sido orientado gnósticamente.

En este contexto, Gibur es análogo al tetrarque o cuádruple conformación de cada recinto en el laberinto Labrelix donde el Yo se desplaza en busca de orientación. Más a este punto, en que el Yo se posiciona de espalda al ángulo recto de la runa Odal, significa que la proyección de sentido en la incesante búsqueda se ha detenido. En vez de continuar siempre en forma extraviada, y continuamente hacia adelante a través de los tetrarques del Labrelix, el Yo «se ha dado vuelta», es decir ya «no mira» poniendo sentido al entorno cultural emergente, sino que se halla de espalda a este flujo de acontecer.
Y esa actitud de «giro» respecto al tetrarque del sendero labrelix en que se halla el Yo perdido, significa que se ha obtenido orientación gnóstica., Más tal orientación implica necesariamente una predisposición despierta o activa desde el cerebro primigenio o reptil, correspondiente a la actualización de las matrices del contexto venusino del origen.

Es decir, la condición anterior al despliegue desde el punto Tau de la interminable serie laberíntica Labrelix.

Únicamente desde la sangre fría del reptil es posible resistir la embestida emergente de los símbolos sagrados sin ser fagocitado. Así, el Yo de espalda a Odal se halla en estado de completa alerta como un centinela, manteniéndose «los ojos del reptil abiertos» y vigilantes. Condición reptil imprescindible para la eventual recuperación del Vril en una instancia posterior.

Por tal motivo, desde el cruce del abismo superando los símbolos sagrados emergentes, es como se concreta el Nigredo alquímico, sostenido rúnicamente por Gibur.

Lo cual permite al Yo orientado acceder mediante tal secreto reptil del ángulo recto, automáticamente al interior de la aislante runa Odal. Arquemona en que el Yo, iluminado carismáticamente por el luciferino sol negro, se halla resguardado por el rojo furor bersekir, y el verde aspecto reptil.

Es siendo iluminado por la radiación luciferina del sol negro , o luz negra, como el Yo posicionado en Odal logra concretar la fase de Albedo. Para eventualmente mediante el puente noológico de la escalera caracol (Sistema real artificial hiperbóreo, creado por el Virya o un Pontífice, consistente en objetos culturales emergentes y referentes, con una orientación gnóstica hiperbórea) y la escalera infinita, acceder al Selbst, o el Yo infinito, nucleado en la esfera de voluntad egoíca Ehre.

Tal fase concreta el Rubedo alquímico, del que ya se tiene una orientación desde el yo aislado en Odal, y es una etapa sostenida rúnicamente por la runa Tyr.

Desde la runa arquemónica aislante Odal, el Yo se halla protegido y aislado del sujeto anímico. Más todavía se trata de una expresión finita del Yo, como reflejo del Yo infinito, a consecuencia del encadenamiento espiritual en su segundo acto, cuando una de las miradas del Yo infinito en busca de orientación, se reflejó en el símbolo del origen plasmado en la sangre del Pasú por los Siddhas traidores.

Más accediento al Selbst, el Yo se halla nuevamente en el ámbito infinito, ya no delimitado ni espacial ni temporalmente.

Resulta así desde el Selbst, el Yo posicionado en Hagal, runa conformada por una doble Tyr, y que para algunos es considerada como la auténtica concreción de Rubedo.

De cualquier modo, es únicamente desde la orientación de Gibur, como puede accederse al tránsito de las tres runas noológicas : Odal, Tyr y Hagal.

Sintetizando, en Tirodinguiburr tenemos un abismo insondable por el que el Yo debe atravesar, (El Yo de espalda al ángulo recto Beta de la runa Odal) percibido por el alma como oscuridad amenazante y devoradora, para posteriormente ya aislado (Dentro de la arquemona Odal) recibir la radiación luciferina del sol negro.

De modo que hay en una primera fase una etapa arquetípica que debe superarse, signada por el negro, y luego una condición noológica de radiación luciferina, también signada por el negro, más en otro nivel de significado muy distinto.

Análogamente, el Yo orientado se posiciona en su condición o aspecto reptil, signado por el verde, que es de igual modo como se halla en una instancia superior signado el Vril, para la comprensión orientadora hiperbórea.

Y es en el interior de la arquemona Odal, desde el furor hiperbóreo guerrero , como puede resistirse y afrontar el ataque y combate, ya no con los símbolos sagrados emergentes, sino con el demiurgo mismo y sus arcontes.

Hostilidad esencial signada por el rojo, como así también en una instancia superior, la etapa de rubedo y el cuerpo de vajra, signados asimismo por el luciferino rojo, que tiene su contrapartida demiúrgica imitativa en el rojo de la pasión esencial.

Encontramos por tal motivo en diversos mitos, la saga artúrica ,etc, dragones negros, blancos, rojos, verdes…. que pueden bajo distintos encuadres ajustarse a estos diversos niveles de significado.

Un comentario

Aproximación iniciática al mito de la Gorgona

Por Christian C.

La exposición del mito de la Gorgona, desde la perspectiva hiperbórea ,tal como la expone el Pontífice Nimrod de Rosario en El misterio de Belicena Villca, arroja importantes aspectos y claves iniciáticas gnósticas que es conveniente mencionar y destacar.

Citando en cuestión algunos extractos seleccionados, tenemos el inicio de tal exposición como sigue :

«El tema es simple y, en cuanto lo exponga, Ud. comprobará que no puede
proceder más que de la Sabiduría Hiperbórea de los Atlantes blancos. Una
representación Hiperbórea del Origen, como ya lo mencioné más atrás, fue
Thule, el centro isotrópico de donde procedía el Espíritu. De manera semejante,
para los primeros descendientes de los Atlantes blancos, el Origen fue Ponto, al
que luego se personificó como un Dios del Mar y se identificó con la Ola,
seguramente porque de este “Origen” provenían sus Antepasados. Este Ponto se
desposa con Gea, la Tierra, quien da nacimiento entre otros a Forcis y Ceto,
símbolos prototípicos de los seres híbridos, mitad animales mitad Dioses: en un
trasfondo esotérico esta imagen alude al Espírtu aportado por Ponto, el Origen, al
animal hombre hijo de la Tierra. Los hermanos Forcis y Ceto se aparean a su vez
y, junto a una serie de Arquetipos híbridos, dan vida a tres mujeres que ya nacen
“viejas”: las Grayas o Greas, es decir, las Grises. Naturalmente, las Grayas no
son otras que las Vrayas, las Guerreras Sabias encargadas de custodiar el Arado
de Piedra y la Piedra de Venus: son “viejas” porque deben ser Sabias y los que
ignoran el significado de los instrumentos líticos afirmarán luego que “entre las
tres sólo tenían un Ojo y un Diente”.

Se alude por un lado al virya como híbrido de un componente hiperbóreo, y uno demiúrgico. El aporte demiúrgico tiene su raíz en el Pasú, ampliado y desarrollado luego de la clave genética, que devino en un microcosmos biológico de estructura psíquico-emocional compleja.

Y el componente hiperbóreo, el que permitió la aceleración en la conformación del actual Virya, es el aporte del gen reptil inoculado por los Siddhas traidores, precisamente mediante la clave genética.

De modo que cuando se dice «mitad animales mitad Dioses», aquí por «Dioses» entendemos los Dioses del Origen, en su aspecto reptil.

En medio de estos Viryas, se han manifestado en forma recurrente las Vrayas, o custodias del legado de la sabiduría hiperbórea (Piedras de Venus y el arado de piedra), representadas en el mito como las Grayas.

Estas Grayas nos dice el mito ya degradado, se creía que poseían entre las tres hermans «un ojo y un diente», alusión sin dudas a los instrumentos líticos que custodiaban., Más al mismo tiempo, estos términos «ojo» y «diente» transmiten también la imagen de la figura que el mito de la Gorgona ya degradado culturalmente ha pretendido anatemizar., Es decir, aquí ojo y diente son los de la serpiente, destacándose en la serpiente su ojo siempre abierto, y sus amenazantes colmillos.

En clave oculta, lo que el mito ha pretendido ocultar bajo el tapasigno de su forma actual conocida, es que a través de la piedra de Venus, era posible comprender noológicamente a la serpiente. Y que las custodias de tal legado gnóstico eran las Vrayas, aquí en el mito ya rebajadas y caricaturizadas como teniendo entre las tres un mismo ojo y diente.

Luego, se menciona también el Origen, representado míticamente como Ponto, y personificado posteriormente como el mar, lo cual tiene desde el mito una correspondencia analógica gnóstica con el aspecto lagarto de cada Virya, que se halla en las «profundidades acuosas» del inconsciente, y la representación hiperbórea mítica del pulpo.

El texto continua diciendo en relación al héroe Perseo:

«Perseo es la idealización del Espíritu cautivo que intenta la hazaña de
liberarse de la prisión material; su objetivo es descubrir el Secreto de la Muerte,
conseguir la Más Alta Sabiduría, y hallar a la Pareja Original. Navután y Frya lo
nspiran para que consulte a las Vrayas y ellas, con la Piedra de Venus, le indican
el camino a seguir: debe dirigirse a un Bosque Sagrado de Fresnos y reclamar la
ayuda de los Dioses para enfrentar con éxito a la Muerte.»

Debe destacarse aquí, que en la búsqueda iniciática de Perseo por hallar el secreto de la muerte, la sabiduría y hallar a la pareja original, aparece siempre la serpiente como referente o indicativa de los aspectos mencionados.

Es decir, la serpiente desde antaño fue representativa de la sabiduría, condición que en el designio de la serpiente en este mundo encuentra su reflejo en el ojo de la serpiente que permanece siempre abierto, «viéndolo» todo, y por tanto, conociéndo todo.

Asimismo la serpiente siempre fue reconocida como símbolo de la medicina y la inmortalidad, apreciaciones que tienen también su asidero en el veneno de la serpiente que puede utilizarse como antídoto, e incluso elaborarse un alquímico elixir, y en la muda de piel, donde la serpiente fue apreciada como renovándose o «renaciendo», «emergiendo nuevamente tras la muerte».

De igual modo , respecto a la «la pareja original», considerando que el Gran antepasado o Siddha hiperbóreo es en el Origen un «hombre lagarto», su compañera es la «mujer serpiente».

Más hay una cuestión que resulta a todas luces llamativa, y siempre presente en el mito de la Gorgona. Y es el hecho de su mirada petrificadora, o que quien la mirase se «tornaba en piedra».

El texto en cuestión nos dice lo siguiente:

«Al aproximarse a Frya, Navután aconseja al héroe no detenerse a mirar el Rostro de
Muerte, lo que causaría su inmediata destrucción, y concentrarse en el Espejo
que la Diosa de la Sabiduría significa tras la Muerte: ¡sólo así podrá vencer a la
Muerte!, Perseo cumple las indicaciones con exactitud y, contemplándose en el
Espejo de Frya, consigue comprender a la Muerte y se transforma en Hombre
de Piedra Inmortal. A su regreso de la Muerte, Perseo emplea la Lengua de los
Pájaros para comprender a la Serpiente con el Signo del Origen: entonces
adquiere la Más Alta Sabiduría y encuentra a su Pareja Original.

Hasta aquí, lo más importante del tema original transmitido a los pueblos
nativos por los Atlantes blancos. Es evidente que gran parte del mismo,
milagrosamente recordado gracias a la misión familiar, fue incorporado por los
Señores de Tharsis en la Reforma del Fuego Frío. Los lidios, posteriormente,
contribuirían a su degradación mediante la “perfección de la forma ritual”, que
consistía en el demencial intento de exhibir exteriormente, plasmados en la
materia, unos signos que sólo pueden ser metafísicos.»

Aquí tenemos un aspecto clave, y es que Perseo es aconsejado por Navután de no mirar directamente a la Diosa, ya que de hacerlo le acarrearía la muerte inmediata. Esto es análogo por otra parte a la condición de los Siddhas, de quienes se dice que su terrible presencia frente a un Virya, puede o bien transmutarlo si el Virya se halla despierto y orientado (por vinculación carismática), o de lo contrario su microcosmos ser destruido, debido a la hostilidad esencial que tales Siddhas siempre despliegan frente a todo lo creado.

Análogamente la Diosa de la sabiduría es abordada por Perseo a través del reflejo de un espejo, es decir un cristal. Tal es la «piedra» rúnicamente trabajada, que posibilita el acceso a la sabiduría hiperbórea desde la comprensión noológica del Origen.

En la prueba iniciática de Pyrena de la casa de Tharsis, la predisposición gnóstica de quienes buscaban ir al encuentro de la muerte y su misterio, confería a los que más arrojo de valor y pureza de sangre ostentaran en su prueba, la condición cual «cristal» apropiado para recepcionar la mortífera y transmutadora mirada de la Diosa.

Y de modo análogo a la avasallante y mortal mirada de la Diosa, o de los Siddhas de Agartha, también encontramos en la serpiente tal replica de esta doble condición mortífero-transmutadora, ya que la mirada de la serpiente bien puede hipnotizar y llevar su presa a la muerte, como también su ojo que nunca se cierra ser apreciado y reconocido en su condición de siempre verlo todo.

La escultura de Pyrena de la casa de Tharsis fue tallada luego de la alianza con el pueblo de los lidios, quienes promovieron tal proyecto. Y cuando se dice en el texto citado «unos signos que sólo pueden ser metafísicos», se comprende claramente que la representación de estos signos o runas son precisamente las serpientes de la cabellera de la Diosa, ya que como representación última de todo despliegue energético y de la sabiduría e inmortalidad es la serpiente el enlace iniciático con el mundo increado.

Continuando con la exposición del mito de la Gorgona, tenemos que:
«En tiempos de la caída cultural de los pelasgos, mucho antes de que los
Golen iniciasen su siniestro desplazamiento hacia Europa, el tema original se
consteló como Mito, los Nombres fueron cambiando, y los significados se
distorsionaron e invirtieron. En el Mito argivo, Perseo, por encargo del tirano de
Sérifos a quien prometió imprudentemente traer “la Cabeza de Medusa”, se dirige
a la Tartéside pues el Monstruo habita un bosque de la península ibérica:
semejante localización no es gratuita puesto que Vides, el Señor de K’Taagar, fue
denominado por los Sacerdotes Ides, Aides o Hades, el Señor de Tar, es decir,
del Tártaro o Infierno, con lo que Thar-sis, Tar-téside, Tar-tessos, etc., pasaron a
designar lugares infernales. A esa ubicación contribuyeron también, en gran
medida, los Golen, cuando lograron observar la escultura de la Diosa Pyrena y la
identificaron en todo el mundo antiguo como “la Gorgona Medusa”. Al Perseo
argivo lo ayudan Hermes y Atenea, en quienes aún es posible reconocer a
Navután y Frya. Navután, en efecto, fue llamado Hermes, Mercurio, Wothan, etc.;
como Hermes, según los griegos, era hijo de una mujer “atlante”, hija de Atlante,
y de un Dios (Zeus), lo que no está lejos de la genealogía del Gran Jefe de los
Atlantes blancos; fue inventor de un alfabeto, de la lira y la siringa, las que canjeó
a Febo, el Sol, por el caduceo con el que éste pastoreaba a sus rebaños: si se
considera que el caduceo es una vara con dos serpientes enrolladas, que El Sol
representa al Dios Creador, y el rebaño a los animales hombres, es fácil distinguir
en la figura de Hermes a la del que ha comprendido, mediante un lenguaje, al
Símbolo de la Serpiente con que el Dios Creador pastorea a sus siervos. Y Frya,
por su parte, fue conocida como Atenea, Minerva, Afrodita, Freya, etc.; de Ella,
los griegos decían que “había nacido ya armada”: era, pues, Diosa de la Guerra,
de la Sabiduría, y del Amor.»

No puede omitirse tan importante comentario de la Gorgona morando en el inframundo o Tártaro, que tiene vínculos etimológicos y significativos con la casa de Tharsis y Tartessos.

La presencia de alguna figura ofídica en el inframundo es bien conocida en la cosmogonía mítica de muchas tradiciones,lo cual remite justamente a la idea que es preciso descender a las profundidades desconocidas, temidas, y oscuras, para hallar la sabiduría y secreto de la serpiente.

El ejemplo aportado de Hermes-Mercurio (quien es análogo a Wotan) resulta de lo más significativo, ya que aquí se menciona el caduceo serpentino que Hermes porta, representativo de su comprensión del modo como el demiurgo mantiene subyugados a los espíritus cautivos.

Y tal significado se basa en que el caduceo son justamente dos serpientes enroscadas alrededor una vara. Tales serpientes son aquí figurativas del Siddha-reptil y su Diosa serpiente, ya que los espíritus hiperbóreos son inseparables, tal como dos serpientes entrelazadas.

El engaño perpetrado por los Siddhas traidores fue justamente el despliegue de una imagen de Ella, la Diosa serpiente, imagen que no era Ella, sino solo su reflejo….

Y esa imagen de Ella, es la que el Yo extraviado busca incansablemente, arrastrando sin saberlo en su búsqueda y movimiento el desarrollo entelequial monádico.

Más , el sobreponerse a tal «imagen», es decir, hacer consciente el símbolo del origen desde la sangre, enfocándose en tal sentido hacia el Origen, donde se halla realmente Ella, la Dama Serpiente, significa haber sobrepasado el designio serpiente en lo arquetípico, comprendiendo la serpiente desde lo noológico, o desde el Origen.

Origen en que nuevamente se halla la presencia indisoluble de Ella y El, figurados como dos serpientes entrelazadas,comprensión noológica que se escenifica en el caduceo serpentino portado por Hermes, o también Apolo-Lucifer.

Símbolo serpentino desde la sabiduría hiperbórea, que fue degradado y «tapasignado» bajo la imagen gnóstico-demiúrgica del ascenso de la kundalini shakti y la fusión con el Uno.

Tal comprensión del caduceo explica aquella misteriosa referencia de El misterio de Belicena Villca:

“Has perdido el Origen y eres prisionero de la serpiente: ¡con el Signo del Origen, comprende a la serpiente, y serás nuevamente libre en el Origen! «

Ser «prisionero de la serpiente» se entiende a esta altura, es ser prisionero de aquella ilusoria imagen de Ella, de aquella «imagen de la Diosa Serpiente», que el Yo confundido aquí busca.

En tanto enfocarse con el signo del origen en forma consciente hacia la serpiente, permite comprenderla desde el Origen, donde el Yo será nuevamente libre, en presencia de la verdadera serpiente, la Diosa serpiente, o mismo el Dios serpiente Lucifer.

Es desde esta última consideración como puede apreciarse varias menciones de El misterio de Belicena Villca tales como «serpiente de luz increada», «serpiente liberadora», etc.

También cabe destacar que comprender a la serpiente (tanto su designio-copia en este mundo, como la comprensión desde el origen) es posibiltado por la orientadora runa conducente Gibur, que permite arribar de espaldas al angulo recto de la aisladora runa Odal.

Aquí la orientación de la runa Gibur en forma de tridente o Trishul, implica el haberse posicionado o situado en el propio aspecto reptil (Angulo recto del cerebro reptil en el occipital o «de espaldas»).

En Fundamentos de la Sabiduría Hiperbórea , Tomo V ,se comenta lo siguiente en relación a la runa Gibur y el «origen del encadenamiento espiritual» o Punto Tau:

«El punto TAU es el 1º punto de Tetrarque del camino Labrelix, el momento del encadenamiento espiritual al Simbolo del Origen; internamente este punto es alcanzado por el Yo del Iniciado luego de ser armado Caballero Tirodal: porque la Runa Gibur señala justamente ese primer tetrarque. Empero la facultad de anamnesia ha de allanar, posteriormente, la distancia espacial y temporal que separa EXTERIORMENTE al Iniciado del Punto TAU: es posible alcanzar fisicamente el Punto TAU historico, desplazarse hacia el lugar y el instante pasado en que ocurrio la caida del propio Espiritu Hiperboreo. Hacia alli viajara el Caballero Tirodal gracias a la Escalera Caracol que construirá con su facultad de anamnesia, gracias a una ESCALA cuya estructura estará conformada funcionalmente por matrices arquetipicas del designio caracol»

» Con respecto a la escalera Caracol cabe agregar que su empleo es inevitable si se pretende regresar FISICAMENTE al Origen; en cambio el regreso NOOLOGICO al PuntoTAU, protagonizado por el Yo del Caballero Tirodal armado con le Runa Gibur, es un tránsito instantáneo, un tránsito que no requiere atravesar distancia alguna porque toda distancia ha sido suprimida por la pureza de sangre.»

Tenemos aquí, sintetizando, un Yo extraviado por una ilusoria imagen de Ella, imagen que es desplegada en lo que se conoce como «designio de la serpiente», que es expresión imitativa de la Diosa serpiente del Origen. Bajo esa imagen, o siguiendo ese «espejismo» el Virya perdido es «prisionero de la serpiente».

Mediante la runa Gibur, que es expresión y proyección aquí del «signo del origen», se puede comprender a la serpiente (accediendo al propio aspecto reptil oculto), y acceder al Punto Tau, o el origen del encadenamiento espiritual.

Tras ese «origen» se halla el origen del contexto de la puerta de Venus, por donde los Siddhas entraron a este mundo asumiendo el aspecto reptil. Y más allá, en un ámbito rúnico incognoscible se halla el origen del mundo increado.

Una acotación oportuna es que el mencionado aspecto reptil es ajeno a la obra del demiurgo, ya que fue adoptado por los Siddhas cuando ya se hallaba iniciada la creación del demiurgo.

Más ocurre que al hacerse manifiesto o emerger este aspecto reptil en la esfera de sentido del mundo, rápidamente como reacción de la superestructura, la creación demiúrgica intentó asimilar e integrar esta tipología de estructura de vida orgánica, deviniendo así como no podía ser de otro modo, en una copia imitativa arquetípica.
No obstante esto, cuando posteriormente los Siddhas se dividieron en dos bandos, y los Siddhas traidores aplicaron la llave kalachacra, formas de vida reptil comprometedoras, como los saurios, fueron hechas desaparecer del mundo.

De modo que puede considerarse que en el Origen hubo un aspecto reptil hiperbóreo, expresado por los Siddhas directamente desde el Vril.

Y aunque para interactuar con el entorno axiológico circundante se precisara algún tipo de despliegue arquetípico, era controlado no por el Demiurgo, sino por la voluntad de los Siddhas.

En una segunda instancia , surge una copia arquetípica reptil, que continuó su devenir en el tiempo trascendente , ya integrada en la superestructura con un soporte arquetípico.

Desde esa copia reptil, surgieron también arcontes demiúrgicos que asumieron algunos de estos rasgos ofídicos, arcontes en su jerarquía por debajo de los Siddhas. ( Tanto respecto a los Siddhas leales como «hombres lagarto» como de los Siddhas traidores, que disimularon su condición reptílica asumiendo un camuflaje con alas).

No obstante esto, puede considerarse que el aspecto reptil (Y concretamente la serpiente y el lagarto) aunque manifestado desde un despliegue arquetípico, es lo más próximo al Origen.

Por último en la descripción de como se tergiversaron los significados del mito de Perseo y la Gorgona, se refiere lo siguiente:

«A partir de su viaje inverso a la Tartéside, el Perseo argivo comienza a
comportarse como un claro exponente del Pacto Cultural: no consulta a las
Vrayas sino que les roba el ojo común; éstas lo envían a Alsos, el hogar de las
Alceides, es decir, a un bosque sagrado, donde encuentra a las Ninfas Melíades,
las que no son otra cosa que personificaciones de los Fresnos; las Ninfas le
suministran un saco de piel de grulla, donde colocará la Cabeza de Medusa, y
unas sandalias que permiten volar; Hades le presta el casco de la invisibilidad; y
Hermes le entrega una hoz con forma de media luna para cortar la cabeza del
monstruo. Pero lo que más delata a esta falsificación engendrada por los
Sacerdotes del Pacto Cultural es la prevención del Perseo argivo que teme
convertirse en Hombre de Piedra. Porque en el Mito egeo no es una Sabiduría
posterior sino la propia mirada de Medusa la que convierte en piedra; la
Sabiduría, por el contrario, no está atrás de la Muerte sino afuera, junto a Perseo,
definitivamente independizada e inalcanzable para él. Ella no permite que él se
refleje en su Verdad Desnuda: se limita a colocar un espejo objetivo donde el
“héroe” contemplará la Muerte sin que ésta lo atrape. Es toda la ayuda que le
brinda Atenea: viéndola desde el espejo, Perseo clavará la hoz en el cuello de
Medusa y dará muerte a la Muerte, sin que esta “hazaña” le permita alcanzar la
inmortalidad. El espejo de Atenea es su escudo protector; la Cabeza de Medusa,
obtenida en la inútil hazaña del perseo argivo, es colocada por la Diosa en el
centro del escudo, dando a entender claramente que en esta Era, luego del
triunfo del Pacto Cultural, la Sabiduría está escudada en la Muerte, sin que exista
posibilidad alguna a los mortales de llegar a ella. Desde luego, esto es sólo una
amenaza de los Sacerdotes del Pacto Cultural para desalentar la búsqueda de la
liberación del Espíritu. En fin, como el Perseo argivo ni alcanzó la inmortalidad ni
consiguió la Sabiduría, no podrá comprender a la Serpiente y por eso se ve
obligado a matarla también, cosa que hará a la vuelta de su “hazaña”, cuando
lucha contra un dragón y libera a Andrómeda, con la que se une y procrea
numerosa prole.»

Tenemos así que los Dioses liberadores fueron reemplazados por «el bosque de fresnos», lo cual delata la falsificación druida de la historia, teniendo en cuenta el valor de culto que los golen druidas asignaban a los árboles.

También el símbolo de los Pontífices hiperbóreos, es decir la media luna, que significa el puente noológico, ha sido reemplazado por la hoz en forma de media luna. En un caso se trata del transito hacia el Selbst. Transito que implica haber comprendido a la serpiente, y haberse posicionado en el propio aspecto reptil. En tanto que en la versión degradada del mito, la hoz es utilizada para matar a la serpiente, reflejo mítico como no podía ser de otra manera, del ancestral odio sinárquico a la Serpiente.

Luego, la mirada en el reflejo del espejo no deja de ser altamente significativa, ya que originalmente fue por una «mirada refleja» como el espíritu quedó cautivo, y así también la aproximación a la Diosa recorre un transito iniciático similar , mirándola no directamente, sino desde un reflejo, lo cual significa un recorrido inverso de orientación al Origen.

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La Dama Serpiente

Por Christian C.

Lilith como la Diosa serpiente es representada en algunas pinturas con una serpiente enroscada alrededor de su cuerpo.

Y en otras ella misma presenta rasgos ofídicos, por ejemplo con cuerpo de serpiente de la cintura para abajo. Lo cual significa el poder sexual de la mujer serpiente, aquella que encarna a la Diosa serpiente.

La Diosa serpiente ha sido encarnada en su poder por sacerdotisas consagradas a la Diosa en la antiguedad, por las Suvasinis en su rol de «prostitutas sagradas» del circulo Kaula., o conocidas también a veces como Devadasis.

También por danzarinas que llevan a cabo una danza acompañadas de una serpiente, o ellas mismas realizando una danza serpentina en movimientos oscilantes, ondulatorios, tal como la serpiente.

Y también ha sido encarnada por las mujeres Kali, a veces conscientes y otras no, de su poder.

Así como Lucifer es el Dios serpiente, su compañera Lilith, es la Diosa serpiente.

Y del mismo modo, tenemos en el Origen a los hombres lagarto, y las mujeres serpiente, quienes reciben genéricamente también el nombre de Lilith.

De allí que el símbolo del origen es el símbolo de Ella, la dama serpiente, que es la Dama del origen, expresión rúnica pura del Vril.

Debe acotarse que siendo la kundalini una expresión del logos demiúrgico, y representado en forma de serpiente, existe por otro lado un aspecto serpentino hiperbóreo, donde lo serpentino se expresa desde el Origen. Tal es el aspecto del Vril, expresado como la Diosa serpiente.

Tenemos así la Diosa serpiente o mujer serpiente en el Origen, y luego en este mundo determinadas mujeres que de algún modo encarnan y reflejan el poder y aspectos de la Diosa serpiente. Tales mujeres son por tal razón también denominadas como mujeres serpiente.

La mordida iniciática de la serpiente, es la mordedura de Lilith., De allí el enlace con la mordedura de la mujer vampiro, siendo Lilith la reina de los vampiros y súcubos.

La mujer serpiente posee el veneno, así como el antídoto y elixir, contenido en su kalas menstrual.

Kalas que es producido en consonancia con la luna, cuyo ciclo de 28 días encuentra su expresión ofídica en los 28 anillos de la serpiente.

Del mismo modo como la luna presenta una fase visible y una no visible, similarmente la serpiente aparece y se oculta a intervalos regulares.

La reaparición estelar visible de la luna, es análoga aquí a la serpiente que se renueva mudando de piel, del mismo modo que la renovación biológica de la mujer en cada ciclo lunar.

En el film «La novena puerta» de Roman Polanski, se aprecia la escena en que el protagonista (Johnny Dep) efectúa el maithuna con la mujer luciferina, que es a todas luces en este contexto la mujer serpiente.

Los elementos que se destacan en tal sentido son la llamada «postura de Lilith» o Viparita Rati, en que el maithuna se lleva a cabo estando la mujer por sobre el hombre, y también en otra instancia cuando la mujer serpiente unge el kalas rojo en el rostro del protagonista, a la vez que se nota un fulgor verdoso momentáneo en los ojos de ella…

Remitiéndonos a la Diosa serpiente, encontramos al explorar los registros culturales expresados en las mitologías y cosmogonías de distintas tradiciones, que todas las Diosas iniciáticas se hallan representadas o bien acompañadas por una serpiente, o portando un símbolo serpentino, u en otras ocasiones la misma Diosa retratada como serpiente, o teniendo caracteres serpentinos.

En Fundamentos de la Sabiduría Hiperbórea, Tomo 9, «Posibilidades de la vía tántrica», Nimrod de Rosario nos dice:

«Aquí, lo mismo que con Shiva, nos remitiremos a la Sabiduría Hiperbórea la cual enseña que Kaly, así como la Isis egipcia, la Ishtar babilónica, la Venus romana, la Afrodita griega, la Shing Moo china, la Sophia gnóstica, etc., son todas imágenes brotadas del recuerdo de sangre de los linajes hiperbóreos. Recuerdo de sangre decimos pero ¿de quién?: de la «esposa» de Lúcifer, a quien bien podemos llamar Lillith de ahora en adelante».

Debe destacarse en tal sentido que en las Diosas aquí mencionadas se aprecia el vínculo ofídico señalado. Así, Isthar es descrita en antiguos textos como teniendo escamas de serpiente, hay advocaciones serpentinas de Isis, (que por otra parte regía en oráculos serpentinos), alguna representación también de Venus y la serpiente, y la Sophia gnóstica, cuyo mismo nombre (derivada de Is Ophi o «luz de la serpiente») remite etimológicamente a la serpiente.

Análogamente, se halla el aspecto de la Diosa en su rol de madre del niño reptil , o «niño de piedra», cuyo registro halla una representación escultórica de muchos miles de años atrás, como bien refiere Leonor Calvera en su libro «Historia de la gran serpiente» :

«En el museo de Bagdad se encuentra una estatuilla que data del V al lV milenio a.C. Se trata de una de las cinco mil figuras encontradas en el Kurdistán iraquí y pertenece al período Obeid.

Es una terracota de 15 cm de alto que muestra a una mujer desnuda, de hombros alados y pelo recogido. Trazos en forma de tríangulo marcan la pelvis y, junto a su pecho, sostiene a una criatura. Todo ello parece sugerir una de las tantas representaciones de la Gran Diosa en dos de sus tres aspectos: el de doncella y madre. El conjunto no sería especialmente llamativo si no fuera porque la mujer y el niño que abraza ostentan un rostro semejante de reptil, de reptil sonriente.

La efigie de Ur consolida una concepción mucho más antigua : La que dio forma a las Venus Esteatopigias. Todas ellas -la de Lespugne, la de Savignano, la de Dolni-Vestonice y, particularmente, la de Windelford- con sus senos abultados, y su abdomen prominente, su forma alargada carente de brazos y su rostro donde los rasgos humanos dan paso a los serpentinos,anticipan, siete mil años antes, la idea de una mezcla turbadora e incógnita entre mujer y ofidio.»

Sea al inicio del tiempo, cuando en cada kalpa se despliega la terrible manifestación universal demiúrgica, sea en el inframundo proscrito por las tradiciones abrahámicas ,o desde su influencia estelar representada en el cielo nocturno como la constelación de la serpiente, lo cierto es que la Diosa serpiente siempre ha estado allí presente.

Y cuando todo desaparezca, también allí la Diosa serpiente permanece, hallándose en la negrura infinita primordial, más allá de todo lo manifestado.

Dicha negrura infinita se expresa en la misma Diosa (siendo su esencia la misma oscuridad serpentina), que cual agujero negro abismal, devora finalmente la falsa luz de este mundo en todo lo aquí manifestado.

Desde la etimología resulta más que interesante el nombre aportado por Herodoto de Sauromacia, ya que deriva etimológicamente de Sauro o reptil y Mater, madre. Significando así la madre reptil, o la madre serpiente. Cuestión que se torna significativa considerando que las amazonas de Sauromacia rendían culto a la Gorgona.

En el registro hiperbóreo del misterio de la Gorgona, expuesto en El misterio de Belicena Villca, encontramos que en la historia original del mito (anterior a su deformación cultural sinarquizada) Perseo es aconsejado de aproximarse a la Diosa, la Gorgona (quien es la misma Frya o esposa de Navután) sin mirarle directamente, ya que esto le acarrearía la muerte inmediata.

Por el contrario se le aconseja mirar a través del reflejo de un espejo a la Diosa, para así contemplando dicho reflejo, comprender la sabiduría que la Diosa significa tras la muerte. Así es como Perseo se concentra en el espejo, donde aprecia la verdad desnuda de si mismo, comprendiendo a la muerte, y tornándose en hombre de piedra.

Similarmente, un Virya puede en ocasiones hallar en este mundo algún tipo de mujer que exprese la esencia ofídica de la Gorgona. Se trata de una clase de mujer que en su dimensionalidad oscura, ostenta los signos de la muerte, y su veneno se trasluce claramente.

Veneno que puede resultar en brebaje alquímico para el virya despierto, o ser mortífero para un incauto….

De cualquier modo, el punto a resaltar aquí es que en el caso de la Diosa Gorgona, el héroe Perseo no debía mirarla directamente, sino a través de un espejo, o reflejo.

Más en el caso de la mujer ofídica que aquí se esta mencionando, ella misma es en si un reflejo de la Diosa, ya que en ella se reflejan los atributos y esencia ofídica de la Diosa serpiente.

Un ejemplo sería el de la mujer Kali, en la prueba de los cinco desafíos de la vía humeda del sendero tántrico Kaula, donde efectivamente debe mirarse a los ojos de la mujer Kali, ya que como bien se refiere : “LAS PUERTAS DE LA ETERNIDAD SON LOS OJOS DE LA MUJER KALY”.

Por lo que, si un virya orientado, en búsqueda de la Gnosis, afronta el misterio que encarna tal mujer serpiente, se establece entonces una conexión o puente con la Diosa serpiente del Origen.

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La Alquimia y el elixir serpentino

Por Christian C.

Debe comprenderse que la serpiente se halla en la misma esencia de la alquimia, y el propósito de los alquimistas era el elixir de la serpiente.

Esta es la razón de tantos textos y grabados alquímicos, donde aparece la serpiente.

Y desde la sabiduría hiperbórea esto se torna más que relevante, ya que la alquimia es justamente una de las 7 más 1 vías de liberación.

Además resulta notorio que el fundador atribuído al saber hermético de la alquimia sea precisamente Hermes, a quien en la Sabiduría Hiperbórea se menciona como análogo a Wotan. Y el punto en este contexto a destacar es que precisamente Hermes es portador del serpentino caduceo!

Más, la alquimia ha sido muy manipulada y distorsionada en sus significados ocultos a través del tiempo, contribuyendo además el carácter hermético que la caracteriza a ser conocida únicamente por ciertos círculos de iniciados.

Su anatemización por parte de la Iglesia, ha ido a la par precisamente de la ancestral proscripción de la serpiente y su saber iniciático.

Tenemos en la alquimia una praxis externa, focalizada en la manipulación química y mágica de los metales, tendiente a operaciones de transformación y manipulación, y una alquimia interna, donde los metales son aquí símbolos referentes de los estados de la psique a sublimar y transformar.

Bajo esta última perspectiva, el alquimista opera en su misma estructura psico-física como atanor alquímico. Y la consecución última del Magnum Opus o «piedra filosofal» es aquí el «Hombre de piedra», o el Yo aislado del contexto fenomenológico psico-anímico.
En este proceso de mutación alquímica, el iniciado purifica su sangre, principalmente de la matriz homínida (etapa de Nigredo), y sus aditamentos sutiles, permeando ahora su estructura psico-física esencialmente la sangre fría reptil hiperbórea (etapa de Albedo).

Cabe mencionar que aunque se atribuye al psicoanalista suizo Carl Jung todo un aporte respecto a la dilucidación de la alquimia, faltaría complementarlo con el aporte de la Sabiduría Hiperbórea.

Ya que el enfoque Junguiano se focaliza en el Self o el Si Mismo del sujeto anímico, en tanto que para la efectiva transmutación alquímica y liberación del Yo, es preciso arribar al Selbst ,o el Si mismo del Yo infinito, nucleado en la esfera de voluntad egóica o Ehre.

Concepto este último que desarrolla Nimrod de Rosario en su obra Fundamentos de la Sabiduría Hiperbórea.

El simbolismo ofídico en la alquimia es sumamente variado, y uno puede remitirse a los significados crípticos preservados del arte alquímico, que han llegado a nuestros días, así como antiguos textos de alquimistas, como por ejemplo Las doce llaves de Ripley, las obras de Basil Valentinus, el Musaeum Hermeticum, etc.

En este símbolismo alquímico pictórico se aprecian por ejemplo el caduceo, el uroboros, la serpiente alada, sin alas, crucificada (la fijación de lo volátil), enroscada alrededor de un huevo, etc. Y así también los emblemáticos colores, verde, blanco, negro y rojo, que tanto tienen un significado alquímico subyacente, como su representación en ofidios de los colores mencionados.

Así también, la serpiente de dos cabezas, representando la armonía o equilibrio del azufre y el mercurio. O la serpiente de tres cabezas, donde nuevamente, sal , azufre y mercurio son los elementos alquímicos esenciales.

El proceso en que el virya se sitúa en su sangre fría, y potencia el lado reptil, es en si una mutación alquímica. Ya que el aspecto reptil se torna ahora predominante, por sobre la matriz homínida, invirtiendo la condición del virya perdido.

El cuerpo de Vraja, incorruptible, es también una mutación alquímica, donde es como una muda de piel ( como la serpiente) , adquiriendo la condición albea (albedo) y escamosa del reptil.

Cabe destacar por otra parte, que en la India, la alquimia era conocida como la ciencia Nagayuna ( Naga/serpiente), y hay incluso representaciones similares al caduceo, denominadas Nagahals.

En esta antigua tradición el elixir era conocido como Amrita, o Rasa.

Bajo ese mismo significado se utiliza el término Rasayana respecto a la alquimia.

Resulta imperativo remarcar que en el sendero kaula, la transmutación alquímica se efectuaba mediante la vía húmeda del maithuna, y el kalas rojo de la suvasini.

En el sendero Kaula la presencia de la Suvasini resulta de vital importancia en la vía tántrica, del mismo modo que en la llamada vía seca de los Trovadores lo es la Dama Kalibur., Y análogamente en la occidental vía alquímica de liberación se cuenta con la necesaria participación de la denominada Soror mística.

Continuando con representaciones alquímicas, también se destaca la serpiente alada, que en la alquimia representa lo volátil , o el Mercurio. En tanto la serpiente sin alas, lo fijo o el azufre.

En la representación del símbolo Uroboros, la serpiente se muerde la cola, lo cual significa el azufre que fecunda el mercurio.

Hay una antigua representación del Uroboros de color verde y rojo ( como el simbolismo apuntado anteriormente). Aquí el verde significa el inicio de la Gran obra, y el rojo la consecución, o Rubedo.

Esta combinación de azufre y mercurio, en sucesivas etapas cada vez mas refinadas, o nupcias químicas, se dice devienen eventualmente en la piedra filosofal o elixir alquímico.

Esas sucesivas nupcias que se repiten sucesivamente forman el Magnum circularis, o la obra circular de los alquimistas.

En china, próxima a la India, es muy prominente el dragón. Y análogamente se encuentran representaciones del Uroboros en forma de dragón.

O también el Uroboros con los colores negro y blanco, alusivos al yin y yang, que en el contexto alquímico significan nuevamente, el mercurio y el azufre.

También en el simbolismo del caduceo, las dos serpientes enroscadas en la vara representan asimismo el azufre y el mercurio, en tanto la vara representa la sal, o elemento conciliador de opuestos.

El caduceo era conocido como agua abismal, agua abismal caótica, y Basilisco o rey de las serpientes.

Otro símbolo alquímico, es la serpiente enroscada alrededor del huevo. Lo cual significa la materia prima (el huevo) que recibe el calor o energía serpentina, para desplegar lo que lleva en germen. Aquí el huevo, representa el atanor alquímico, donde la serpiente del azufre fija el mercurio, y la serpiente del mercurio volatiliza el azufre. De la contienda de ambas, surge el elixir, el cual deviene del veneno de ambas serpientes.

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El oído y la reverberación acústica de la Serpiente

Por Christian C.

La compleja estructura del oído humano evidencia el nexo del humano actual con la ascendencia reptil, concretamente el lagarto, nexo que se ha buscado ocultar por todos los medios, inventando el llamado «eslabón perdido».

Recordemos que en el inicio del tiempo, y previo al encadenamiento de los espíritus hiperbóreos, teníamos en el mundo por un lado aquel ensayo demiúrgico del Pasú, como raza de matriz homínida.

Y por otro lado la visita de los Siddhas hiperbóreos a este mundo, asumiendo el aspecto de hombres lagarto, y encontrándose con aquella prueba o ensayo del Pasú.

Luego de la intervención de la clave genética, en que un grupo de Siddhas (los traidores) se mezclan copulando con la raza Pasú, el homínido-Pasú muta, adquiriendo el gen y ADN reptil.

Bajo esta mutación, se operan algunos cambios fisiológicos, climáticos, químicos y geológicos, así como la aparición de nuevas especies. (Como el pulpo por ej. representativo de la instancia del encadenamiento espiritual, y por otro lado las aves, acompañando biológicamente la secuencia del ocultamiento de los Siddhas traidores de su aspecto reptil, asumiendo «alas»).

Entre los cambios fisiológicos, que afectaron el microcosmos del Pasú, ahora mutado en Virya tras la adhesión del Yo perdido de un espíritu hiperbóreo, surgió la expresión continua del ángulo recto (alusivo tanto al encadenamiento espiritual, como al secreto de su liberación), en la ahora mano de cinco dedos, donde el pulgar y el índice señalan continuamente dicho ángulo recto.

Así también, la conformación de la glándula pineal, resabio de un anterior tercer ojo, la inclusión de un tipo de sangre RH negativo de clara tipología reptil, y la estructura actual del óido humano como se la conoce hoy día.

Estableciendo una diferencia entre el tipo mamífero y el reptil, tenemos que en la estructura dentario-bucal del mamífero se mantiene una articulación denominada dentario-escamosal, por articularse precisamente entre el denominado dentario, y el hueso escamosal.

En tanto los reptiles poseen varios tipos de dientes, tales como el dentario, el articular, y el angular, manteniendo una articulación entre el hueso denominado cuadrado y el articular, o articulación cuadrado articular.

Si bien en el Virya perdido, y su microcosmos actualmente visible, predomina el aspecto mamífero, en cuanto matriz homínida dominante, descendiente del Pasú, el legado reptil se conserva por otra parte, en aspectos de la fisiología humana, como el caso concreto mencionado del oído humano.

Dado que la intervención de la clave genética consistió en la resignación del signo espiral del Pasú (signo representativo de la matriz funcional del desarrollo evolutivo del designio caracol) con el símbolo del origen, tal resignación permitió la actualización orgánica de la matriz espiral afectada, apreciable en la espiral de la cóclea en el oído.

Esta es la razón, de que los Siddhas y Viryas despiertos perciben el signo del origen en otros Viryas, a la altura del oído humano, ya que allí se plasmó orgánicamente la resignación mencionada.

Por otro lado, los huesos del oído medio en la cadena osicular, tales como martillo, yunque y estribo, han devenido del sistema articular de los reptiles, en tanto que el angular devinó en el tímpano del oído.

Estos huesecillos funcionales a la transmisión acústica, devienen del sistema dentario de los reptiles, y en la conformación arquetípico-orgánica operada (donde la resignación del signo Pasú con el símbolo del origen contribuía al plan evolutivo ideado por el Demiurgo), tal enlace establecido dentario-acústico, se estructuró como representativo del designio hambre del Demiurgo.

Así también el tímpano deviene del angular de los reptiles ,llamado así por el ángulo que forma en la mandíbula infero-posterior de los reptiles.

Más, al ser estructurado el tímpano, puede eventualmente un Virya despierto, quien hace resonar la vox o bija del Gran Antepasado (lo que equivale a «escuchar a la serpiente» en la sangre ), acceder al secreto reptil del ángulo recto.

También se aprecia nucleado o representado en el oído, la forma del laberinto.

La prueba que esta conformación orgánica se debió a la mutación genética operada (clave genética) y no a una evolución de tipo Darwinista, se halla en que especies a medio camino entre el reptil y el mamífero, como el Cinodonte (ejemplares como el Brasiliterio o el Brasilodonte) no presentan estos huesos del óido medio, lo cual es indicativo de cierto «salto» de la especie, en cuanto actualización orgánica se refiere. Salto que ,repetimos, fue debido a una intervención externa o extraterrestre, operada por los Siddhas traidores, mediante la clave genética.

En el texto «El mundo rojo de Escorpio», encontramos más claves iniciáticas de esta temática, en relación con la transmutación alquímica del Virya en su despertar y orientación al Origen :

«La sangre menstrual brota influenciada por las «Fases Lunares» y torna a la mujer infecunda, dicha condición instituye un signo de muerte en esa sangre, que remite a la idea de una sangre que de correr por las venas de un Iniciado, solo produciría un «Hijo de La Muerte», un «Kaput Níger», un «Virya Despierto», un «Niño de Piedra Blanca», jamás vida creada, siendo referente así de aquel momento en que «CONOCIMOS EL TIEMPO» bajo el «Sol de Escorpio».

Este hecho es prueba de la posibilidad que la mujer tiene convenientemente orientada de «curar y curarse», de neutralizar e inmovilizar el «Veneno Arquetípico» que se mueve en la sangre, podría decirse que se trata de la presencia de un «ANTÍDOTO» de efecto
orientador para el Yo Perdido, por esta razón, por esta condición de IMPURA NATURAL de la mujer, no le está permitido oficiar como «SACERDOTE EN EL MISTERIO CRÍSTICO DE LA TRANSUBSTANCIACIÓN»; en pleno ritual esta condición de La Oficiante tendría efectos devastadores para el Culto, ya que el vino lejos de convertirse en la «Sangre de Cristo», se convertiría en «Sangre Negra», «Sangre Pura», «Sangre Congelada», «Copa de Menstruación o Sangre Negra».

El hombre convenientemente orientado procura esta como inmovilización en la sangre, del «VENENO MELÍFERO» que los distintos «REGISTROS ÓNTICOS», cual Apis Melificas, producen como efecto de su influencia estructural sobre el «Sujeto Consiente Actual», obviamente este «Efecto Inmovilidad» está vinculado con el sacrificio de «Agotar el Karma» tarea arto difícil, ya que exige una voluntad férrea para soportar el padecimiento consiente que conlleva «REMONTAR EL RÍO DE LA SANGRE HACIA LA CLARIDAD DE LA HERENCIA DIVINA».


Esta operación inmovilizadora del Veneno Arquetípico o agotamiento del Karma, supone un cambio metafísico en el ámbito de la sangre, la generación de cera, «LA CERILLA ROJA», la «VOLUNTAD del INICIADO» conforma la actividad producto de la influencia de los «Registros Ónticos» de forma que «EL ENJAMBRE MUTA», de estar compuesto por «Apis Melificas» a componerse de «Apis Cerificas», que estiran la Cera en la Sangre, generando «EL PANAL DE CERA ROJA QUE INMOVILIZA LA MIEL VENENOSA», permitiendo intuir en el ámbito de un «Tiempo Propio o Transversal» producto del Cerco Estratégico que define «La Técnica Arquemónica,» el camino a tomar en cada encrucijada del Laberinto «Espiral Evolutiva del Pasú» con las RUNAS DEL ORIGEN, lo que lleva a situarse en la espiral de la estructura del oído humano, donde el contexto acústico devela la posibilidad, de constelar la Cera Roja en un solo instante, como efecto resonante de un «Sonido o Bija», que equivaldría a la «VOZ DEL GRAN ANTEPASADO HIPERBOREO», ya que escucharla traslada al momento en que conocimos el tiempo bajo el Sol de Escorpio.
«ANTÍDOTO», «CERA ROJA», «PANAL EN EL OÍDO».

El extracto del texto citado, permite apreciar como en la transmutación alquímica del Virya, tiene un protagonismo esencial la asistencia de la mujer orientada y despierta, y su kalas menstrual.

Este kalas ,valorado sumamente en la tradición Kaula, es tan poderoso, que puede neutralizar toda la estructura del condicionamiento anímico y kármico, estrcutura que se despliega en la actualización de innumerables registros ónticos ocultos en el microcosmos del Virya.

Y es que, tal sangre o kalas menstrual, es sangre de la serpiente, ya que la mujer Virya orientada , e incluso la mujer Kali que no es consciente de serlo, en tal instancia encarna el poder de la Diosa Serpiente.

El nexo entre la luna, la mujer y la serpiente ha sido también ancestralmente señalado en el foclore y el mito, y esta es la razón, que la sangre menstrual, influenciada por la luna, se manifieste en ciclos alrededor de 28 días, ciclo que remite no solamente a lo lunar, sino que también tiene su correspondencia en los 28 anillos de la serpiente!

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El pulpo desde la Sabiduría Hiperbórea

Por Christian C.

La editorial creada por el Pontífice Nimrod de Rosario, con su emblema representativo, el Kraken, o ancestral monstruo marino bajo la apariencia de un pulpo gigantesco, señala al Virya despierto un secreto, de aquel monstruo marino, que yace en profundidades ignotas.

Tenemos la manifestación del pulpo en el inicio del tiempo ( tiempo recargado, posterior a la kalachacra), por lo que se halla «dormido» en las profundidades del inconsciente.

Este concepto ha sido expresado por Lovecraft, en los mitos de Cthulhu, lo que remite y le hace análogo al Lagarto, en las profundas aguas del inconsciente. En ambos casos se trata de una alusión al potencial del cerebro reptil.

La inclusión de aspectos reptiloides en Cthulhu , con características de dragón, y de los Profundos como teniendo de igual modo rasgos de reptil, evidencian el nexo señalado.
Baste como ejemplo en La sombra sobre Insmouth de H.P. Lovecraft, la descripión de la hija del capitán Marsh, que se dice semejaba a un reptil.

O para citar un referente más concreto, la descripción que el mismo autor da en el cuento En Los muros de Erix, donde una extraña raza de hombres lagarto en Venus, poseen tentáculos en los pectorales.

Los tentáculos son en este contexto mítico análogos a serpientes.

Y al igual que en las 16 serpientes primordiales ( a las que en la talla de Pyrena se agregarían dos serpientes mas alusivas a la pareja del origen), en la actualización arquetípica bajo el encuadre de mito, también se constelan 2 pulpos enfrentados, representativos estos tentáculos/serpientes del símbolo del origen, siendo aquí los 2 pulpos la imagen reflejada de aquella pareja original.

La ornamentación hallada en Lambayeque, Perú, del señor de Sipan, en cuanto corona y pectoral, exhibe tentáculos de pulpo con terminación en cabezas de serpiente. Lo que indica precisamente el aspecto serpentino como culminación de la expresión esotérica del pulpo y sus tentáculos. Allí se oculta sin duda el secreto de la serpiente.

Los ocho tentáculos remiten por un lado a la resignación de la doble cuadrangularidad , respecto a que en la estructura psíquica cuadruple del laberinto en que se halla el Yo perdido ( los 4 recintos o tetrarques de cada instancia en el laberíntico sendero Labrelix), debe realizarse una doble resignación ,para el Yo orientarse en cuanto a los dos actos o secuencias de su extravío original ( Reversión del Yo absoluto o espíritu esfera , y posteriormente reflejo del Yo infinito en el símbolo del origen).

De allí también la vinculación semiótica sugerida del 8 con el infinito , que bajo esta consideración es alusiva no al Infinito potencial, sino al Infinito actual.

Por otra parte, dada la manifestación orgánica del pulpo como expresión arquetípica del argumento del Yo espiritual extraviado desde su primera instancia en este mundo, al mismo tiempo refleja el designio hambre del demiurgo, en cuanto el sistema digestivo del pulpo es un mismo esfínter por donde se come y excreta, lo que tiene su correspondencia en el despliegue arquetípico demiúrgico, y la posterior reabsorción o fagocitación, en cada ciclo alterno de kalpa y pralaya.

Y si bien hay un «hambre» o ansia demiúrgico, que el Yo perdido toma como suya propia ( debido a la confusión de estar subsumido en el sujeto consciente), también existe un «hambre infinita» , propia del Yo en su dimensión infinita como yo despierto en el Selbst, o el Si mismo del Yo infinito.

Esto tiene su figuración en el pulpo, cuyo pico delimita míticamente con el primordial océano de leche infinito, para alimentar al «pulpo» que aquí es figuración del Niño de piedra, el niño lagarto!

Tal océano de leche, por su dimensión infinita excede y sobrepasa necesariamente el mundo arquetípico demiúrgico.

Así se entiende al niño de piedra , o el pulpo, y la figuración de la virgen de Agartha como » la virgen del pulpo» , representación artística, que consciente o inconscientemente, también ha sido canalizada.

El aspecto marino del pulpo y el calamar, ha sido también confundido terriblemente, y quizá intencionadamente, por algunos ,con aquel símbolo Ichthus del pez, atribuido a los primeros cristianos. Baste simplemente acotar que en los cultos demiúrgicos , como el cristianismo, no se mantiene ni expresa la hostilidad esencial al mundo creado, como si es mantenida contrariamente por Cthulhu y los profundos.

Que el cristianismo haya adoptado el símbolo del pez, se debe a que su historia argumental tuvo lugar bajo la constelación de Piscis, a la analogía del pescador y sus reces bajo la mentalidad proselitista evangelizadora, y a una alusión a la monada del Pasú, que alguna vez fue pez en una esfera lunar, detentando así , bajo todas estas consideraciones, la expresión semiótica del designio demiúrgico.

Mas no tiene relación con los llamados híbridos , conocidos como la raza de los Profundos, ni con Cthulhu, que se ha manifestado en clara hostilidad esencial al mundo demiúrgico.

Por otra parte, el cristianismo, y toda la estructura demiúrgica, siempre ha derivado e imitado principios y símbolos que no le son propios, adecuándolos como aspecto tajada del esquema original, en su propio contexto.

Es conveniente recordar que en el caso de Cthulhu ,no es meramente un » pulpo» sino que presenta rasgos draconianos. Y en el caso de la raza de los Profundos, tampoco son meramente «hombres-peces», como a veces se les denomina, sino que aparece también en su fisonomía una tipología reptil, como el caso citado previamente de la hija del capitán Marsh, en La sombra sobre Insmouth.

En el relato El montículo, también de H.P. Lovecraft, encontramos que en la ciudad subterránea de K’n-yan aparecen varias veces tallas juntas de Cthulhu, y Yig, el Dios serpiente, ambos mirándose, uno enfrente del otro. El nexo aquí apuntado por Lovecraft del pulpo y el reptil, no podía ser más notorio.

Por supuesto, también en el pulpo encontramos un aspecto pulpo como replica demiúrgica, que asume estos aspectos, desde una resignificación demiúrgica.

Así puede apreciarse en tal sentido, que los 8 tentáculos del pulpo funcionan cada uno como un cerebro propio, y los 8 conforman Uno. De igual modo cada tentáculo es como un «ojo», viéndolo así todo.

Mas no debe confundirse este aspecto replica demiúrgico con el Kraken, de clara simbología hiperbórea , como la expuesta anteriormente.

Así en tal sentido, debe apreciarse con una implicancia altamente iniciática, el emblema del Kraken que asumiera Nimrod de Rosario, para la editorial de sus libros.

Cabe acotar asimismo, que la representación del pulpo alude también al vínculo carismático entre un Siddha jefe de los hiperbóreos, y un grupo de Viryas, nucleados a su alrededor carismáticamente, en un tipo de nexo que puede alegorizarse aquí como un pulpo y sus tentáculos.

Y por último, desde la Sabiduría Hiperbórea, se dice que la constelación del Pulpo, en el hemisferio celeste austral ( rigiendo desde la Antártida donde se hallan Siddhas presentes así como una puerta al mundo de Agartha) será la configuración estelar determinante en la batalla final, apreciándose dos estrellas de la constelación de la cruz del sur, como los ojos del Pulpo.

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El secreto de la Orden Lagrgal

Por Christian C.

En el tomo sexto de Fundamentos de la Sabiduría Hiperbórea, el Pontífice Nimrod de Rosario, menciona la biblioteca de los libros de cristal de Agartha, custodiada por una orden denominada «LAGRGAL».

Concretamente se dice al respecto :

«Los Custodios de los Libros de Cristal forman una Orden de Guerreros Sabios, conocida desde remotos tiempos como ORDEN LAGRGAL, Y se afirma en la Sabiduría Hiperbórea que solo Ellos, entre todos los Siddhas de Agartha, han comprendido completamente el Misterio del Gral de Lucifer. Los Siddhas Leales de la Orden Lagrgal son los fundadores de la Orden de Caballeros Tirodal: ELLOS AUTORIZARON A UN GRUPO DE INICIADOS PREEXISTENTE EN LA REPÚBLICA ARGENTINA, PONTÍFICES HIPERBÓREOS, A CONSULTAR EL «LIBRO DE CRISTAL TIRODAL», A EMPLEAR SU SAGRADO NOMBRE COMO RUNA REPRESENTATIVA DE SU ORDEN, Y A ENSEÑAR SU CONTENIDO A LOS VIRYAS PERDIDOS. CONJUNTAMENTE, PROPUSIERON UNA MISIÓN A LA ORDEN, LA CUAL SE HALLA DECLARADA EN LA «CARTA A LOS ELEGIDOS»: LOCALIZAR A LOS ELEGIDOS Y PREPARARLOS EN EL CONOCIMIENTO DE LA SABIDURÍA HIPERBÓREA PARA AFRONTAR CON HONOR EL PRÓXIMO FIN DE LA HISTORIA.»

El significado oculto y encriptado en esta palabra, LAGRGAL, es precisamente el de Lagarto!

De modo que la orden Lagrgal, es la orden de los Lagartos., Y es esta orden de Hombres lagarto de Agartha, la que ha ideado la estrategia de la orden Tirodal, conducida en su momento por Nimrod de Rosario.

No solamente es una alusión velada a los hombres lagarto de Agartha, sino que Lagrgal conforma asimismo una clase de anagrama., Donde trasponiendo las letras iniciales, LAGR, tenemos GRAL., Y las letras restantes GAL al revés, nos da LAG, es decir Lagarto.
De modo que en LAGRGAL, tenemos el Gral del lagarto!

Recordemos que Lucifer es el Dios Serpiente, y más propiamente. se ha manifestado bajo la apariencia de un hombre lagarto. Y el Gral es la esmeralda o joya de su corona., De allí que este sea el significado oculto, en cuanto El Gral del Dios serpiente/lagarto, Lucifer.

Y esta orden de hombres lagarto, Lagrgal, son los custodios de este conocimiento iniciático, ya que entre todos los Siddhas, son quienes han comprendido completamente el misterio del Gral, del Dios serpiente Lucifer.

Es conveniente recordar la identidad entre Agartha y Venus, como bien se refiere en El misterio de Belicena Villca:

«Inversamente a lo que había en La Brea, en el monte Elbruz existía un Camino hacia Agartha, o hacia Venus, que es lo mismo.»

De modo que, así como Agartha es Venus, desde lo hiperbóreo y luciferino, así también los Siddhas de Agartha son los Hombres Lagarto de Venus.

Aquí tenemos en un mismo plano oblicuo varios significados que remiten al Origen : Los Siddhas hiperbóreos, u hombres lagarto de Venus y la esmeralda del Gral., Siendo que, Venus era conocido desde antaño como el mundo verde, color también compartido por los lagartos, y la esmeralda luciferina del Gral.

Luego, considerando Venus como una expresión hiperbórea de Agartha, y el portal dimensional por donde precisamente los Siddhas entraron a este mundo, tenemos que también se halla una representación reptil estelar de Venus, como indicativa de los Siddhas lagartos y el Origen.

Y es que siendo Venus «el ancestral planeta verde», su atmósfera sulfurosa transmite cierto tinte rojizo, captándose así gnósticamente, la imagen hiperbórea de un lagarto verde con cresta roja!

El Gral, como «joya luciferina» que permite orientarse al Origen, tiene también la imagen figurativa de una serpiente verde voladora ( Aspecto que recuerda a Quetzalcoatl, como «Serpiente emplumada) de un rayo verde, una espada, y el ancestral fruto prohibido de la verdad que porta la serpiente, aquel fruto ofrecido ancestralmente por la Serpiente, Lucifer!

Nuevamente nos remitimos a El misterio de Belicena Villca, para avalar y certificar lo aquí enunciado:

«Será difícil que alguien pueda imaginar el maravilloso espectáculo del Gral descendiendo en los siete infiernos. Tal vez si se piensa en un Rayo Verde, de brillo cegador e influencia gnóstica sobre el vidente, ante quien los Demonios giran sus fieros rostros helados de espanto; un Rayo que, cual hoja segadora de invencible Espada, va rasgando los cuatrocientos mil mundos del Engaño buscando el Corazón del Enemigo; una Verde Serpiente Voladora que porta entre sus dientes el Fruto de la Verdad, hasta entonces negada y ocultada; si se piensa en el Rayo, en la Espada, en el Fruto, en la Serpiente, tal vez así sea posible intuir lo que ocurrió en aquel momento crucial cuando la Verdad fue puesta al alcance de los Espíritus cautivos. Sí porque desde que el Gral se asentó sobre la Vruna de Oricalco el Arbol de la Ciencia quedó plantado al alcance de aquellos que, completamente confusos, vivían en el Infierno creyendo habitar un Paraíso. ¡De ahora en adelante podrían comer su fruto y sus ojos serían abiertos!¡Aleluya por Kristos Lúcifer, la Serpiente del Paraíso! ¡Aleluya por aquellos que comieron del Fruto prohibido: los hombres despiertos y trasmutados!»

Luego, en LAGRGAL, tenemos la L de Lagarto, tanto al inicio como al final., Lo cual remite a la verdad olvidada que los Siddhas han entrado en este mundo como Lagartos, y es bajo este aspecto reptil, nuevamente como Lagartos, nuestro retorno al Origen.

Por otra parte, la L es una expresión semiótica del ángulo recto! Y sabemos, que el cerebro reptil en su disposición anatómica, se halla precisamente ubicado en ángulo recto.

El secreto del ángulo recto, frente al que uno debe situarse de espalda ( El cerebro reptil en la parte posterior del cráneo, y por otro lado «de espalda» significa aquí también en dirección contraria al fluir del tiempo trascendente demiúrgico, es decir orientado nuevamente al Origen), es precisamente el secreto del aspecto reptil.

Ya que únicamente posicionándose en la sangre fría reptil, puede uno cesar la constante búsqueda extraviada del Yo mediante la puesta de sentido en los entes. Esta puesta de sentido pierde «sentido» paradójicamente ,desde el aspecto reptil.

Luego, también en Fundamentos de la Sabiduría Hiperbórea, se menciona una runa Lagrgral, que bloquea el paso a quienes no posean para acceder al contenido de los libros de cristal de Agartha, la condición de valor absoluto y Actitud Graciosa Luciférica. Es decir, la misma condición de los custodios de los libros de Agartha:

«La única posibilidad, pues, que le queda a un Iniciado para lograr que los Custodios le allanen el paso hasta los Libros de Cristal es presentarse ante Ellos haciendo exhibición de un VALOR ABSOLUTO, estando dispuesto, como corresponde a un Guerrero del Retorno al Origen, A CEDER TODO LO MATERIAL, A ENTREGAR EL MICROCOSMOS SI FUESE NECESARIO, Y A CONSERVAR SOLO LA VOLUNTAD GRACIOSA DEL ESPÍRITU. Con menos de este valor, los Iniciados jamás hallarán la Puerta de la Biblioteca de Agartha pues un CERCO INFINITO se lo impedirá, es decir, un cerco que no puede ser rodeado: la Puerta de la Biblioteca es, en realidad, una fenestra infernalis donde está grabada la Runa LAGRGAL, sobre la cual, los Custodios proyectan el polo infinito.»

En otras palabras, para acceder a a estos registros hiperbóreos de los libros de cristal de Agartha, es preciso también ser un Lagarto!

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La llama negra Luciferina y la Serpiente!

Por Christian C.

Más allá de la falsa luz de este mundo, ilusoria en distintas densidades, es en la oscuridad donde puede hallarse la verdad profunda, velada, ocultada y proscrita por la llamada luz.

Esto no significa que la oscuridad carezca de luz, sino que tiene su propia luz, la luz oscura, y es esta luz oscura la radiación luciferina (Lucifer «el portador de la luz») en oposición a la ilusoria luz de este mundo.

Comunmente se ha asociado espiritualidad con lo luminoso y el color blanco, concepto que obedece por un lado a una tendencia de ocultar y prohibir los secretos ocultos del mundo oscuro, y por otro lado a una tendencia new age, en que lo blanco y luminoso son catalogados como radiaciones espirituales elevadas.

No obstante esto, puede apreciarse que la escala de colores obedece a distintas radiaciones, distintos patrones vibratorios, así como los colores del arcoiris , desplegados estos desde un haz de luz blanca. Más por otro lado, todos los colores son absorbidos y desaparecen en el negro, el cual está más allá de todos los colores, ya que absorbe todas las frecuencias vibratorias. En el negro ninguna forma ilusoria puede mantenerse, y la luz cede a la negrura infinita, pronta a revelar sus misterios ocultos…
En el soporte ideológico/esotérico de las artes marciales, es el cinturón negro en el que se adquiere la maestría, y esta concepción refleja justamente como el negro es la culminación última , ya que absorbiendo el negro todos los demás colores y formas, está por ende más allá de todo el despliegue ilusorio de este mundo.

Es por lo tanto en las profundidades del negro ,o lo oscuro, donde se obtiene la maestría por sobre todos los fenómenos y formas.

Este substrato oscuro ha sido figurado como las fauces de la gran Serpiente, cuya oscuridad primigenia finalmente traga o devora la falsa luz del mundo.

En el mito de la cosmogonía puránica, luego de la devastación cósmica, la serpiente de mil cabezas ,Ananta Sesha ,permanece cuando todo lo demás ha desaparecido. Y es justamente debido a que la serpiente se halla tanto al comienzo como al final de lo manifestado, que conoce el secreto de la liberación de ese ciclo repetido una y otra vez en innumerables kalpas.

En el mito de la serpiente del edén, puede apreciarse como la serpiente también se halla al comienzo…. Antes de la «caída y engaño», y esa presencia de la serpiente al comienzo del laberinto, indica y sugiere que conoce la salida del mismo.

De modo que la oscuridad posee por un lado un valor necesario incluso dentro de este mundo ilusorio. Ya que, metafóricamente hablando y con un ejemplo comprensible, las estrellas pueden resplandecer únicamente debido a la oscuridad.

Y esa llamada de la noche, silenciosa, profunda y oscura, es la que convoca a tantos seres proscritos, tales como tántricos, ocultistas, brujas, alquimistas, hombres lobo y vampiros, tras todos los cuales se ocultan importantes claves iniciáticas.

Y por otro lado, en medio de la oscuridad completa, sin la contrapartida de la luz creada, en medio de esa oscuridad insondable, se halla la Gran Serpiente, que con la luciferina luz señala el sendero de retorno al origen.

Hay ocultistas que aunque asumiendo o rescatando la dimensión iniciática del lado oscuro, han caído en la falacia de pretender fusionar, o equilibrar, en fin ,armonizar lo luminoso y lo oscuro.

Consideran incluso que serían dos cuadrantes pertenecientes a dos polos opuestos (Universo «A», y Universo «B»), que es preciso dicen, integrar y equilibrar.

La falacia estriba en que se está partiendo de un error fundamental, al pretender «asimilar» o integrar, o sintetizar, algo que en si es substancia demiúrgica.

Aquí conviene establecer la diferencia entre la oscuridad iniciática luciferina, y por otro lado cierta oscuridad de expresión demiúrgica.

Es decir ,existe también un ámbito demiúrgico oscuro, el reverso del árbol de la vida, integrado por los denominados Qliphot.

Tal esfera oscura consiste en una clase de «inconsciente demiúrgico», donde la atención consciente del demiurgo, y la proyección de su logos, no está allí enfocada. Por lo que puede resultar más estratégico en ocasiones de abordar, sea desde el ataque o la infiltración.

Esa es la razón de la presencia de Lilith en ese lado oculto y oscuro, junto a elementos oscuros demiúrgicos, ya que le permite reclutar a muchos que allí caen o se aventuran, poniendo a prueba a otros, y preparada para detonar la maquinaria demiúrgica desde dentro, sin que el demiurgo pueda siquiera prevenirlo.

Por otro lado, existe la oscuridad como fuerza luciferina que irrumpe desde el mundo increado hacia este mundo, que se percibe como tal desde lo anímico, debido a que el alma no puede adentrarse ni percibir la radiación del espíritu.

Más quienes han sido tocados por esta luz oscura, perciben claramente el amplio espectro variado tras sumergirse en las profundidades de la oscuridad luciferina iniciática.

Se trata así de la luciferina llama negra, que cual serpiente irrumpe y se desliza en este mundo, esparciendo su veneno a la vez que orientando a los Viryas nuevamente hacia el origen.

Una gema esmeralda se percibe incrustada en la cabeza de aquella Cobra negra, y se denomina Nag-mani, o «la joya de la serpiente».
Esta oscuridad, no siendo producto del demiurgo ni este mundo, no es factible de ser fusionada o integrada con aquella falsa luz del mundo, a la que precisamente se opone en forma esencial.

Más, así como la obra imitativa del demiurgo en su creación, de igual modo cierto aspecto oscuro es también imitado, y permanece oculto tras la falsa luz demiúrgica.

Así, tenemos el sol negro, expresión del propio Lucifer, que permanece desde atrás de Venus, y un segundo sol negro, o extensión del primero, que irradia desde dentro del mundo subterráneo.

Más, existe un «tercer sol negro», que no es tal, sino una imitación arquetípica del sol negro increado. Este es Thagirion, qlipha central del árbol de la muerte, en oposición complementaria a la sephira del aspecto belleza, el sol Tipheret.

Es este «sol negro» o Thagirion el que puede abordarse ,si así la estrategia lo requiere, para neutralizar desde allí su complemento luminoso, o Tipheret, que es el que genera el fascinosum de las ilusorias formas creadas y su belleza, que no es tal.

Más esta instancia es únicamente viable, si el Virya tiene completamente expresado el principio del cerco, para no caer víctima quizá de cualquier influencia de las qliphas que también puedan manifestarse.

Así, luego de neutralizar a Tipheret desde Thagirion, el Virya deberá resignar todas las manifestaciones de fuerzas caóticas del árbol de la muerte que puedan suscitarse.

Estos dos árboles, el de la vida y el de la muerte, están ambos regidos por el demiurgo., Independientemente que pueda bajo determinada estrategia hiperbórea, aplicando siempre la ley del cerco, ser más estratégico abordar el árbol de la muerte., Más, debe ser claro que eventualmente deben trascenderse ambos árboles.

Los llamados siete cielos, y siete infiernos, la tríada del árbol de la vida (Kether, Chokmah y Binah) y la tríada del árbol de la muerte (Satariel, Gaghiel y Thaumiel), así como el abismo o Daath, todo esto debe superarse para efectivamente liberarse.

La esfera llamada Daath, o abismo, resulta esencial como cruce hacia el enfrentamiento definitivo con el Demiurgo.

Ya que, si se resigna con el signo del origen Tipheret ,el aspecto belleza y «corazón o sol demiúrgico, y luego se cruza el abismo o Daath, se ha dejado al Demiurgo en desventaja estratégica.

Y desde esa instancia, siendo como Lucifer, que mora en la muerte, más al mismo tiempo se halla más allá de la muerte, puede aquí destruirse la tríada demiúrgica superior de Kether/Chokmah/Binah.

En cuanto a la llama negra luciferina, aquella Cobra de luz oscura, se comprende que no hay posibilidad alguna de «equilibrar, sintetizar, armonizar, ni fusionar» con la luz de este mundo.

Por el contrario, esta oscuridad luciferina, devora la falsa luz del mundo.

De modo que, sintetizando dos aspectos esenciales, encontramos dos tipos de oscuridad. Una oscuridad arquetípica, la cual puede ser abordada estratégicamente si las condiciones están dadas, y una oscuridad iniciático-luciferina, de orden superior.

Desde el ámbito de lo oscuro, se comprende más claramente el vínculo iniciático de la serpiente con el inframundo. (Dimensión oculta del sendero iniciático, que el cristianismo ha distorsionado como un «infierno de castigo»).

Muchas son las asociaciones entre la serpiente y el inframundo o submundo. Enumeremos algunas de ellas:

  • El apercibimiento de la serpiente en la antiguedad , observando que emergía de abajo de la tierra, a través de agujeros, etc, indujo la idea que la serpiente como tal debía conocer los secretos del mundo subterráneo, asociado con el inframundo en un nivel físico, y porque no, ser quizá su guardián.
  • El psicoanalista suizo Carl Gustav Jung refirió que todos los héroes arquetípicos estaban de un modo u otro vinculados con el inframundo y la serpiente, lo cual nos permite atisbar ya una llave iniciática en relación a la serpiente y el inframundo.
  • El substrato instintivo y primario del cerebro humano es conocido en la neuroanatomía como cerebro réptil, lo cual sugiere que cierto secreto serpentino puede esconderse tras la psique racional convencional de cualquier humano promedio.
  • Las corrientes telúricas subterráneas, conocidas como las líneas ley o también «líneas del dragón», son corrientes electromagnéticas que se dice circulan o transitan como serpientes.
  • La naturaleza intramolecular nos presenta el ADN, cuya forma de doble hélice semeja muy similar a un caduceo.

Diferentes tradiciones mitológicas y folclóricas de ancestrales civilizaciones establecieron siempre algún tipo de vínculo entre el submundo y la serpiente. Como ejemplo tenemos:

  • El duat o submundo de la cosmogonía egipcia se dice estaba regido por la serpiente Apophis, conocida también como Apep u Apop.
  • El inframundo de los aztecas o Mictlan , se dice estaba custodiado por serpientes.
  • En la tradición puránica de la India, se dice que el inframundo o Patala tenía como deidades regentes a los Nagas o divinidades serpiente.
  • En la mitología escandinava del árbol Yggdrasil ,se dice sus raíces estaban roídas por la serpiente Nidhog.
  • En el inframundo concebido por los griegos, se dice que moraba el perro Cerbero, cuya cola semejaba una serpiente, la muy conocida Medusa, y mismo Diosas como Hecate y Persefone, que aparecen en ocasiones retratadas portando una serpiente o con serpientes enroscadas en sus brazos. Tifon también está muy vinculado a las aguas subterráneas.
  • Es notorio que el inframundo griego recibiera el nombre de «Tártaro», la misma raíz de Tharsis. y la Tarteside o Tartessos.
  • De allí que los iniciados de la Casa de Tharsis, son en sentido iniciático, «hijos del abismo» o «hijos de la muerte», ya que habiendo cruzado el abismo, han muerto a lo anímico o la vida creada, no siendo más como en el primer nacimiento demiurgico «hijos de la vida», sino «hijos de la muerte».,
    Y del mismo modo que Lucifer o Wotan, morando en la muerte, a la vez que estando más allá de la muerte.
  • La iniciática prueba de la Diosa Pyrena por la que transitaban en la antiguedad aquellos integrantes de la Casa de Tharsis que se tornaban en hombres de piedra, demuestra sin lugar a dudas esta cuestión, y el valor iniciático de la serpiente, considerando la cabellera serpentina de la Gorgona, y su petrificadora mirada.
  • De hecho, todas las divinidades oscuras y en relación con el inframundo y la muerte están asociadas con serpientes. En la India ,Kala bhairava, aspecto terrible e iniciático de Shiva Lucifer es un excelente ejemplo, así como la Diosa Kali.

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